» Treinta y Tres

Por: gsere04 Junio 2009

Isla Patrulla

El camino serpentea entre los cerros, dejando a la vista muchas piedras, entre las extensiones inmensas de campos verdes y ondulados. Se divisan también cercos de piedra, que sustituyen los alambrados en las mangueras, y pequeñas murallas de piedra gris, históricas, vestigios de las primeras divisiones que ordenaron los españoles al poco tiempo de su conquista.

Voy por la ruta 98, que sale de la ciudad de Treinta y Tres, pasa por Isla Patrulla y llega hasta Tumpambaé. Es un camino “mejorado”, aunque para el ómnibus que me conduce parece un montón de piedras y barro dispuesto a impedir que llegue a su destino.

Después de subir una empinada cuesta se dejan ver algunos árboles. Luego, dos o tres casas muy blancas y, más allá, el pueblo con las otras casas, algún rancho de terrón y techo de paja, la escuela, la comisaría…

Ya no veo hombres de a caballo arreando tropas, como en el 50, incitándolas con sus voces a seguir andando, arreador en mano, que hacen chicotear en el aire. Los recuerdo siempre protegidos bajo un sombrero aludo, sujeto por un barbijo y echado para atrás cuando el sol lo permitía, dejando frente y ojos descubiertos. Tampoco veo carretas, como alguna que en aquel entonces se veía, el jinete al lado gritando a los bueyes, picana en mano.

¿Será que “mi” Isla Patrulla va perdiendo su mística y su folklore? ¿Dónde están los jardines en flor y los niños descalzos y llenos de tierra que veía corretear felices por aquellas calles? Ahora sólo veo camionetas y autos modernos y hombres ¡de pantalón! ¿Qué fue de aquellas bombachas, que los hacían a todos gordos y fuertes, las botas, las espuelas…?

Siento una congoja especial. Y mis ojos siguen buscando el porqué de aquel cambio. Buscan desesperadamente algún indicio, de lo que veían en mi niñez. ¡Si hasta “mis” viejas arboledas están distintas y ese día ni siquiera las oigo zumbar con el viento! Y es inútil, también, que crea ver a mi padre entrar y salir de algún comercio, porque él tampoco estará allí, jamás.

Voy a pedir, como el poeta Borges, “que los glaciales del olvido me arrastren y me pierdan despiadados”, porque no soy feliz. A “mi” Isla Patrulla yo no la quiero así.

Un poco de Historia

1778 era una fecha interesante. Como estudiosa de Historia, me vi rodeada de los primeros pobladores de Montevideo -1726- un poco más. El abuelo de Artigas , Juan Antonio, había recorrido la campaña durante muchos años como perteneciente a las milicias de la campaña de esta Banda, y fallecido apenas un poco antes. (1775). Recordé Arerunguá. El modo en que José Gervasio logró aquellas tierras. Sabía de las suertes de estancias* a los primeros pobladores de Montevideo. Pero todas eran cercanas a la capital.

Fue cuando recurrí al historiador, Profesor Aníbal Barrios Pintos. Y me indicó el camino a seguir, con placer, con dedicación cariñosa, que agradezco profundamente.

Recorriendo los lugares que él me indicó, llegué exactamente a lo que buscaba. Y encontré cosas tan interesantes, como que era el antepasado de toda la familia Muñoz que conocemos, que esa familia Muñoz está emparentada con la familia Herrera políticamente, y que la extensión de los campos que compró, parece una cosa de la Edad Media. Bueno, quizás nuestro país, por esos años, se mantenía con aquella estructura en las tierras.

Pero un día me enteré , por un reportaje, de una señora que se declaraba “descendiente de Bruno Muñoz, un hombre que pertenecía a las milicias españolas en el Río de la Plata”. Al ubicarla, nuestro encuentro, junto a su hermana, fue todo un descubrimiento. A ella también le debo gran parte de la información que utilicé. Y le estaré para siempre, muy agradecida.

Estoy entrevistando a la Señora Marta Behrens Muñoz de Cáceres, una tarde de primavera. Es descendiente de Bruno Muñoz, hija de Mirta Concepción Dolores Muñoz del Campo, casada con Alfredo Behrens Legrand el 21 de marzo de 1905. Mirta Concepción era hija de Enrique Muñoz Vidal, que se casó con Gumersinda del Campo Pagola el 29 de julio de 1881. Y Enrique Muñoz Vidal era hijo de Enrique Muñoz Herrera y de Dolores Vidal y Batlle, que se casaron el 8 de junio de 1848. *

Conversadora y vivaz, es un placer compartir algunos momentos con ella.

- ¿Tiene idea de dónde venía Bruno Muñoz?

- Lucio Murio era Cónsul romano. Con el tiempo, el apellido Murio se transformó en Muñoz.

- Cónsul romano… Eso es muy interesante.

- El primer Muñoz que viene a América, es Francisco Muñoz Urenes, de Córdoba, España, casado con María Gutierrez del Marmolejo, de Sevilla. Tenían ambos veintiséis años. Llegan en 1752, con intención de irse a Potosí. Pero su hijo único Bruno, se casa con Agustina Josefa de Almeida, de origen canario, hija de Don Pedro de Almeida, primer constructor y ejecutor de la Iglesia Matriz, casado con Manuela Viña.

Y sigue contando:

- Don Bruno, por su conducta y prestigio, es nombrado Alcalde en el Cabildo. Vuelve a serlo en 1762, en 1773 y en 1776. Es nombrado Familiar de la Inquisición y Capitán de las milicias urbanas, al crearse el primer Cuerpo de Infantería.

- Se da cuenta que en ese mismo tiempo Juan Antonio Artigas trabajaba en las milicias de la campaña. Eran contemporáneos.

- Así es. Un hijo de Bruno, Francisco de los Ángeles, (1754-1794), es el primer abogado que tiene el país, y recibe su título en Chuquisaca. Se casa en Montevideo con Ana Quirós, el 10.02.1784 . Su único hijo es Francisco Joaquín Muñoz.

- He leído cosas muy interesantes de la vida de esta persona. Lo voy a incluir en un capítulo aparte. Como todo lo referente a Enrique Muñoz Herrera, su hijo, médico, graduado en Edimburgo.

- Mi bisabuelo. Y que fue el padre de Daniel Muñoz Vidal, cuyo seudónimo como escritor, fue Sansón Carrasco. Un hermano de Daniel, Enrique Muñoz Vidal, era mi abuelo.

- Me encanta esa actitud suya de guardar documentos y artículos sobre su familia. Yo creo que es muy importante la familia. Muchas veces me detengo a pensar que mis acciones son observadas por toda mi gente. La que hoy está viviendo, contemporánea, y luego será conocida por los que vendrán. Y me siento respaldada. Integrante de un todo, con mis hermanos, mis primos, mis tíos. Y me gusta eso. Creo que es una felicidad muy grande tener una familia numerosa como la que nos ha tocado en suerte.

- Es muy importante. Verdaderamente. Es también lo que yo siento.

Me mira detenidamente, pensando, y luego continúa:

- Hay una anécdota de Daniel Muñoz que quiero contarle. Los Muñoz Vidal tenían una prima: Cipriana Muñoz. Y entre ellos siempre hubo una simpatía especial, casi como un leve enamoramiento. Después ella se casó con Real de Azúa. Y cuando eran mayores, ella ya viuda, él solía visitarla y ella tocaba en el piano aquellas canciones que oían juntos en su juventud.

- ¡ Uf ! ¡ Qué romántico !

- ¿Le gustó?

- Si. Me encantan las cosas románticas… Amores no resueltos. Tal vez a los que no se les dio importancia en su momento, y después, en la madurez se nos presentan como situaciones increíblemente bellas, que nos conmueven. Su sólo recuerdo nos conmueve.

- Ella tenía hijos ya grandes y todo. Una vida hecha. Pero él la visitaba siempre. ..

Y sus ojos recorren la sala, mientras una sonrisa traviesa delata quién sabe qué recuerdos inolvidables de su vida.

Luego dice:

- Mi abuelo materno, Enrique Muñoz Vidal, me llevaba a visitar a Amado Nervo. Yo era muy niña. Y recuerdo que la última vez que fuimos, él se mostró muy contento y dijo: ” En mi cuarto ha entrado un rayito de sol” Yo era el sol para él . Estaba muy enfermo y tal vez mi niñez le provocaba ese sentimiento. Vivía en el Parque Hotel, que en ese momento funcionaba como hotel de categoría, allí, frente a la rambla, en la Playa Ramirez.

- Y que falleció allí, en 1919.

- Así es. En la habitación 216. Ese abuelo mío, Enrique Muñoz Vidal, trajo el esperanto al Uruguay, para que todos los hombres pudieran hablar el mismo idioma y entenderse mejor. Era un hombre muy especial. Un día, cuando tenía 36 años, venía de la ciudad vieja de hacer unos mandados. Llovía, y un hombre que caminaba con un paraguas, lo lastimó y a consecuencia de ello perdió una vista. Lejos de guardar rencor, tomó a ese hombre bajo su protección. Era una persona muy sensible. En su casa de la Aguada nací yo. Agraciada, al costado del arroyo Seco. Ahora está todo entubado. Pero hasta los diez años viví en el campo, con mis padres, en el Rincón del Perdido.

Y la tarde se acaba y mi entrevista también. Pero hay más para recordar con la Señora Marta.

Y Bruno, nuestro personaje, también fue Capitán de Milicias. Y como Juan Antonio, recorrió nuestra campaña hasta encontrar aquellas tierras del Cebollatí, la laguna del Mini, el Río Tacuarí, el Alberdón o cuchilla que divide las aguas del Río de la Plata y el Río Godoy o Tapes ( hoy Olimar ). Y soñó -como Juan Antonio-, con una propiedad en aquella soledad inmensa, pero a la que él se sabía capaz de convertir en un establecimiento que redundara en beneficio propio y de Su Majestad, el rey español. Como Artigas, que tenía casa en Montevideo, estancia en el Sauce y no obstante, pidió y obtuvo otra suerte de estancia en Casupá, nuestro Bruno quiso algo más lejos, pero mucho más extenso.

Habían pasado cincuenta y dos años desde la fundación de Montevideo. Y no fue fácil para Bruno Muñoz lograr lo que se había propuesto. En su solicitud de compra leemos:

“necesitándolo yo para ocuparlo y poblarlo, a fin de adquirir con qué subvenir a los gastos de mi familia”.

  • 2 de mayo de 1778 - Se expide la orden de medición y tasación.
  • 18 de agosto 1778 - Finalización de ese trabajo.
  • 1º dicbre 1778 - Otorga poder a Manuel Antonio Warnes.
  • 3 ” 1778 - Warnes pide que se proceda a la celebración de las

respectivas Almonedas.

* 14 ” 1778 - Sale el Decreto ordenando el remate.

* 22 ” 1778 - Se realiza el remate

* 24 ” 1778 - Pasa a la Junta superior para su reconocimiento

y aprobación.

* 22 junio 1779 - Warnes presenta un escrito solicitando los Títulos,

haciendo notar el perjuicio que se ha causado al no haberse

podido poblar los campos por ese atraso.

Aparecen como tierras vendidas el 15 de octubre de 1754

* 4 setbre 1779 - Warnes insiste pidiendo los Títulos.

* 20 octubre 1779 - Ese día, Francisco Cabrera, desde la Contaduría de

Hacienda, pide la anulación del remate por haber en

contrado varios vicios al llevarlo a cabo, citando las

leyes 10, 15 y 16, del libro cuarto, título doce de la

Recopilación de Indias, y recalcando que no se debe

omitir nada de lo que se refiere a esas leyes.

a) cantidad exorbitante de tierras

b) muy bajo precio

c) que sea una compra al censo del cinco por ciento

al año con hipoteca de ellas mismas.

d) que en Montevideo no se publicó la venta ni se

fijó carteles.

e) No se citó a María Francisca de Alzáibar que

tiene tierras que lindan con éstas.

f) pedir informe al Cabildo de Montevideo, que

averigüe si esas tierras no pertenecen a los

Pueblos de Misiones.

g) Pide que en lo sucesivo no se acepten denuncias

de tierras mayores a 8 ó 10 leguas, y no de 45

leguas de propiedad como ésta.

* 3 novbre 1779 - Mandan realizar diligencias omitidas.

* 23 ” 1779 - Warnes contesta que se siga dando validez al remate,

que él está pronto para pagar la media annata y

demás tributos. Hace una detallada réplica a cada

una de las objeciones de la Contaduría.

* 3 dicbre 1779 - Se manda cumplir los requisitos no realizados

antes del remate.

* 23 dicbre 1779 - El Intendente del Ejército, ordena que se proceda

a emitir el título, porque ya se ha verificado que esos

terrenos pertenecen al Fisco.

* 28 febrero 1780 - El Escribano de la Real Hacienda Juan Eugenio Rodrí

guez, emite el Título.

IMPUESTOS PAGADOS EL 5 DE ENERO DE 1780

Por el real derecho de media annata ……………… 106,2

Por el envío a España sobre derecho anterior …….. 019,1

Servicio pecuniario ( 10% del valor) ………………… 212,4

………….

Total 337,7 pesos de la época

Pero aún faltaba algo más: un pleito con los hijos Viana Alzáibar, que duraría años, y sería el juicio más largo del país.

FRANCISCO JOAQUIN MUÑOZ

Nieto de Bruno Muñoz

Voy a contar de este hombre, hijo único del heredero de los padrones -según las escrituras que he visto- donde hoy están la casa de los Ameijeiras y también la casa que fue de Juvenal Cruz, donde vivió muchos años Belarmino Cruz y María Sala con su familia, hoy sede de la Asociación Rural de Isla Patrulla.

Era el año 1791, el 22 de agosto, cuando nació Francisco Joaquín en la Banda Oriental, en la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo, perteneciente al Virreinato del Río de la Plata. Sus padres eran Francisco de los Ángeles Muñoz, hijo de Bruno Muñoz, abogado diplomado en Chuquisaca -Bolivia-, y de Ana Quiróz Ruiz.

Realizó estudios en Buenos Aires, que no culminó, pues debió regresar para dedicarse a los varios negocios de su padrastro, Juan José Seco. En 1810 él mira con simpatía los levantamientos patrióticos, por lo cual debió sufrir prisión. Pudo escapar y llegar a Mercedes, donde estaba el General Manuel Belgrano. Pasa a Buenos Aires, donde por su capacidad, diligencia y lealtad fue valorado, siendo un fuerte sostén de la revolución. Es nombrado en 1814 Regidor del Cabildo de Buenos Aires. Tenía 23 años. El año anterior se había casado con Cipriana Herrera.

Cuando el 20 de junio de 1814 se firma la rendición de Montevideo, vuelve a su patria, donde sufre los desmanes de la dominación porteña primero, y luego del no menos arbitrario gobierno de Otorgués. Se vivía una época de amargo recuerdo para los habitantes de Montevideo, sometidos a los caprichos de los caudillos sin ley ni freno, en que las violencias repetidas, habían difundido el terror en todos los ánimos. Supo ganarse el respeto de todos, debido a sus nobles sentimientos y a la suavidad y tolerancia de su carácter. Sufrió malos tratos por ser identificado con los intereses de Buenos Aires. Él no aprobaba el sistema que regía en su patria y fue objeto de persecuciones del Gral. Artigas en su persona y en las propiedades de su familia, que fueron casi totalmente arruinadas, en aquella época de anarquía. Y, sin embargo, se negó a apoyar a la facción que quería combatir a Artigas con el apoyo de Buenos Aires.

Algo similar ocurriría con la invasión portuguesa. Lecor era casado con Rosa Herrera, hermana de sus esposa Cipriana. En un primer momento pensó que podría ser una fuerza pacificadora. Pero cuando se dio cuenta de sus intenciones de verdadera dominación, también se opuso, a pesar de los lazos de familia y de los halagos de todo género con que el gobierno portugués intentó atraerlo. Alentó toda idea de independencia y de lucha contra el invasor.

El desembarco de 1825 lo encontró en su establecimiento de Rincón de Aiguá. En una carta, Juan Antonio Lavalleja lo invitaba a unirse a la lucha. Después de leerla, él extendió la carta a su esposa. Ésta la leyó y se retiró de la habitación. Cuando regresó dijo:

- Tu valija está pronta. He mandado buscar caballos.

También fue valiosa su ayuda en la organización de una división, indicando cómo administrar una villa, creando recursos, proveyendo armas.

Nos dice Pacheco y Obes que durante la campaña de 1825 ya mostró lo que sería luego durante el sitio de Montevideo: “el alma de la guerra, el activo de la Resistencia”

Fue enviado a Buenos Aires junto con Loreto Gomensoro, para lograr la cooperación del pueblo de esa ciudad. A su regreso fue nombrado miembro de la Sala de Representantes de la Provincia y en 1826 , Comandante Militar de Maldonado, hasta 1828, en que pasó a Buenos Aires, donde tuvo participación en la proyectada Convención de Paz que se firmó ese año en Río de Janeiro.

Electo diputado de la Asamblea Constituyente, tuvo participación activa en la redacción de la Constitución. Al establecerse el gobierno provisorio presidido por José Rondeau, integró ese gabinete como ministro de Hacienda, siendo de la Guerra Eugenio Garzón y de Gobierno Juan Francisco Giró, que cumplió la difícil tarea de crear la administración del Estado.

Participó fugazmente, como ministro, en el segundo Gobierno Constitucional de Manuel Oribe, quien ya había sido influenciado por Rosas y sostenía que ” ese modo de gobernar era el que convenía a estos países”. Y por esa causa renunció.

Cuando Oribe renunció, formó parte del nuevo Gobierno Provisorio, hasta la nueva elección de Rivera.

También se le vio actuando en los años de la Guerra Grande, siendo figura permanente en el Gobierno de la Defensa, en la que cuatro de sus hijos participaron y Francisco fue víctima de ella.

Volvió a ser Ministro de Hacienda en 1843 y entre 1845/46, en el Ministerio de Guerra, volviendo en 1847.

La Historia recoge la actitud de este hombre, al punto de que la tropa pudo tener pan en 1843, porque la panadería de Francisco Joaquín tenía harina. Y los hijos, al ver estas actitudes, demostraban más afecto a su padre. Y esto se recoge en una de las cartas que Cipriana Herrera escribía a su hijo Enrique, mientras estudiaba en Inglaterra. Desde 1849 hasta su muerte, vivió consagrado a la causa pública. Sabía atraerse el respeto y consideración de todos. Se puede leer toda una hermosa semblanza suya en las páginas del Comercio del Plata de 1851, fecha de su muerte.

CIPRIANA HERRERA

Esposa de Francisco Joaquin Muñoz, nieto de Bruno Muñoz

Es una mujer especial. He leído las cartas que enviaba a su hijo Henrique a Inglaterra, cuando estudiaba. La he imaginado sentada, junto a su escritorio, pronta a redactar una carta; serena, pensativa, dejando asomar toda su ternura de madre. Sólo así una mujer podría haber escrito cuando su hijo aún estaba de viaje:

” . . . deseo que los días pasen con rapidez para que se aproxime el tiempo en que se pueda esperar carta tuya y que tu llegada sea con felicidad y que no te ha hecho sufrir mucho tu mareo en el viaje …”

O esta otra: “No puedes imaginar el bálsamo que ha sido para mi corazón la noticia de que ya llegaste a Liverpool. Estoy sintiendo ya la impresión que te causará el excesivo frío que se siente allí, así que te encargo mucho no descuides el abrigo interior y todas las demás precauciones …” Como vemos, ella “siente” el frío que va a afectar a su hijo.

En otra: ” Cada día me conformo menos con no verte, en cambio sí de que estés libre de compromisos políticos y al mismo tiempo dedicado a estudios que serán siempre de utilidad para ti, para tu familia…”

Luego de realizar una visita a una señora recién llegada de Inglaterra, que había convivido con Henrique en la casa de los Hughes:

” … me encontré con este bálsamo que tanto necesitaba mi corazón, pues es una persona tan expresiva que no omitió la más pequeña circunstancia para dejarme satisfecha sobre tu modo de ser en Inglaterra …, en fin, hijo mío, tú dices que no te olvidas de Montevideo, pero yo no puedo olvidarme de ti.”



Es Cipriana Muñoz, es la mujer de Francisco Joaquín Muñoz, uno de los fundadores de la nacionalidad oriental. Es la madre de Francisco Muñoz, teniente coronel muerto por la patria. Es la madre de José María Muñoz, uno de los más bravos coroneles de la armada. Es la madre, además, de otros dos defensores de Montevideo. En el Hospital, ella asistirá a los heridos del batallón de su hijo, y saliendo del Hospital, entrará en la casa de la viuda, en la casa de los huérfanos, para ser, por un instante, la madre que ellos han perdido.

Hablará a los soldados para inflamar su coraje, al hombre de Estado , para inspirarle grandes resoluciones, y, si en medio de todo eso, si durante el tiempo en que ella realiza su obra de abnegación y de afecto, suena el cañón, analiza su rostro: ni una línea traiciona a la madre que tiembla por sus hijos, sino solamente a la ciudadana preocupada por la suerte de su patria.

Cuando una nación cuenta con semejantes mujeres, se comprende fácilmente que los hombres que combaten bajo sus ojos, devengan héroes.”

GENEALOGÍA DE LOS MUÑOZ
BRUNO MUÑOZ AGUSTINA JOSEFA DE ALMEIDA
1726 -1784 ¿¿¿¿????- 1784
FCO DE LOS ÁNGELES MUÑOZ ALMEIDA <======> ANA QUIROZ RUIZ
1754 - 1794 1765 -¿¿??
FCO JOAQUÍN MUÑOZ QUIROZ <===============> CIPRIANA HERRERA
1791 - 1851 1795 - ¿¿??
ENRIQUE MUÑOZ HERRERA <======> DOLORES LIBERATA VIDAL Y BATLLE
1820 -1860 ¿¿?? - 1859
ENRIQUE MUÑOZ VIDAL <======> GUMERSINDA DEL CAMPO PAGOLA
ALFREDO BEHRENS LEGRAND MIRTA CONCEPCIÓN DOLORES
09/06/ 1984 - 11/04/ 1943 <======> MUÑOZ DEL CAMPO
8/12/1984 - 23/03/1969
MARTHA BEHRENS MUÑOZ <======> GONZALO CÁCERES CARDONA
21/12/1910 15/05/1905 - 31-05.1973

Y ya en Isla Patrulla

LIMITES QUINTA SECCION JUDICIAL 1

Este: El arroyo del Yerbal desde el Paso de Quintana hasta su naciente en la Cuchilla Grande.

Sureste: El camino que pasa por el Paso de Quintana hasta su empalme en la cuchilla del Avestruz, esta cuchilla hasta el río Olimar Grande.

Sur y Oeste: El arroyo Sánchez desde sus nacientes en la Cuchilla Grande hasta su confluencia con el Valentín o Ternera, éste hasta desaguar en el Río Olimar y el Río Olimar.

Norte: La linea divisoria del Departamento entre las puntas del Sánchez y Yerbal Grande.

El Pago de carne y hueso

Hubo una vez una niña que nació en la quinta sección del Departamento de Treinta y Tres. Nació en pleno campo, en su casa paterna, un establecimiento ganadero que explotaban sus padres. La llamaron María Angélica y la conocimos como Nena.

Otras dos niñas nacieron cerca de allí, en similar entorno. Una se llamó Eva y la otra Nybia; eran primas hermanas.

La vida transcurrió, y dejó huellas profundas en sus almas, en sus rostros y en sus cuerpos.

Un día, hablando por teléfono, Nybia le contó a Eva que, con una compañera de Colegio de aquella zona, estaban planeando reunir a la gente de La Isla que hubiese vivido allí hasta 1950. Eva le dijo que la Nena Mastropierro deseaba escribir un libro sobre ese lugar.

Pensé que sería bueno esperar el día en que ella presentara el libro, para hacer la reunión proyectada. Y con esa idea la llamé. En la conversación resolvimos que yo lo escribiría, si contaba con su apoyo para hacer entrevistas y para conseguir material. Y ella consintió.

Así surgió esta idea de contar a nuestros descendientes, y de contarnos a nosotras mismas, pequeñas historias que serían el reflejo del pensamiento y de las costumbres de esa época y de ese lugar.

Serían historias llenas de cariño hacia nuestros padres, hacia nuestras familias y nuestros vecinos, más allá de las diferencias que alguna vez distanciaron nuestras vidas.

Antecedentes: Cruz, Sala y Fernández Amejeiras

La “isla” era un monte natural, y en ese lugar indígena se agazapaban las patrullas para sorprender a los cuatreros, matuteros o contrabandistas, y otros personajes requeridos por la ley, antisociales en general, que merodeaban entre los valles del Yerbal y del Yatay. Allí los emboscaban, en el siglo pasado, en la arboleda, cuando atravesaban la Cuchilla de Los Ladrones.

Y el nombre de esa cuchilla es una vieja denominación geográfica que viene de tiempos bravíos. Está entre los cauces de los arroyos Yerbal y Avestruz Chico, cuarenta kilómetros al norte de la capital departamental, y cuarenta y dos kilómetros al sur de Tumpambaé. No hay, cercano, ningún otro pueblo.

Es ese, pues, el origen del nombre “Isla de la Patrulla”, simplificado en “Isla Patrulla” o, aún, en “La Isla”.

La más antigua memoria nos habla de una familia española, los Silva Mejines, colonizadores que levantaron varias casas, de inequívoco estilo español, en medio de su dilatada chacra. Una subsiste aún, como testimonio.

Francisco Fernández Ameijeiras y Ramón Sala Garat, en 1912, compraron esos campos a los descendientes de la familia Silva Mejines. Formaron una sociedad para la compraventa de inmuebles el 20 de junio de 1912, siendo el capital social 34 hectáreas en el paraje Isla Patrulla. Ese contrato de sociedad fue realizado por el Escribano Joaquin Amilivia, de Treinta y Tres. En marzo de 1913 ya estaba hecho el plano de lo que llamaron “Villa María Isabel”, en homenaje a la suegra de ambos, doña María Isabel Domínguez de Cruz.

Don Francisco Cruz llegó al Uruguay procedente del Brasil. Había nacido en 1819, llegando al final de su vida a los 103 años, en 1922.

Compró una estancia muy cerca de Isla Patrulla, que llamó “Estancia Yatay”, más tarde conocida como “Estancia María Isabel”. Se casó con María Isabel Domínguez, brasileña, que falleció a los 46 años.

Tuvieron doce hijos:

Belarmino que se casó con María Sala

Josefa ( Pepa) Manuel Silvera

Juliana (Tita) Ramón Sala

Ramona Francisco Fernández Ameijeiras

Maura Pedro Sánchez Estabillo

Adela Fortunato Sánchez

Eusebia Angenor Suárez

Clodomiro Azucena Esnal

Juvenal Elvira Lavagna

Angel Obdulia Silvera

Olivio Dominga Sosa

Antonio María L. Goyenola

Los Ameijeiras

Don Francisco Fernández Ameijeiras vino de España muy joven con dos hermanos: Avelino y Ramón. Había nacido en Cequiril el 3 de Octubre de 1877.

Vinieron a trabajar en el comercio de unos tíos, cerca de Santa Clara de Olimar, en el paraje donde fue la batalla de Tumpambaé en 1904.

En un viaje por aquella zona, mi padre me explicó que los árboles en las colinas marcaban la ubicación de las tropas en la batalla. Desde el camino vi la casa que oficiaba de Hospital. Recuerdo que me llamaron la atención las puertas tan deterioradas y que pregunté por qué nadie las arreglaba.

-Ya es una tapera- contestó mi padre.

Ahora me han contado que en la casa de Marín Sánchez había un comercio de ramos generales muy grande y con pulpería. En esa casa existe aún una mesa junto a la cual Aparicio Saravia, con su comando, planeó la batalla de Tumpambaé. Sobre ella curaban a los heridos.

El mismo lugar fue posta de diligencias, y actualmente existe un corral de piedra donde encerraban los caballos. En una oportunidad hubo un intento de asalto. Los maleantes ataron una yunta de bueyes a la reja de entrada, con la intención de arrancarla. Pero el intento fue frustrado.

Maura Cruz, casada con Pedro Sánchez Estabillo, propietario de un comercio en Tumpambaé, contaba que había tenido oportunidad de socorrer a algunos combatientes. El comercio era tan grande que el Ferrocarril cargaba y descargaba dentro de sus galpones.

Cuando Francisco se casó con una de las hijas de Francisco Cruz, Ramona, el 14 de Setiembre de 1907, Don Lucas Goyenola ofició como Juez en el Registro Civil. Y todos los hijos de este matrimonio fueron anotados por ese Juez, que dejó en la zona un recuerdo de admiración por su laboriosidad y dedicación a su función. He observado que se le nombra, diría, casi con admiración hasta estos días. Es como un sentimiento de reconocimiento a su correcta personalidad, que se ha ido transmitiendo de padres a hijos. Don Lucas Goyenola, indudablemente, jerarquizó su trabajo como Juez de Paz en la 5° sección.

Se instaló en Isla Patrulla con comercio. Al principio también fue pulpería, como correspondía a la época, en la que se despachaba a través de una reja. Hombre muy trabajador y ya con experiencia, pronto mandó a hacer la hermosa casa que se conserva hasta hoy.

Don Ameijeiras, como se le llamaba, era un hombre afable, de voz suave, menudo, usaba bigote, vestía pantalón, no bombacha como en la zona, de ojos claros color celeste. Era muy amistoso, y después que cerraba su comercio le gustaba rodearse de amigos para jugar al billar y a las cartas. Fue un hombre muy dedicado a su familia, por la cual sacrificó siempre lo económico, procurando su salud.

La disolución de la sociedad con Sala fue hecha el 4 de Julio de 1924 por el Escribano Ledo Arroyo Torres. Fernández Ameijeiras continuó con la formación del pueblo, con la venta de terrenos, la construcción de calles, plantando árboles, etc.; tratando siempre de mejorar el entorno.

El transporte de mercancías y animales se hacía en carretas con toldo, tiradas por bueyes. Pero como Don Francisco era de personalidad moderna, después de 1920 ya había camiones en su comercio, de aquellos Ford a bigote, que traían la mercadería desde la estación Tumpambaé y llevaban, para remitir a Montevideo, los “frutos del país”: lana, cueros, cerdas. Vendía en la zona todos los artículos de comercio, que pagaban al año, con esos “frutos del país”.

No había inflación, U$S 1 = $ 1.

Fue el primero en tener surtidor de ENERGINA. Pero también fue el primero en tener electricidad en La Isla. Compró un equipo Delco, en Coates Hnos, en Montevideo, y una radio Fada que marchaba con aquellas grandes pilas secas como las que se usaron en los primeros autos de Ford y que después él cambió por el magneto. En esa oportunidad se hizo la instalación eléctrica en toda la casa, también por Coates Hnos. Fue debido a estos adelantos que en 1930, cuando el mundial del fútbol, los Ameijeiras vieron reunidos en su casa a gente de los alrededores para oír la retrasmisión del partido, uniéndose a ellos para gritar alborozados ¡Uruguayos Campeones!

Los vendedores o viajeros que llegaban desde Montevideo con los muestrarios exhibían la mercadería sobre los mostradores, después de cenar. El comercio era tienda, bazar, ferretería, talabartería, zapatería, e incluía artículos de farmacia: piedra de aloe, líquido carrel, agua oxigenada, alcohol, tintura de iodo, de benjuí y Geniol.

Nadie olvidará aquella canción publicitaria que decía:

Venga del aire o del sol,

del vino o de la cerveza,

cualquier dolor de cabeza

se quita con un geniol.

Con los lentes pasaba algo especial. En aquel comercio tenían infinidad de graduaciones y el paciente elegía tranquilamente el que le parecía mejor.

De comestibles había de todo: fideos, yerba, que venía en barricas, el vino en damajuanas, el azúcar y la harina en bolsas.

Don Ameijeiras, llevado por su afán de servir a sus vecinos, también curaba. Hacía tratamientos con agua fría. Salvó a Belarmino Silvera, que tenía tifus negro. Solía internar a la gente en su casa. Y la atendía personalmente, con gran dedicación. Cuentan que en todo lo que hacía tenía la colaboración y apoyo de su esposa, doña Ramona.

Es de destacar muy especialmente la importancia que tuvo esta familia en la zona. Fue centro social y religioso. En la casa se reunía la gente joven para bailar, jugar a la lotería, tocar algún instrumento musical y cantar. Cuentan que hubo veladas llenas de alegría, realmente inolvidables. Allí también se impartían clases de catecismo y llegaban los misioneros, y hasta el Obispo, para bautizar, confirmar y hacer casamientos. Se alojaban todos en la misma casa de la familia.

FOTO Ramona Cruz y Francisco Fernandez Ameijeiras con dos de sus hijos

Tuvieron ocho hijos:

Julio Roger (Totota ), que falleció soltero.

Manuel Isabelino (Pico), que se casó con Azucena Vergara

Mario Nilo (Capincho), Celeste Fernández,

Selva Sosa,

Blanca Benia

Blanca Dorotea, Carlos Dominguez

Pura Francisca, Jorge Cóppola

Ramón Alfonso (Nona), Daisy (Minga) Cruz Sala

Mirta Felicita Alvaro Macedo

Walter. (Tito) Nora Alonso

Don Ameijeiras llegó al final de su vida a los 63 años, el 17 de abril de 1943.

Walter, el hijo menor, está cumpliendo hoy su sueño de recuperar y embellecer la casa de sus padres. Yo la he recorrido y he disfrutado de cada rincón, tan llenos de historias no contadas. He mirado a través de las ventanas, hacia el jardín y hacía el campo, como tantas veces lo habrán hecho aquellos seres, trabajadores incansables, pioneros, soñadores, que fueron Don Ameijeiras y Doña Ramona. Quise unir mi mirada a la de ellos en la rama de algún árbol, ese día, mojado por la lluvia.

FOTOS DE LA CASA DE LOS AMEIJEIRAS

Los habitantes

Los habitantes del pueblo eran hacendados, maestros, policías, comerciantes, peones, lavanderas, esquiladores, jubilados, pensionistas y el Juez de Paz. La mayoría era gente de muy bajos recursos.

Los principales comercios fueron los de Fernández Ameijeiras, Zulema López, luego de Chalar y Cenén Charquero. Fortunato Domínguez y Zulema Molina tenían una carnicería, posada y fonda. Cuando iban circos, los integrantes del grupo se quedaban allí. Los espectáculos se realizaban en un baldío.

Hubo otra carnicería, que también era panadería con masas y pan muy rico, de Facundo, Cenobio, Paulino e Isidoro López.

Había una pulpería famosa, la de Segundo Chiribao, casado con Mercedes Iguiní. Allí siempre había parroquianos. Y sus tres hijas llamaban la atención. Recuerdo haberlas visto una tarde soleada de pencas, paseando juntas, conversando, sus cabellos negros largos cayendo sobre los hombros, luciendo vestidos de seda azul eléctrico y zapatos de tacos muy altos. Rómulo Mieres tenía un taller mecánico y, además, hacía los cajones para los servicios fúnebres, por encargo.

Los Goyenola

Él se llamaba Lucas Goyenola Urrutia. Era hijo de Domingo Goyenola, un vasco español que vino huyendo de su país en 1870, cuando las guerras Carlistas, y que compró campos en la cuarta y en la quinta sección del departamento de Treinta y Tres. Cuando Lucas llegó al país era apenas un niño. Tenía un tío materno, Urrutia, que era escribano. Él también estudió escribanía, pero debió abandonar esos estudios para ayudar a su padre en los negocios. Cuando se casó, era Juez de Paz en Isla Patrulla.

Ella se llamaba Raquel Roldán y había nacido el 3 de diciembre de 1875. Su padre era Don Saturnino Roldán, inspector de escuela y compañero y amigo de José Pedro Varela.

Raquel, a sus quince años, ya era maestra. Compartió el Internato (actual Ateneo) con Luisa y Paulina Luisi. Fue amiga de ambas y se escribía con Paulina, que era feminista. Raquel también lo era.

Aquella conversación derivó en un noviazgo que terminó cuando se casaron, el 13 de junio de 1900.

Y él se la llevó a Isla Patrulla.

Tuvieron once hijos. Uno de ellos la describe con admiración:

-Era alta, fuerte, bien formada, y usaba moño, -dice riendo- linda, simpática y muy inteligente…

Domingo Goyenola + Manuela Urrutia - Saturnino Roldán + Adela Amaro

Lucas Goyenola Urrutia + Raquel Roldan Amaro

1)Mario Lucas Goyenola Roldán

2)Jorge

3)Hugo Domingo

4)Omar Sadit

5)Raúl Saturnino

6)Nyria René

7)Fanny Dinorah

8)Ofelia Raquel (Bebé)

9)Ema

Nota.1- Fue Intendente de Treinta y Tres

5- Fue Intendente de Tacuarembó

Los Fuentes

Brígido Fuentes + Basilia Gadea Esteban Goycoechea + Hilaria Denis

l) Casiano Fuentes Gadea + Nelly Goycoechea Denis

a) Mabel, b) Héctor Darío c) Hugo

ll) Amalio Fuentes Gadea + Loreta Riaño

a) Carlos Wilson

lll)Marcelino Fuentes Gadea + Luisa Jaunarena

a) René, b) Ricardo, c) Osiris. D) Mirita, e) María Máxima

Los Mastropierro

Don Nicolás Mastropierro era hijo de Agustín Mastropierro y María Falabella, oriundos de Basilicata, Italia. Nació el 20 de julio 1886 en Uruguay. Su señora, Doña Magdalena Priore, era hija de Nicolás Priore y de Luciana Dotti, también italianos. Nació el 25 de junio de 1892 en Uruguay.

Vinieron del departamento de Florida, Mansavillagra, y se establecieron para explotar ganadería en la estancia “La Cuchilla”.

Tuvieron cinco hijos:

Agustin Mastropierro + María Falabella Nicolás Priore + Luciana Dotti

Nicolás Mastropierro Falabella + Ma.Magdalena Priore Dotti

Agustín casado con Nilda Rivero

Luciano (Chiquito), Lina Costa

Héctor (Tito), Julia Olascoaga

Víctor Eva Correa Díaz

María Angélica. Luis Tarán

Don Nicolás siempre quiso que su familia disfrutara del confort que los tiempos permitían. Fue en la primer casa de la zona que hubo luz eléctrica y también la primer radio a pila y transmisor de radio. Quizás fue el primero en tener un auto Ford 1927.

También se preocupó por la educación de sus hijos y no dudó en enviarlos a Montevideo a colegios, como pupilos.

Tenía un carácter muy fuerte. Sólo con una mirada suya, su familia sabía que no estaba obrando bien.

Doña Magdalena se caracterizó por ser una mujer muy sensible, pronta a solucionar los problemas de la familia, siempre de la manera más justa. Con su voz pausada y su razonamiento criterioso unía a todos, al decir de su hija, dentro y fuera de la casa. Era de una generosidad sin límites.

Falleció casi a los 99 años. De profunda religiosidad, recibió la bendición de Monseñor N. Cáceres, Obispo de Melo y Treinta y Tres en aquel momento.

Los hijos de Don Nicolás se caracterizaron por ser muy solidarios con el personal de sus establecimientos. Además de preocuparse por ellos en sus enfermedades, también les enseñaban a manejarse con el dinero, a leer y a contar.

Los Silvera

La hija de Francisco Cruz, Josefa, se casó con Manuel Silvera Meneses. Era hijo de José Francisco Silvera y de Escolástica Meneses, ambos brasileños.

Tuvieron 8 hijos:

José Francisco Silvera + Escolástica Meneses Francisco Cruz + Ma. Isabel Dominguez

Manuel Silvera Meneses + Josefa Cruz Dominguez

María Daría (Maruja) que se casó con

José Francisco (Pocho) María Elena Sala Bentancour

Belarmino, t

Darwin Iris (Tarreco),

Jacinto Ademar,

Escolástica Margarita (Pirota),

Elena Josefa (Totó)

Nelly (Guigue).

Esta familia vivió en la “Estancia María Isabel”, la vieja casa de Francisco Cruz.

LOS CRUZ SALA

Belarmino Cruz Dominguez era el hijo menor de Don Francisco Cruz y María Isabel Dominguez. Nació en la “Estancia Yatay” el 14 de marzo de 1894.

Cuando Belarmino empezó a asistir a clases en la Escuela N° 3 de Isla Patrulla, muy pronto llamó su atención una niñita rubia y de ojos celestes. En los recreos trató de conversar con ella. Y así supo su nombre: María Sala Garat, hija de Juan Sala y de Asunción Garat, nacida en Yerbalito, el 17 de marzo de 1895.

Al cursar cuarto año ya se les oía decir que, cuando fueran grandes, ellos iban a ser novios.

Él se convirtió en un joven muy buen mozo, admirado por las jóvenes del lugar, que soñaban con que fuera su esposo. Pero se mantuvo fiel a su primer amor.

Ella lucía su figura y su alegría de vivir en todas las circunstancias: en su casa, en las reuniones, en las fiestas. Se recibió de maestra y ejerció en Isla Patrulla, y en la Escuela 14.

Él se dedicó a la ganadería y fue un respetado y querido vecino de la zona.

Se casaron el 1° de mayo de 1920. Y festejaron siempre esa fecha, invitando a sus amigos a la casa, para comer un “asado con cuero”.

Tuvieron cuatro hijos:

Belarmino Cruz Domínguez + María Sala Garat

Juan Francisco (Paco) casado con Hortensia Larregui

Daisy Lili (Minga), Ramón Alfonso Fernandez

María Edith (Chocola) Juan José Sosa Díaz

Belarmino Wilfredo (Chocolo). Irma Perez

En un tiempo la familia vivió en el departamento de Cerro Largo, en una estancia que había arrendado Don Belarmino. Cuando regresaron a La Isla, Daisy (Minga) ya era una señorita y la casa de los Cruz Sala se convirtió en centro de reunión de la juventud de la zona. Incidió en esa costumbre dos cosas: que las señoritas de Ameijeiras ya se habían ido del lugar para radicarse en Montevideo, y que Don Belarmino y Doña María eran excelentes anfitriones.

Los Caétano

Pedro José Caetano José Gonçalvez Ouriqu

Roza Pereira das Neves - Francisca María de Miranda

Florentino Caetano Pereira das Neves + Silverio Gonçalvez de Miranda

l) Gerónimo Caétano Gonçalvez

a) Gerónimo Caétano Arévalo casado con María José Alfaro

1-Ademar, 2- María José

l)Gerónimo Caétano Goçalvez + Bonilla

a) Liborio Caétano Bonilla casado con Elvira Nuñez

b)Apolinario Caétano Bonilla casado con Teresa Masner

1- . . . Caétano Masner falleció a los 4 años

2-Lorenzo Alfredo (Pepe) casado con Elena López

3-Romeo Blanca Cruz

4-Horacio Natividad orga

5-Omar Justo (Nene) AurorALaporte

6-Nelsa Paulina (Chocha) Bernardo Nuñez

7-Reynaldo Eulina Motta

8-Jesús Omar Caraballo

c)Silveria Caétano Bonilla casada con Julio Nuñez

d)Josefa Caétano Bonilla casada con Jacinto Núñez

l) Gerónimo Caétano Gonçalvez + Amelia Olivera

a)César Caétano Olivera casado con Dulcia Lacuesta

1-Wylfo César Caétano Lacuesta casado con Susana Rodríguez Abella

2-Dialfa Ademar Carnales

3-David Dorsal Nelsa Goycoechea

4-Nelson María falleció de 9 meses

5-Nelly Dulcia falleció soltera

6-Nybia Sil Ruben Lima

7-Darwin Mercedes Ipuche

8-Floro falleció soltero

9-Wellington Blanca Capobianco

10-Humboldt casado con Graciela Dopazo

11-Gerónimo José Leticia Ruiz Ripstein

a)César Caétano Olivera casado con Ismelia Lima

1- Amelia, 2- Susana. 3- Rosario

b)Anatolia Caétano Olivera casada con Bernabé Zeballlos

1)Eva Zeballos Caétano csada con Jaime Levington

2)Amelia Zeballos Caétano Julián Abi Saab

A9Marta 2)Antonio

c)Zulma Caétano Olivera casada con Juan da Rosa

l)Julio César da Rosa Caétano casado con Ester Saravia

a) Juan Justino b) Mariela

ll) Juan Carlos da Rosa Caétano - - - - - - - -

a)Mirta b) Mary, c) Sara

lll)Amelia da Rosa Caétano casada con Juan Carlos Pomata

a)Rocío

lV)Cristino da Rosa Caétano casado con Olga Rubí

a)Ramón, b) Mónica

V)Victor Eduardo da Rosa Caétano casado con Perla Marquez

a)Omar, b) Eduardo

V)Victor Eduardo da Rosa Caétano casado con Ana Rubí

Sin hijos

VI)Lila da Rosa Caétano casada con Rodoariel Steyro

a)Gastón b)Analía

Vll)Mirta da Rosa Caétano casada con Aramís Spinelli

Sin hijos

Vlll) Nybia Ruth da Rosa Caétano casada con Omar Goldaracena

a)Marta b)Nybia

D) Dorotea Caétano Olivera casada con Antonio Gonzalez

l)Amelia Gonzalez Caétano casada con Nelson Corbi

a)Inés , b) Antonio c)Paula

ll)Estela Gonzalez Caétano casada con Enrique Bensich

a)René b)Nora c)Estela d)Lina

lll)Yolanda Gonzalez Caaétano casada con Leopoldo Sierra

a)Juan Andrés b) Rafael

Lv)Hilda Gonzalez Caétano casada con Fernando Cámpora

a)Fernando b) Adriana c)Eloisa

V)Loreley Gonzalez Caétano

V)Alejandro CaétanoOlivera falleció soltero

Final

Había estado pensando pedir que, para mi reposo final, me llevaran a Isla Patrulla y me colocaran allí, en un lugar bien alto, desde donde se divisara mi vieja casa y sus arboledas. Pero ahora cambié de opinión. Sé que no importa dónde pueda estar lo que yo haya sido. Porque hay días que sólo con cerrar los ojos, me veo cabalgando, siempre al lado de mi padre, entretenidos ambos con nuestra conversación, bordeando el arroyo, entre las serranías. Y hasta me parece sentir el roce del aire fresco en mi rostro y el olor de mi caballo, y oír el ruido de sus patas en el trote.

Si pasado el tiempo, alguien cuenta que de los árboles de la zona, ciertos días, bandadas de pájaros salen espantadas, sepan que soy yo que he elegido alguna rama como nido, desde donde mirar y oler las lomas de esos campos.

NYBIA CAÉTANO



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