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	<title>Patriada por la Historia</title>
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	<description>Patriada por la Historia</description>
	<pubDate>Sun, 29 Apr 2012 14:18:10 +0000</pubDate>
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		<title>Y sigue el pacto del Naval</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Apr 2012 14:10:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Carlos Luppi]]></category>

		<category><![CDATA[Controversias]]></category>

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		<description><![CDATA[Precisiones de Carlos Luppi al libro "La Reconquista" de J.M.Sanguinetti]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nota de Tapa de CARAS &amp; CARETAS 20 de abril de 2012<br />
Julio María Sanguinetti: &#8220;SOMOS DINOSAURIOS EN VÍAS DE EXTINCIÓN&#8221;<br />
-	Sanguinetti presentó en el Radisson el tomo dos de su versión de la historia reciente, junto a su esposa Martha Canessa, Batlle y Lacalle. Habló de la pacificación, pero se olvidó de cuestionar la dictadura, de las luchas del Partido Nacional y el Frente Amplio -sólo aparece el Partido Colorado- de los presos, los torturados, los vuelos de la muerte y los desaparecidos.<br />
-	Algunos blancos estuvieron en ese acto político colorado para apoyar su versión de la historia.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
Texto completo del artículo<br />
&#8220;La Reconquista&#8221;, nuevo libro de Sanguinetti<br />
Sanguinetti: &#8220;somos dinosaurios en vías de extinción&#8221;</p>
<p>Carlos Luppi<br />
El dos veces ex -presidente presentó el segundo tomo de su versión - con la que quiere ser recordado, lo que no ocurrirá- de nuestra historia reciente. Lo presentaron sus dos antiguos enemigos -Jorge &#8220;brazo arrancado&#8221; Batlle y Luis &#8220;embestida baguala&#8221; Lacalle- ahora reunidos tras el combate al Frente Amplio, al que sus gestiones de gobierno tanto ayudaron a llegar al poder. No se habló de la lucha del pueblo uruguayo, la huelga general, los presos, asesinados, desaparecidos, perseguidos y torturados. No hubo palabras para ellos. La reconquista de la democracia nos dijeron esa noche, fue obra de sus negociaciones con los militares. ¡Qué haríamos sin estos próceres!<br />
Julio María Sanguinetti publicó el primer tomo de su testamento político -titulado La agonía de la democracia - Proceso de la caída de las instituciones en el Uruguay (1963 - 1973) (Taurus - Alfaguara, 376 páginas) en 2008, y allí elogió a Jorge Pacheco Areco -cuyo gobierno integró como Ministro de Industria, así como fue Ministro de Educación y Cultura de Juan María Bordaberry- y dio sus versiones (o negaciones) sobre el Escuadrón de la Muerte, el fraude electoral de 1971 (confirmado hasta por documentos desclasificados por los Estados Unidos) y el Pacto del Club Naval, del cual la mayoría de los historiadores y politólogos serios del Uruguay lo consideran el verdadero ideólogo, artífice e implementador, y que estaba diseñado para llevarlo al poder. La reconquista - Proceso de la restauración democrática en Uruguay (1980 - 1990) (Taurus, Alfaguara, 529 páginas), abarca obviamente el referido período, que comienza y termina con un plebiscito: el del proyecto de Constitución de los militares, derrotado en 1980; y el de la Ley de Caducidad de 1989, reivindicada por los tres oradores. Está dedicado en un apartado a su esposa Marta (de quien cariñosamente dijo en relación a su largo matrimonio que &#8220;somos dinosaurios en vías de extinción&#8221;), y en otro, a la memoria de Wilson Ferreira Aldunate, Juan Vicente Chiarino, Juan Pivel Devoto, Líber Seregni y Enrique Tarigo, &#8220;que cumplieron -cada uno desde su perspectiva- lo que sintieron como deber patriótico en el laberíntico camino de la restauración democrática&#8221;. Dos de ellos, Wilson y Seregni, ocuparon buena parte de las exposiciones de los tres ex - presidentes. Wilson fue ensalzado hasta la exaltación (hay que atraer blancos evitando que se sigan yendo al Frente), salvo por Lacalle, que se encargó de precisar meticulosamente que el último caudillo blanco había perdido la perspectiva de lo que ocurría en Uruguay y por eso su apuesta a la lucha popular. De hecho afirmó que Wilson se equivocó, confirmando la versión colorada de la Historia, que muy pronto se ocupará de él y ya sabemos cómo lo hará. De Seregni, lo recordado por los tres fue su participación en la &#8220;pacificación&#8221; y el Pacto del Club Naval, en un crescendo tal que un oyente desinformado hubiera pensado que el creador de dicho acuerdo fue el General que estuvo diez años en prisión, sin que estos tres ciudadanos se ocuparan -que se sepa- por lograr su libertad, salvo en el último tramo de la dictadura, cuando fue necesario separar al Frente de los blancos para asegurar la victoria colorada, evitando la virtual coalición de 1982, que hubiera traído el primer gobierno progresista de la Historia.<br />
Discursos de hombres que se aborrecen<br />
Con una muy evidente molestia, los tres oradores recibieron la noticia de que el Vicepresidente de la República, Cr. Danilo Astori -cuya oratoria había sido anunciada por todos los medios- no se haría presente &#8220;por compromisos contraídos con anterioridad&#8221; derivados de la actual instancia electoral que vive el Frente. De hecho, Astori los despreció. El primero en hablar fue Jorge Batlle y el rostro de Sanguinetti acusó de inmediato su primera &#8220;metida de pata&#8221;, ya que para comenzar a historiar la &#8220;reconquista&#8221; de la democracia, recordó una anécdota según la cual un día, promediando la dictadura -en la cual felizmente no fue nunca molestado, recordemos- estuvo separado por un espeso tránsito de Luis Bernardo Pozzolo, y al cruzar le dijo: &#8220;ves lo que pasa, estamos separados. Hay que animarse y cruzar&#8221;, y ahí él y otros dirigentes colorados comenzaron a contactar militares&#8221;. Según la autorizada palabra de Batlle, pues, así comenzó la lucha de los dirigentes colorados por la restauración democrática. Luego hizo un encendido elogio del autor -el mismo que según él, le &#8220;arrancó el brazo derecho&#8221; antes de la elección de 1989 para impedirle ser presidente- y también a Lacalle, al que, no bien ganó con votos blancos la elección de 1999, señaló en su primera audiencia que &#8220;lo hubieran votado igual, aunque la dirigencia nacionalista no hubiera acompañado&#8221;- y se negó sistemáticamente a escuchar sus propuestas, llegando a dejar de saludarlo y desairarlo en actos públicos. Formuló duras críticas desperdigadas al actual gobierno. Luego habló Lacalle (en cuyo círculo se atribuye sin dudar la autoría de la &#8220;embestida baguala&#8221; a Sanguinetti) quien se centró en atacar al actual gobierno y, como ya se dijo, recordar los &#8220;errores&#8221; de Wilson. Por último, con el paso cansino del estadista, ocupó el estrado el Dr. Sanguinetti, quien repasó las figuras a las que agradecía, a la que agregó al Tte. Gral. Hugo Medina. Se ocupó largamente de recordar los consejos que había recibido de Juan Pivel Devoto y de Juan Vicente Chiarino, casi empujándolo al poder. Sanguinetti, ya dominado por el tono que lo identifica, pontificó sobre las libertades, y los trabajos y los días que habían conducido a la recuperación de la República&#8230; ahora amenazada. No lo dijo explícitamente, pero convocó para nuevas luchas, y con su sonrisa de retirado, abandonó el podio.<br />
Recuadro<br />
Las personalidades presentes<br />
Entre los asistentes se encontraban su esposa Martha y su hijo Julio Luis, gran parte de la &#8220;aristocracia&#8221; sanguinettista -Miguel Semino, Elías Bluth, Didier Opertti, Luis Hierro, Wilson Sanabria, César Rodríguez Batlle- junto con dirigentes de menor rango; figuras como Pedro Bordaberry, Amorín Batlle, Carlos Pirán y un puñadito de blancos a alguno de los cuales Wilson seguramente hubiera caracterizado como &#8220;blancos baratos&#8221;.<br />
Además, de la colectividad blanca estaban Lacalle, Jorge Larrañaga, Eber da Rosa, Gonzalo Aguirre y el recordado ex - Ministro del Interior Angel María Gianola, uno de los responsables de los acontecimientos del Hospital Filtro. Estuvieron Pablo Mieres y Aldo Lamorte. No había ningún dirigente del Frente Amplio. Fue un acto puramente colorado.<br />
Al finalizar el acto, Lacalle (que fue saludado con dos gritos de &#8220;Viva Wilson&#8221;, uno al principio y otro al final de su discurso), se lanzó del estrado y partió raudamente, con expresiones de molestia. Larrañaga y Eber da Rosa se fueron en silencio, con sonrisas plastificadas. Lo que ocurrió la noche del martes 18 en el Ball Room del Radisson Victoria Plaza Hotel fue lo que Borges llamó inigualablemente &#8220;un banquete de hombres que se aborrecen&#8221;. En el estrado quedaron Batlle y Sanguinetti, recibiendo abrazos y saludos de decenas de gerontes, fieles representantes de una &#8220;especie en extinción&#8221;.</p>
<p>El libro y sus contenidos<br />
El lector de más de cincuenta años que lea este libro se sorprenderá o sonreirá. Plagado de citas afrancesadas, tratando de decir que se trata de &#8220;historia&#8221; y no de &#8220;memoria&#8221;, relata una &#8220;reconquista de la democracia&#8221; donde en un 95% lo que funciona es el Partido Colorado. El mismo partido que los que militábamos entonces no vimos en ningún lado, salvo para pedir calma y paciencia, desde el mismo 27 de junio de 1973, cuando un presidente colorado dio otro golpe de Estado (recordar a Rivera, Latorre, Santos, Terra y Bordaberry), y después, cuando las caceroleadas, las pintadas y las manifestaciones. El mismo lector recordaría la &#8220;frase colorada&#8221; de los 80: &#8220;no a la movilización, sí al diálogo&#8221;. Así pasó lo que pasó -una transición cojitranca, y así le fue al Partido Colorado históricamente: hoy los manda otro Bordaberry y son los responsables, dados los años que gobernaron, de que el Frente Amplio esté en el poder donde seguramente seguirá.<br />
Pero sigamos con el análisis del libro. No aparecen en él las campañas de Wilson Ferreira ni Rodney Arismendi, ni ninguno de los demás ilustres exiliados. No se menciona al Dr. Carlos Quijano, ni sus &#8220;Cuadernos&#8221; mexicanos, ni a José Pedro Cardozo, ni a las luchas en Uruguay. No se habla de los presos políticos, de las torturas, de los &#8220;vuelos de la muerte&#8221;, de los desaparecidos, ni de nada que tenga que ver con las acciones terribles de la dictadura, detrás de las cuales siempre había civiles ¡Y se nos dice que esto es Historia!. Esto es un panfleto, incompleto y muy pobre, que pasará al olvido, y en el cual no podrían reconocerse el 80% de los orientales que vivieron los episodios.<br />
Lo que sí exhibe es un extraordinario detallismo de la &#8220;interna&#8221; militar. El autor la conoce mejor que nadie, ya que según Jorge Batlle, tenía numerosas personalidades de su colectividad &#8220;dialogando&#8221; con los mandos militares, que además, por tradición, pertenecían mayoritariamente a esa filiación. ¿O no eran colorados los tres comandante en Jefe que dieron el golpe del 27 de junio? En La agonía de la democracia, el autor se ensaña particularmente con los comunistas -ver página 101 y siguientes- y también con la OPR 33 y los Tupamaros, es decir, con los derrotados. No vemos la misma dureza con los ideólogos de la seguridad nacional, ni con los equipos económicos colorados (que aplicaron el Plan Zerbino - Bensión), ni los cancilleres colorados que tuvo la dictadura. En La Reconquista, el lector tiene la impresión de que los hechos ocurrieron como debían ser. Por ello tuvimos una democracia tutelada. Hasta que llegó el presidente Tabaré Vázquez, todas las acusaciones por violación de Derechos Humanos se ampararon en la Ley de Caducidad, que autoriza expresamente al titular del Poder Ejecutivo a pasar los mismos antecedentes a la Justicia. De una forma procedió Sanguinetti y de otra, con el mismo instrumento legal, Tabaré Vázquez. Los resultados están a la vista. Varios militares, el ex  - dictador colorado Bordaberry y el ex - canciller colorado Juan Carlos Blanco fueron a parar a la cárcel.<br />
Nadie dirá que el libro peca de modestia. El autor se ufana de sus relaciones con George H. W. Bush, Deng Xiao Ping (bajo su gobierno se abrieron las relaciones con China, que liquidaron nuestras industrias textil y del calzado), Felipe González, Michel Camdessus, Giuglio Andreotti, David Mulford y Henry Kissinger.  Llega hasta la victoria de Luis Alberto Lacalle en 1989 y se extiende en los hechos de ese año, particularmente la implosión de la URSS.<br />
Acaso el mayor mérito de este libro sea haberse escrito. Ya conocemos la versión que el Dr. Julio María Sanguinetti da de sí mismo. Es hora de que uno o varios autores independientes se apliquen a la misma tarea, dando versiones independientes. Seria sin duda muy interesante.<br />
El tercer tomo<br />
Jorge Batlle comprometió, nunca se sabrá si de buena o mala fe, a su &#8220;hermano&#8221; Sanguinetti a escribir el tercer tomo. Es realmente muy difícil que lo haga, porque tendría que historiar la presidencia de Lacalle, la &#8220;embestida baguala&#8221; (que todos los herreristas atribuyen a Sanguinetti y su entorno), y el segundo y desastroso -en cifras- gobierno del propio JMS. El que no devaluó el 13 de enero de 1999 -cuando lo hizo Brasil y la situación de Argentina y Uruguay se volvió insostenible- seguramente por motivos políticos, o sea las elecciones de ese año, pero tampoco asumió los costos políticos después, y dejó que a Jorge Batlle le explotara la bomba en las manos, que produjo la Crisis del 2002, de la cual se cumplen diez años.<br />
Recuadro<br />
Lo que pensaba Wilson y lo que sienten los blancos<br />
Los tres expositores hablaron como si Wilson y los blancos estuviésemos muy contentos -casi agradecidos- de &#8220;la lucha&#8221; colorada y del Pacto del Club Naval. Pues bien, recordemos la verdad. Dijo Wilson: &#8220;el llamado Pacto del Club Naval, celebrado entre las Fuerzas Armadas, el Partido Colorado, el Frente Amplio y otras fuerzas menores o inexistentes, en ausencia del Partido Nacional, es la infamia más grande que registra la historia política del Uruguay en el siglo XX. Y lo digo muy claramente: ahí, para lograr la impunidad militar en las violaciones de Derechos Humanos y el triunfo del candidato colorado, se aprobó implícitamente - en forma subyacente o sobrevolante- mantener al candidato más votado del principal partido de oposición preso, proscripto y silenciado. ¿Hay un solo uruguayo que dude de estas cosas? ¿Hay un solo uruguayo que dude que así se impidió la victoria del Partido Nacional y que la impunidad viene del Pacto del Club Naval? Nuestros hijos y nuestros nietos y los nietos de nuestros nietos hablarán de la infamia del Pacto del Club Naval&#8221;.  Wilson había afirmado en diciembre de 1983 en Buenos Aires que el Partido Nacional no concurriría a elecciones si no eran elegibles el Frente Amplio y el Gral. Líber Seregni, y más tarde manifestó: &#8220;Yo nunca hubiera ido a elecciones con Julio María Sanguinetti proscripto o preso, eso no es democracia. Los &#8220;Defensores de las Leyes&#8221; lucharon siempre por Patria y democracia para todos&#8221;.<br />
Confirmando esta tesitura, el abogado, historiador y fundador del Frente Amplio, Dr. Oscar Bruschera, en su libro &#8220;Las décadas infames&#8221; (1985), comienza el capítulo XIII, &#8220;Las elecciones de 1984&#8243;, diciendo &#8220;Lo primero que hay que decir es que fueron elecciones sucias. Muy sucias&#8221;. (&#8230;) &#8220;Hubo candidatura oficial: la del Partido Colorado&#8221;. (&#8230;) &#8220;El partido que se mostraba indeclinablemente opositor no pudo proclamar a su candidato natural y no sólo eso, se lo mantuvo preso de forma que le quedara vedada no a su postulación, sino la influencia que iba a ejercer con su presencia y su voz&#8221;.</p>
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		<title>SEGREGACIÓN DEL ALTO PERÚ</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Apr 2012 14:21:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>

		<category><![CDATA[Claves Geopolíticas]]></category>

		<category><![CDATA[Admininistración]]></category>

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		<description><![CDATA[Preciso informe de la Gazeta Federal, sobre acontecimiento tan expresivo de la balcanización americana.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>LA SEGREGACIÓN DEL ALTO PERÚ<br />
(01) Pedido de &#8220;coloniaje ingles&#8221;<br />
(02) El boicot a San Martín.<br />
(03) La República de Bolivia.<br />
(04) Pérdida de Tarija: otra vez Alvear<br />
(05) Fuentes<br />
(06) Artículos relacionados</p>
<p>El pedido de &#8220;coloniaje ingles&#8221; - Mision Alvear-Garcia ante Lord Strangford</p>
<p>El Alto Perú había pertenecido al Virreynato del Río de La Plata, y su irreparable separación parecería incomprensible, si no se tuvieran en cuentan ciertos aspectos, como la incorregible envidia de Rivadavia hacia San Martín, y el permanente boicot a la campaña libertadora por parte de &#8220;Rivadavia y sus satélites&#8221;, que no eran otros que los miembros de las logias con la que San Marín se había enfrentado. Y detrás de las logias, estaba el imperio británico. (Ver la Logia Lautaro)</p>
<p>&#8220;Rivadavia era incapaz de lealtad, honestidad o siquiera buenas maneras en sus relaciones con los hombres que lo rodeaban con quienes estaba obligado a llevar los negocios de la comunidad. Odiaba a los hombres que eran más notables o tenían más éxito que él. No encontraba nada demasiado maligno que decir sobre San Martín y Bolívar.&#8221; (Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX. H.S.Ferns. p.178)</p>
<p>El Alto Perú pertenecía a la influencia del Río de La Plata, no solo territorialmente sino por afinidades y sentimientos, a tal punto que en godo Tacón castigaba severamente en Chuquisaca, a quien vistiese prenda celeste.</p>
<p>Muchas vidas rioplatenses se perdieron luchando en aquellas tierras contra el dominio español, pero las logias de &#8220;ilustrados porteños&#8221; no querían &#8220;ser libres&#8221;, sino &#8220;cambiar de dueños&#8221;, pasando del dominio español al dominio comercial inglés.</p>
<p>El 28 de enero de 1815, el secretario del Consejo de Estado parte en misión secreta a Río de Janeiro e Inglaterra. Lleva Pliegos de Carlos Maria de Alvear, para ser presentados ante Strangford y Castlereagh, diplomático y ministro del gobierno Ingles. El pliego de Alvear ante Strangford, (bastante extenso), tiene muchos párrafos significativos&#8230; &#8220;D. Manuel García, mi consejero de Estado, instruirá a V.E. de mis últimos designios con respecto a la pacificación y futura suerte de esta Provincias. (&#8230;) el país no está en edad ni estado para gobernarse y necesita una mano exterior que lo dirija (&#8230;&#8230;) En esta circunstancia la generosa Nación Británica puede poner un remedio eficaz a tantos males acogiendo en sus brazos a estas Provincias que obedecerán a su Gobierno y recibirán sus leyes con el mayor placer&#8230;&#8221;</p>
<p>El Pliego de Alvear para Castlereagh era más claro todavía, y tenía algunos párrafos elocuentes&#8230;&#8221;Estas Provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su Gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, y yo estoy dispuesto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que la afligen. Es necesario que se aprovechen estos momentos. Que vengan tropas que impongan a los genios díscolos, y un jefe autorizado que empiece a dar al país las formas que sean beneplácito del Rey y de la Nación, a cuyos efectos espero que V.E. dará los avisos con la reserva y prontitud que conviene para preparar oportunamente la ejecución&#8221;" (Al Vizconde Strangford, representante de S.M.B. ante Brasil. 15 de enero de 1815. Original en la Facultad de Filosofía y Letras de la Ciudad de Bs.As. Archivo García.)</p>
<p>Esto, que es un directo pedido de &#8220;coloniaje&#8221;, es visto por Mitre con su &#8220;singular forma de ver y contar la historia&#8221; y lo llama simplemente &#8220;pedido de alianza o protectorado&#8221;.</p>
<p>Como Alvear no logra que Inglaterra se haga cargo &#8220;a cara descubierta&#8221; del coloniaje político, ya que prefería el coloniaje comercial, Alvear ofrece se lo ofrece confidencialmente a Bolívar. En carta al general Santander fechada en Chuquisaca el 11 de noviembre de de 1825, el propio Bolivar revela las intenciones de Alvear:</p>
<p>&#8220;&#8230;la reunión de las república argentina y boliviana, llevando toda ella mi nombre; él no abandona este proyecto por nada y menos aún de llamarme a fijar los destinos del Rio de La Plata: él dice que sin mí su patria vacilará largo tiempo y que, exceptuando cuatro individuos, el gobierno como el pueblo me desean como un ángel de protección&#8221; (Carta de Bolívar a Santander. Prudencio, Roberto. Bolívar y la fundación de Bolivia. Casa Municipal de la Cultura. La Paz. 1977)<br />
El boicot a San Martín</p>
<p>Ante la falta de apoyo del gobierno porteño, San Martín sede el mando a Bolivar en Guayaquil, y se retira a su chacra de Mendoza, donde sigue siendo hostigado por &#8220;Rivadavia y sus satélites&#8221;, violándole la correspondencia y hasta con un complot para asesinarlo.</p>
<p>Mientras San Martín permaneció en Mendoza, retirado en su chacra, Rivadavia y el gobierno de Buenos Aires lo hostilizó de todas formas. Primero le puso un mucamo como espía de sus movimientos y luego hasta le violaba su correspondencia privada. El propio San Martín se lo confiesa a O´Higgins en carta del 2º de octubre de 1827:</p>
<p>&#8220;&#8230;Mi separación voluntaria del Perú parecía me ponía al cubierto de toda sospecha de ambicionar nada sobre las desunidas Provincias del Plata. Confinado en mi hacienda de Mendoza, y sin más relaciones que algunos vecinos que venían a visitarme, nada de esto bastó para tranquilizar la desconfiada administración de Buenos Aires; ella me cercó de espías; mi correspondencia era abierta con grosería&#8230;&#8221;(Altamira, Luis Roberto: &#8220;San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia&#8221;. Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)</p>
<p>El 16 de agosto de 1828 el mismo O´Higgins lo conformaba en carta a San Martin:</p>
<p>&#8220;&#8230;ejerzan enhorabuena su rabia inquisitorial en nuestra comunicaciones privadas que ellos no encontrarán otra materia más que la misma firmeza y honradez que no han podido contradecir de nuestra vida pública. Hasta la evidencia se podría asegurar que las ocho o diez cartas que veo por su apreciable del 29 de septiembre del año pasado se han escamoteado como las que he escrito a Ud. paran en poder del hombre más criminal que ha producido el pueblo argentino. Un enemigo tan feroz de los patriotas como Don Bernardino Rivadavia estaba preparado por arcanos más oscuros que el carbón para humillarlos y para degradación que su desastrosa administración ha dejado a un pueblo generoso, que fue la admiración y baliza de las repúblicas de América Sudeste. Hombre despreciable que no solo ha ejercido su envidia y encono contra Ud. no queda satisfecha su rabia, y acudiendo a la guerra de zapa, quiso minarme en el retiro de este desierto, donde por huir de ingratos busco mi subsistencia y la de mi familia con el sudor de mi frente&#8230;&#8221;(Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.36)</p>
<p>También a Martiniano Chilavert le refiere San Martín sobre los ataques y calumnias que recibía por parte de la prensa rivadaviana. En carta del 1° de enero de 1825 le decía:</p>
<p>&#8220;&#8230;A mi regreso de Perú establecí mi cuartel general en mi chacra de Mendoza, y para hacer más inexpugnable mi posición, corté toda comunicación (excepto con mi familia), y me proponía en mi atrincheramiento dedicarme a los encantos de una vida agricultora y a la educación de mi hija, pero ¡vanas esperanzas! En medio de esos planes lisonjeros, he aquí que el espantoso &#8220;Centinela&#8221; (periódico rivadaviano) principia o hostilizarme; sus carnívoras falanges se destacan y bloquean mi pacífico retiro. Entonces fue cuando se me manifestó una verdad que no había previsto a saber: que yo había figurado demasiado en la revolución para que se me dejara vivir tranquilamente&#8221; (Comisión Nacional del Centenario. Documentación del archivo San Martín. Tomo I )</p>
<p>San Martín decide trasladarse a Buenos Aires a darle el último adiós a su esposa que agonizante reclamaba su asistencia. Pero San Martín debe postergar su viaje ante la certeza de un complot para interceptar su viaje para prenderlo o asesinarlo, y en carta a Guido del 27 de abril de 1828 dá cuenta de ello:</p>
<p>&#8220;¿Ignora Ud por ventura que en el 23, cuando por ceder a las instancias de mi mujer de venir a Buenos Aires a darle el último adiós, resolví en mayo venir a Buenos Aires, se apostaron en le camino para prenderme como a un facineroso, lo que no realizaron por el piadoso aviso que se me dio por un individuo de la misma administración&#8221;. (Altamira, Luis Roberto: &#8220;San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia&#8221;. Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)</p>
<p>El 12 de agosto falleció la mujer de San Martín en ausencia de su esposo.</p>
<p>Así agradecían los &#8220;civilizados&#8221; al libertador de medio continente, mientras los &#8220;bárbaros&#8221;, según la definición sarmientina, le ofrecían su ayuda y gratitud; el gobernador &#8220;bárbaro&#8221; Don Estanislao López le remite al siguiente correspondencia:</p>
<p>&#8220;Se de una manera positiva por mis agentes en Buenos Aires que a la llegada de V.E. a aquella capital será mandado juzgar por le gobierno en un consejo de guerra de oficiales generales por haber desobedecido sus órdenes en 1817 y 1820, realizando en cambio las gloriosas campañas de Chile y Perú. Para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaban en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a V.E. que a su solo aviso estaré en la provincia en masa a esperar a V.E. en El desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria&#8221;. (Altamira, Luis Roberto. Ibidem)</p>
<p>En esta agradecida y emotiva carta, Estanislao López se refería a la desobediencia de San Martín a Rivadavia, que pretendía que regresara para aplastar a las provincias del interior. San Martín en cambio prefirió libertar medio continente, dejando las manos libres a López y Ramírez para que destrozaran a Rondeau en Cepeda.</p>
<p>San Martín en esta oportunidad, tal vez debió aceptar el ofrecimiento de López, y aplastar a &#8220;Rivadavia y sus satélites&#8221; que tanto mal le harían a la América toda. Decide en cambo su regreso solo, vestido de poncho, en una diligencia que por precaución desvía su camino, entrando en silencio en Buenos Aires el 4 de diciembre de 1823, sin desfile triunfal ni saludo de una Buenos Aires ingrata y desagradecida. Es el camino al exilio, con su hija en brazos.<br />
La República de Bolívar</p>
<p>Terminada guerra de emancipación, el lugarteniente de Bolivar, Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, convoca a una asamblea el 9 de Febrero de 1825, para que los representantes de la provincias del Alto Perú decidieran su destino. Esta decisión de Sucre no es aprobada por Bolívar, partidario de mantener la integridad política de los virreynatos, entre ellos el del Río de la Plata a quien pertenecía el Alto Perú. Bolívar le recrimina a Sucre la decisión, indicándole que no deben desgajarse aquellas provincias del Río de La Plata.</p>
<p>En obediencia a Bolívar, Sucre dirige una carta al Gobierno de Buenos Aires, donde le informa:</p>
<p>&#8220;El general Olañeta, negándose a su reunión con nosotros, ha persistido en sostener la causa del Rey, y nos hemos visto obligados a pasar el Desaguadero y emplear la fuerza para destruirlo y arrancarle el país. Libertada la mayor arte de este territorio, y sin un gobierno propio que se encargue de su dirección, en circunstancia que las Provincias Argentinas no han organizado aún su gobierno actual, y en que el Perú nada dispone respecto de estos pueblos, he creido de mi deber como americano y como soldado, convocar a una asamblea de estas provincias que arreglando un gobierno puramente provisorio, evite las fracciones, los partidos y la anarquía, y conseve el territorio en el mejor orden&#8221;.</p>
<p>Increíblemente, el 9 de mayo de 1825, el Congreso Argentino le responde a Sucre, renunciando a esas provincias:</p>
<p>&#8220;&#8230;es voluntad del Congreso General y Constituyente que las provincias del Alto Perú queden en plena libertad para disponer su suerte, según crean convenir mejor a sus intereses y a su felicidad&#8221;.</p>
<p>Esta increíble respuesta incentivando la segregación del Alto Perú, no puede explicarse sino en las directivas del &#8220;genio invisible&#8221; para valcanizar la América hispana, y en las ambiciones centralistas porteñas que miraban hacia Europa dando la espalda al interior, y talvez temieran la perdida de su liderazgo ante un territorio que para entonces doblaba en población a las Provincias Argentinas. Lo mismo había sucedido con la Banda Oriental.</p>
<p>Sucre hizo conocer a Bolívar esta asombrosa abdicación porteña, pero éste insiste en sus argumentos para no segregar el Alto Perú deL Río de La Plata:</p>
<p>&#8220;Ni usted ni yo ni el Congreso mismo del Perú ni de Colombia, podemos romper la base del derecho público que tenemos reconocido en América. Esta base es que los gobiernos republicanos de fundan entre los límites de lso antiguos vierreinatos, capitanías generales o presidencias como la de Chile. El Alto Perú es una dependencia del Virreinato de Buenos Aires, dependencia inmediata como la de Quito de Santa Fe&#8221;.</p>
<p>Pero la actitud egoísta y cretina de los porteños, daría como resultado la segregación de aquellos territorios, con el nombre de &#8220;República de Bolivar&#8221;, más tarde &#8220;Bolivia&#8221;.´</p>
<p>&#8220;&#8230;Sería de no acabar si se enumeraran las locura de aquel visionario (Rivadavia) y la administración de un gran número de mis compatriotas, creyendo improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos que diariamente llenaba lo que se llama el Archivo Oficial. Yo espero que Chile seguirá la marcha sólida que ha emprendido y que sus reformas las hará con pasos de tortuga&#8221; (Carta de San Martin al chileno Don Pedro Plenzueos. el 25 de agosto de 1844)<br />
La pérdida de Tarija: otra vez Alvear</p>
<p>A pesar de la inaudita renuncia de Buenos Aires a los territorios del Alto Perú, Bolivar entendía que la región de Tarija estaba histórica y comercialmente unida a la región de Salta y por lo tanto a las provincias del Río de La Plata, y así se lo hace saber a Sucre, cuando aquel visita. Ante al voluntad de Bolivar, se incian negociaciones y se nombran como representantes a José Maria Serrano por parte de Tarija y a Carlos Maria de Alvear por parte de Buenos Aires.</p>
<p>Durante la estadía de Alvear en Chuquisaca, con la ayuda de su colaborador (el hijo de Díaz Vélez), Alvear escalaba los muros del Conventos de las Mónicas, para mantener relaciones con una monja, hermana del plenipotenciario boliviano José María Serrano.</p>
<p>Se conoció el asunto, y fue grande el escándalo. El mariscal Sucre aprovechó para ayudar a Alvear a que regrese precipitadamente a Buenos Aires el 17 de agosto de 1826, perdiéndose territorio de Tarija.<br />
Fuentes y bibliografía:</p>
<p>- Arze Aguirre, René. Participación popular en al Independencia de bolivia. Don Bosco. La Paz. 1979<br />
- Bulnes, Gonzalo I. Bolívar en el Perú. Biblioteca Ayacycho, Madrid, 1919.<br />
- Cárcano, Miguel Ángel. La política internacional en la historia argentina. Eudeba. Bs.As.1973.<br />
- Denegri Luna, Félix. Memoria militar del General Pezuela (1813-1815) Lima, 1955.<br />
- Eguiguren, Luis Antoni. La revolución de 1814 en el Cuzco. Lima, 1914.<br />
- Finot, Enrique. Nueva historia de Bolivia. La Paz, 1948.<br />
- Lecuna, Vicente. Documentos referentes a la creación de bolivia. Ed. Gobierno de Venezuela, Caracas, 1975.<br />
- Moreno, Gabriel René. Últimos dias coloniales en al Alto Perú. La Paz, 1940.<br />
- Pinilla, Sabino. La creación de Bolivia. Universidad Mayor de San Andrés. La Paz, 1977.<br />
- Rodríguez Casado, Vicente, y Lohamann, Guillermo. Memoria del Gobierno del virrey Jaquín de la Pzuela. Sevilla, 1947.<br />
- Siles Salinas, Jorge. La independencia de Bolivia. Mapfre, Barcelona, 1992.<br />
- Vazquez Machicado, Humberto, José de Mesa, Teresa Gisbert, Carlos de Mesa. Manuela de historia de Bolivia. La Paz, 1988.<br />
- Obras citadas.<br />
- La Gazeta Federal: www.lagazeta.com.ar</p>
<p>Artículos relacionados:</p>
<p>- La Logia Lautaro<br />
- Alvear<br />
- Sociedades secretas<br />
- San Martin y la Masonería<br />
- La campaña Libertadora<br />
- San Martín y Rivadavia<br />
- Rosas y San Martín</p>
<p>Ver más artículos en el Indice general</p>
<p>Fuente: www.lagazeta.com.ar</p>
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		<title>Las Indias ¿Fueron colonias?</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Apr 2012 13:01:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Claves Geopolíticas]]></category>

		<category><![CDATA[Conferencias]]></category>

		<category><![CDATA[Hugo Manini Ríos]]></category>

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		<description><![CDATA[Planteamiento de Hugo Manini sobre la presencia y herencia española en la época colonial.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2012/04/foto-manini-hugo072.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1875" title="foto-manini-hugo072" src="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2012/04/foto-manini-hugo072-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>ECOS DEL BICENTENARIO : ¿ FUERON LAS INDIAS COLONIAS ?<br />
Azotea de Haedo 26 de Enero de 2012.<br />
Desde hace algunos veranos  hemos tenido el privilegio de poder elegir, el último jueves de enero para protagonizar en la Azotea de Haedo algún evento cultural, al que concurre un grupo de buenos -y pacientes- amigos míos y de esa emblemática casa, que en  vida de Don Eduardo Víctor, supo ser refugio de lo mejor del pensamiento rioplatense y porque no decirlo, latinoamericano.<br />
Con motivo de la  firma de compra-venta  por parte de BROU  de la histórica casona, (por suerte, para los nostálgicos de ese mundo de mojones culturales, que se nos va, la piqueta implacable del progreso se frustró) se generó una espontanea reunión de heteróclitas  figuras de la cultura, el arte y la política en los últimos días de diciembre.  Beatriz Haedo de LLambí , que quedó en posesión de la misma hasta el primero de marzo del 2012, me ofreció que organizara mi tradicional evento cultural.  El  tema elegido para este año era  ¿Fueron las Indias  colonias? Que intenté plantearlo como un &#8220;eco de los bicentenarios&#8221;: primero el argentino y luego el oriental. Y para evitar suspicacias filosófico -políticas, sugerí formar una mesa con el Dr. Romeo Pérez Antón (Rector de CLAEH, Presidente de la Sociedad Rodoniana, hombre de militancia blanca y de consulta del Partido Nacional, etc.) y con el joven Marcos Methol Sastre(hijo de Tucho y albacea meticuloso del vigoroso pensador desaparecido).<br />
Como lo expresó el presentador, el Dr. Romeo Pérez, no se trataba más que  de poner sobre la mesa  un tema polémico sí, pero  de trascendental importancia a la hora de precisar nuestra identidad, como para  continuarlo en nuevos foros. O como dijo Marcos, de dar un puntapié inicial, para proseguirlo en los meses subsiguientes. Y lo podemos encarar de muchas formas, con tono académico (yo no lo soy), con sencillez conversacional del que busca nuevas picadas del pensamiento, que arrojen nuevas conclusiones que rompan con los grises lugares comunes de la generación nuestra, del que no se come el rábano por las hojas  y no tiene temor de herir los grandes intereses consolidados, y aun con un estilo juglaresco, creando una suerte de &#8220;Parva Domus&#8221; que haga más divertidas  -y mejor con vivible- estas disquisiciones.  Estoy a la orden para lo que sea.<br />
Hasta ahí la introducción. Ahora el resumen prometido , donde he omitido reproducir todo el anecdotario referente a Pedro de Mendoza, a Domingo Martínez de  Irala, a Juan Garay, y a Hernandarias, que desolemniza la narración de los hechos  (notoriamente difiere de los viejos textos escolares que van desde H.D. hasta Coolighan Sanguinetti) y  que sin duda debe de haber sido la parte mas amena de aquella linda y concurrida tertulia. Voi che entrate  lasciate ogni speranza.<br />
¿FUERON LAS INDIAS COLONIAS?<br />
Comencé la disertación  recordando que el  tema que había escogido me lo sugirió unas agudas reflexiones que en voz alta hiciera Enrique Iglesias,  con motivo   de la reunión de fin de año, de la directiva de la Asociación Alberto Methol Ferré, que yo integro. &#8220;Es la hora de América Latina&#8221;, decía con ese tono calmo y bonachón de quien ha alternado con príncipes y con reyes sin dejarse envanecer (al decir de Kipling). &#8220;El mundo ya no es ni será mas bi-polar, ni unipolar (Fukiyama), el mundo que le tocará vivir a los jóvenes  -y señaló a Marcos- será multipolar. El gran tema será como se integrará América Latina para jugar el rol que el destino le tiene reservado, en ese nuevo escenario.&#8221; No  lo estaba leyendo en la prensa, ni en un semanario más o menos comprometido con alguna dirección ideológica. Se lo estaba escuchando, en una pequeña reunión, a uno de los hombres (compatriota)  que han dejado su huella en el mundo. Y además exitoso.  Pionero de la CEPAL con el chileno Felipe Herrera, fundador del Grupo de Río, del Grupo Contadora, presidente del BID por dos períodos, actualmente Secretario Ejecutivo Iberoamericano. Y poco antes de retirarse hizo otro comentario que encendió mi imaginación: China a mediados del S.XVlll (1750) era el 50% del PBI del mundo. Luego con la revolución  industrial (llámese Manchester y Liverpool) la  gran nación  asiática    en el S. XIX y gran parte del  XX,  cayó en una oscura decadencia. Yo me quedé meditativo, pensando que la competencia económica o financiera que puede ser más o menos manipulada por carriles oblicuos -donde invisibles manos mueven las piezas de un misterioso ajedrez- no es la única causa de la decadencia de un gran pueblo. Para lograr ese objetivo también se precisa de la acción  despiadada -y   tramposa-  de la política y la guerra. Es decir de ambas, en el concepto de  Klausebitz.  Me puse a pensar en la guerra del opio por ejemplo, y en los numerosos enclaves en la costa China  al estilo ciudades hanseáticas  (recordar Canning y Ponsomby)&#8230;Me puse a meditar cuanto sería el PBI de Hispanoamérica  (en realidad Indias Occidentales) antes del Bicentenario, si es que objetivamente se lo puede cuantificar. Me acordé de un ensayo de S.de Madariaga que comparaba 4 ciudades en 1750: Lima, Ciudad de Méjico, Londres y París. Comparaba el número de universidades, la calidad de la enseñanza, los teatros, los conciertos, los carruajes, etc. lo que le daba un saldo altamente favorable a la capital del Virreinato de la Nueva España y a la capital del Virreinato del  Perú&#8230;<br />
Quiero empezar este pantallazo sobre  los Reinos de Indias apoyándome en un apasionado pensador de América Latina del siglo XX, me refiero al  arielista  mejicano José Vasconcelos. Quien desde el &#8220;Ateneo de la Juventud&#8221; junto con Pedro Enríquez Ureña, Alfonso Reyes entre otros, fue uno de los iniciadores culturales de la Revolución Mexicana. &#8220;Se convertiría en el caudillo cultural de la Revolución Mexicana&#8221;, sostiene un cáustico escritor mexicano contemporáneo, en un trabajoso y arbitrario reagrupamiento de figuras del pensamiento y de la política recientemente publicado. Compañero de la primera hora del infortunado Francisco I.Madero (habiendo alcanzado  la presidencia democráticamente, fue asesinado en un cruento golpe de estado). Junto a un mapa que abarca desde el río Bravo hasta Patagonia  dejó impreso en la Universidad, (UNAM), cuando fue su Rector, una frase que resume lo más profundo de su pensamiento: &#8220;Por mi raza, hablara el espíritu&#8221;. Es el Vasconcelos, el &#8220;Ulises criollo&#8221;, que en los últimos tiempos es citado en reiteradas oportunidades, entre otros por el politólogo compatriota, Gerardo Cayetano.<br />
A quien quiero invocar, en el comienzo de esta deshilachada disertación, es un alma ardiente, que pretende ir mucho más lejos que su parco maestro uruguayo, y  que a pesar de las muchas vicisitudes de su fermental espíritu -como un río que por momentos se sale de su cauce- nunca perdió el hilo conductor: El Americanismo.  Es el mismo que siendo ministro de Instrucción Pública del gobierno de Obregón, fue a Río de Janeiro en  setiembre de 1922, presidiendo la delegación de su país, a los fastuosos festejos del Centenario de la Independencia  de Brasil (Grito de Ipiranga, &#8220;eu fico&#8221;) y que no  quiso regresar a su patria sin antes conocer la tierra del gran Rodó, como a él le gustaba llamarlo.  Ingresó al Uruguay por Rivera y no quedó satisfecho de muchas de las cosas que presenció.&#8221;Si no fuese porque llevaba presente a Juana de Ibarburu, y a Delmira Agustini, y a Rodó y a Sabat Ercasty, si no fuese porque sabía de Manacorda y de Masera, y de tantos otros nobles espíritus, me hubiera puesto a pensar disparates en los primeros instantes de mi llegada a Uruguay. Pero no se tiene el derecho de juzgar precipitadamente  a una patria que produce genios y que ha sido iniciadora de la predicación hispanoamericanista.&#8221;  (En clara alusión al Ariel de Rodó) Comentaba en su obra más ponderada &#8220;La raza cósmica&#8221; publicada en 1926, donde le asestaba  un duro golpe, a las corrientes racistas que ya se perfilaban, en Europa, en las postrimerías del S.XIX , a manera de justificativo del frío y deshumanizado colonialismo (ese sí racista) con que las potencias europeas  engalanaban  su discurso,  sobre todo después del reparto metódico (de los 3 continentes)  del Congreso de Berlín.  Y desde estas latitudes, las otrora repúblicas indianas, hoy (década de los 20) estados independientes con su vista puesta en los océanos y de espalda a sus vecinos, cultivan un bobárico (Antonio Caso) ensueño de nordomanía&#8230;<br />
, &#8220;Nosotros no seremos grandes mientras el español de la América  no se sienta tan español como los hijos de España. Afirmaba Vasconcelos en un pasaje medular, de su audaz tesis de la&#8221; Raza Cósmica&#8221;. Lo cual no impide que seamos distintos cada vez que sea necesario, pero sin apartarnos de la más alta misión común. Así es menester que procedamos, si hemos de lograr que la cultura ibérica acabe de dar todos sus frutos, si hemos de impedir que en la América triunfe sin oposición, la cultura sajona. Inútil es imaginar otras soluciones. La civilización no se improvisa ni se trunca, ni puede hacerse a partir del papel de una constitución política; se deriva siempre de una larga, de una secular preparación y depuración de elementos que se transmiten y se combinan desde los comienzos de la historia.&#8221;<br />
&#8220;Por eso resulta tan torpe, hacer comenzar nuestro patriotismo, con el grito de independencia del padre Hidalgo, o con la conspiración de Quito; o con las hazañas de Bolívar, pues si no lo arraigamos en Cuauhtémoc y en Atahualpa no tendrá sostén, y al mismo tiempo, es necesario remontarlo a su fuente hispánica y educarlo en las enseñanzas que deberíamos derivar de las derrotas de la Invencible Armada  y de Trafalgar. Si nuestro patriotismo no se identifica con las diversas etapas del viejo conflicto de latinos y sajones, jamás lograremos que sobrepase los caracteres de  un regionalismo sin aliento universal y lo veremos fatalmente degenerar en estrechez y miopía de campanario y en inercia impotente de molusco que se apega a su roca.&#8221;<br />
&#8220;Los antiguos colonos de Nueva Inglaterra y de Virginia se separaron de Inglaterra, pero solo para crecer mejor y hacerse más fuertes&#8221;, dijo Vasconcelos.Muy distinta fue la estrategia de los latinoamericanos.&#8221;<br />
&#8220;En cambio, nosotros los españoles, por la sangre, o por la cultura, a la hora de nuestra emancipación comenzamos por renegar de nuestras tradiciones; rompimos con el pasado y no falto quien renegara la sangre diciendo que hubiera sido mejor que la conquista de nuestras regiones la hubiesen consumado los ingleses.&#8221;<br />
Hasta aquí el polémico mejicano, que hoy por hoy goza en su país de un aura de educador, similar a Varela en nuestro medio o, a Sarmiento en Argentina. Y como no arrancar con él, si en 1750 era mucho más importante la Nueva España (Méjico) que la misma España! Pero en este puntapié inicial como decía Marcos, pongamos la linterna en nuestra región.<br />
¿Las Indias eran colonias? Antes de citar a Levene quiero destacar la presencia entre nosotros del escritor Hugo Torrano que nos acaba de obsequiar su  libro &#8220;Rodo y la Encrucijada Revolucionaria Hispanoamericana&#8221;, donde en el capitulo &#8220;Un grave error histórico&#8221; dice: &#8220;Los dominios españoles de América no eran colonias, la verdad es que no hubo nunca un imperio español&#8230; en la práctica fue una confederación  de principados reunidos en la persona de un solo rey. Los territorios de América no fueron nunca colonias, sino reinos y -en eso si que eran únicos- una parte integral de la corona de Castilla&#8221;.<br />
¿LOS 300 AÑOS ANTERIORES A LA INDEPENDENCIA MERECEN SER RECORDADOS O SON  CHATARRA?<br />
La afirmación rotunda de que las Indias no eran colonias - la más citada y recordada- la formuló el historiador argentino Ricardo Levene. Antes de publicar su célebre libro en la colección Austral, siendo presidente de  la Academia Nacional de Historia de Argentina (1949), y  luego de un largo debate, la prestigiosa Institución se pronunció en los siguientes términos: &#8220;La investigación histórica moderna ha puesto en evidencia los altos valores de la civilización española y su transvasamiento en el Nuevo Mundo. Se llama comúnmente el período colonial de la Historia Argentina a la época de la dominación española, aceptándose y transmitiéndose por hábito aquella calificación colonial, forma de  caracterizar una etapa de nuestra historia, durante la cual, estos dominios no fueron colonias o factorías, propiamente dichas&#8221;.<br />
Es evidente que se estaba revisando - actitud revisionista- la historia. Mucho más que cualquier disciplina del conocimiento, como  otra ciencia, es evidente que la historia no puede quedar cosificada,  en la medida que se nutre del cambiante devenir del accionar humano. Se habla de una escuela revisionista en contraposición  a la versión oficial -o versiones de los vencedores- de los hechos del pasado. Y yo que detesto las interpretaciones en blanco y negro, -de cualquier episodio humano- me imagino que también la versión revisionista de la historia merece que se la siga revisando. Pensemos en nuestro héroe máximo José Artigas, una vez derrotado físicamente las historias oficiales (Sarmiento, Mitre, Berra, etc.) lo pintan con los colores más oscuros -cuatrero, facineroso, anarquista- Después viene Blanes y la razón de estado de crear un superhéroe, con amigables óleos o refulgente bronce, que lo distanciaba de las realidades tangibles. Y luego vendrán, a mediados del siglo pasado, historiadores como Reyes Abadie,  Brusquera, Ares Pons, etc. que lo insertarán -más o menos en la génesis- de las turbulentas confrontaciones de federales y unitarios. No vi aún el film de César Charlone &#8220;La Redota&#8221;. Por lo que me lo han elogiado, parecería estar inscripto en  ese muta génico  devenir del imaginario humano&#8230;<br />
Después de tantos festejos de los bicentenarios, a mi me preocuparía que cuando  a nuestros niños o a nuestros jóvenes se les pregunte contra quien luchó el general  Artigas, respondan que contra los españoles. No hay duda que de los héroes de la gesta emancipadora, era el oriental quien desde un principio tenía el concepto mas claro del republicanismo y de la única forma de instrumentarlo que era la Federación. Pero el único choque contra lo que se podría denominar el partido peninsular, fue la batalla de las Piedras. Y es seguro que en ese 18 de mayo de 1811, no el  caudillo, que  por su idiosincrasia -parco, austero y distante- no era de derrochar palabras, pero sí su mesnada, acudieran al combate al grito de viva Fernando VII (igual que sus contrincantes).  Artigas como su antecesor Hernandarias  -también criollo- se  enfrentó sí, a una brutal corporación de intereses portuarios, que a la postre terminaron, como a su antecesor, venciéndolo.<br />
FELIPE FERREIRO, UN HISTORIADOR OLVIDADO.<br />
Para penetrar mas en el espíritu de esta charla, quiero recordar a un conspicuo historiador, hoy bastante olvidado. Me refiero al Dr. Felipe Ferreiro que me parece  inexplicable que en este &#8220;Rancho,&#8221; -yo no lo vi, capaz que está- no haya ninguna fotografía que lo reproduzca. Pues aquí sería el marco adecuado para evocarlo, dada su estrecha relación con Haedo. Mas que una amistad, se trataba de un equipo que por encima de las divisas partidarias, conformaban una pléyade de agudos pensadores independientes, que junto con Felipe Amorín Sánchez y por supuesto  Luís Alberto de Herrera, le cerraron el paso a los sueños del Secretario de Estado de USA, Cordell  Hull,  que en dos oportunidades (1938 y1943) intentó  instalar una base aero-naval, en este departamento, en este país, con la finalidad de controlar la boca del Estuario del Plata. Cuantos dolores de cabeza, le ahorró a nuestra generación y a la que nos sigue, el haber frustrado esta Guantánamo!<br />
Hace 30 años, Barreiro y Ramos editó un libro con la recopilación de clases, de conferencias, de artículos  periodísticos, de Felipe Ferreiro, que resumen lo principal de su pensamiento en lo que respecta a los antecedentes de la independencia de la América Española,  que se titula &#8220;La Disgregación del  Reyno de Indias&#8221;, así en singular y con y griega.<br />
En este compendio de trabajos, se destaca el mal manejo de la situación  americana -en el período de la sangrienta invasión napoleónica -por parte de las juntas, que desde España, pretendieron llenar el vacío de la acefalia de la monarquía. Llámese Consejo de Regencia o Junta Superior de Cádiz,  lo que se estaba agudizando -ahora con herramientas jurídicas- era el espíritu centralista de las reformas borbónicas comenzadas casi cien años antes. Se pretendía establecer la unidad de los dominios españoles de los dos hemisferios en una sola Nación, atribuyendo a las Cortes el ejercicio total de su soberanía. El 24 de setiembre de 1810 las Cortes, que se inclinan a prestigiar la Regencia, rompen con la organización del pasado que desde Carlos V, había separado netamente a España de  América.<br />
Con la Real Cédula de 1519, se  inició lo que se llamó  &#8220;política de los dos hemisferios&#8221; y es -como la Carta Magna para los ingleses- el documento primigenio, que deja establecida la unidad, distinta a la de España, del Reino de  Indias. &#8220;Prometemos y damos nuestra fe y palabra real por Nos y los reyes nuestros sucesores, decía Carlos V en el trascendental documento, de que para siempre jamás no serán enajenadas ni apartadas en todo o en parte, ni sus ciudades ni poblaciones, por ninguna causa o razón o a favor de ninguna persona; y si Nos o nuestros sucesores hiciéramos alguna donación o enajenación contra lo susodicho, sea nula, y por tal  la declaramos&#8221;&#8230; Lo que no deja equivoco que por la Constitución  dada por los reyes de España a las Américas, son reinos independientes de ella, sin tener otro vínculo que el rey de Castilla.<br />
Ferreiro hace un deslinde entre lo que él denomina la historia clásica -la historia que corrientemente se estudia y se enseña- que padece de una dosis indisimulada de hispanofobia y que trata de imponer habitualmente preconceptos  sobre la historia colonial, y lo que él considera una versión revisada de los hechos que culminaron con la disgregación de la América Española. Y es en ese análisis crítico de los conceptos de la historia oficial, es donde quiero detenerme unos minutos, para entender mejor  los 300 años que antecedieron a la Independencia.<br />
1)	El quietismo colonial. El período  -300  años- que precede a los bicentenarios fue prodigo en disturbios. Desde la rebelión de Gonzalo Pizarro hasta la del aristocrático Tupac Amarú, pasando por las guerras sociales del siglo XVIII. La sublevación   de los comuneros en Asunción  al grito de  ¡Viva el Común ! guerra civil que se inicia en 1724 que se prolonga por diez años y que el enérgico Gobernador de Buenos Aires, Bruno Mauricio de Zabala  -el fundador de Montevideo-,  recién logra sofocar en 1734,  ingresando en Asunción al frente de un ejército de 6000 indios misioneros  y 340 españoles, inmenso para la época. Treinta años la sublevación comunera renacerá en Corrientes donde se repite la misma historia que en Asunción con mismos bandos: los criollos que vivían del campo con antigua raigambre, apoyados en el clero secular y las ordenes mendicantes, contra los comerciantes  &#8220;introductores de extranxería&#8221;, con los jesuitas y funcionarios reales.  Los primeros logran dominar a los segundos  y crea un gobierno paralelo al de un  Cabildo pusilánime - que no se anima a enfrentar al común-  y lo denominan La Vecindad.  Esta rebelión se prolongó menos que la anterior y también fue sofocada  por otro Gobernador enérgico: Pedro de Ceballos.<br />
2)	La influencia de la Revolución Francesa. En un principio la resonancia de esta revolución fue enteramente simpática, y no podía ser de otro modo dado los principios de  igualdad, libertad  y fraternidad  humana   que proclamaba.  Pero por ahí se pregunta Ferreiro ¿hasta dónde puede llevarnos la lógica histórica? ¿hasta el ideal separatista? No, simplemente hasta el anhelo de que las Españas copiaran el modelo francés, a una renovación de leyes y métodos, no a hacer una nueva nación. Pero la revolución francesa sigue un curso que los españoles y americanos observan con cuidado. Se produce &#8220;el terror&#8221; y presumiblemente nuestro clero, en su principio partidario de la revolución, ahora ya la miraba con  horror. Finalmente viene Napoleón y en el simplismo de la gente se lo consideró el fruto y el propagador, de la revolución. La tenaz resistencia española que generaba cruentas escenas -como las que pintó Goya - muchos las asimilaban a lo hechos acaecidos en la Vendée entre los chouanes y los ejércitos de la revolución.  No hay duda que las ideas de la revolución francesa flotaban en el ambiente y estuvieron presentes sí en los constituyentes de Cádiz, pero evidentemente las ideas independentistas en el movimiento juntista americano provenían fundamentalmente del arsenal de  las ideas -en caso de acefalia la soberanía se retrotrae a los pueblos-del dominico Francisco Victoria y sobretodo del jesuita Francisco Suarez  (primera y segunda mitad del SXVI respectivamente.)<br />
3)	La revolución de los Estados Unidos. La independencia de Estados Unidos no influyó como causa determinante de la revolución hispano-americana, que era de reajuste hispánico y no de separación. Y la prueba definitiva y primera de ello la encontramos en el hecho de que aquella revolución no es seguida por la nuestra que viene a producirse medio siglo después.<br />
4)	La desigualdad entre criollos y españoles. Otra causa invocada por la historia clásica es la desigualdad para la provisión de cargos públicos. Esta desigualdad no existió jurídicamente nunca. Variaba con el criterio de los distintos gobernantes. Algunos preferían tener mayoría peninsulares, otros aplicaba el criterio de mitad y mitad, y otros tenían mayoría americanos.  Un ejemplo ilustrativo nos lo suministra el virreinato de la Nueva España en 1810 (Méjico)  el cuadro de empleados en las oficinas centrales es como sigue: sobre un total de 414 empleados, 76 solamente eran europeos. Otra observación nunca señalada por los clásicos es ésta: cuando se habla de españoles en la época colonial se sobreentiende no peninsulares sino blancos, sean criollos o europeos.<br />
5)	El monopolio comercial. Hay que hacer notar que el monopolio era el sistema empleado por todas las naciones europeas.  Pero además hay que convencerse de que el libre comercio no beneficiaba a todo la América, había regiones en que las trabas comerciales permitían el progreso de industrias rudimentarias o nacientes. Ferozmente proteccionista fue la Inglaterra de Cronwel y la de Isabel I sobre todo en lo que tuvo que ver con la marina mercante. Luis XIV creó con su ministro Colbert la escuela del dirigismo estatal en materia de industrias. Las doctrinas  económicas libre cambistas recién comienzan a abrirle camino a las mercaderías de Manchester y Liverpool con la disgregación de la América Española&#8230;Hasta aquí Felipe Ferreiro.<br />
6)	La maldición de la Plata. Se ha vulgarizado el concepto contrario hasta el paroxismo.  Francisco de Quevedo en su poema dedicado al dinero (que se confunde con metal precioso) al que compara con &#8220;Poderoso caballero, don dinero&#8221; dice:&#8221;Nace en las Indias honrado, donde el mundo le acompaña, viene a morir en España y es en Génova enterrado&#8221;&#8230; Haber encontrado oro y plata en  las Indias, sobre todo esta ultima resulto una maldición para los españoles. El vuelco de grandes masas metálicas en la economía peninsular produjo un desequilibrio en los precios y las rentas del que resultaría, paradójicamente, el empobrecimiento de España. En vez del bienestar esperado con los galeones de metales mejicanos o alto peruanos, lo que vino y se difundió por España primero, por Europa más tarde, fue la inseguridad, el marasmo, la miseria y como consecuencia el despoblamiento del Viejo Mundo. Es que el oro y los metales no son la riqueza misma -hoy estaría de más decirlo- sino una representación de la riqueza como la moneda de papel y no pueden aumentar su circulante sin inflar los precios.<br />
Cervantes, en su melancólica monumental obra, describe en 1606 al Quijote, hidalgo manchego, obligado a tener &#8220;la lanza en astillero, la adarga antigua y el rocín flaco&#8221;, que comía &#8220;mas vaca que carnero&#8221; variando su yantar con &#8220;lentejas los viernes, duelos y quebrantos los sábados y algún palomino los domingos&#8221;, que le llevaban &#8220;los tres cuartos de su hacienda&#8221;. Ya no podía vivir &#8220;decentemente&#8221; y por eso se echó al campo a conquistar los imperios creados por su imaginación. De no haberla tenido tanta, seguramente habría tomado el camino de Indias&#8230;</p>
<p>LAS REPUBLICAS INDIANAS</p>
<p>Algunos de los organismos de  gobierno que se consolidan en el  Mundo Nuevo, descubierto por Colón, son   instituciones , que  si bien formalmente existían  en España, su contenido y su esencia en ese entonces, ya habían perdido vigencia. La concepción renacentista -legistas mediante- del  estado, se confundía con el absolutismo monárquico. Los fueros y las prerrogativas regionales languidecían por doquier.  La última rebelión de los comuneros es sofocada y Juan Padilla y Juan Bravo ajusticiados para escarmiento de futuras reivindicaciones del común.<br />
En las vastedades del mundo nuevo renace el concepto de la &#8220;República&#8221; (sinónimo de &#8220;ciudad autónoma&#8221;) Ya no es el municipio español del siglo XVI con su libertad foral inexistente y menguada autonomía, corregidores y oficiales reales, regidores perpetuos, milicias centralizadas y hacienda controlada por la Corona.  Son solo el marco formal para organizar las poblaciones que se fundaban en ultramar. La España del XVI se trasplantaba a Indias  con un contenido inesperado, sorprendentemente  se da un salto atrás de cinco siglos. En las capitulaciones entre Colon y los Reyes Católicos concluidas en Santa Fe en 1492, se facultaba al Almirante para designar, en nombre de los Reyes, los alcaldes que distribuirían justicia y los alguaciles que comandarían las milicias en las poblaciones de &#8221; las islas de la mar Oceana&#8221;. El Almirante como justicia mayor se reservaba la &#8220;corrección&#8221; de las sentencias y como virrey el mando superior político y militar.<br />
Nunca fueron acatadas las concesiones de Santa Fe. Una cosa era gobernar y administrar justicia a los súbditos pacificados de la  península y otra imponerse a un puñado de aventureros díscolos en las tierras lejanas donde el coraje y la destreza eran todo. Las atávicas  huestes de la reconquista,  renacieron en la gente de la  Isabela, y una palabra olvidada -caudillo- resurgió de la antigua historia castellana. Alonso de Ojeda podía más que el Almirante. Con todas sus capitulaciones, títulos y honores: la sublevación de la Isabela en 1495 fue sobradamente  elocuente.  Lo que algunos textos escolares nos pintaban como una suerte de ingratitud  por parte de la monarquía castellana  para con el descubridor, en realidad -esta homologación de los hechos- fue un gesto de lealtad y de compresión para con la gente.<br />
No aprenderían inmediatamente la lección los secretarios o consejeros de Indias que informaban al monarca de las  cosas indianas. No era fácil a letrados comprender  algo fuera de Salamanca y durante más de un siglo copiaron el régimen de los vaciados municipios españoles de XVI, para aplicarlo a las difíciles &#8220;republicas&#8221; que nacían en Indias. Pero las leyes resultaron letra muerta: la realidad que afloraba en los campamentos del Nuevo Mundo, pomposamente bautizados de &#8220;ciudades&#8221;, no era la tranquila armonía de los españoles del siglo XVI, sino el combate cotidiano de los castellanos del XI.  Y serian los reyes sí, quienes comprenderían esa diferencia, sobreponiéndose al espíritu leguleyo de sus consejeros. Transaron con los pobladores y le reconocieron a &#8220;la gente&#8221;  la prioridad en el manejo de las cosas.</p>
<p>¿Pero cómo estaban gobernados estos reinos de Indias que jurídicamente eran estados perfectos? Ya hemos visto que en el vértice de la pirámide estaba el rey (de Castilla), Rey de España e Indias. Y cuidado con confundir la administración de estos territorios con los peninsulares. Eran cosa diferente. Para eso se había creado una alambicada trama que se fue ajustando  paso a paso con la conquista.  Primero será el Consejo de Castilla con un presidente y doce vocales  (nueve entre letrados y clérigos y &#8220;tres caballeros de capa y espada&#8221;). Pero  en 1524 se crea el Consejo de Indias  como órgano supremo. Tiene jurisdicción en todas las Indias (que además de América comprende Filipinas y las islas de Oceanía). Desde el comienzo del descubrimiento hubo &#8220;una Casa del Océano&#8221;, cuya principal función  era la vigilancia de las expediciones  que iban a Indias, que a partir de 1503 pasó a denominarse Casa de Contratación. Recuérdese que el malogrado descubridor del río que mas tarde Gaboto bautizaría como de la Plata, Juan Díaz de Solís (devorado en un banquete por los guaraníes -no los charrúas- en una ceremonia de antropofagia ritual)   era el Piloto Mayor de esa Institución.  Había sucedido a Américo Vespucio, que con el tiempo  - en uno de las tantas ingratitudes de la historia- sería el héroe epónimo de estas tierras.   También estaban Las Audiencias que entendían en apelación de las sentencias de los alcaldes y corregidores . Y por último quiero mencionar a los  Virreyes  (visorreyes)  que eran funcionarios de gran categoría. Representaban al  rey  (de allí su nombre que significa &#8220;reemplazante de rey&#8221;). Los reyes y consejeros de Indias pusieron la mayor atención en los nombramientos de tan poderosos magistrados. Según  Solórzano deberían tener como principal virtud la paciencia, &#8220;que es la mayor parte de la justicia&#8221;, ser afables, clementes, benévolos, sufridos, fáciles y agradables&#8221; con los gobernados. El vocablo &#8220;Virreinato&#8221;  es una de las tantas deformaciones introducidas en el período borbónico  (S.XVIII). Lo correcto es  Reino tratándose de la jurisdicción de un virrey: el reino de Nueva España, el reino del Perú&#8230;</p>
<p>EL CABILDO COMO  EXPRESIÓN DEL DEMOS</p>
<p>El Cabildo,  es el  instrumento institucional que jugó el rol fundamental de consolidar la participación de la gente en el manejo de la cosa pública,  ejerce la totalidad del  gobierno de la ciudad . Como su origen se remonta a  los viejos Municipios  castellanos o aragoneses , la palabra municipal puede  dar lugar a confusión de cuáles son  sus funciones y pensarse que  está limitado a las tareas edilicias, que sí le corresponden. Cuida de la conservación y aseo de plazas  y calles y del buen estado de los caminos de acceso que &#8220;atravesaban el despoblado&#8221;(caminos reales). Y de los puertos en las ciudades que los poseían. Pero quiero dejarlo claro: toda la vida corriente de la ciudad era resorte del Cabildo.  El término  ciudad tiene casi la dimensión  de la polis griega (claro que no es independiente). La jurisdicción territorial abarca un radio de &#8220;50 leguas&#8221; o mas (250 kms.)<br />
Es tan grande el poder de los cabildos que podían dejar sin efecto dentro de su jurisdicción, hasta las reales cédulas emanadas del monarca. En esos casos, el presidente del  Cabildo se ponía la cédula sobre la cabeza diciendo: &#8220;reverenciarla pero no acatarla por creerla contraria a los intereses del Rey y la República&#8221;; y por lo tanto la devolvía al monarca &#8220;hasta que otra cosa se le ocurriese mandar&#8221;. En caso de que se insistiera y se la reenviara, la cédula se debería cumplir. En 300 años, en donde decenas de miles de reales cédulas reales fueron rechazadas, solo en  6 oportunidades  fueron reenviadas!<br />
Los Cabildos, con esa aura de intangibilidad como genuina expresión del demos, eran una excelente salvaguarda a los desbordes de los funcionarios reales  -es decir estatales- que en todas las latitudes y en todos los tiempos, son proclives a los abusos del poder. Un caso clásico  nos lo provee la astuta decisión de Hernán Cortés en los prolegómenos de la conquista de México, de eludir la tutela del gobernador de Cuba (y prohibición de desembarcar en el continente), Diego de Velázquez , fundando una ciudad, Villa Rica de la Vera Cruz (1519) con su respectivo Cabildo. Una vez creado el cuerpo capitular sus habitantes quedan fuera de la jurisdicción del gobernador, o protegidos  de cualquier decisión contraria a los planes de Cortés.  El ejemplo que pongo es vulnerable dado que para muchos la figura de Cortés es resistida. Está inscripto en cierto  enfoque hispanófobo  graficado por grandes artistas plásticos (muralistas) como Rivera, Orozco, Siqueiros, etc. Pero como la historia es tan dinámica como la vida, en los últimos años han surgidos estudios reivindicativos del conquistador español. Voy a citar un trabajo muy serio -y muy extenso- que se titula  &#8220;Hernán Cortés, el inventor de México&#8221; cuyo autor Juan Miralles Ostos, un destacado diplomático mexicano, que acaba de morir hace unos meses. También publicó en 2008 &#8220;La Malinche, la Raíz de México&#8221; y últimamente un libro crítico de investigación que tituló: &#8220;Bernal Díaz (del Castillo) mintió&#8221;.<br />
Otro ejemplo del grado de autonomía de que gozaba la ciudad indiana, nos lo brinda la destitución del segundo adelantado del  Río de la Plata,  Alvar Núñez Cabeza de Vaca . Se trataba, mas allá de poseer un reconocido linaje,  de un descomunal atleta. Dado por perdido en la frustrada  expedición de Pánfilo de Narváez en la península  de la Florida, anduvo deambulando por casi diez años, con un puñado de sobrevivientes, desarrollando todo tipo de habilidades para sobrevivir en medio de los indígenas,  por los territorios de Texas  y Luisiana. Cuando logró ser rescatado y viajaba rumbo a España se entera de la muerte de Mendoza y solicita a Carlos V el título de adelantado, que se le concede (siempre y cuando Ayolas no viviera) como premio a sus hazañas. Salió en tres naves al frente de 400 hombres (iban muchos que dejarían nombres en la conquista: Ñuflo de Chaves, Martín  Suarez de Toledo, Pedro Dontes, Alonso Riquelme de Guzmán, etc.) y luego de un viaje de casi cuatro meses llega a la isla de Santa Catalina el 29 de marzo de 1541, de la que toma posesión  como ordenaban sus capitulaciones. Allí toma conocimiento de la muerte de  Ayolas y por lo tanto de ser &#8220;el segundo adelantado&#8221; del Río de la Plata.    Manda las naves por agua y él decide ir por tierra a Asunción en una travesía de 400 leguas, después de atravesar selvas y pantanos en una de las más extraordinarias marchas de la historia. Es el primer europeo que da testimonio de las impresionantes cataratas del Iguazú. Con ese perfil de esforzado y responsable hombre de acción, siempre  afrontando en la primera línea, los mayores peligros, le faltó cintura para lidiar con la gente y no tardaría en chocar. La vida de los conquistadores en Asunción molestaba al austero adelantado. Como compensación a las fatigas, la lucha constante, o el desencuentro con la plata que daba el nombre a la región, los sobrevivientes de la infortunada expedición de Mendoza, se habían dado a los goces materiales. La belleza y gracia de las jóvenes carias y la falta de mujeres blancas, cada vecino se había hecho repartir en &#8220;encomienda&#8221; un harem y se habían entregado plácidamente a la poligamia. La ciudad cabeza de la gobernación del Río de la Plata era &#8220;el paraíso de Mahoma&#8221;. Después de todo los vecinos se sentían pobladores mas que conquistadores. A dos años de ejercer su gobernación (adelantazgo) como consecuencia de su regreso sin gloria, intentando llegar por el Chaco a las sierras de Bolivia, la &#8220;Gran  entrada&#8221; como  habían bautizado, lo que resultó una desastrosa expedición , se produce el tumulto asunceño de  abril de 1544. Alonso de Cabrera seguido de numerosos tumultuarios apresó a Cabeza de Vaca al grito comunero: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Viva el rey y muera el mal gobierno!. Simultáneamente fueron también apresados, los leales al adelantado (el partido de los capitanes). Luego reunidos en Cabildo los vecinos al tiempo de abrir un proceso  &#8220;por traición&#8221; al depuesto gobernante, conferían a Irala (el primer caudillo de estas tierras) el mando supremo &#8220;hasta que otra cosa no se le ocurriere (al rey) mandar&#8221;.<br />
Un año permaneció preso Alvar  Nuñez en Asunción y luego fue enviado a España en una carabela construida a esos efectos, a la que bautizaron con el evocativo nombre de &#8220;Los comuneros&#8221;. ¿Qué actitud asumió  Carlos V ante esta insubordinación de la gente en las lejanas Indias? ¿Sería tan elocuente el expediente (memorial) de los cabildantes, que al segundo adelantado, primero se lo desterrara a Africa y luego cuando se lo rehabilitó, se le prohibiera regresar a Asunción? ¿O la compresión del monarca fue tan grande que terminó designando a Irala gobernador por real célula de 1552 ? Esta historia (que el didáctico HD no logró entender), que  la podría haber escrito Lope de Vega para hacer una trilogía con &#8220;Fuente Ovejuna&#8221; y con &#8220;La estrella de Sevilla&#8221;, nos  pauta la dimensión de las libertades de que gozaban los ciudadanos de este mundo nuevo que luego del tratado de Utrecht  (1713) se lo comenzaba a conocer con el injusto nombre de América. Y se podría agregar que hay un antes y un después de dicho tratado. Con el advenimiento de los borbones - que de eso trata el documento- comienza lentamente el cercenamiento de las libertades y el desconocimiento de los fueros municipales con el consiguiente languidecimiento del concepto de república indiana &#8230;<br />
A LA CABEZA DE LA CIUDAD</p>
<p>El Cabildo (del latín capitulum, a la cabeza) gobierna la ciudad. Se compone del Regimiento y la Justicia. El  Regimiento es el conjunto de regidores (Montevideo, tuvo seis) a cuyo cargo corre la administración de la ciudad. Además de sus funciones como cuerpo, cada regidor cumple una determinada: el de primer voto es el alférez real que  tiene el honor de pasear el estandarte de la ciudad en  las fiestas, otro es defensor de menores, otro de pobres, la vara de fiel ejecutor se turna entre los restantes.<br />
El alférez había sido en los comienzos el jefe de las milicias comunales, pero el tiempo redujo su función al exclusivo paseo honorifico del estandarte. Como la ciudad es real, a lo menos nominalmente, el alférez agrega el aditamento real  a su nombre, como también el estandarte no es llamado comunal sino real,  a pesar de lucir las armas de la ciudad. El regidor defensor de menores discierne las tutelas, hace las cuentas particionarias en las sucesiones con menores, los defiende en juicio, atiende al asilo y esta encargado de velar por las escuelas comunales, llamadas &#8220;del Rey&#8221; para distinguirlas de las religiosas o &#8220;de Dios&#8221;. El regidor defensor de pobres los representa en juicio y atiende el cuidado de los hospitales. El  regidor fiel ejecutor vigila el mercado, fiscaliza los precios y la calidad de las mercaderías y cela por la corrección de las pesas y medidas.<br />
Todas las medidas de los regidores pueden revocarse en junta de Cabildo que se reúne dos veces por semana. El caballero sindico procurador (que no es regidor) tiene el derecho de peticionar a nombre del común.<br />
Como justicia, los dos acaldes ordinarios se turnan cada mes en el conocimiento de los pleitos civiles. Fuera de ellos, el alcalde de primer voto atiende exclusivamente los asuntos criminales, y el segundo voto los de menores, con asistencia del caballero sindico procurador que ejerce como fiscal la acción pública, y de los regidores defensores de menores y pobres. Anualmente el Cabildo designa acaldes de hermandad (en Buenos Aires a partir de 1609 pues antes los alcaldes ordinarios eran también de &#8220;hermandad&#8221;) para vigilar el yermo, hacer en el justicia &#8220;sumaria&#8221; en los delitos criminales y resolver como jueces pedáneos (que dictan sentencias de pie sin sujeción a los formulismos procesales) las &#8220;diferencias leves&#8221; de los vecinos rurales, tienen a su cargo la partida, replica criolla de la &#8220;cuadrilla&#8221; de la Santa Hermandad Española.<br />
El caballero sindico procurador (llamado también &#8220;procurador general&#8221; o &#8220;personero del común&#8221;) representa al común, la ciudad entera sin distención de vecinos y estantes, libres, encomendados o esclavos. Recibe y examina las peticiones particulares que tiene facultad de desechar o elevar a consideración del Cabildo y como personero del común acusa en los juicios criminales. No se lo considera miembro del cabildo, pues no es regidor ni alcalde, y por lo tanto no vota en las juntas bisemanales.<br />
¿Quienes pueden ser miembros de este cuerpo que está a la cabeza de la ciudad indiana y que acumula un espectro tan variado de funciones  (judiciales, militares, consultivas, legislativas, de enseñanza, de asistencia social, edilicias, de policía de mercado, etc. y hasta de gobierno provincial)? Los vecinos, que no son otros que los pobladores, que reciben el nombre de vecinos y que es un titulo trasmisible a sus descendientes: el hijo de vecino tiene privilegio por nacimiento como los fijodalgos  peninsulares. Ese rango se obtenía entre otras cosas por ser fundador de una ciudad. Pero también la vecindad puede adquirirse. El Cabildo otorga &#8220;carta de vecindad&#8221; a quien acredite residencia, aptitud militar, buen concepto social, y fuese padre de familia.<br />
En el caso inverso, no eran bastantes los pergaminos de la nobleza española para dar la hidalguía criolla: hubo  numerosos casos de nobles  españoles llenos de títulos  (Don Francés de Beaumont  y  Navarra, entre otros ) que llegaron por el  1600 a Buenos Aires, orgullosos de firmarse con el &#8220;de&#8221; y con el &#8220;don&#8221;, pero debieron allanarse a pedirle al Cabildo que los tuviera como vecinos  en merito de haberse casado con hijas de vecinos&#8230;<br />
La constitución uruguaya de 1830 no tiene en cuenta a los Cabildos,  inspirada en el texto jurídico propiciado por Rivadavia, al decir de Zum Felde, comete el error de ignorar a una institución que funcionó eficazmente durante 300 años y con aciertos y errores conformó una verdadera escuela de democracia criolla. Es mas, es la responsable de la Independencia. Es el apoyo genuino con que cuenta Artigas como Protector de la Liga Federal y la base de la legitimidad de la revolución por él  iniciada en 1811. Es en su seno  donde  vuelve a resonar el viejo grito comunero de &#8220;Libertad, libertad, muera el mal gobierno&#8221;. Y no seríamos  leales a estos bicentenarios,  si no evocáramos  al instituto que preservó incólume el orgullo de hombres libres, a los hijos de esta tierra&#8230;</p>
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		<title>El Federalismo en la región</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Mar 2012 15:37:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[De Historia]]></category>

		<category><![CDATA[Historia Patria]]></category>

		<category><![CDATA[Raúl Iturria]]></category>

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		<description><![CDATA[Trabajo del Dr. Raúl Iturria sobre el federalismo regional]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/foto-iturria1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1871" title="foto-iturria1" src="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/foto-iturria1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>EL FEDERALISMO EN LA REGIÓN.</p>
<p>&#8220;Haz de tu estilo estilete,<br />
haz de tu pluma plumero,<br />
limpia el polvo con acero<br />
y con acero arremete.&#8221;(Miguel de Unamuno)<br />
I-) Introducción.</p>
<p>El tratamiento de este gran tema y la dicotomía estado unitario o estado federal, hace a la consideración de dos formas de estructurar jurídicamente, un Estado-Nación.<br />
Puede mirarse o analizarse desde tres perspectivas, distintas, pero no opuestas:<br />
A-) Desde la perspectiva histórica; B-) De la perspectiva del derecho público y C-) Desde el punto de vista político.<br />
La Constitución, dicho con mayúscula, es la estructura principal del sistema jurídico que da forma a una Nación, entendida ésta, como un pueblo con fuerte identidad y cohesión, que le permite trabajar por el bien común, en un propósito de vivir colectivo y solidario.<br />
Los Estados, como hoy los reconocemos o identificamos, son una construcción moderna, que superando la sociedad feudal y la anarquía, permitió constituir  entidades con personalidad propia, capaz de ordenar a una población ubicada en un territorio.<br />
Simplificando al máximo el concepto de Estado, podemos decir lo recién escrito, señalando que para tener un Estado, se requiere: un territorio delimitado con cierta precisión, una población con caracteres tales que la hace una Nación, y un sistema jurídico-orgánico, que institucionaliza las relaciones entre aquellos elementos y establece la forma de designar autoridades y los circuitos que permiten crear la voluntad común.<br />
En el Río de la Plata, la consideración de este tema, trajo aparejada una fuerte división ideológica o política. En efecto, más allá de lo jurídico y de la decisión política de elegir el sistema federal o el unitario, en la conformación del nuevo o nuevos estados, a partir del imperio español, se abrieron profundos cauces formando bandos irreconciliables que llevaban por lema o emblema, la condición de federal o unitario.<br />
&#8220;El pueblo se expresaba por sus caudillos: José Gervasio Artigas, en el litoral, y Martín Miguel de Güemes, en el Norte, durante el primer decenio de la Revolución. Conductores de muchedumbres, hechas montonera en las milicias, defendieron la autonomía de sus provincias contra la prepotencia de Buenos Aires, asiento de Directorios. De allí que se los llamara &#8220;federales&#8221;, como acabaron llamándose &#8220;unitarios&#8221; los integrantes de la clase gobernante.&#8221;<br />
&#8220;A unitarios y federales los separó algo más que una polémica por centralismo o descentralismo; no fue la suya una división teórica, sino viva y profunda. Dos concepciones antagónicas de la realidad, dos maneras opuestas de sentir la patria: &#8220;civilización&#8221; y &#8220;barbarie&#8221;, dice Sarmiento errónea, pero elocuentemente. Civilizados eran los unitarios, que admiraban e imitaban a Europa; bárbaros, los federales arraigados a la tierra y a su propia defensa, que descreían de los europeos y sus intenciones.&#8221; (J. M. Rosa &#8220;La caída de Rosas&#8221;, pág. 50, 51).<br />
Y esa oposición político-ideológica no ha cesado aún. Los bandos han tenido sus mentores en la historia y el ensayo, clásicos y revisionistas han gastado tanta tinta, como sangre costó, tiempo atrás, esa polémica.<br />
Los sucesos europeos que explotan como una granada de fragmentación y dejan acéfalo el Imperio  Español, generan en el virreinato del Río de la Plata una verdadera anarquía.<br />
Anarquía -natural ante tal situación- alimentada, además, por las potencias enemigas o aliadas de España, que siempre habían tenido pretensiones sobre estos territorios.<br />
Las minorías ilustradas o propietarias de los recursos económicos, se vieron obligadas a pensar cuales serían las mejores soluciones, para mantener sus privilegios, ante la nueva situación, que se les aparecía de improviso.<br />
La antigua &#8220;Provincia Gigante de las Indias&#8221;, carecía de una unidad profunda.<br />
Buenos Aires era la capital y su gente -las minorías dirigentes mejor dicho- era natural que pretendieran continuar con su condición de cabeza de gobierno. Pero, frente a esa actitud, por más que pareciere lógica, comenzaron a manifestarse las diferencias existentes en otras unidades geográficas e históricas, con fuerte individualidad.<br />
Paraguay tenía legítimos derechos, pues fue Asunción del siglo XVI, la primera entidad urbana importante en la región, y desde allí se exploró, conquistó y colonizó finalmente, más de media América del Sur.<br />
Las más importantes ciudades de la región -incluida Buenos Aires- fueron hijas de la Asunción, y ello, incuestionablemente legitimaba pretensiones de liderazgo.<br />
Sin tanta tradición, la Banda Oriental tenía su carácter y sus derechos emanaban de una geografía bien determinada, títulos ganados por su puerto y por su acción bélica ante las Invasiones Inglesas, por una gran riqueza pecuaria y un elemento humano, libre y viril.<br />
&#8220;Dos patrias de extraordinaria personalidad gentilicia que, por eso mismo, irritan, como obstáculo, porque no se arquean ante la ajena tentativa del imperio.<br />
Fundadora de la civilización rioplatense, la una; por ella sostenida en su comienzo montevideano, la otra, se sienten y comprenden como hermanas de muy parecidos rasgos y futuro&#8221;. Ese es el juicio que le merecen las dos patrias &#8220;Guayas&#8221; al Dr. Luis Alberto de Herrera, en &#8220;Antes y después de la Triple Alianza&#8221;.<br />
Pero también había diferencias, entre otras regiones, como Córdoba, Tucumán, Salta, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, etc., con Buenos Aires. Y a tales diferencias, casi siempre se añadían intereses distintos y contrapuestos.<br />
Articular tantos intereses no era tarea fácil.<br />
Los catálogos ideológicos que llegaban desde Estados Unidos y de Europa, eran de lo más variado y todos influían de algún modo, en la convulsionada sociedad platense, primitiva, inocente e inmadura para el autogobierno.<br />
Las lealtades a Fernando VII, eran más posturas declamatorias, que intenciones sinceras, en la mayoría de los casos.<br />
Y en ese clima brumoso, sobraban condimentos a la realidad socio-política, que leudaba en una geografía extensa y disímil.<br />
Además del centralismo bonaerense,  que comenzaba a manifestarse con la idea de mantener derechos y privilegios, el imperio portugués acechaba a las provincias anarquizadas, tratando de llevar sus límites al río de la Plata y Uruguay. El imperio Francés en su empuje imperialista no cejaba en sus largas aspiraciones a poseer estas tierras. Inglaterra, vencida en la guerra invasora -más allá de su alianza transitoria con España- trataba de conseguir por la vía diplomática, lo que no había podido por las armas.</p>
<p>II-) Las nacionalidades emergentes.</p>
<p>&#8220;España sembró Cabildos y cosechó naciones&#8221; (Víctor Andrés Belaunde)</p>
<p>Si se piensa en los elementos constitutivos de una nación, es preciso considerar factores de diversa naturaleza, que a ello convergen.<br />
La geografía juega un rol fundamental, a veces determinante principal, tal el caso de Chile; ese territorio resguardado por el Océano Pacifico y por la cordillera de los Andes está determinando una individualidad ejemplar.<br />
Pero, aparte de esta situación extrema, los ríos, los pantanos, las cadenas montañosas, generan ámbitos en los cuales se desarrolla el localismo, cuyo curso lleva a la creación de una unidad política.<br />
También incide  la historia, no la ciencia, sino el acontecer social de un núcleo humano, en su proceso de nacimiento, crecimiento y desarrollo, con todas las particularidades étnicas y folklóricas atinentes al mismo. Aquí, lo cultural es fundamental y dentro de estos factores, el idioma es un fuerte componente, como lo es la religión y el pasado o tradición.<br />
La creación de una autoridad local con facultades para resolver muchos cometidos, ayuda al nacimiento de tales unidades sociales, que viran luego hacia lo político, y los Cabildos fueron muy importantes en América.<br />
La aparición de un caudillo o líder.  Distintas posturas son posibles a la hora de juzgar la importancia de alguien que conduzca o dirija, pero en nuestro concepto es fundamental la figura del conductor, el que acaudilla a la gente común y hace posible la realización de sus sueños y aspiraciones. Las multitudes tienen un olfato, del que carecen en muchos casos, las minorías ilustradas, y esa capacidad orgánica le aproxima casi sin error, al hombre necesario a tales fines.<br />
Paraguay y la Banda Oriental del Uruguay, a las que me gusta llamar &#8220;las Patrias Guayas&#8221;, apenas se inicia el proceso revolucionario o de &#8220;La disgregación del Reyno de Indias&#8221;, como le llama el Dr. Felipe Ferreiro, estos dos territorios van conformando entidades con identidad propia.<br />
Para empezar, ambas tienen límites marcados por grandes cauces de agua.</p>
<p>A-) La Patria Paraguaya:</p>
<p>Paraguay es -en aquel tiempo- selvático, huraño y con una fuerte tradición colonizadora. Su cultura se vio acrecentada por la presencia de las Misiones Jesuíticas, que introdujeron una organización prolija y eficaz en las comunidades indígenas y pusieron al servicio de aquella sociedad los conocimientos de un grupo selecto de sacerdotes.<br />
Ocurrió en tal territorio una fusión de sangre hispana e indígena, como en pocos lugares habrá acontecido. Los descubridores, conquistadores y colonizadores eran hombres, pocas mujeres vinieron en las diversas expediciones, el vientre lo ofrecieron los pueblos guaraníes, y allí se forja una nueva raza, fuerte, viril, inteligente y con gran apego a la tierra madre.<br />
La existencia de un idioma distinto al español: el guaraní, también influye en la formación nacional. Los idiomas, y en especial, en aquellos tiempos, se enseñan o trasmiten por la madre, y las madres de Asunción y zonas de ella dependientes, hablaban guaraní.<br />
Las necesidades de comunicación que se planteaban a los curas, les obligaron aprender el idioma mayoritario para predicar con éxito. Y como tarea inmediata, se les plantea la necesidad de cultivar el idioma, que sólo era hablado. Los padres Luis Bolaños y Antonio Ruiz de Montoya -franciscano el primero, y jesuita el segundo- lo aprendieron, y lo escribieron construyendo su gramática, haciéndolo un idioma completo, amplio y con todos los caracteres para ser tal.<br />
Territorio, etnia, idioma y cultura propia, dieron notas y caracteres singulares a la sociedad enmarcada en medio de la selva.<br />
En cuanto al liderazgo, señalado como elemento decisorio en los procesos revolucionarios o de cambio, Asunción contó con varios hombres destacados, entre ellos: Fulgencio Yegros, Vicente Ignacio Iturbe, Pedro Juan Caballero; y destacándose desde los primeros días José Gaspar de Francia.<br />
&#8220;Era Francia uno de los poquísimos paraguayos de representación, que en aquella época tuviese algunas nociones de gobierno, y el único que fuera capaz de dirigir una revolución, a su manera. Insensible por naturaleza, misántropo por temperamento, implacable en sus odios, tenaz hasta en sus manías, era una de aquellas figuras sobre cuyos labios pálidos y comprimidos rara vez se había dibujado una fría y siniestra sonrisa. Como todo hombre solitario en medio de los hombres que considera intelectualmente inferiores, tenía una fe ciega en sí mismo, y henchido de intolerancia y de orgullo, despreciaba tanto a sus paisanos cuanto miraba con repulsión a los extraños. Tal era el hombre predestinado que, arrancado por la revolución de su retiro, debía ponerse al frente de ella como el genio sombrío de la dominación absoluta&#8221; (Bartolomé Mitre, en &#8220;Historia de Belgrano&#8221;)<br />
El juicio de Mitre es interesante, pues tan enemigo fue de Paraguay, de Francia, como del Uruguay y de Artigas. Estos juicios están vinculados a la creación del binomio: &#8220;Civilización y Barbarie&#8221;; y como a Francia no se le puede motejar de &#8220;gaucho&#8221; se le ataca de otra manera, pero siempre con las ideas centralistas y absolutistas de las oligarquías porteñas.<br />
Claro, que todo lo que dice Mitre, no es falso, Francia forjó con su vida y su acción, un personaje muy especial, distinto a la mayoría de los que actuaron en el escenario revolucionario de la América del Sur. Pero fue un estadista, sin duda, que se vio enfrentado a enemigos similares a los que tuvo Artigas, y por esa cultura que poseía y la frialdad con que la condimentaba, tuvo éxito en su lucha por la independencia o autonomía  de su tierra.<br />
Había estudiado en la Universidad de Córdoba, y allí tuvo por condiscípulos a los patriotas porteños: Juan José Passo, Juan José Castelli y Manuel Alberti, éstos los más destacados, pero también fueron sus compañeros de aula: Domingo Estanislao Belgrano, Pedro y Mariano Medrano, Roque Illescas, Salvador de Isasa, Nicolás Laguna, Juan José y Juan Ignacio Gorriti.<br />
Tales vínculos, como todos los juveniles que  tanta influencia tienen entre los hombres, no impidieron la férrea oposición a someterse a Buenos Aires y sus gobernantes. Será Francia, pues el líder que dirigirá la revolución paraguaya y las relaciones con las demás provincias del virreinato del Río de la Plata.</p>
<p>B-) La Patria Oriental o Uruguaya.</p>
<p>Desde el origen mismo de la exploración, las etnias indígenas ubicadas al oriente del Uruguay, se mostraron belicosas lo que impidió que prosperaran los intentos españoles de colonización. Así fracasó la experiencia Zaratina, y se transformó esta Banda en la de &#8220;los Charrúas&#8221;.<br />
Recién, con Hernandarias y luego de su expedición de 1607, comienza la tarea civilizadora al ingresarse los primeros ganados vacunos, que justamente este año se cumplen 400 años o cuatro siglos, de la primera introducción en Soriano e isla del Vizcaíno.<br />
Los límites naturales estaban signados por el río Uruguay al oeste, en toda su extensión, el Río de la Plata o de Solís y el océano Atlántico al sur, siendo al este algo menos precisos.<br />
La fecunda irrigación hídrica sobre las suaves llanuras y colinas de su territorio, lo hicieron el espacio fértil y útil, para la rápida reproducción de los rodeos pecuarios.<br />
El ganado y el caballo, cambiaron el paisaje de la fauna nativa, alteraron la vida botánica prehispana y generaron un ámbito para una nueva raza. Apareció el gaucho, cruza de aborígenes con españoles y portugueses, y más tarde con sangre africana. Arisco, libre y dominador del caballo y las distancias. Será el trabajador rural, peón, tropero, domador y baqueano; también será el soldado que acompañará a los caudillos. El sentido de libertad alimenta un instinto inquieto y rebelde, que sin dejar de ser respetuoso y atento, es una aleación de orgullo y humildad. No son estas dos virtudes opuestas, más bien son dos caras de una misma moneda, al menos en nuestro concepto.<br />
La Banda Oriental es codiciada por los Portugueses y en su  frontera con Río Grande del Sur se dirimen los conflictos entre España y Portugal; con la Colonia del Sacramento como causa de conflictos y moneda de cambio entrambos.<br />
Buenos Aires tenía la espalda descubierta, los ataques posibles de los Estados Imperios, llegarían por la costa de la Banda Oriental, y por ello es que Hernandarias, viene a explorarla, buscando un puerto de mar: &#8220;De allí fui continuando el descubrimiento de aquella Banda de los Charrúas por la costa de este gran Río de la Plata, o mar, de la parte del Norte, siguiendo siempre la costa con el cuidado que llevaba de descubrir puerto de mar, para poner espías, para que esta ciudad (Bs. As.)pudiese tener por ellas, aviso de los corsarios, que, según se entiende, se han de arrimar siempre a aquélla banda, como lo hicieron este año pasado&#8221;. (Carta al Rey de fecha 2 de julio de 1608). El subrayado es nuestro.<br />
Después de muchas idas y venidas, se creó el puerto, no en Santiago Vázquez como lo pergeñara Hernandarias, sino en Montevideo, que presentaba la mejor bahía de toda la región.<br />
Creado el puerto, se genera la competencia natural y lógica con Buenos Aires.<br />
Si bien se le brinda protección, se compite con ella. Tenemos mejores condiciones para recibir y despachar barcos, tenemos maderas, piedra y arena para la construcción, de las que carece la pampa húmeda.<br />
Más tarde, una vez amurallada la ciudad, se instala la marina española, en lo que se llama Apostadero Naval, y esta presencia militar acrecienta la importancia del puerto nuestro.<br />
La ganadería continúa prosperando, pues las aguadas naturales le dan mejor posibilidad a la explotación cimarrona. Las fértiles praderas de Buenos Aires, carecían de la red de cañadas, arroyos y ríos que proliferaban en nuestro suelo.<br />
La actuación de Montevideo en el episodio de las invasiones inglesas, le honró con lauros bien ganados y puso sobre su escudo el lema  de la &#8220;Muy fiel y Reconquistadora&#8221;, con olivos, y banderas inglesas abatidas.<br />
Ese cúmulo de circunstancias, o sea la acción de la historia de los hombres que habitaban el territorio oriental, fueron generando una autonomía socio-económico-política, que a los albores de la independencia se manifestaron con fuerza incontenible.<br />
Y apareció el hombre, el ser humano, que por aptitudes de caudillo catalizó tales fuerzas e impulsó los ideales de las multitudes gauchas.<br />
Artigas obtuvo una educación religiosa y con los valores de aquel tiempo. Una instrucción acorde con las posibilidades, pero suficientes para que se manejara con soltura en el uso del idioma y en la escritura. Si bien, en épocas de auge, en el esplendor de su carrera como &#8220;Jefe de los Orientales&#8221; tuvo secretarios ilustrados, en el ostracismo estaba solo y de la redacción de alguna carta que envía a Francia, surge la prueba de un buen manejo del idioma y de una letra prolija y clara. Que hablara como lo hacen los paisanos de su tiempo, puede ser natural en un caudillo, que prioriza el entendimiento al uso pulido del discurso, pero no creemos que no supiera hablar y comportarse como un hombre educado y de mediana instrucción.<br />
Vivió desde muy joven en el campo de sus padres, tropeó y seguramente, contrabandeó ganado en la frontera norte, forjando al hombre duro, conocedor de los hombres en sus virtudes y defectos. Orientador de sus semejantes y conductor de los mismos. ¡Cuánto enseña el fogón de los troperos! ¡Cuánto engrandece el horizonte el recorrer a caballo las grandes extensiones cerriles! ¡Que hotel de más estrellas puede frecuentar un hombre, que los que guardaron el sueño de Artigas, durmiendo al raso, sin otro techo que el del firmamento!<br />
Más tarde, y por estas habilidades y conocimientos, fue integrado al Cuerpo de Blandengues, y ahí completó una preparación propia de un adalid  y de un estadista.<br />
Estaba completo el cuadro. Un pueblo libre, un territorio bien delimitado y un conductor preparado, como pocos, para la tarea de transformar una modesta sociedad en provincia o estado.</p>
<p>C-) El paralelo de las Patrias Guayas.</p>
<p>Apenas comienza el proceso de 1810, Buenos Aires toma medidas tendientes a mantener su condición de cabeza de gobierno en las Provincias del Río de la Plata.<br />
Belgrano forma sus fuerzas y por mandato porteño, trata de someter al Paraguay, después debería hacerlo con la Banda Oriental.<br />
Adversario común de ambos territorios,  Buenos Aires.<br />
Limitando con Paraguay y la Banda Oriental, el imperio portugués, que nunca se había apeado de su pretensión de extender su territorio hasta el Río de la Plata, constituía el otro enemigo previsible o visible, en el horizonte.<br />
Cuando trascribimos el juicio de Mitre sobre Francia, lo hicimos con el propósito de mostrar su animadversión con aquel estadista, pues ahora veamos, lo que opinaba Mitre de Artigas: &#8220;Unos combaten por la federación, acaudillados por Artigas, personificación genuina de los instintos brutales de las multitudes, cooperando a su obra de destrucción fuerzas vitales, que tenían su razón de ser, y debían más tarde concurrir a la destrucción. Otros resisten y contienen el incendio dirigidos por Belgrano&#8221; (Ibidem, pag. 351).<br />
Francia y Artigas, han sido castigados por la misma vara vengativa de quienes se consideraron siempre los iluminados. Jueces y fiscales tenebrosos, que no miran sus actitudes ni las calibran. Piénsese, cuando hablamos de Mitre, en el genocidio del pueblo paraguayo y en el sacrificio de miles y miles de argentinos, como ocurrió en las trincheras de Curupaytí. También fueron sacrificados uruguayos y brasileños, pues los soldados no tienen culpa de usar el fusil y sí sus jefes, que son los que hacen la guerra.<br />
Por tales motivos, es que no puede quedar nuestro juicio y el de todos los demás artiguistas, secundando la estigmatización de Francia con el tatuaje puesto de &#8220;Dictador&#8221;, y nada más. Seguramente Francia, de buena ilustración, adoptaba el concepto de dictador, tal como lo concebían los griegos y que era una forma de institucionalizar el poder en tiempos de crisis o guerras.</p>
<p>III-) El Federalismo.</p>
<p>Si consideramos el concepto federal, como una manera de articular la constitución de un Estado, caminamos por el rumbo del derecho.<br />
Y en ese aspecto, mucho nos agrada, que el Federalismo, es fundamentalmente una construcción de nuestra América. Para ello no es preciso renegar de otras influencias ideológicas, como pueden ser las de Montesquieu, y algunas experiencias europeas en Alemania y Suiza.<br />
También los pensadores españoles tuvieron incidencia en los procesos formativos de las aspirantes repúblicas. Especialmente, las ideas de Suárez, conocidas en las universidades de Charcas y Córdoba, y que tuvieron la presencia de un destacado compañero suyo, como lo fue el Padre Juan de Atienza, en nuestra Suramérica.<br />
Pero debemos entender, para entender bien, que los Estados de la Unión Americana, son los verdaderos artífices de este sistema. Lo llevaron a la práctica y supieron corregir los errores cometidos en los primeros intentos constitucionales.<br />
Y la influencia de la novel Federación de Estados llegó hasta nuestra región, impulsando con su sabiduría política, la cabeza pensante de numerosos hombres patriotas.<br />
Entre los libros que circularon fue fundamental el de Thomas Paine: &#8220;La independencia de la tierra firme justificada por Thomas Paine, treinta años ha&#8221;.<br />
En tal sentido, el Dr. Alberto Demichelli, constitucionalista reconocido, afirma, que: &#8220;El dogmatismo político de los proyectos y de las Constituciones porteñas, es el de Francia; el de las Instrucciones y proyectos orientales, es el de Estados Unidos&#8221; (En &#8220;Formación constitucional rioplatense&#8221;, tomo I, Preámbulo) Y en párrafo siguiente, extiende el concepto, considerando que la constitución primera de nuestro país, también recogió la influencia de Estados unidos, en sus aspectos orgánicos.<br />
Por eso nos atrevemos a afirmar que el federalismo es una construcción magnífica de América.<br />
La razón de ser de tal sistema está vinculada a ciertos caracteres de las provincias, colonias, estados, ciudades, etc. que busquen o deseen constituir un estado-nación. Y tal vez lo más determinante sea la extensión territorial. Las normas jurídicas de todo rango, necesitan para justificar su validez, una necesidad de la sociedad y una finalidad de generar un orden jurídico que procure la paz política y con ésta, la paz social.<br />
Un cierto grado de pragmatismo es esencial a tal régimen normativo, pues todo lo que se aleje del sentido común va a ser pernicioso para la existencia y perdurabilidad del mismo.<br />
Las colonias o estados, que constituían parte del imperio inglés, tenían marcados caracteres de individualidad y eran de enorme extensión. Unido a ello el espíritu anglosajón le dio el toque de pragmatismo necesario.<br />
Tocqueville, nos enseña: &#8220;Las trece colonias que se sacudieron simultáneamente el yugo de Inglaterra al fin del siglo pasado, tenían, como ya lo he dicho, la misma religión, la misma lengua, las mismas costumbres y casi las mismas leyes. Luchaban contra un enemigo común; debían tener, pues, fuertes razones para unirse continuamente con otras, y absorberse en una sola y misma nación.&#8221; (&#8221;La democracia en América&#8221;, pág. 117)<br />
Si analizamos las provincias que constituían nuestro Virreinato, sus caracteres, su extensión territorial y los demás elementos que amalgamaban a sus pueblos, resulta muy parecido a la descripción que de las colonias norteamericanas hace Tocqueville, y por eso mismo el sistema federal era el necesario y por tanto el ideal.</p>
<p>A-) El Paraguay propone formar una Confederación</p>
<p>La Junta Revolucionaria de Buenos Aires, toma recaudos para asegurarse el acatamiento de Paraguay y de la Banda Oriental, a su autoridad.<br />
Respecto de Paraguay comete el grave error de dar intervención al Coronel José Espínola y Peña, creyendo que era la persona indicada para tratar con los paraguayos, en la intención de que reconocieran al gobierno de Buenos Aires.<br />
El emisario estaba desprestigiado en su tierra, donde había cumplido tareas de Comandante Político y Militar de Villa Real. No valía -a los paraguayos- sustituir al Gobernador Velazco por este hombre, aborrecido mayoritariamente. Espínola trae pliegos del gobierno porteño y pretende sustituir a Velazco, cosa que no logra y debe huir.<br />
Por resentimiento ofrece a las autoridades de Buenos Aires, informes no veraces acerca de la situación política, asegurando que en Paraguay hay una fuerte aceptación de la revolución y que con pocos hombres armados se dominará la situación.<br />
Mientras esto ocurría en Buenos Aires, en Asunción un congreso citado por el Gobernador, tomó resoluciones distintas a las de la Capital virreinal, en efecto, resolvió jurar acatamiento al Consejo de Regencia de España, guardar armonía y fraternal amistad con Buenos Aires, y formar una junta de guerra que se encargase de la defensa provincial.<br />
El resultado de tal congreso, acaecido el 24 de julio de 1810, disgustó a la Junta porteña y se encomienda la tarea de conquista, a Belgrano, quien emprende su travesía, creyendo que será un paseo, la toma del territorio guaraní.<br />
Siempre que un gobernante o responsable de conducir una empresa militar, fracasa, genera consecuencias inimaginables. Así, pasó con la huída de Sobremonte, algo parecido con la abdicación del rey de España, y en Paraguay al invadir Belgrano, Velazco huye en derrota, buscando refugio en Asunción. Y lo que es más grave, aún, pide ayuda a los portugueses. Esa debilidad del responsable español será fundamental para la emancipación de aquella tierra.<br />
La reacción valiente, del pueblo, acaudillado por Cavañas y Gamarra, derrota al invasor y da personería criolla a la provincia, que se afirma en sí misma y en su pueblo.<br />
Belgrano derrotado, consigue un pequeño triunfo, al adoptar una posición diplomática y alejarse en buenos términos de la Patria Paraguaya.<br />
El proceso revolucionario tiene su ápice en la noche del 14  al 15 de mayo de 1811, consecuencia lógica de la pérdida de prestigio de Velazco y la presencia del Gral. Diego de Souza y del teniente de dragones José de Abreu, quienes llegaron a Asunción el 9 de mayo, llamados por el gobernante español.<br />
Se constituye una Junta provisoria, integrada por Velazco, Francia y Juan Baleriano de Zeballos, &#8220;&#8230;a fin de que en consorcio de ellos se de expediente a las Providencias gubernativas que exigen las circunstancias; en la inteligencia de que este régimen deberá ser puramente interino hasta tanto que este Cuartel con los demás Vecinos de esta Provincia arregle la forma de Gobierno&#8221;.<br />
El 16 de mayo juran en el cuartel los nuevos miembros del gobierno. &#8220;Desde ese momento, el director del gobierno es Francia; Cevallos es su compañero complaciente y Velazco se limita a firmar lo que se le pasa&#8221;; en afirmación de Julio César Chavez, &#8220;El Supremo Dictador&#8221;, pág. 92.<br />
Francia convoca a un Congreso de corporaciones y de vecinos de significación, además de representantes de las Villas y pueblos de la provincia, constituyendo su propia Junta Gubernativa, en una clara y precisa determinación de autonomía provincial.<br />
Esa Junta envía con fecha 20 de julio de 1811, una extensa y bien redactada nota a su similar porteña. En la redacción, está la impronta del lenguaje y los conocimientos jurídicos y políticos del Dr. Francia.<br />
En ese documento se explicitan las condiciones que admiten, para relacionarse con Buenos Aires. Allí, entre otras cosas, se dice: &#8220;No es dudable que abolida o deshecha la representación del poder supremo recae éste o queda refundido naturalmente en toda la Nación. Cada pueblo se considera entonces en cierto modo participante del atributo de la soberanía, y aún los ministros públicos han menester su consentimiento o libre conformidad para el ejercicio de sus facultades. De este principio tan importante como fecundo, y que V. E. sin duda lo habrá reconocido, se deduce que,  reasumiendo los pueblos sus derechos primitivos, se hallan todos en igual caso y que igualmente corresponde a todos velar sobre su propia conservación&#8221;. Esta teoría era reconocida por los hombres ilustrados y no hay duda que Francia lo era, y como ex discípulo de Córdoba, allí lo había aprendido de las teorías jusnaturalistas del padre Victoria y de Suárez y sus compañeros. Felipe Ferreiro y el Padre Furlong, afirman este criterio y lo explicitan, en sus trabajos sobre la independencia de las provincias suramericanas.<br />
Vuelta la soberanía al seno de la Nación, para delegar tales poderes el mejor sistema sería el de constituir una Confederación y así se expresa tal pensamiento: &#8220;La confederación de esta provincia con las demás de nuestra América, y principalmente con las que comprendía la demarcación del antiguo virreinato, debía ser de un interés más inmediato&#8230;&#8221;; agrega, la nota: &#8220;Se engañaría cualquiera que llegase a imaginar que la intención de la provincia había sido entregarse al arbitrio ajeno, y hacer dependiente su suerte de otra voluntad. En tal caso nada más habría adelantado, ni reportado otro fruto de su sacrificio, que el cambiar unas cadenas por otras y mudar de amo&#8221;; habló claro y fuerte el Paraguay.<br />
Cuatro principios fundamentales, resumen el contenido de la comunicación: 1) Que mientras no se establezca -congreso mediante- el nuevo sistema de gobierno, el Paraguay se gobernará por si mismo, con total independencia de Buenos Aires. 2) Libertad de comercio y prohibición de imponer tributos por parte del Bs. As. sobre los productos paraguayos. 3) Extinción del estanco del tabaco. 4) Que los reglamentos o constitución que se aprobare, no obligaría al Paraguay, mientras no fuere ratificado por el pueblo de aquella provincia.<br />
Ante tal actitud de independencia, bien fundamentada, el gobierno porteño comisionó a Manuel Belgrano y a Vicente Anastasio Echeverría, jurisconsulto habilidoso, éste último, en gestión diplomática ante las autoridades paraguayas.<br />
La  sapiencia y el carácter de Francia, culminó con el tratado firmado el 12 de octubre de 1811, en el que se consagran todas las pretensiones de su provincia. Una nueva derrota, ésta política, de Belgrano y del gobierno que representaba.<br />
En el referido tratado se consagran, los siguientes principios contenidos en la nota comentada recién: - Descentralización económica; -Independencia territorial, mediante determinación precisa de los límites; -Independencia política, al organizarse las provincias en una federación.<br />
En el preámbulo, se habla de &#8220;Provincias confederadas&#8221; en lugar de &#8220;Provincias Unidas&#8221;, como se les llamaba hasta entonces.<br />
Mitre afirma: &#8220;Esta es la primera vez que resonó en la historia argentina la palabra &#8220;federación&#8221;, tan famosa después en sus guerras civiles, en sus Congresos Constituyentes y en sus destinos futuros&#8221; (Ibidem, pág. 205).<br />
Y la anécdota que narra el mismo autor, es significativa, a la hora de examinar las influencias ideológicas y jurídicas que inspiraban el pensamiento de Francia,  y que culminaron exitosamente, en esa negociación con los enviados de Buenos Aires.<br />
&#8220;Al despedirse del doctor Francia los dos comisionados, quiso que llevasen un recuerdo suyo, y les ofreció una historia manuscrita del Paraguay y el retrato de Franklin que adornaba su estudio, que era un rico grabado sobre acero. &#8220;Éste es el primer demócrata del mundo, y el modelo que debemos imitar, les dijo, presentándoselo a Echeverría. Dentro de cuarenta años, puede ser que estos países tengan hombres que se le parezcan, y sólo entonces podremos gozar de la libertad, para la cual no estamos preparados hoy&#8221;.<br />
Por supuesto, que Mitre critica ácidamente la actitud de Francia y del Paraguay, considerando la misma como egoísta y denostando nuevamente al líder paraguayo, sin reconocer la visión del mismo.</p>
<p>B-) La Banda Oriental, Artigas y la idea federal.</p>
<p>Como hemos señalado existe un fuerte paralelismo entre las dos Patrias Guayas, en la auroral determinación de sus destinos. Los adversario eran los mismos, la personería lugareña era similar, y de allí, tal vez surja, una misma idea en el tratamiento de las relaciones con las demás provincias del virreinato, y de modo particular con la hegemónica Buenos Aires.<br />
Dos sentimientos opuestos, cultivaba el alma de los orientales, respecto de sus vecinos de la otra banda del Plata. Por un lado, profundos lazos de amistad, similares tradiciones y costumbres, y problemas o necesidades parecidas. Pero también, el opuesto sentimiento que generan las vecindades, cuando la competencia aparece en el cielo de las preocupaciones políticas y económicas, sobre todo estas últimas.<br />
El primer sentimiento indicaba la conveniencia y necesidad de unirnos fuertemente, para afrontar la nueva y extraña realidad, que el mundo europeo arrojaba sobre las tierras americanas.<br />
La sensación de peligro, cuando afecta a un individuo o a una sociedad, genera incertidumbres y dudas naturales, y siempre se apela al instinto de conservación como el más poderoso, de los que integran el interior del hombre.<br />
La unión era la más lógica de las actitudes, ante una serie de interrogantes sin respuesta, para los noveles dirigentes de los pueblos coloniales.<br />
Pero el otro sentimiento, también operaba en la mente de los  responsables de la conducción de los pueblos, y tal vez, en el mismo pueblo. Los pueblos tienen un instinto colectivo, una apreciación sensible de las realidades, que en muchos casos supera a la dirigencia más ilustrada. El rumbo lo presienten, por un instinto primario más desarrollado o menos contaminado por la instrucción y la cultura. Y cuando esos temores alcanzan a la masa y a sus dirigentes, generan actitudes colectivas y propias, que pueden tener reacciones insospechadas.<br />
La unión con Buenos Aires, en cuanto ésta había sido la jefatura del virreinato, ocurrió como un hecho natural. El &#8220;Grito de Asencio&#8221;, el levantamiento de la campaña y pueblos de la Banda Oriental, y el triunfo de Las Piedras, fundamentalmente éste, dieron fuerza vital al movimiento autonómico de los pueblos del Plata. ¿Qué podía pedir Buenos Aires de los orientales?<br />
Pero esta amable asociación duró muy poco. Las tratativas con Elío, que culminan en el Armisticio del 20 de octubre de 1811, celebrado sin intervención de los orientales, cavarán honda zanja, en las anteriores buenas relaciones, existentes.<br />
El pueblo oriental levantado en armas y con Artigas por Jefe, va buscando cauce para su desarrollo, como lo hacen las aguas desde sus vertientes naturales.<br />
El 10 de septiembre se reúnen en la Panadería de Vidal y el 10 de octubre en la &#8220;Quinta de la Paraguaya&#8221;, los hombres más representativos del pueblo oriental y los responsables de la conducción militar, analizando la situación y generando las bases para la futura autonomía provincial. Su voz no es oída por las autoridades porteñas, que sin consulta firman el famoso armisticio, decidiendo sobre el destino de los orientales, con el consiguiente disgusto de éstos.<br />
El retiro del sitio y el subsiguiente Éxodo, son la más cabal manifestación de carácter de la novel sociedad, que a la sombra de Artigas, comienza a aparecer con sus rasgos propios y distintos al de otras unidades de la región.<br />
En opinión de Zorrilla de San Martín, cuando, antes de cruzar el Uruguay la  Patria errante, Artigas dirige su nota al Paraguay con fecha 7 de diciembre de 1811, surge el primer pronunciamiento doctrinario del Caudillo.<br />
&#8220;Allí, antes del pasaje, nos dejó Artigas la primera revelación escrita, perfectamente definida, de la visión que lo inspira y lo conduce de la mano. En una nota memorable, se dirigió entonces al gobierno del Paraguay, con el que cultiva correspondencia asidua, directa, de estado a estado, y que estudiaremos más adelante; le narró todo lo acaecido; el nacer de la Patria Oriental, el levantamiento en masa de su pueblo, sus abnegaciones y heroísmo, su abandono; le mostró al enemigo portugués, como peligro común a orientales y paraguayos; le propuso la natural alianza de ambos pueblos, la alianza directa, como paso previo a la federación de los estados platenses; le reveló, también a él, su mensaje. El pueblo aquel oyó, en la voz de Artigas, su propio verbo, la forma entrevista de su supremo anhelo, por que ya había luchado contra Belgrano. La comunicación del Jefe de los Orientales fue leída públicamente en la Asunción, entre aclamaciones; el Cabildo, en sesión especial, acordó los términos de la respuesta&#8221;. (&#8221;La epopeya de Artigas&#8221;, pág. 79-80) Señala más adelante, el historiador y poeta, esa nota del 7 de diciembre: &#8220;&#8230;es nuestro primer rescripto de emancipación; todo el profético pensamiento de Artigas está consignado allí&#8221;.<br />
&#8220;Cuando las revoluciones políticas han reanimado los espíritus abatidos por el poder arbitrario, temerosos los ciudadanos de caer de nuevo en la tiranía, aspiran a concentrar la fuerza y la razón en un gobierno inmediato, que pueda, con menos dificultades, conservar ilesos sus derechos.<br />
La sabia naturaleza ha señalado los límites de los estados. La Banda Oriental tiene los suyos. Esta es la aliada, la hermana de Buenos Aires. Los orientales han jurada un odio irreconciliable a toda clase de tiranía; han jurado no dejar sus armas, mientras todo extranjero no evacue el país&#8221;; buena definición del Patriarca que le señala al Paraguay, su posición.<br />
La misión del edecán de Artigas, José Francisco Arias, mensajero de la referida nota, no tuvo demasiado éxito. De vuelta, Francia envía  a Francisco Bartolomé Laguardia, quien es muy bien recibido en el campamento del Ayuí. Se obtienen algunas vituallas, especialmente tabaco y yerba, esos dos elementos tan necesarios a la gauchería y por tanto allí donde el pueblo oriental disfrutaba de su libertad, a precio de mil privaciones.<br />
De este embajador Laguardia, queda un hermoso testimonio de lo que vio y vivió en el campamento artiguista, cuando expresa: &#8220;Toda la costa del Uruguay, dice, está poblada de familias que salieron de Montevideo, unas bajo las carretas, otras bajo los árboles, y todos a la inclemencia del tiempo; pero con tanta conformidad y gusto, que causa admiración y da ejemplo&#8221;.<br />
La actitud del gobierno paraguayo fue de expectativa y reserva. Ello era propio de la forma de comportarse Francia y estaba a tono con las características del pueblo, que este acaudillaba o conducía. Había un factor agregado, para la desconfianza, y era que Buenos Aires le había aconsejado al Paraguay, estrechar vínculos con Artigas, y entonces eso no era favorable a un buen entendimiento, por sospechas históricas de aquellos.<br />
Desde las costas del río Yí, el 25 de diciembre de 1812, Artigas elabora un documento que va a quedar impreso en la historia como la &#8220;la precisión del Yí&#8221;, y en la que se plantea &#8220;que la cuestión es sólo entre la libertad y el despotismo&#8221;; él por supuesto es hijo de la libertad y procura que ésta alcance a todos, siendo como es el pueblo el único soberano, una vez caída la autoridad real. Y se hace varias preguntas, entre otras, estas: &#8220;¿Qué puede exigir la patria de mi? ¿Qué tiene que acriminarme? ¿Puede ser un crimen haber abandonado mi fortuna, presentándome en Buenos Aires, y regresar a esta Banda con el corto auxilio de ciento cincuenta hombres y 200 pesos fuertes, reunir en masa toda la campaña, enarbolar el estandarte de la libertad en medio de ellos y ofrecerle los laureles de San José y Las Piedras, después de asegurar otras miles de ventajas en el resto de los pueblos?&#8221;.<br />
Si acordamos con Zorrilla de San Martín, que la nota al Paraguay ya comentada es el primer mojón que marca el camino de la independencia, de la igualdad de las provincias, y como consecuencia de esas dos premisas, la necesidad de un gobierno federal, el núcleo del pensamiento artiguista, será plasmado más tarde, en las Instrucciones del Año XIII.<br />
Esta carta política, de contenido tan rico, parece fuera de tiempo, es demasiado avanzada para la época y tal vez, además del carisma de Artigas, fue causa y fundamento para la  creación de la Liga Federal, con un grupo numeroso de provincias que tenían las mismas razones, que la Banda Oriental, para enfrentarse con Buenos Aires.<br />
En distinto momento, pero en oportunidades similares, Francia y Artigas, contestan de igual modo a la pretensión hegemónica de Buenos Aires. Convocan a un Congreso representativo de sus pueblos, para resolver los caminos a seguir. Es una manera republicana de tomar decisiones. Paraguay hace su congreso en julio de 1810 y Artigas los suyos en 1811 (Panadería de Vidal y Quinta la Paraguaya) y el fundamental, que en el año 1813, donde nacen las Instrucciones. Dos actitudes similares, llevando a la resolución de los pueblos, el camino a seguir, al partir del sabio concepto, de que la soberanía radica en la nación.<br />
Cuando el gobierno de Buenos Aires, pide a la Banda Oriental el reconocimiento a su autoridad, Artigas se niega a hacerlo, mientras convoca al Congreso que de manera soberana, podrá resolverlo en uno u otro sentido.<br />
Y en este tiempo, otra nota al Paraguay, da muestras de una correspondencia de pensamiento federal, entre ambas provincias. Allí, Artigas consulta a Francia: &#8220;Si le parece bien equilibrado el juego de sufragios en la Asamblea Constituyente con seis diputados nuestros, siete de esa Provincia y dos de la de Tucumán, decididos al sistema de Confederación que manifiesta V. S. tan constantemente&#8221;.<br />
Hemos subrayado el párrafo en que Artigas reconoce en Francia, un ferviente defensor del sistema federal, para hacer justicia en el recuerdo histórico.</p>
<p>IV-) La codificación del pensamiento federal de Artigas.</p>
<p>Hemos visto, de modo sucinto, como se van dando los sucesos que desde Europa, convulsionan estos territorios americanos. Las distintas posiciones en la búsqueda de un camino, que por ser nuevo y desconocido, es difícil de explorar.<br />
Artigas va a ser el personero del federalismo, como un sistema útil a los vastos territorios de nuestra región, y como medio de preservar la libertad y cierto grado de autonomía de las provincias.<br />
Su acción se extiende a una amplia zona del virreinato en destrucción, y su pensamiento se contagia a numerosas provincias. En la misma medida que su prestigio crece, aumentan los enemigos y adversarios.<br />
Ante los requerimientos de Buenos Aires, Artigas convoca a un Congreso donde se tratará el futuro de esta Patria. El mismo se reúne el 31 de enero de 1813, como estaba previsto, pero las deliberaciones ocurren del 5 al 20 de abril.<br />
El 5 de abril se produce la apertura, y allí se destaca el discurso de  que pronuncia Artigas.<br />
Se trata de una verdadera oración, donde ser marca conceptos esenciales y admirables.<br />
Expresa el Jefe de los Orientales, todo su respeto por la soberanía imponiendo al futuro tal sentimiento, como una de las prendas más caras a nuestra república: &#8220;Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana. Vosotros estáis en el pleno goce de vuestros derechos; ved ahí el fruto de mis ansias y desvelos y ved ahí también todo el premio de mi afán. Ahora en vosotros está el conservarla&#8221; Proféticas palabras, que parecerían dichas para este tiempo de este Uruguay nuestro.<br />
No insistiremos mucho, en el discurso inicial y en tratamiento de las Instrucciones pues es tema, por demás conocido y se ha difundido su contenido y sesudos análisis, por numerosos y destacados autores.<br />
Solamente transcribiremos algunos de los numerales de dicho código federal: 1) Independencia absoluta de estas colonias. 2) No se admite otro sistema que el de Confederación para el pacto recíproco con las Provincias que forman nuestro Estado. 3) Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable. 4) Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los ciudadanos y los pueblos, cada Provincia formará su gobierno bajo esas bases además del gobierno Supremo de la Nación. 5) Así este como aquel se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial. 6) Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades. 7) El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al Gobierno de cada Provincia. 8) El territorio que ocupan estos pueblos desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa. Teresa forman una sola Provincia, denominada la Provincia Oriental.<br />
Por el numeral 9 se reivindica el derecho a territorios en posesión de Portugal. El numeral 11, es también muy importante, puesto que declara que la Provincia Oriental, &#8220;retiene su soberanía, libertad e independencia de todo poder jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la confederación a las Provincias unidas juntas en Congreso.&#8221; Por su parte el numeral 20 proclama &#8220;la forma de gobierno republicana&#8221;.<br />
Nada más avanzado, justo y apropiado a la situación de las colonias, en su amanecer autonómico<br />
Independencia, República y Federación, los tres pilares de la construcción política y jurídica, sobre los que se asienta el pensamiento artiguista.</p>
<p>A-) Destino de este pensamiento y de estas instrucciones.</p>
<p>No sólo Paraguay y Uruguay se afiliaron al federalismo, pero sin duda estas Patrias fueron pioneras en la creación y defensa de ese sistema.<br />
De todos modos el pensamiento coincidente de Francia y Artigas, respecto del sistema elegido para vertebrar la nueva nación, corrieron por cuerda separada.<br />
Artigas lo extendió a una enorme porción de territorios, pero el proyecto sucumbió con la derrota suya. Francia se atrincheró de su territorio, defendiendo con uñas y dientes su autonomía, y para una sola Provincia el sistema no era el ideal. Además la &#8220;Dictadura&#8221; de Francia concentró en sus manos el poder. Fue un estado autoritario, tal vez por necesidad propia del mismo, para de ese modo preservar su independencia.<br />
Cuando los López rompen el aislamiento instaurado por Francia, ocurrió la tragedia paraguaya, el genocidio de su pueblo y el desmembramiento de buena parte de su territorio. ¿No será que la Historia -con el devenir del tiempo-  justificó la actitud de Francia?<br />
Las Instrucciones del año XIII, no triunfaron en ese momento y hasta su texto se extravió y anduvo perdido por anaqueles variados.<br />
José Pedro Barrán en su prólogo al tomo  46 de la &#8220;Colección de Clásicos Uruguayos&#8221;, donde se publica el trabajo de Héctor Miranda, sobre dichas instrucciones, nos indica, esta curiosidad histórica, asociando nuevamente a Francia con Artigas: &#8220;Las Instrucciones que se dieron a los diputados orientales en el congreso de abril de 1813, se difundieron ampliamente en el ambiente provincial del antiguoVirreinato del Río de la Plata. Sin embargo, desaparecido Artigas, fueron insensiblemente olvidadas hasta que el historiador argentino Mariano A. Pelliza las publicó por vez primera  en el año 1878.<br />
Escribía Carlos María Ramírez en 1882: &#8220;Como los anales históricos del Río de la Plata han sido hasta hace poco formados por los enemigos del artiguismo, era completamente ignorado ese documento que el mismo Dr. Berra califica de notable. Por fortuna, Artigas había mandado copia de él al Dr. Francia, y esa copia fue casualmente hallada en el saqueo del Archivo de la Asunción (1868).  He tenido ocasión de verla, con la firma autógrafa de Artigas entre los papeles de mi ilustrado compatriota y amigo D. Clemente l. Frejeiro&#8221;. (Subrayado nuestro).<br />
Barrán agrega los comentarios que merecieron a Pelliza, cuando encuentra el documento, que había pertenecido a Francia. Así nos dice, transcribiendo al argentino: &#8220;Muchas veces se ha preguntado, quien fue el primero que trató de organizar la nación ligando las provincias por un pacto federativo. Las instrucciones pasadas por el jefe la campaña oriental don José Artigas a los diputados electos, aclaran este punto de una manera tan completa, que basta la lectura de aquel documento clásico para desvanecer toda incertidumbre al respecto&#8221;. Continuando con las citas de Pelliza, nos dice: &#8220;Sin hacer la apología de Artigas, debemos consignar en elogio de aquel documento que lleva su firma autógrafa, que una definición más acertada y completa del sistema federal democrático, no puede concebirse en aquellos tiempos de rudo aprendizaje marcial&#8230;&#8221;<br />
El juicio que transcribe Barrán es harto elocuente, y Pelliza no se anima a hacer la apología de Artigas, pues en esos tiempos seguía siendo el gran negado, aunque su comentario no deja de tejer gran elogio sobre el conductor de la Banda Oriental.</p>
<p>V-) Conclusión:</p>
<p>El federalismo, tal como se expresa en la región, tiene sus raíces fundamentales en el derecho norteamericano. Y es natural que así sea, pues las realidades geográficas y políticas, se parecen entre el Virreinato del Río de la Plata y aquellas colonias, fundamentalmente por la extensión enorme de sus territorios.</p>
<p>Hay quienes se extrañan de que Argentina, donde no prosperó en su momento el sistema federal, terminó aprobándolo en la constitución de 1853. No falta, quien con fundamento, considera que el contenido de las Instrucciones del Año XIII, estuvieron presentes en la consideración del gran americanista Juan Bautista Alberdi, quien las expuso en la Constituyente.<br />
Y si bien la constitución oriental de 1830, es de corte unitario, ello se explica porque no es la misma situación -la de 1830-  que la de 1813, cuando se pensaba en una Estado comprensivo de todas las Provincias del Virreinato.</p>
<p>En definitiva, el pensamiento de Montesquieu, de la separación de poderes, unido al sistema elegido por las Colonias de Norte América, es base fundamental para las construcciones federales de la región platense. Dr. Raúl Iturria<br />
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		<title>Nacimiento de la Patria</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Mar 2012 14:31:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Banda Oriental]]></category>

		<category><![CDATA[Raúl Iturria]]></category>

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		<description><![CDATA[Conferencia del Dr. Raúl Iturria en el Rotary Club de Minas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/foto-iturria.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1866" title="foto-iturria" src="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2012/03/foto-iturria-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p>Presentación<br />
Traigo el saludo del Rotary Club Montevideo para el Rotary de Treinta y Tres, para las autoridades políticas, militares y para el pueblo treintaytresino.</p>
<p>Al agradecer Vds. por la invitación cursada a mi club, y a  quienes se han arrimado a escuchar mi palabra sencilla, quiero hacer unas precisiones previas.</p>
<p>1)      No soy historiador y seguramente en esta sala haya quienes sepan más que yo. Pero soy enamorado de la historia, a cuyas páginas y contenido he recurrido siempre como medio eficaz para alimentar mis conocimientos, de modo especial, cuando he tenido que adoptar resoluciones importantes.</p>
<p>2)      Además del saber erudito de los hechos históricos, se hace preciso interpretarlos y para tal tarea, todos los demás conocimientos y experiencias sirven. En ese aspecto, mis conocimientos de derecho me ayudan. Tampoco es despreciable el tránsito por la política, desde niño hasta hace unos 10 años. Y finalmente, por la doble condición de abogado y político he transitado los diversos caminos que la sociedad ofrece en nuestro ciclo vital.</p>
<p>3)      Finalmente nacido en medio del campo, pude conocer todos los estratos de la sociedad, desde los más humildes en lo social, en lo económico y en lo cultural, hasta los encumbrados, han generado en mí, experiencias que no proporcionan las cátedras.</p>
<p>Por estas razones es que me atrevo a intentar dar, en un breve pantallazo, la esencia del proceso de formación de nuestra Patria, ahora cuando se conmemoran doscientos años de iniciado el mismo.</p>
<p>EL NACIMIENTO DE LA PATRIA:<br />
Un Estado, en la concepción moderna que del mismo tenemos, o una Nación, no se generan espontáneamente o por un capricho personal o de un grupo de iluminados.</p>
<p>Llevan larga génesis y se vinculan con el pasado más o menos remoto.</p>
<p>Nuestra historia, y aquí formulamos una primera afirmación, no comienza hace dos siglos, sino mucho antes. Y por eso es necesario ingresar al comienzo de la presencia de España en estas tierras.</p>
<p>La geografía cumple un rol fundamental al determinar los escenarios donde actuará el hombre. Hombre y geografía, se condicionan mutuamente, se moldean. El escenario genera limitaciones a la acción del habitante y éste, interviene, altera y adapta mucho de ese espacio para vivir o subsistir. El hombre y el medio intercambian energías y entusiasmos, se prestan mutua ayuda como la mejor manera de sobrevivir ambos. Cuanto más solitario es el individuo menos  depreda el espacio vital, más le cuida porque siente la proximidad del mismo y la necesidad de protegerle, para protegerse a si.</p>
<p>A-) El territorio:<br />
Esa geografía determina el territorio, elemento esencial al estado y a la sociedad. Nuestra Banda tiene límites naturales conformados por ríos y el mar. El Uruguay y el Plata, el Atlántico, la Laguna Merim. Y aunque líricamente se diga que los ríos unen, yo creo que primero separan, y luego pueden ser usados para navegar; pero de todas maneras tales cauces de agua conforman una unidad territorial  física que va generando instintos autonómicos de los pueblos.</p>
<p>B-) La población:<br />
Desde el origen mismo de la exploración, las etnias indígenas ubicadas al oriente del Uruguay, se mostraron belicosas lo que impidió que prosperaran los intentos españoles de colonización. Así fracasó la experiencia Zaratina, y se transformó esta Banda en la de &#8220;los Charrúas&#8221;. Recién, con Hernandarias y luego de su expedición de 1607, comienza la tarea civilizadora al ingresarse los primeros ganados vacunos, que justamente este año se cumplen 400 años o cuatro siglos, de la primera introducción en Soriano e isla del Vizcaíno.</p>
<p>Los indígenas, según varios autores, eran pocos miles, y en un estado cultural muy primitivo. A este componente étnico se agregó el europeo, más tarde el esclavo africano, y entre todos ellos fueron trenzando una nueva población, producto de sus mezclas y de un ambiente fundamentalmente rural, sin perjuicio de las pequeñas ciudades existentes.</p>
<p>Es necesario precisar que un pueblo no constituye una Nación, y que la Nación es la base humana del Estado, y la tal nación es pueblo más otros componentes espirituales y culturales, como el idioma, la religión, las tradiciones y una intención profunda de andar juntos el camino del bien común. Veamos, lo que dice Renán:</p>
<p>&#8220;Una nación es un alma, un principio espiritual. Dos cosas que, a decir verdad, no son más que una sola, constituyen esta alma, este principio espiritual. Una se halla en el pasado, la otra en el presente. Una es la posesión en común de un rico legado de recuerdos, la otra el consentimiento actual, el de vivir en común. La voluntad de continuar haciendo valer la herencia indivisa que se ha  recibido. El hombre, señores, no se improvisa. La nación, como el individuo, es la culminación de un largo pasado de esfuerzos, sacrificios y devoción. El culto de los antepasados es el más legítimo de todos, ellos han hecho de nosotros lo que somos. Un pasado heroico, grandes hombres, la gloria, (me refiero a la verdadera) he ahí el capital social sobre el que asentamos una idea nacional. Poseer glorias comunes en el pasado, una voluntad común en el presente, haber hecho grandes cosas juntos, querer hacerlas todavía, he ahí las condiciones esenciales para ser un pueblo&#8221;. (En &#8220;¿Qué es una nación?&#8221;, págs. 39 y 40).</p>
<p>Este año se cumplen dos centenarios del éxodo del Pueblo Oriental, que siguiendo a Artigas, dejó bienes y querencia, para demostrar su adhesión al caudillo. Ese hecho es, a mi modo de ver, lo que galvaniza a ese pueblo y le otorga la calidad de Nación, como ninguna otra ocurrencia, aunque muchas hubo.</p>
<p>C-) La historia hace su trabajo.<br />
Cuando decimos esto, queremos significar que los actos de los hombres y los acontecimientos políticos, militares, religiosos, culturales van modelando la materia propia de una nacionalidad que culmina o puede culminar en un Estado. Casi como un alfarero da forma al barro y le transfiere vida en sus manos. La historia en su acontecer constante y permanente, va marcando caminos, va modelando hombres y generando espacios sociales y políticos de tamaño y duración diversos.</p>
<p>Enumeraremos eventos, que en nuestro parecer, son determinantes o tienen mucha incidencia en la formación del carácter nacional independentista de la Banda Oriental.</p>
<p>1)         Exploración de Hernandarias en 1607:<br />
Como se ha dicho, los primeros intentos de colonización fracasaron y especialmente el de la ciudad de San Salvador, debiendo Ortiz de Zárate ser asistido por Garay, para salvarse y salvar su gente.</p>
<p>Desde ese momento 1574, hasta 1607, este territorio queda en el olvido y se le titula: &#8220;tierras de ningún provecho&#8221;,  carecen de plata y oro, y la fortaleza y rebeldía de los naturales no la hace fácil para su colonización.</p>
<p>Recién en 1607, Hernandarias primer gobernador criollo, nacido en Asunción, cruza el Paraná y el Uruguay, en este caso en la zona de Salto, y con 70 hombres y 20 carretas y numerosos baxeles (balsas) inicia la primera formal expedición descubridora. Envía a sus hombres al mando de capitanes ha seguir bajando por el Uruguay hasta su confluencia con el Río de la Plata y él vuelve a atender el gobierno en Santa Fe y Bs. As. Se junta con ellos a la altura de Colonia y sube por la costa del Plata hasta llegar a la desembocadura del río Montevideo, o Monte Ovidio, a donde ahora es Santiago Vázquez. Llega allí el 13 de diciembre, día de Santa Lucía y rebautiza aquel cauce con el nombre de la Santa.</p>
<p>En ese sitio encuentra una ensenada que analiza y sondea, y considera ser el Puerto que él buscaba, para instalar una población que cuidara las espaldas desguarnecidas de Bs. As. &#8220;De allí fui continuando el descubrimiento de aquella Banda de los Charrúas por la costa de este gran Río de la Plata, o mar, de la parte del Norte, siguiendo siempre la costa con el cuidado que llevaba de descubrir puerto de mar, para poner espías, para que esta ciudad (Bs. As.)pudiese tener por ellas, aviso de los corsarios, que, según se entiende, se han de arrimar siempre a aquélla banda, como lo hicieron este año pasado&#8221;. (Carta al Rey de fecha 2 de julio de 1608). El subrayado es nuestro.</p>
<p>Continúa la exploración y su apreciación del territorio, la escribe en la misma carta: &#8220;La costa es buena y de muchos pastos y de muchos ríos, que vienen de la tierra firme a la mar, o a este río grande, que no nos dieron poco trabajo en pasarlos, ayudados, para ello, de mil trazas, hallando siempre a dos y a cuatro leguas, unos de otros, hasta llegar a un río y puerto que llaman Montevideo, a que quedó por nombre Santa Lucía, por habernos hallado allí aquel día y haber cobrado un español, que estaba cautivo entre los  naturales.</p>
<p>Este puerto de Santa Lucía estará a unas 30 leguas de esta ciudad. Tiene un río que entra la tierra adentro, y junto a la boca, en el mar, una ensenada o bahía y una isla pequeña en medio de la entrada, que le abriga y asegura de todo género y capaz de tener gran suma de naos, que pueden venir y entrar en él a la vela: porque no hay bajíos a la entrada y tiene de hondo 9 brazas, todo lo cual pude sondar, muy a mi satisfacción, porque hallé allí algunas canoas de los naturales de aquella costa: y en suma, me parece uno de los mejores puertos y de mejoras calidades, que debe haber descubierto: porque, además de lo dicho, tiene mucha leña y pueden entrar los navíos muy cerca de la tierra: y la belleza de aquel río la tierra adentro, es grande y capaz de tener muchos pobladores, con grande aprovechamiento de la labranza y crianza, por la gran bondad y calidad de la tierra.</p>
<p>Y aunque de lo dicho se deja entender cuán buena es y las calidades della para poblarla, hay otras muchas muy particulares, como son el ser buenas para labores: que, con habillas muy buenas en esta gobernación, ningunas a aquellas, porque se da de todo, con gran abundancia y fertilidad y buena para todo género de ganados y de muchos arroyos y quebradas y riachuelos cercanos unos de otros: y de mucha leña madera, de gran comodidad para edificios y estancias en que se criarán gran suma de ganados y para hacer molinos, que es lo que falta: y todo con tan gran comodidad, que se puede embarcar desde las propias estancias a bordo de los navíos gran suma de corambres y otros frutos de la tierra, que se darían en gran abundancia.</p>
<p>Y sirviéndose V. M. de que se pueble esta tierra, en pocos años vendría a ser muy próspera y de mucho provecho: porque, por la buena comodidad de la tierra, y buena y fácil navegación de ella, a esos reinos de España y al Brasil, se podrían navegar los frutos Della y suma de corambre, de que no vendría daño al Brasil ni a España, sino mucho provecho: y la real corona le tendría e iría en aumento, demás  del gran servicio que se haría a Dios Nuestro Señor, en que los naturales circunvecinos se fuesen atrayendo al conocimiento de nuestra santa fe católica: que la tierra adentro, hay gran suma de ellos.</p>
<p>Y para que de esta  población se siguiese otro gran bien y servicio de Dios, habían de ser solteros los más de los que se enviasen a ella y hombres de Castilla, que se acomodasen a la labranza y crianza, los cuales se pudiesen casar con las hijas de conquistadores de esta provincia del Paraguay: que hay muchas hijas de principales padres, que no tienen remedio, a las cuales todos les darían sumas de ganados: que, por estar tan a trasmano en la Asunción y tan fuera de trato, no son de provecho: y trayéndolos a esta nueva provincia, se harían de mucho: lo cual no sería  dificultoso, por estar abiertos, o a lo menos, descubiertos, los caminos, que yo he hecho: y para esto bastaría poca gente: y en breve tiempo, se iría ampliando, e se podría Poblar Santa Catalina, que es otro famoso puerto de mar,  que está en la propia costa, no lejos de este que digo, donde los naturales tienen gran deseo de ser cristianos y recibir agua de bautismo: Nuestro Señor lo ordene cómo se consiga su santo servicio y el de V. M., cuya real persona guarde y prospere en mayores reinos, como los cristianos y vasallos de V. M. deseamos.</p>
<p>De Buenos Aires, Río de la Plata, 2 de julio 1608. Hernandarias de Saavedra.&#8221; Al Rey Felipe III.</p>
<p>2-) Introducción de ganados en 1611 y 1617<br />
Dando cumplimiento a lo observado Hernandarias opera como verdadero estadista y hombre de acción. Decir y hacer. Pensar y actuar. Predecir y concretar lo predicho. Por eso de sus estancias trajo y sembró ganado bovino en la Isla del Vizcaíno y en tierra firme de este lado del Uruguay.</p>
<p>Esta acción, de la que se cumplen 400 años en estos momentos, cambia las &#8220;tierras de ningún provecho&#8221; por una enorme estancia cimarrona, bien poblada de bovinos que generan una gran riqueza y dan los parámetros para la aparición del gaucho.</p>
<p>Desde las costas del Uruguay las reses reproducidas se derraman por todo el territorio oriental y por sus cuchillas encuentran los caminos que les llevarán hasta estos pagos y más al este, aún.</p>
<p>3-) Fundación de Montevideo.</p>
<p>La bahía nuestra es la mejor de todo el Atlántico sur y por tanto era ambicionada por los imperios marítimos, Portugal comenzó a levantar un fortín, lo que motivó a Zabala a organizar -desde Buenos Aires- una expedición para desalojarles. Zabala recibió orden de la monarquía de fundar una ciudad en dicho puerto natural y demoró bastante en cumplir dicha orden, por falta de elementos humanos y recursos materiales, hasta que en 1726, dio cumplimiento a la misma.</p>
<p>El Puerto tenía por objeto proteger la boca del Río de la Plata, y como lo vislumbrara Hernandarias, cubrir la espalda de Bs. As., pero una vez que el puerto -de mejor calidad que el de aquella ciudad- comenzó a funcionar, ya se instaló la lucha de puertos que no ha cesado aún, ni cesará nunca porque se trata de intereses muy fuertes.</p>
<p>4-) Zabala crea el primer Cabildo de Montevideo en 1730.</p>
<p>El pensador peruano Víctor Andrés Belaunde afirma que &#8220;España sembró Cabildos y cosechó Naciones&#8221;. Y es razonable tal afirmación, puesto que la autoridad de los Cabildos fue una expresión de democracia participativa de los vecinos y muchas veces se opuso a las arbitrariedades de las autoridades superiores. Es la génesis de los municipios modernos y estuvo presente en la etapa independentista.</p>
<p>5-) Expulsión de los Jesuitas en 1767, por el Rey Carlos III.</p>
<p>Este hecho trascendente que aleja un importante grupo de intelectuales, la mayoría dedicados a la enseñanza y generará animadversión posterior y será una de las múltiples causas de la emancipación. Sus estancias y los indios organizados en las reducciones quedarán en situación desvalida.</p>
<p>6-) El 9 de agosto de 1796 se crea el Apostadero Naval en Montevideo.</p>
<p>Tal acto significó hacer de la ciudad de Montevideo -a través del Apostadero- la base militar marítima más importante del Atlántico sur, con el triple cometido de defender: las islas Malvinas, el pasaje del Atlántico al Pacífico y del Río de la Plata. El Historiador, político y marino Homero Martínez Montero, sostuvo que &#8220;La existencia del actual Estado Oriental se debe en buena parte a la marina española; se debe al mar que hizo posible su asentamiento en Montevideo&#8221;.</p>
<p>Es evidente que la presencia de una importante flota de guerra y el elemento humano que la componía, acrecían la importancia del Puerto de Montevideo y de la propia ciudad, ingresando en competencia con los hermanos de la otra orilla.</p>
<p>7-) Las Invasiones Inglesas.</p>
<p>Cuando las tropas de Pópham y Beresford toman Buenos Aires en junio de 1806, tras la huída del Virrey Sobremonte, Montevideo se transforma en la capital de la reconquista. El Cabildo de Montevideo designa Jefe del Virreinato a su Gobernador Pascual Ruiz Huidobro y organiza la expedición al mando de Liniers, que con el apoyo de los habitantes de la otra orilla, derrota a los ingleses.</p>
<p>Esta acción es reconocida a nivel de la Corona, y se le otorga el título de la &#8220;Muy fiel y reconquistadora ciudad de Montevideo&#8221;, y a su escudo se agregaron banderas inglesas abatidas. Aumentan por esta vía los motivos de distanciamiento con Buenos Aires y dan autoridad a los criollos que defendieron la región con bravura y resultado positivo.</p>
<p>8-) Cabildo abierto de 21 de setiembre de 1808.</p>
<p>Ocupada España por las tropas napoleónicas y ante la actitud dudosa de</p>
<p>de Liniers, Elío le intima manifestarse y el Virrey le destituye enviando a Michelena como sucesor. Pero el pueblo le resiste y reunido en cabildo abierto, crean una Junta de Gobierno a imagen y semejanza a la de la Junta de Sevilla y juran fidelidad al rey destituido.</p>
<p>Este Cabildo es el primer hito de resistencia en América y por tanto, al final, constituye un evento muy importante.</p>
<p>9-) Batalla de las Piedras.</p>
<p>Cuando el panorama militar de las provincias españolas era muy oscuro por sucesivas derrotas de sus fuerzas, ocurre el levantamiento en esta Banda y consigue Artigas varias victorias menores, hasta obtener en las Piedras un importante triunfo, que es el primero en el Río de la Plata, y acera con su resultado el ánimo de los patriotas. Aumenta el prestigio y la jerarquía de Artigas.</p>
<p>10-) Política centralista de Buenos Aires.</p>
<p>A partir de 1810, cuando se revolucionan las colonias españolas en la región, los distintos dirigentes de la capital virreinal,  manifiestan una clara intención de hacer de Buenos Aires el centro de las nuevas autoridades, en una concentración que es como una mutación del poder real a otro poder similar o parecido, generando gran resistencia de Paraguay, Banda Oriental y otras provincias. Nos parece atendible el celo de los porteños, que ante la posible instalación de un nuevo orden, no querían perder los privilegios que como capital virreinal poseían.</p>
<p>La referencia a los varios acontecimientos que han jalonado la historia de la Banda Oriental, tienen por objeto justificar nuestra tesis de que la conformación de una sociedad en nación y luego en Estado, es un largo proceso. En muchos casos supera la intención de las personas, y transcurre   como los fenómenos naturales.</p>
<p>Hemos hablado del territorio, de la población y de los hechos y aconteceres, que fueron dando fisonomía particular y propia a nuestra tierra.</p>
<p>Pero el Estado, además del territorio y la población, requiere un ordenamiento jurídico que genere y explique la voluntad superior que alcanza a todos los habitantes. Es la potestad del estado y ello, necesita de fórmulas y normas.</p>
<p>Podemos hablar al respecto de los sistemas políticos. Lo común en tiempos de la colonia, era el sistema de reinos, más o menos absolutistas que operaban en Europa.</p>
<p>Aquí en el Río de la Plata se planteó la cuestión y hubo partidarios de crear una casa reinante. Otros -caso de Artigas- se manifestaron partidarios de la independencia y de la república.</p>
<p>Pero, aún entre los republicanos, se presentó otra encrucijada o cruce de caminos, difícil de sortear a la hora de elegir el sistema aplicable.</p>
<p>Unidad o federalismo fue la cuestión.</p>
<p>Y esta división entre unitarios y federales superó largamente lo jurídico o constitucional, para adentrarse en la sociedad rioplatense, como en ningún otro sitio del mundo, y generar dos tendencias políticas feroces por obstinadas y por las consecuencias que trajeron.</p>
<p>11-) El éxodo del pueblo Oriental.</p>
<p>Justamente hace doscientos años, Buenos Aires decide por sí el destino de la Banda Oriental, pacta con los españoles inconsultamente. El armisticio con Elío obliga a levantar el sitio de Montevideo, Rondeau vuelve con sus tropas a Buenos Aires y Artigas se retira hacia el litoral.</p>
<p>Pero no se va sólo con sus fuerzas, sino que le acompaña todo un pueblo. Pago al que llega aumenta el número de seguidores. Y van en caravana hombres, mujeres, jóvenes, niños, ancianos, peones y patrones. Ricos y pobres, en los más diversos medios de transporte y muchos a pie, acompañando el paso lento de las carretas, que son transporte y casa al mismo tiempo.</p>
<p>A esa multitud que se estima en más 16 mil personas, no la arredra ni las inclemencias climáticas, ni el hambre, ni el cansancio. Es un hecho histórico que pocas sociedades en el mundo, pueden exhibir.</p>
<p>Se le ha denominado por algunos historiadores como la &#8220;Redota&#8221;, que en el hablar de nuestros paisanos equivale a derrota. No nos convence tal término, porque un pueblo en tales circunstancias, con el fervor y entusiasmo sacrificado que acompaña a su jefe y caudillo, no es un pueblo derrotado. Al contrario es triunfador. Se traslada para mantener la lucha y afirmar en ese encuentro multitudinario de patriotas, su idea de independencia, su amor al terruño y su decisión de apoyar al indiscutido adalid.</p>
<p>Es en mi modesto entender el hecho más glorioso de la gesta artiguista. La argamasa  que une a ese pueblo y le eleva a la condición de Nación, forma excelsa o superior de Pueblo. Ese episodio que dura más de un año, es la fragua del alma nacional. Allí se templa -en aguas del Uruguay y del Ayuí-el coraje de los orientales y su vocación de constituir su propia Patria. Allí permanecieron todo el verano de 1811, el año 12 y su crudo invierno, y de nuevo el verano que precedió a 1813.</p>
<p>Veamos la descripción que del campamento del Ayuí, hacen algunos visitantes: &#8220;Toda la costa del Uruguay, está poblada de familias que salieron de Montevideo, unas bajo las carretas, otras bajo los árboles , y todos a la inclemencia del tiempo; pero con tanta conformidad y gusto, que causa admiración y da ejemplo&#8221; (Francisco Laguardia, enviado del gobierno del Paraguay ante Artigas)</p>
<p>&#8220;Allí está toda la Banda Oriental&#8221;, dice Nicolás de Vedia, delegado del Directorio porteño ante el Ayuí, y agrega luego: &#8220;La viveza con que pinté al gobierno las buenas disposiciones  que yo había notado en Artigas, y en la multitud que lo circundaba, fue oída con sombría atención. Después supe que el gobierno no gustaba que se hablara a favor del caudillo oriental&#8221;.</p>
<p>EL CAUDILLO Y SUS GAUCHOS.<br />
Hemos procurado dar las coordenadas de cómo se va constituyendo una Nación que luego deviene en Estado. Para alcanzar tales objetivos es preciso una conducción política y militar y una multitud de pequeños héroes innominados, soldados desconocidos, poetas, pensadores y la presencia augusta de la mujer, como madre y como esposa, y a veces, hasta soldado.</p>
<p>Podemos preguntarnos, y ello es válido, donde y como se forjan nuestros Jefes patriotas y sus soldados.</p>
<p>El ganado y el caballo, cambiaron el paisaje de la fauna nativa, alteraron la vida botánica prehispana y generaron un ámbito para una nueva raza. Apareció un individuo, cruza de aborígenes con españoles y portugueses, y más tarde con sangre africana. Arisco, libre y dominador del caballo y las distancias. Será el trabajador rural, peón, tropero, domador y baqueano; también será el soldado que acompañará a los caudillos. El sentido de libertad alimenta un instinto inquieto y rebelde, que sin dejar de ser respetuoso y atento, es una aleación de orgullo y humildad. No son estas dos virtudes opuestas, más bien son dos caras de una misma moneda, al menos en nuestro concepto. Ese es el GAUCHO!</p>
<p>Pertenece a toda la región y no tiene importancia la polémica acerca de donde aparece primero. Para unos es el gauderio de los alrededores de Montevideo, para otros, nace en Santa Fe. Lo cierto es que es producto de una realidad territorial, económica y social, que le dan un determinado perfil y lo caracterizan por muchos rasgos. Entre esos rasgos, destaca su amor por el terruño, su entusiasmo indeclinable por la libertad y un coraje a toda prueba. Jinete sin igual, usó un tipo de lanza con medialuna para desgarretar las  reses y luego la cambió por la lanza convencional de guerra, para ser soldado.</p>
<p>No es el gaucho un malviviente, borracho, pendenciero y vago, como muchos lo han pintado. Lo que ocurre es que quienes así han opinado, se basan en partes policiales y expedientes judiciales, donde se documentan acciones y hechos de crónica roja o policial. Las buenas acciones, las heroicidades silenciosas de la campaña no tienen documentos que las acrediten y por ello la leyenda negra ha prevalecido.</p>
<p>Ser &#8220;gaucho&#8221;, hacer &#8220;gauchadas&#8221; es sinónimo de sentido solidario y humanitario, y describe el alma del trabajador rural, que fue el gran aporte a las fuerzas patriotas que hicieron posible la independencia.</p>
<p>Otra pregunta, que podemos hacernos, es si ¿solamente los gauchos fueron soldados o también, entre ellos, hubo jefes?</p>
<p>En esa matriz rural llena de riesgos y extensa, sin más límite que el horizonte, creció un ser humano muy particular, que ha sido bien llamado &#8220;CENTAURO&#8221;, que según la academia es un &#8220;Monstruo fingido por los antiguos, mitad hombre mitad caballo&#8221;. El dominio del caballo, del lazo, de las boleadoras y las aptitudes de baqueano y rumbeador, son las condiciones que le permitieron a ese hombre ser el dueño de las pampas, de las llanuras y de las colinas de nuestra región.</p>
<p>Y no solo fue gaucho el peón rural, sino que, también lo fue el patrón.</p>
<p>Gauchos fueron Artigas, Lavalleja, Rivera, Otorgués, Olivera, Güemes, Rosas, El Chacho y tantos otros, que es imposible enumerar.</p>
<p>Artigas creció en campo de sus padres y luego anduvo por todo el territorio, aprendiendo a convivir con el pueblo, a conducir reses y hombres. Forjó el prestigio que como una aureola le llevó a ser &#8220;El Protector de los Pueblos Libres&#8221;.  Ese cúmulo de circunstancias, o sea la acción de la historia y la personalidad de los hombres que habitaban el territorio oriental, fueron generando una autonomía socio-económico-política, que a los albores de la independencia se manifestaron con fuerza incontenible.</p>
<p>Y apareció el hombre, el ser humano, que por aptitudes de caudillo catalizó tales fuerzas e impulsó los ideales de las multitudes gauchas.</p>
<p>Artigas obtuvo una educación religiosa y con los valores de aquel tiempo. Una instrucción acorde con las posibilidades, pero suficientes para que se manejara con soltura en el uso del idioma y en la escritura. Si bien, en épocas de auge, en el esplendor de su carrera como &#8220;Jefe de los Orientales&#8221; tuvo secretarios ilustrados, en el ostracismo estaba solo y de la redacción de alguna carta que envía a Francia, surge la prueba de un buen manejo del idioma y de una letra prolija y clara. Que hablara como lo hacen los paisanos de su tiempo, puede ser natural en un caudillo, que prioriza el entendimiento al uso pulido del discurso, pero no creemos que no supiera hablar y comportarse como un hombre educado y de mediana instrucción.</p>
<p>Vivió desde muy joven en el campo de sus padres, tropeó y seguramente, contrabandeó ganado en la frontera norte, forjando al hombre duro, conocedor de los hombres en sus virtudes y defectos. Orientador de sus semejantes y conductor de los mismos. ¡Cuánto enseña el fogón de los troperos! ¡Cuánto engrandece el horizonte el recorrer a caballo las grandes extensiones cerriles! ¡Que hotel de más estrellas puede frecuentar un hombre, que los que guardaron el sueño de Artigas, durmiendo al raso, sin otro techo que el del firmamento!</p>
<p>Más tarde, y por estas habilidades y conocimientos, fue integrado al Cuerpo de Blandengues, y ahí completó una preparación propia de un adalid  y de un estadista.</p>
<p>Estaba completo el cuadro. Un pueblo libre, un territorio bien delimitado y un conductor preparado, como pocos, para la tarea de transformar una modesta sociedad en provincia o estado.</p>
<p>Lavalleja -minuano- también se educó en ese ambiente salvaje, bravío de ganadería abundante y cimarrona, tropeó desde Minas a Montevideo. Rivera tuvo similares prácticas formadoras en campos de su padre, y así sucesivamente.</p>
<p>El dominio de los rumbos, de los caballos y de las haciendas propias u orejanas les dotó de las aptitudes para ser jefes y soldados. Las cargas de caballería asombraban a propios y extraños. Invencibles les hicieron y dieron los triunfos de Las Piedras, de Sarandí e Ituzaingó.</p>
<p>EPÍLOGO:<br />
Si de lo antedicho he podido sintetizar ese largo camino que desde la Colonia llega a la emancipación, habré logrado mi propósito.</p>
<p>Pero además de los componentes materiales, es precisa la vibración de las almas para que el espíritu ilumine a los hombres y a las instituciones y en ese aspecto, se necesitan los artistas y los centros sociales donde se va leudando ese gran amasijo que es la Patria.</p>
<p>En aquel tiempo primitivo, destacan en nuestro medio rural dos instituciones nacidas para cubrir necesidades imperiosas. La estancia y la pulpería. La primera tiene una función económica trascendente. Según Monlau, su nombre proviene de &#8220;Estanza&#8221; lugar de estar y respecto a los ganados se opone al cimarrón y se trata del cuidado de los ganados en &#8220;estantes&#8221; o sea estacionados, amansados y bajo control, puesto que en ese tiempo no existían las alambradas. Pero además de la función económica, la estancia era un lugar seguro y cumplía un rol social trascendente. Patrón y su personal y agregados, se transformaban rápidamente en una compañía de soldados o policías, si preciso era generar seguridad.</p>
<p>Y la pulpería era fundamental en el abastecimiento de la campaña y sitio de encuentro para beber un trago, para pasar novedades por quien llegaba a ella, y llevar otras informaciones. Se payaba, se jugaba a la taba y se ataban carreras cuadreras entre los vecinos del pago. A mí se me ocurrió, describir a la pulpería de este modo:</p>
<p>Fogón crujiente de estentórea llama</p>
<p>levantado en la horqueta de dos sendas,</p>
<p>donde asoman las pasiones todas,</p>
<p>en la fronda paisana de las prosas,</p>
<p>que el gaucherío mansamente alarga</p>
<p>entre una milonga y un trago de caña.</p>
<p>Mitos y leyendas, cuentan payadores,</p>
<p>historia de amores, hazañas de guerras</p>
<p>adornan austera la reja pagana.</p>
<p>De ayer al mañana retozan ligeras</p>
<p>en potros ariscos las almas en pena.</p>
<p>El gran poeta de la  cruzada libertadora lo fue Bartolomé Hidalgo, con sus cielitos patrióticos, fundador de la poesía gauchesca, aceptado como tal en nuestro país en Argentina y en España.</p>
<p>MARCHA ORIENTAL:<br />
&#8220;Orientales la Patria peligra, Reunidos al Salto volad, Libertad entonad en la marcha, Y al regreso decid libertad.&#8221;</p>
<p>&#8220;Vigodet en su chiquero</p>
<p>Se encerró con sus gallegos</p>
<p>Y temiendo que lo pialen</p>
<p>Se anda haciendo el chancho rengo&#8221;</p>
<p>&#8220;Cielo de los mancarrones ¡Hay! Cielo de los potrillos, Ya brincarán cuando sientan Las espuelas y el lomillo&#8221;.</p>
<p>Y para los portugueses, también afila el cuchillo de su inspiración, y nos dice:</p>
<p>&#8220;Cielito, cielo que sí,</p>
<p>Cielo hermoso y halagüeño,</p>
<p>Siempre ha sido el portugués</p>
<p>Enemigo muy pequeño.&#8221;</p>
<p>Para finalizar, digamos que la Patria no es una construcción solamente del pasado. En el presente se hace necesario continuar la tarea de los precursores y el futuro nos encontrará con la misma necesidad de seguir procurando su desarrollo y mejora.</p>
<p>No se pueden juzgar los hechos del pasado y los hombres que los protagonizaron, con criterio y parámetros de hoy, y debemos ser agradecidos a nuestros antepasados. Y de todos ellos, el más valioso, el más sacrificado y el menos recordado, EL GAUCHO:</p>
<p>Tendió el pampero sus alas</p>
<p>para acunarlo en su vuelo</p>
<p>y elevándolo hacia el cielo,</p>
<p>aumentó tanta su escala</p>
<p>al vestirlo con las galas</p>
<p>de un centauro sempiterno,</p>
<p>que de la Patria fue eterno</p>
<p>-custodio fiel sin ambages-</p>
<p>gastando en ello, en coraje</p>
<p>todo el valor de este suelo.</p>
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		<title>Acercando verdades II</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 10:15:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Controversias]]></category>

		<category><![CDATA[Guillermo Seré Marques]]></category>

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		<description><![CDATA[Respuesta de Guillermo Seré a Julio María Sanguinetti, sobre consideraciones históricas publicadas en el Correo de los Viernes]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2011/12/foto-sere1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1860" title="foto-sere1" src="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2011/12/foto-sere1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p>El Dr. Julio M. Sanguinetti se ofende ofendiendo y ha manifestado plañideras quejas, retos y amenazas a notorios nacionalistas - y a quien fuere - que osaron hablar del natalicio blanco, de Don Pepe, del fraude del 71, del Pacto del Club Naval y del plebiscito de la minoridad. Resumiendo la controversia, los blancos decimos que estamos muy orgullosos de haber nacido defendiendo las leyes, contra la asonada institucional del también naciente Partido Colorado. Y fue el primero de una decena de atentados a la Constitución y a las Leyes que ese partido consumó excluyendo a los blancos. Y todo en aras de hegemonizar el poder siendo una minoría, con el nocivo deterioro republicano que supone la no alternancia en el gobierno. Desde los entre muros extranjeros de la Defensa viene la frase que se hizo realidad luego del genocidio de Paysandú &#8220;hay que exterminar esa raza maldita de blanquillos&#8221;. Y así las patriadas de Timoteo y de Aparicio tuvieron que obtener a lanza y coraje un lugar donde poder vivir en paz. La Paz de Abril y el pacto de La Cruz significan nada más, ni nada menos, que eso.<br />
Las dictaduras del siglo XIX terminaron con la garantía de la Paz de Abril y dejaron a los blancos expuestos nuevamente al fraude y las persecuciones. Y debió llegar Aparicio para lograr nuevamente patria para todos. Nadie sostiene que el reparto del país sea lo correcto, pero frente al &#8220;ganamos los colorados a pesar de que los blancos eran muchos más&#8221; y &#8220;si no te gusta, persecución y cepo&#8221;, no había alternativa. Y aquí aparece la responsabilidad de Don Pepe. Aparte de cómo llegó al poder, era un hombre preparado por estudios y por tradición familiar. Y sabía que la república fraudulenta no podía perpetuarse como lo prueba la convocatoria a la Constituyente de 1916. Pero entonces ¿por qué no la convocó en 1903 eliminando las causas del fratricidio oriental? Y no lo hizo porque sabía que en elecciones limpias ganaban los blancos y premeditadamente se armó, con la platita de todos. Así &#8220;sublevó al gobierno&#8221; para someter por la fuerza a Saravia y luego crear la infernal maquinaria estatal que le suministrara votos. En estos días recordamos otro aniversario de la &#8220;bala perdida&#8221;, tal vez de algún tirador porteño que andaba cazando perdices. Y contra viento y marea, en la primer elección con voto secreto del año 1916, la oposición se impone al batllismo. Y en ella se establece un doble cerrojo. Por un lado los blancos orientados por Beltrán ponen cerrojo a los fraudes, y por otro, los batllistas ponen cerrojo a la llegada de los blancos al poder, con un sistema por el que había que ganar dos elecciones consecutivas para obtenerlo. Y como corolario, Don Pepe mata en absurdo y desigual duelo, a un gran tribuno republicano. Muestra clara de una intolerable prepotencia que lo llevó, incluso, a apropiarse de leyes elaboradas por los blancos.<br />
En la elección del 71, el fraude no consistió solo en unas urnas tiradas o ser la primera vez que los blancos perdían en los votos observados. El gran fraude fue la inconstitucional reelección de Pacheco, confundiendo votos para Bordaberry, la maliciosa encuesta de Gallup que anunciaba el posible triunfo del FA y la coincidencia colorada-frentista en agraviar a Wilson en veda electoral. El objetivo era que los blancos no llegaran al poder, y mucho menos Wilson, tergiversando aviesamente la voluntad popular. Y la salida de la dictadura no pudo ser más censurable con el pacto del Club Naval del cual el Dr. Sanguinetti fue padre y padrino. Pero antes tuvo la &#8220;cortesía&#8221; de &#8220;avisarle&#8221; a Wilson que no podría ser candidato, a la vez que firmaba el manifiesto del Obelisco. Pero el gran reproche radica, en que suponiendo que los ya inviables militares no aceptaran a Wilson, Jorge y Seregni, por un mínimo de ética política no podía presentar su candidatura y hubo de proponerse una imparcial y de consenso. Pero siempre la obsesión del poder. Para eso nos metieron en la dictadura y siguieron luego de ella. Y a treinta años sufrimos todavía el diabólico pacto donde excluyó a Wilson, pero tampoco cumplió su palabra y garantías a sus socios.  La gente se radicalizó y así quedamos. Estupenda faena. Oreja y rabo.<br />
Por último, reta al Dr. Larrañaga por expresarse en contra  del plebiscito por la minoridad y al Dr. Lacalle por publicar su homenaje al natalicio blanco. Basta Dr. Sanguinetti,&#8221; siguiendo su léxico &#8220;terminelá&#8221; con su arrogancia pues la verba florida y la demagogia pueden mucho, pero no tanto. Ni se aflija por los balotajes pues cada vez hay menos votos cautivos, y la gente de todos lados votará ideas y candidatos creíbles, de acuerdo a la exigencia de los tiempos.</p>
<p>Publicado en La Democracia</p>
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		<title>Acercando verdades I</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 10:06:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Controversias]]></category>

		<category><![CDATA[Guillermo Seré Marques]]></category>

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		<description><![CDATA[Respuesta de Guillermo Seré a Luis Hierro López, sobre natalicio de los partidos fundacionales e hitos determinantes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2011/12/foto-sere.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1858" title="foto-sere" src="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2011/12/foto-sere-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Con el profesor Luis Hierro López me pasa como le pasó al cacique Medina, jugador de River pero hincha de Nacional. Al apreciado amigo desde la juventud se opone el enjundioso adversario político. Cuesta creer su nota en Búsqueda 1623 donde cuestiona nuestro natalicio y transcribe un babélico programa de 1881 traspolado a 1832, que atribuye ideas y acciones lesivas a los blancos. Hace tiempo que los costilla de bagual venimos mordiendo el freno frente a algunas aseveraciones hechas por los sangre de toro. El deseo de poner siempre el país por delante, dejó pasar  los disfrazados agravios en Carpintería o la campaña de echar la culpa de nuestros males a la herencia española, amén de la sistemática subliminal desprestigiando a los candidatos nacionalistas como la prédica de la 690 AM.<br />
Poniendo las cosas en su verdadero sitio, claro que las ideas vienen de antes de 1836. Las investigaciones y la tecnología han desnudado la pérfida historia oficial, demostrando como una minoría unitaria se impuso a fraude, sangre y fuego a la gran mayoría federal legada por Don José. Hasta entregaron la Banda Oriental a los portugueses para vencer al Prócer. Y como no podían conciliar los ideales republicanos con su realidad minoritaria, dividieron y subdividieron a la América española hasta monopolizar el poder. Así llegamos al paisito del 4/10/828 y cuando el primer presidente debió ser Don Juan Antonio, se impuso a Don Frutos y los cinco hermanos, con una constitución fratricida que permitía, desde Montevideo, nombrar los jefes políticos departamentales donde estaba la gran mayoría federal. Así surgen las tragedias de los &#8220;Martín Fierro&#8221; y durante 70 años fuimos la &#8220;tierra purpúrea&#8221; de entreveros sin fin. Con  elecciones más o menos limpias, ganaban los blancos, pero siempre se les excluyó con golpes cuarteleros o dictaduras vía Rivera, César Diaz, Venancio, Latorre, Santos, Tajes, Don Pepe, Terra, Baldomir y Bordaberry. Por lo contrario, ninguna patriada blanca fue por el poder, sino por la vigencia de garantías para todos.  Y ni hablemos de los genocidios de Paysandú y Paraguay. Ni de Salsipuedes.<br />
Por eso Don Manuel, ante la asonada institucional, tuvo que convocar el respaldo de una gran columna nacional el 10/8/836, creando la divisa blanca con la consigna &#8220;Defensor de las Leyes&#8221;. Y ya estamos festejando 175 años como blancos y 200 siguiendo las ideas artiguistas. Y, plasmando la idea de Oribe y Timoteo, los blancos de 1872, en otro gesto de patria para todos, se dan el nombre de Partido Nacional, abriendo las porteras a  quienes compartan sus ideales. Pero los blancos de siempre seguimos siendo la columna vertebral de este partido y, si se me permite una orgullosa jactancia, siendo el cerno mismo de la Patria. Con esa premisa, los blancos de hoy, vaya si le pusimos el hombro al querido paisito para salir de la dictadura y superar el satánico pacto del Club Naval. Y vaya si tendremos las porteras abiertas para recibir los desencantados de las utopías batllistas y socialistas, con el pragmatismo que nos hizo el partido más longevo del mundo y seguir con la vitalidad del primer día. Será literal realidad la afirmación de Wilson: &#8220;el país no tiene otro remedio que ser gobernado por el Partido Nacional&#8221;. Y por tiempo suficiente. Y dentro de 175 años otros blancos brindarán, siempre haciendo Patria.<br />
Un futuro promisorio, armonizando mayorías y minorías, supone que cada uno fundamente lo suyo y trate de convencer. Pero también supone corregir resabios de aquellas hegemonías salvajes, como que el fundador del Partido Colorado sea recordado en una avenida central de once kms. y el fundador del Partido Blanco, solo tenga una calle barrial de un km. O que se rebautizara a Nico Pérez en clara mojada de oreja al lugar donde se realizó el imponente desfile saravista en 1903. Por tanto, al destacado dirigente colorado Hierro López, le recuerdo un título muy vigente con la esclarecedora obra de Diego Fisher: ¡Que Toupet! Y al amigo Luis, el abrazo de siempre, porque lo cortés no quita lo valiente.<br />
Guillermo Seré Marques      Publicado en Búsqueda 1624 del 18/8/11</p>
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		<title>No, a una enseñanza de partido único</title>
		<link>http://www.patriada.com.uy/columnas-de-opinion/nacionales/no-a-una-ensenanza-de-partido-unico/</link>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 12:08:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Nacionales]]></category>

		<category><![CDATA[Raquel Trobo]]></category>

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		<description><![CDATA[Enfoque de Raquel Trobo sobre la educación.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><div id="attachment_1829" class="wp-caption alignleft" style="width: 160px"><a href="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2011/07/foto-trobo-raquel.jpg"><img class="size-thumbnail wp-image-1829" title="foto-trobo-raquel" src="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2011/07/foto-trobo-raquel-150x150.jpg" alt="Raquel Trobo" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Raquel Trobo</p></div></p>
<p>En primer lugar, corresponde que nos sinceremos: nos invade, en este momento, un cierto pudor, al comprobar que volvemos otra vez con el tratamiento de un tema, que hemos abordado muchísimas veces y para colmo &#8220;in extenso&#8221;.Pero no vemos otra manera de llamar la atención, sobre algo tan dramáticamente retorcido, como el camino que viene recorriendo el gobierno, en materia de educación, valores y en definitiva, cultura.</p>
<p>Para peor, ello ocurre a luz pública y sin que se haga, desde los actores correspondientes, el esfuerzo esclarecedor y exigente necesario, a fin de evitar la concreción de la conjura.</p>
<p>A tanta pertinacia desde arriba, corresponde igual porfía desde abajo, con  tal de  salvaguardar algo que configura  -además- un arrebato.</p>
<p>A ello vamos.</p>
<p>Si bien es cierto que las elecciones le dieron victoria a sectores de izquierda, vemos abusivo el desconocimiento de la otra mitad de la ciudadanía, nada menos que en la enseñanza, que debe impartirse con líneas políticas de participación nacional, no con visión de partido único.</p>
<p>Esta vez, nuestro reingreso al tema, viene por graves declaraciones efectuadas por la integrante del CODICEN, consejera Nora Castro.</p>
<p>En entrevista a la mencionada representante,  publicada por el matutino El País, el 17 de julio p/pdo. se puede leer el siguiente titular: &#8220;Me preocupa que se vea  a la educación, como solución a todos los problemas&#8221;</p>
<p>La primer reacción que nos provocó el texto, fue de desorientación ante el aparente menosprecio, por tal punto  básico, para la construcción de cada uno de los integrantes de la sociedad y, viniendo de alguien tan representativo.</p>
<p>Luego, internándonos en sus consideraciones, comprobamos que su ser interior y profundo se entrega a la misión que hoy le toca cumplir, con radicalismo político partidario (marxista) y la falta de apertura más absoluta, que es dable imaginar.</p>
<p>Es así, que desnuda su vehemencia ideológica, al aludir a las críticas que se vienen haciendo sobre la mala calidad comprobada, de la educación actual y rebate:</p>
<p>&#8220;En los siglos en que dominó la ilustración, nació una corriente de pensamiento que se conoció como el optimismo pedagógico (&#8230;).planteándose que los problemas sociales se originaban por la carencia de educación Y que en la medida que ésta se fomentaba, los males sociales, económicos y culturales, desaparecían; que la educación es algo que está asociado  indisolublemente al progreso y al desarrollo. Dicho así, sin profundizar, es muy atractiva la propuesta. Sin embargo, esta materia, por sí sola, no actúa aislada de otras políticas sociales (&#8230;) entonces, yo me preocupo, porque parecería, que en algunas corrientes dentro de la sociedad uruguaya, se está como volviendo al &#8220;optimismo pedagógico&#8221;</p>
<p>Se interna pues (Nora Castro) de un toque, a destronar incluso premisas de la Revolución Francesa, que precisamente encarnó este &#8220;optimismo pedagógico&#8221; según el cual: &#8220;Todo ser humano es educable; y por medio de la educación se pueden provocar los cambios sociales, políticos y económicos deseados&#8221;.</p>
<p>Claro que la posición -aparentemente de NC- es estrictamente basada en los dichos de Marx sobre aquella Revolución, a la que definió como: &#8220;un movimiento caracterizado por promover el individualismo extremo del ciudadano privado, y la consagración de la propiedad privada absoluta, con lo que no ha aportado nada a la superación de la alienación humana&#8221;</p>
<p>Realizamos las anteriores citas, a fin de demostrar el marxismo de la consejera y comprender esta visión totalitaria, como natural consecuencia.</p>
<p>Aunque también cabe afirmar que Castro, se apoya en el pensador Antonio Gramsci (creador del Partido Comunista Italiano), el que recoge admiración especial, de quienes profesan esta corriente de opinión y ejercen tareas de gobierno educativas.</p>
<p>Es que, para Gramsci, el problema escolar se halla conectado con la relación neurálgica que existe entre pedagogía y política, tal y como la elaboró en su concepción central de hegemonía.</p>
<p>Así, sostenía, que:&#8221;Crear una nueva cultura, no significa hacer sólo individualmente descubrimientos originales, sino también, y especialmente, difundir críticamente verdades ya descubiertas, socializarlas, por así decirlo, y por lo tanto convertirlas en base de acciones vitales, elementos de coordinación y de orden intelectual y social&#8221;. Acentuando asimismo: &#8220;Que una masa de hombres sea conducida a considerar unitariamente el presente real, es un hecho filosóficamente mucho más importante y original, que el hallazgo por parte de un genio filosófico, de una nueva verdad, que se conserve como patrimonio de pequeños grupos intelectuales&#8221;.</p>
<p>Masificar entonces, para luego nutrir las mentes de la masa, con estos lineamientos ideológicos: es decir, hacia donde nos está llevando el gobierno en la materia.</p>
<p>Finalmente, cuando NC, en sus declaraciones, hace referencia concreta a los  valores y la cultura, dice que: &#8220;es muy manido en estos tiempos el tema del respeto y los valores&#8221; y agrega &#8220;los valores cambian, no existen valores universales&#8221; en lo que es un decir, que deliberadamente genera confusión.</p>
<p>Si bien los valores cambian, hay actitudes fundamentales e inevitables a cumplir, si se quiere gozar de una sociedad cultivada y ordenada libremente. Es básico para concretar un oficio o una carrera, que los educandos estudien con atención las materias para comprenderlas y que guarden respeto a maestros y profesores cuando están en clase, cumpliendo la misión de despejar dudas en el alumnado. Esto no pertenece a época alguna; es un requerimiento elemental.</p>
<p>Sin embargo, no es el clima con que se cuenta en las aulas, hoy día, no siendo ello casual, ni por culpa de los niños.</p>
<p>Véase que nada tienen de antojadizas nuestras conclusiones, Castro viene aplicando un método (el marxismo gramsciano) que colide, con la libertad de pensamiento que debe caracterizar a nuestras instituciones.</p>
<p>La consejera es dueña de pensar como le guste, pero no son de recibo los implantes de su inclinación ideologizada, en un país, cuya filosofía no se encuadra en esos parámetros que, por definición, resultan excluyentes de cualquier otro.</p>
<p>¿Es que lo vamos a seguir permitiendo?</p>
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		<title>Football manipulado.</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jul 2011 12:08:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Nacionales]]></category>

		<category><![CDATA[Fernando Patrón]]></category>

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		<description><![CDATA[Análisis de Fernando Patrón sobre deporte y política.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En una entrevista que se le realizara al DT de la Selección Uruguaya de Football, Maestro Oscar Wáshington Tabárez en el pograma radial&#8221;Hora 25&#8243;de CX 12 Radio Oriental,antes de viajar al Mundial de Sudáfrica 2010,se le consultó sobre dos encuestas de opinión.<br />
Una de ellas ,indicaba que el 57% aprobaba su gestión como seleccionador nacional y otra ,revelaba en un gran porcentaje que Sudáfrica clasificaría para la segunda fase del campeonato.<br />
El Entrenador  reconoció haber logrado  importantes objetivos deportivos más allá de la clasificación de Uruguay al Mundial de Football,pero refiriéndose a la encuesta que asignaba la clasificación de Sudáfrica a la Segunda Fase ,respondió que &#8220;las estadísticas se dan vuelta,así ocurre en el football como en todos los órdenes de la vida, incluída la política:aquí siempre ganaban las elecciones ciertos Partidos,pero se dio vuelta la historia&#8221;.<br />
Al Maestro Tabárez se le consulta sobre encuestas de opinión y responde sobre estadísticas ,ingresando en una confusión conceptual, demostrando falta de comprensión oral ;no diferenciando entre encuestas de opinión y estadísticas ,y en consecuencia agrega un pretendido ejemplo no deportivo.<br />
Este desconcepto es poco creíble en un maestro y seleccionador nacional, pero sí esperado de quienes aún no han comprendido que deberían limitar su proselitismo político cuando cumplen funciones en nuestra representación.<br />
De lo contrario, contribuyen a completar el cuadro totalitario en los medios de comunicación, al que nos han acostumbrado militantes encubiertos de la Fuerza Política  que -según Tabárez -cambió la historia electoral.</p>
<p>Durante el Mundial de football en Sudádrica, el Gobierno instaló una pantalla gigante en la nueva Sala del SODRE ,anunciando su intención que el partido Uruguay-Holanda sea una fiesta popular,cuando esa sala no admite más de dos mil personas.Evidentemente no se procuraba apoyar a la Selección ni al pueblo,más bien realizar campaña política mostrando la culminación de una nueva obra que el Frente Amplio no comenzó.<br />
En la Sala se reunieron jóvenes con el Presidente Mujica coreando&#8221;¡Olé  Olé,Olé,Pepee,Pepee!&#8221;<br />
Al Periodista Deportivo Roberto Moar,cuando por TV. trasmitía<br />
Uruguay-Ghana y se proyectaban imágenes de Mujica ;se le ocurrió decir que&#8221;se están obteniendo imágenes del querido Pepe&#8221;(refiriéndose al Presidente Mujica ), a lo que el Comentarista Dr.Da Silveira agregó &#8220;..que influyó con sus atildados consejos a los jugadores&#8221;.                                                                                El jueves 8 de julio de 2010,antes de aquél partido contra Holanda y al anunciarse el merecido homenaje a la delegación uruguaya , Equipos Mori publica una encuesta indicadora que el Presidente Mujica contaba con un nivel de aprobación del 71% luego de que en mayo del mismo año, ese nivel era del 63%, con un rechazo del 11%;todo ello, mientras aumentaba dos veces consecutivas el precio de la carne en un par semanas  y Tabaré Vázquez era designado Asesor del FMI .                                                                                                                                              El recibimiento con el merecido homenaje en el Palacio Legislativo,una vez más fue aprovechado por esos militantes frenteamplistas encubiertos y Mujica expresando que estamos más unidos que nunca.<br />
Negaron la Unidad del Obeliscazo de noviembre 1983 con una razón lógica:propiciar el olvido popular de que su Fuerza Política -violando aquella proclama del Obelisco- concurrió a pactar la impunidad al Club Naval en agosto de 1984,asignando más importancia a la ventaja electoral obtenida de aquél Pacto ,que a la defensa de los Derechos Humanos.<br />
Luego  escuché a Constanza Moreira que el triunfo de la Selección fue &#8220;un logro por la autoestima afianzada por Mujica en la población&#8230;&#8221;y recientemente al Ministro del Interior Bonomi ,afirmar que el país está bien porque Uruguay clasificó en el 4º puesto del Mundial ,Peñarol fue a la final de la Libertadores y Nacional llegó a la Semifinal en el período anterior.</p>
<p>Tabárez parece ser politólogo,Sebástián Abreu -ya ha realizado propaganda para ANTELy el PLA N CEIBAL-es Conductor en un nuevo Programa Televisivo llamado &#8220;Noche de locura&#8221; donde pude ver un culto a Mujica hablando como un predicador e increíblemente valorado por los jugadores entrevistados como una persona con elevados valores morales y Diego Forlán previo a la Copa Sudamericana publica en la red social Twitter su foto con el Presidente Mujica(¿no existieron jugadores que publicaron sus fotos con otros Presidentes en Sudamericanos anteriores?)<br />
Así fabrican ídolos ,los usan y luego,¿quién no creerá en lo que el ídolo recomiende?<br />
De seguir así,Tabárez,Abreu, Forlán y algún otro,más tarde o más temprano nos aconsejarán sobre nuestro voto para las elecciones del 2014.<br />
¿Y la esperanza de los jóvenes que trabajan  y  estudian para ser Periodistas Deportivos ,Politólogos,Entrenadores Deportivos , Deportistas de variadas e ignoradas disciplinas o Conductores de TV;cuando observan que son excluídos por estas injusticias de publicidad explotadas por personas para nada preparadas y con un fin netamente contracultural y proselitista?<br />
Peor aún soportar a la Senadora y Primera Dama Topolansky quejarse de que el Frente Amplio carece de un órgano de Prensa  y que ésta miente cuando todos sabemos que los &#8220;programas de actualidad&#8221;en TV,la  audición radial del Presidente Mujica M-24 y los quioscos abarrotados de literatura frenteamplista a quién responden.<br />
¿Por qué estas actitudes son aceptadas tácitamente, aplaudidas y hasta promocionadas?                                                                                                                      Porque se nos ha condicionado durante décadas para que nuestro razonamiento no las descubra  y menos aún visualice el terreno cultural labrado cuidadosamente para que admita una sola semilla.<br />
La Sociedad se encuentra sometida en este terreno y nuestro Partido también con ella.</p>
<p>He escuchado que debemos abrirnos y adaptar nuestro lenguaje.¿Qué se incluye en esto?¿El reconocimiento a la situación  o simplemente estar presentes en esas parcelas totalitarias?<br />
No basta con ello, no es asunto de lenguaje, distancia o la dimensión de nuestra apertura; más bien se debe preparar la militancia  para el inmediato fin de remover ese terreno y penetrar sus parcelas.<br />
Los militantes que relacionan al Partido con la Sociedad y viceversa,deben ser escuchados,enseñados y apoyados en su tarea;para que la puedan cumplir en forma coordinada y autónoma , de tal forma que quienes integran cuadros orgánicos partidarios y representativos de gobierno, estén liberados a fin de cumplir eficientemente sus deberes.<br />
Entonces me pregunto por el propósito de convocar  Legisladores, Intendentes,Ediles,Concejales,Alcaldes y Directores de Entes para repaldar determinada candidatura sectorial que realiza una gira política pensando en el 2014.¿Se pretende que cumplan funciones electorales desde sus cargos,hecho que tanto hemos criticado a los gobiernos desde la oposición?<br />
He asistido como invitado a Congresos donde reconociéndose que la situación en que nos encontramos es cultural, se adoptan soluciones electorales desmotivadoras de la militancia.<br />
La impresión recibida aparenta que debiéramos realizar o ya haber realizado las mismas acciones electorales que ejecutamos previas a las internas y en algunos casos hasta conocer nuestros candidatos a las Intendencias.<br />
Cada tarea tiene su tiempo y prioridad  o en términos de estrategia ,su fase.<br />
¿Y el terreno (que es la situación cultural en que nos encontramos),y la Estrategia Partidaria correspondiente?</p>
<p>Fernando Patrón</p>
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		<item>
		<title>La visión geopolítica de Artigas</title>
		<link>http://www.patriada.com.uy/archivo-de-historiadores/ramiro-podetti-archivo-de-historiadores/la-vision-geopolitica-de-artigas/</link>
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		<pubDate>Tue, 21 Jun 2011 14:01:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gsere</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Bicentenario 1810 - 1811]]></category>

		<category><![CDATA[Ramiro Podetti]]></category>

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		<description><![CDATA[ Esclarecedora disertación del profesor Ramiro Podetti, efectuada con motivo de un nuevo aniversario del natalicio del Prócer el 19/6/11 en el club Soriano y como aporte a la conmemoración del Bicentenario.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2011/06/foto-podetti-21.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-1826" title="foto-podetti-21" src="http://www.patriada.com.uy/wp-content/uploads/2011/06/foto-podetti-21-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p><strong>J. Ramiro Podetti</strong><br />
<strong>La Historia como &#8220;actualidad histórica&#8221; y como &#8220;geografía viva&#8221;</strong><br />
Agradezco a las autoridades de la Federación de Residentes del Interior en Montevideo el<br />
honor que me han hecho, al invitarme a hacer algunas reflexiones en el aniversario de Artigas;<br />
al Club Soriano que nos hospeda esta tarde, y por supuesto al querido amigo y compañero<br />
Guillermo Seré, a cuyo entusiasmo se debe la creación de la asociación &#8220;Patriada por la<br />
Historia&#8221; a la que pertenezco, lo mismo que varios queridos amigos que están hoy aquí, y que<br />
ha colaborado en la organización de este evento.<br />
No soy especialista en historia uruguaya, tampoco en Artigas, ya que mi dedicación, en lo que<br />
hace a la Historia, son las misiones jesuítico-guaraníes, pero acepté el desafío por el atractivo<br />
especial que para mí tiene, como &#8220;argentino oriental&#8221; (o &#8220;uruguayo occidental&#8221;, como también<br />
me gusta definirme), la figura de Artigas. Y porque como hijo intelectual de Alberto Methol<br />
Ferré, creo que es muy difícil entender la actualidad ocultando o ignorando el pasado (así<br />
como el pasado solo se comprende desde la actualidad). Y desde esa forma de entender la<br />
Historia, creo que Artigas tiene mucho para decirnos. Esa idea de &#8220;actualidad histórica&#8221;, dicho<br />
sea de paso, que Methol empleaba mucho, encierra una riqueza, teórica y metodológica, que<br />
va más allá del sentido inmediato que ofrece, y tal vez tengamos pendiente estudiarla a fondo,<br />
como otras ideas e intuiciones con que articulaba su discurso.<br />
Y es otra herencia de las enseñanzas de Methol la que me interesa también recordar hoy, la de<br />
tratar siempre de pensar los hechos, presentes y pasados, desde la lógica de los grandes<br />
espacios. Es decir, evitar, en Historia lo mismo que en política, las visiones que solía llamar<br />
aldeanas o parroquiales.<br />
Y para pensar y tratar de entender la Historia desde los espacios en que transcurre, es<br />
importante tener siempre el mapa a la vista. Por eso les agradezco que hayan traído este mapa<br />
de América del Sur. Porque la historia no acontece en el aire, sino en el suelo, y el suelo<br />
determina muchas cosas. Eludimos el riesgo de una excesiva abstracción cuando nos<br />
obligamos a recrear los acontecimientos contemplando las regiones, los ríos, las relaciones<br />
respectivas de todas entre sí, etc.; es decir, mirando el mapa.<br />
Cuando somos capaces de ver a la historia como &#8220;historia con el suelo&#8221;, entrevemos con<br />
mayor claridad su sentido, que la convierte en algo así como una &#8220;geografía viva&#8221;. Es decir, una<br />
geografía que cambia según las intervenciones humanas, no solo por el trazado e institución<br />
de fronteras, sino por el uso que se haga del territorio, de los ríos, por las redes de caminos y<br />
ferrocarriles, por la construcción de ciudades y puertos, y los lugares en que éstos se<br />
emplazan, etc. Por ejemplo, una buena síntesis del Uruguay histórico, concebida desde la<br />
geografía, es para mí la de Washington Reyes Abadie, Tabaré Melogno y Oscar Bruschera, al<br />
 Versión de la exposición realizada en el Club Soriano, Montevideo, el 19 de junio de 2011, con motivo del aniversario del nacimiento de José Artigas, organizado por la Federación de Residentes del Interior en Montevideo (FRIEM) y la Asociación Patriada por la Historia.<br />
1<br />
<strong><br />
Entender al Uruguay, como &#8220;pradera, frontera y puerto&#8221;.</strong> Justamente las tres grandes<br />
determinaciones geográficas de la conformación del Uruguay.<br />
Por estas razones le propuse al doctor Álvaro Molinari, quien tuvo la amabilidad de<br />
contactarme para transmitirme la invitación de FRIEM, que recordáramos a Artigas a través de<br />
un tema que me resulta estimulante, como es el Protectorado de los Pueblos Libres, la mayor<br />
concreción de la visión geopolítica de Artigas. &#8220;Geopolítica&#8221; es una palabra que no perteneció<br />
al vocabulario de los hombres de la independencia, pero es legítimo usarla, basta que la<br />
pensemos como mirar la historia desde el punto de vista de la Geografía, o incluyendo la<br />
Geografía en el conjunto de las explicaciones que intentamos ordenar para la comprensión de<br />
los hechos. Con ese título, que tal vez suene un poco pomposo, &#8220;Geopolítica de Artigas&#8221;,<br />
estamos tratando de decir: analicemos lo que hizo Artigas, sus decisiones, sus ideas, sus actos,<br />
desde la geografía del cono sur sudamericano.<br />
Por supuesto que esta visión puede encontrarse en sus acciones y en diversos documentos<br />
desde 1811; pero la Unión de los Pueblos Libres condensa todo eso de un modo superior.<br />
Porque muestra que Artigas no estaba pensando solamente en sostener la autonomía de la<br />
Provincia Oriental frente al grupo centralista porteño, sino que tenía un determinado modo de<br />
concebir la organización política que debía reemplazar al colapsado imperio español, diferente<br />
de la del grupo centralista, y que podía y debía proyectarse sobre el conjunto de la región.<br />
Es decir, no se trataba solo de defender una idea distinta en y para la Provincia Oriental. Había<br />
otra ambición, otra aspiración. En primer lugar porque las fronteras del territorio no existían<br />
del modo en que existen ahora, y había una integración natural y amplia con las provincias<br />
argentinas ribereñas del Uruguay y el Paraná, con el mundo guaraní misionero e incluso la<br />
frontera trazada y existente, con el Imperio del Brasil, era socialmente una amplia franja de<br />
contornos variables y de gran intercomunicación. Pero sobre todo, porque para Artigas se<br />
trataba no solo de definir institucionalmente el Uruguay, se trataba de definir<br />
institucionalmente a América del Sur.<br />
<strong>I. La Unión de los Pueblos Libres desde la actualidad histórica</strong><br />
Como reiteró hasta el cansancio Methol, este asunto, que está en la raíz misma del Uruguay<br />
como entidad política, está desde hace veinte años nuevamente entre nosotros. ¿Qué asunto<br />
es ése? El de la inserción del Uruguay en su región, es decir, no solo sus relaciones con el resto<br />
de los países del área, sino también el del papel que aspira a cumplir en ese proceso complejo,<br />
y de larga duración, que es y será la integración sudamericana. Luego de un siglo y medio en<br />
que los sudamericanos nos dimos la espalda, porque nuestro horizonte de relacionamiento<br />
principal estaba más allá del océano, y la independencia resultó en sustituir a España por otras<br />
metrópolis -Inglaterra en lo económico y Francia en lo cultural-, descubrimos que era un poco<br />
insólito ese darnos la espalda, que era necesario más bien buscar el camino de la cooperación<br />
y la integración.<br />
Lo que quisiera decir al respecto es que el Uruguay, en varios sentidos, puede considerarse el<br />
&#8220;padre&#8221; de una concepción articuladora del cono sur americano, ya que desde su territorio<br />
surgió una de las primeras iniciativas constitutivas de ese espacio, casi simultáneamente con la<br />
2</p>
<p>otra, surgida desde Buenos Aires, pero fundada a su vez en una doctrina que tenía como base<br />
las soberanías particulares de los pueblos, llamados por eso &#8220;pueblos libres&#8221;.<br />
Enseguida vamos a detenernos un poco en qué significa eso de la &#8220;soberanía particular&#8221;, y el<br />
por qué de esa necesidad de adjetivar a los pueblos como &#8220;pueblos libres&#8221;, pero quisiera<br />
señalar desde ya, que desde nuestra &#8220;actualidad histórica&#8221;, la iniciativa del Protectorado de los<br />
Pueblos Libres, o Unión de los Pueblos Libres, tiene mucho para decirnos hoy. Porque<br />
nuevamente no se trata de encerrarnos en el territorio uruguayo para pensar nuestra situación<br />
y nuestro destino, sino de ser capaces de pensar, desde aquí, el conjunto de la región y tener<br />
en claro nuestra propia idea acerca de cómo debe ser la unión sudamericana, para actuar en<br />
consecuencia.<br />
Quiero reafirmar que Artigas tiene mucho que decir, creo, a los uruguayos y a los<br />
sudamericanos de 2011. No estamos entonces esta tarde aquí para rendir un homenaje a<br />
alguien cuyas ideas o cuyo legado, más allá que sean muy respetables, se agotaron en su<br />
propia época. Porque muy bien podría ser ése el caso, y no estaría mal por supuesto. Se lo<br />
podría recordar como fundador del federalismo, por ejemplo, pero creer que eso pertenece a<br />
un ciclo histórico terminado, y tan lejano, que no tiene nada que ver con nuestro mundo actual<br />
de internet, celulares, ceibalitas y la PC compitiendo con la TV, etc.<br />
Yo creo que no es el caso, que Artigas tiene una sorprendente actualidad, y que sus ideas, muy<br />
en especial el concepto subyacente a la Unión de los Pueblos Libres, nos interpela a los<br />
uruguayos y a los sudamericanos de 2011, nos convoca y provoca a ser ambiciosos, a no<br />
quedarnos encerrados en la aldea, a pensarnos proyectados sobre todo el espacio<br />
sudamericano, y a través de él, sobre el mundo.<strong><br />
II. La Unión de los Pueblos Libres desde la geografía viva<br />
II.1 La geografía del cono sur: el papel de Tucumán y del área guaraní misionera</strong><br />
El cono sur es una península de Sudamérica. Es decir, no ocupa el centro del continente ni es<br />
territorialmente su masa principal, como se percibe fácilmente mirando el mapa. Si se lo pone<br />
al revés se advierte mejor ese carácter &#8220;peninsular&#8221; que tenemos los del sur. Sin embargo, en<br />
un aspecto puede considerarse como la zona más importante. Ese aspecto es el del clima; los<br />
&#8220;sudamericanos del sur&#8221; -doblemente &#8220;sureños&#8221;- vivimos en la única parte del subcontinente<br />
que posee clima templado y frío sin altura, en contraste con el resto, que está íntegramente<br />
dentro de la franja tropical del planeta. Aunque el clima tropical, al tropezar con la altura de<br />
los Andes, produzca también climas fríos, y no casualmente las mayores civilizaciones<br />
americanas originarias estuvieron radicadas en territorio andino. Porque hay una regla<br />
mundial que tiene solo dos excepciones, antes del mundo moderno: la civilización se ha<br />
desarrollado sobre climas fríos y templados. Por supuesto eso es hoy mucho menos<br />
importante, porque la tecnología ha permitido responder satisfactoriamente a la mayoría de<br />
los desafíos que plantea el clima tropical, pero los hechos que estamos evocando acontecieron<br />
hace doscientos años.<br />
2<br />
Vamos a comenzar entonces haciendo una descripción somera de la geografía del cono sur.<br />
Bolivia, Paraguay y Argentina ocupan la porción central del cono, con Chile en el borde del<br />
Pacífico y Uruguay, Río Grande do Sul, Santa Catalina y Paraná, en el borde del Atlántico. Para<br />
precisar un poco más la geografía sobre la que se va a desplegar la mirada artiguista, es bueno<br />
que hagamos una somera presentación de las grandes regiones argentinas:<br />
<strong>1) El cerno. </strong>Le tomo prestada a Guillermo Seré esta palabra, el &#8220;cerno&#8221;, que él suele usar en<br />
nuestras tertulias de los sábados en el Chez Piñeyro, para referirse a aquellos aspectos de<br />
nuestra historia que representan el núcleo de las tradiciones rioplatenses y orientales. El cerno<br />
alude al &#8220;corazón&#8221; de la madera, el centro duro del tronco, en el árbol. En este caso la voy a<br />
usar para referirme a lo que para mí es el &#8220;corazón&#8221;, el núcleo argentino, la provincia de<br />
Tucumán. Me refiero al Tucumán del período español, cuyas ciudades principales eran San<br />
Miguel de Tucumán, Córdoba de la Nueva Andalucía y Santiago del Estero.<br />
Destaco dos condiciones principales de este &#8220;cerno&#8221; de la Argentina:<br />
(1) En primer lugar, es la zona de encuentro, en la ocupación española del imperio incaico, de<br />
los dos frentes de avance que partieron del centro andino y costero peruanos, Cusco y Lima<br />
(porque la Argentina se fundó desde el Perú y desde el Paraguay, no desde España<br />
directamente, fuera de la fracasada expedición de Mendoza. Como solía decir Methol, antes<br />
de ser argentinos fuimos peruanos y paraguayos). Uno de esos frentes ingresó en el actual<br />
territorio argentino desde el norte, por tierra, y el otro lo hizo desde el oeste por mar, a través<br />
de Chile. Desde Chile se fundaron Mendoza, San Juan y San Luis, y desde el Perú se fundaron<br />
Salta, Santiago del Estero, Tucumán y Córdoba.<br />
Es decir, y así lo fue durante todo el período español, se trata del espacio donde se<br />
interconectan el interior andino y subandino sudoriental, con Chile y el Pacífico. Y para valorar<br />
este hecho es necesario no olvidar que la Sudamérica española fue una Sudamérica vertebrada<br />
desde el Pacífico, no desde el Atlántico. Para nosotros, al menos durante los siglos XVI, XVII y<br />
buena parte del XVIII, al Pacífico ya era entonces el océano principal. Hoy lo es merced al<br />
extraordinario crecimiento del Asia oriental, y se lo ve como una novedad, pero en rigor para<br />
los hispanoamericanos no lo es, al menos no totalmente. Porque el Pacífico era un &#8220;lago<br />
español&#8221;, a diferencia del Atlántico, donde España debió sufrir desde muy temprano la<br />
competencia holandesa e inglesa, y porque el Atlántico era fundamentalmente la vía<br />
portuguesa al Asia.<br />
(2) En segundo lugar, es la zona que proporcionaba el<strong> único camino terrestre </strong>entre el Atlántico<br />
y el Pacífico en Sudamérica. Y estoy aludiendo a un rasgo clave de la geografía sudamericana:<br />
el hecho de que su poblamiento, todavía en 2011, es un poblamiento concentrado en franjas<br />
costeras de 200 a 300 kilómetros (salvo justamente en el cono sur). La masa continental<br />
sudamericana está dividida por la Amazonia, el Mato Grosso y el Chaco, que es una masa<br />
selvática y boscosa -la superficie mundial de mayor proporción fluvial por kilómetro cuadradode<br />
clima tropical, que aun tiene tasas demográficas bajísimas, un verdadero vacío poblacional.<br />
Durante el período español, todo eso fue apenas objeto de exploración, pero jamás objeto de<br />
ocupación, no ya de poblamiento ni de caminería, ni siquiera de navegación fluvial regular.<br />
4</p>
<p>Pongo por caso el deliberado intento, iniciado por Hernandarias, pero continuado por un siglo<br />
y medio, de unir Asunción con Potosí (el gran plan de Hernandarias era establecer un camino<br />
entre Potosí y Santa Catalina, convirtiendo a Asunción en el centro natural de toda la región) y<br />
que fracasó reiteradamente, porque el Chaco -y los guaycurúes, muy bien adaptados al clima<br />
chaqueño- hicieron imposible la empresa. De modo que Córdoba y Tucumán no eran solo la<br />
unión entre Chile y el Alto Perú, sino también la unión entre el Paraguay y el Alto Perú.<br />
Y finalmente, la región de Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán eran el nexo entre el Alto<br />
Perú y el puerto atlántico de Buenos Aires; en ese sentido fueron el camino de la plata de<br />
Potosí, que contrabandeada o no, terminó dando su nombre al Río de la &#8220;Plata&#8221;.<br />
Por supuesto, no casualmente el primer Obispado, dentro del actual territorio argentino, se<br />
erige en la ciudad de Santiago del Estero -luego se va a trasladar a Córdoba-; no casualmente<br />
la Universidad se funda en la ciudad de Córdoba. Y no casualmente el fundador de Córdoba,<br />
Jerónimo Luis de Cabrera, se encuentra con Juan de Garay, camino de la segunda fundación de<br />
Buenos Aires, sobre el río Paraná, a la altura de la actual Santa Fe.<br />
Los caminos, junto con las ciudades, son los instrumentos de dominio y &#8220;apropiación&#8221; de la<br />
tierra. De modo que puede entenderse cómo Córdoba y Tucumán fueron la &#8220;encrucijada&#8221;<br />
fundamental del cono sur durante el período español. Por allí se conectaban los dos océanos, y<br />
reitero que es lo que permitía unir el sur altoperuano, donde estaba la segunda minería de<br />
plata más importante de América, luego de la mexicana, con el océano. El río de la Plata es<br />
como si dijéramos hoy el &#8220;río de dólares&#8221;, porque la plata era la moneda de la época, y era<br />
moneda de verdad, moneda no fiduciaria, no como la moneda de papel que usamos ahora. La<br />
integración del Alto Perú al virreinato del Río de la Plata se explica justamente por las<br />
facilidades y ventajas del camino &#8220;tucumano-cordobés&#8221;.<br />
<strong>2) La puerta del este.</strong> La segunda región importante del cono sur es Buenos Aires. Inicialmente<br />
concebida simplemente como puerta/o de la tierra. Pero tenía, como &#8220;puerta/o&#8221; muy bajo<br />
valor; nunca fue propiamente un puerto sino hasta el de Eduardo Madero a fines del siglo XIX.<br />
¿Qué le dio valor a esta región, cuyo puerto era bastante inútil, a la verdad? Conocemos la<br />
historia, porque algo similar le sucedió al Uruguay. En el caso bonaerense, aun antes que<br />
Hernandarias, Juan de Garay en 1580 trae ganados para su reproducción que van a poblar la<br />
pampa. Y promediando el siglo XVIII aumentó vertiginosamente la demanda de subproductos<br />
ganaderos: primero de cueros y luego de tasajo para raciones marineras y de las haciendas con<br />
trabajo esclavo brasileñas y caribeñas. Eso hizo que el interés por el ganado fuera más allá que<br />
el propio consumo, y se descubrió que el mal puerto de Buenos Aires tenía en su &#8220;patio del<br />
fondo&#8221; la primera &#8220;minería de ganado&#8221; de América. La pampa húmeda será el &#8220;Perú&#8221; de los<br />
siglos XIX y XX, y la razón de algunas de nuestras fortunas y también de algunas de nuestras<br />
desgracias.<br />
3) La puerta del oeste. La tercera región argentina que debemos considerar es Cuyo. Es la<br />
puerta del Pacífico, sobre cuya importancia ya hablamos. No es una casualidad, por supuesto,<br />
que el ejército con que se pretende dar la batalla decisiva sobre el poder español en América<br />
salga por esa puerta.<br />
5</p>
<p><strong>4) El litoral interno.</strong> Tanto o más importante que la &#8220;puerta del oeste&#8221; son Corrientes, Entre<br />
Ríos y Santa Fe, curioso &#8220;litoral interior&#8221;. Curioso porque el Diccionario de la Real Academia<br />
define &#8220;litoral&#8221; como (1) perteneciente a la orilla o costa del mar, y (2) costa de un mar, país o<br />
territorio. Sólo en Argentina, Paraguay y Uruguay, es (3) &#8220;la franja de tierra al lado de los ríos&#8221;.<br />
Desde su estricto sentido, el &#8220;litoral&#8221; debió haberse atribuido a Buenos Aires. Lo cual habla<br />
elocuentemente sobre el rol de las provincias que aun se siguen llamando &#8220;litorales&#8221; en<br />
Argentina, cuando son mediterráneas, no litorales. Fueron las provincias que &#8220;llevaban&#8221; la<br />
costa oceánica al interior del continente, y por eso en torno a ellas se van a librar la mayoría de<br />
las batallas de las guerras civiles rioplatenses, y la principal guerra fratricida acometida en<br />
Sudamérica, la trágica y lamentable Guerra del Paraguay.<br />
Resumiendo, Tucumán-Córdoba resultan así el principal cruce de caminos del cono sur durante<br />
el período español: es la unión del norte peruano con el oeste chileno y con el litoral<br />
santafesino, a través del cual conecta a Asunción con Charcas y el Perú, y es la última (o la<br />
primera, según se vea) ciudad en el camino real de Lima a Buenos Aires.<br />
A los efectos del Protectorado, una primera observación, entonces: la conexión con Córdoba<br />
representaba mucho desde la lógica de construcción de un estado en el cono sur. Era<br />
mantener y sostener ese papel articulador en el nuevo estado que se construyera; para la<br />
Provincia Oriental, del mismo modo que para el Paraguay, para el &#8220;litoral&#8221; argentino, para el<br />
Alto Perú, era vital, desde un concepto &#8220;terrestre&#8221;, &#8220;interior&#8221;, no &#8220;portuario&#8221; (o porteño), del<br />
territorio, la conexión con el núcleo cordobés-tucumano.<br />
II.2 Significado del área guaraní-misionera<br />
Para seguir con la geografía viva del cono sur debemos salir, en parte, de lo que es<br />
actualmente el territorio argentino, y considerar lo que podemos denominar no solamente el<br />
Paraguay, sino más ampliamente el &#8220;área guaraní-misionera&#8221;. Pero antes de ir a eso, quisiera<br />
decir algo sobre las &#8220;capas&#8221; o &#8220;fases&#8221; de conformación del Uruguay moderno.<br />
Los tres Uruguay: La percepción corriente del uruguayo hoy es que el Uruguay tiene dos<br />
grandes &#8220;capas históricas&#8221; superpuestas, la Banda Oriental y la República Oriental del Uruguay.<br />
O sea, una primera &#8220;capa&#8221; es el Uruguay criollo, o de la Patria Vieja, y una superpuesta, en el<br />
sentido que tapó a la otra, el Uruguay inmigrante y moderno. Esta visión, si bien responde en<br />
gran medida a la realidad, oculta sin embargo que existió otro Uruguay antes de su aparición<br />
como &#8220;Banda Oriental&#8221;, una primerísima &#8220;capa&#8221;. Se trata de la &#8220;Provincia del Uruguay&#8221;, con<br />
ese nombre, aunque abarcando una extensión territorial más amplia que la actual, y con su<br />
centro en el interior norte y no en la costa, lo cual no es un dato menor.<br />
La &#8220;Provincia del Uruguay&#8221; es la obra o resultado de un acuerdo, de un pacto, realizado en<br />
1626, en el que intervinieron Francisco de Céspedes, en su calidad de Gobernador de Buenos<br />
Aires; san Roque González, en su carácter de superior de las Misiones dentro de la Provincia<br />
jesuítica del Paraguay; y Santiago Ñeazá, como cacique-gobernador (según la terminología<br />
jesuítica) o cacique principal de la zona costera del alto y medio Uruguay. Se trata de un pacto<br />
del mismo tipo de los que dieron origen a la fundación de la mayoría de las ciudades guaraníes,<br />
mediante el cual los guaraníes aceptaban &#8220;reducirse&#8221; a cambio de quedar libres de la<br />
6</p>
<p>encomienda y de todo tributo por diez años, exención tributaria que con frecuencia se<br />
extendió a veinte años. Y no se sorprendan si digo &#8220;ciudades&#8221;, porque para la escala de la<br />
región, lo que habitualmente llamamos &#8220;pueblos&#8221;, &#8220;misiones&#8221; o &#8220;reducciones&#8221;, fueron<br />
verdaderas ciudades. Baste mencionar que hacia 1760, Yapeyú superaba los diez mil<br />
habitantes; es decir, duplicaba a Montevideo en población. La expresión &#8220;reducirse&#8221;, entonces,<br />
no solo alude a reconocer la soberanía del rey de España, sino a pasar de vivir en numerosas<br />
aldeas dispersas territorialmente, a núcleos urbanos de la escala que acaba de aludirse, que<br />
oscilaba entre 3.000 y 10.000 habitantes.<br />
Para realizar este acuerdo, el superior de las Misiones y el cacique gobernador navegaron el río<br />
Uruguay desde Concepción, capital de las Misiones, hasta Buenos Aires, donde Santiago Ñeazá<br />
-ojalá algún día hagamos justicia histórica a este hombre, que tuvo su parte en la<br />
conformación histórica del Uruguay- fue recibido con los honores correspondientes, parada<br />
militar incluida, en el Fuerte y Plaza Mayor de Buenos Aires, por el gobernador Francisco de<br />
Céspedes. Les cuento que Santiago Ñeazá viajaba apoderado por todos los caciques del alto y<br />
medio Uruguay para este acuerdo; y que cuando algún tiempo después Céspedes intentó<br />
designar corregidores españoles en los pueblos del Uruguay, la misma asamblea de caciques<br />
conminó al gobernador a enviarlos de regreso a casa so pena de levantarse todos contra el<br />
poder español. Céspedes, que no era zonzo, advirtió rápido su error y retiró rápidamente a los<br />
tales corregidores.<br />
Este pacto estuvo respaldado por un documento de fuerza legal, que podría considerarse bien<br />
como el documento fundador de la &#8220;provincia del Uruguay&#8221;. El reconocimiento de que esta<br />
amplia región del alto y medio Uruguay era llamada &#8220;Provincia del Uruguay&#8221; lo podemos<br />
encontrar también en un libro editado en Madrid en 1639, donde la &#8220;provincia del Uruguay&#8221;,<br />
además de ser parte del contenido, aparece nada menos que en el propio título, aunque se lo<br />
suela citar mal. Me refiero a un libro escrito por el jesuita peruano Antonio Ruiz de Montoya,<br />
que junto con el paraguayo san Roque González pueden ser considerados como los &#8220;padres<br />
fundadores&#8221; de las misiones, junto a grandes caciques guaraníes como Arapizandú, Roque<br />
Maracaná o Santiago Ñeazá, y cuyo título es &#8220;Conquista espiritual de las provincias del<br />
Paraguay, Paraná, Uruguay y Tape&#8221;.<br />
Recuerdo esto porque la virtual &#8220;desaparición&#8221; del componente misionero del Uruguay es<br />
consecuencia de una redefinición estratégica del país que se hizo en la segunda mitad del siglo<br />
XIX. Pero si para algo pueden servir los bicentenarios en la época que vivimos, más allá de lo<br />
legítimo de la celebración, es para revisar los relatos con los que se construyó nuestra<br />
memoria, desde nuestra &#8220;actualidad histórica&#8221;. En la definición inicial del territorio de la<br />
Provincia Oriental, en 1813 y 1815, por otra parte, se alude siempre a los pueblos de misiones<br />
como un componente del Uruguay.<br />
Y por supuesto, la Unión de los Pueblos Libres, si por un lado se extendía hasta Córdoba, por el<br />
norte se extendía hasta esta área guaraní-misionera. El asunto no tiene solo que ver con la<br />
larga relación de los guaraníes misioneros con el Uruguay &#8220;sur&#8221;, sino también con cómo se<br />
distribuía por entonces el peso demográfico de todo el cono sur.<br />
Es decir, el mundo guaraní-misionero, en primer lugar, marcó profundamente a todo el<br />
Uruguay, incluido el &#8220;Uruguay sur&#8221;, por muchos motivos: fueron albañiles guaraníes<br />
7</p>
<p>misioneros los que construyeron la fortaleza de Montevideo; fueron milicias guaraníes<br />
misioneras las que recuperaron la Colonia del Sacramento en tres oportunidades; fueron<br />
peones yapeyuanos los peones ganaderos de las primeras estancias uruguayas; fueron<br />
guaraníes misioneros los tocadores de instrumentos musicales en capillas rurales; fueron<br />
guaraníes misioneros los que trajeron la devoción a la Virgen del Pintado, hoy Patrona del<br />
Uruguay bajo la advocación de &#8220;Virgen de los 33 orientales&#8221;; fueron guaraníes misioneros los<br />
que proporcionaron buena parte de la toponimia del Uruguay. Todo esto era conciencia viva<br />
en la generación de Artigas, mucho más que para nosotros.<br />
Pero en segundo lugar, quiero recordar que los treinta pueblos, a los que tal vez debiéramos<br />
llamar las treinta ciudades, y que muchos historiadores han llamado la &#8220;república cristiana<br />
guaraní&#8221;, tenía, hacia 1764, el año de nacimiento de Artigas, más habitantes que las provincias<br />
de Paraguay, Tucumán y Buenos Aires&#8230; juntas. ¡Había sido un extraordinario éxito civil y<br />
económico! Y ostentaba un dominio y control territorial superior, en su propio espacio, al que<br />
podían ostentar las ciudades españolas.<br />
Entonces, sería inconcebible pensar cualquier género de organización política, para suceder al<br />
colapsado imperio español en esta parte de Sudamérica, sin contar con ellos. Solo visiones<br />
estrechamente &#8220;portuarias&#8221; (o porteñas), como las que podían surgir en Buenos Aires y<br />
Montevideo, podían no percibir la importancia estratégica del área guaraní-misionera.<br />
Entiéndanme, no quiero menospreciar a nadie, y ser hombre del puerto, que es lo que quiere<br />
decir &#8220;porteño&#8221;, y por lo tanto es aplicable en este caso tanto al habitante de Buenos Aires<br />
como al de Montevideo, y hablando de calidad portuaria, más a Montevideo que a Buenos<br />
Aires, no tiene en sí nada indigno o negativo. Por el contrario, agrega un condimento<br />
fundamental a la organización del territorio, nada menos que su conexión con el océano. Y el<br />
mundo moderno, como nunca se cansaba de recordar Alberto Methol, ha sido un mundo<br />
oceánico.<br />
El problema surge cuando la &#8220;perspectiva portuaria&#8221; (o porteña), se convierte, concientemente<br />
o no, en visión &#8220;total&#8221;. Y volvemos a la importancia de la geografía. Se atribuye a Napoleón ese<br />
lugar común de que a la política la dicta la geografía, ¡pero es que la historia también es hija de<br />
la geografía! Y no se ve igual desde cualquier parte; la región, el mundo, se ven según la<br />
perspectiva desde la que se contempla. Que es una perspectiva física, pero también cultural,<br />
porque cada lugar, cada territorio, contiene además de su paisaje, sus accidentes y sus<br />
riquezas naturales, un haz de intereses y necesidades específicos. Entonces, uno comprende<br />
los intereses y las necesidades según desde dónde mire. No es una casualidad, por supuesto,<br />
que esta visión &#8220;artiguiana&#8221; -pido disculpas, no quiero ser presuntuoso, pero necesitamos<br />
definir de algún modo esa mirada &#8220;no portuaria&#8221; (o no porteña)- surgiera en un hombre cuya<br />
juventud y primera madurez había transcurrido en el interior del territorio y no en el puerto.<br />
III. El sentido geopolítico de la Unión de los Pueblos Libres<br />
Ahora creo que ya estamos en condiciones de precisar lo que queremos decir con &#8220;visión<br />
geopolítica&#8221; de Artigas. Insisto, no quiero ser presuntuoso con los términos, me desagrada eso,<br />
entre otras cosas porque no hacemos justicia a un personaje histórico con la inflación retórica,<br />
8</p>
<p>que resulta chocante para nuestra sensibilidad contemporánea, pero en este caso creo que es<br />
una expresión legítima.<br />
Y es necesario para ello, volver sobre el sentido de las expresiones &#8220;soberanía particular de los<br />
pueblos&#8221; y &#8220;pueblos libres&#8221;.<br />
Artigas, al igual que jefes como San Martín y Bolívar, no dice &#8220;el pueblo&#8221; sino &#8220;los pueblos&#8221;. O<br />
sea, no se refiere al &#8220;pueblo&#8221; como una abstracción, que es el uso que va a instalar la<br />
Ilustración, un ente abstracto, una representación figurada para aludir al depositario de la<br />
soberanía, que de este modo se coloca en un plano puramente ideal, con enormes<br />
consecuencias para las ideas políticas. No, Artigas, de acuerdo a la tradición española, cuando<br />
piensa en los depositarios de la soberanía, piensa en los pueblos y villas concretas, San José,<br />
Santo Domingo de Soriano, etc.<br />
Lo que pasa es que en nuestro idioma -salvo cuando quien lo habla es un afrancesado-<br />
&#8220;pueblo&#8221;, al igual que &#8220;polis&#8221; para los griegos, implica las dos cosas juntas: territorio y<br />
comunidad. Representa tanto el espacio físico concreto, la agrupación de viviendas, calles,<br />
plazas, templo, edificios públicos, etc. como la gente que lo habita. Porque son dos cosas<br />
inseparables; no somos ángeles, somos seres corpóreos cuya vida transcurre en un<br />
determinado espacio. Desde que el &#8220;pueblo&#8221; se separa del espacio, se lo convierte en otra<br />
cosa, por supuesto ampliamente manipulable, y al que se le pueden atribuir &#8220;voluntades&#8221; a<br />
gusto, porque no puede contestar&#8230;<br />
Los &#8220;pueblos&#8221;, en cambio, sí contestan, se expresan, se manifiestan, porque tienen intereses,<br />
necesidades, aspiraciones, reales y concretas. Intereses que no surgen de la mente de un<br />
ilustrado que los imagina y acto seguido se autopropone para representarlos. Bueno, pues, la<br />
aspiración de Artigas era que fueran esos pueblos reales y concretos, que son los reales<br />
depositarios de la soberanía, sobre los que se edificase el sistema que pudiera reemplazar al<br />
colapsado Imperio español en Sudamérica.<br />
De eso trata el concepto &#8220;pueblos libres&#8221;. De eso trata también el concepto &#8220;soberanía<br />
particular&#8221;, del que Artigas afirma, en uno de sus primeros documentos, palabra más o palabra<br />
menos, que debe protegerse como &#8220;el objetivo supremo de la revolución&#8221;. Porque esos<br />
&#8220;pueblos libres&#8221; son los verdaderos &#8220;átomos&#8221; de la soberanía. Es decir, son la unidad mínima<br />
de soberanía, la unidad indestructible de la soberanía. Entre ellos y desde ellos, pueden por<br />
supuesto construirse soberanías mayores, incluso mucho mayores, pero solo con ellos y desde<br />
ellos puede asegurarse un genuino &#8220;edificio&#8221; institucional. Porque en esto, como en la<br />
construcción material, hay &#8220;reglas del arte&#8221;.<br />
Para el derecho clásico español, el poder se origina en Dios, pero es puesto en el hombre<br />
desde la creación misma. Ningún hombre, como sostiene Francisco Suárez, tiene soberanía<br />
sobre otro &#8220;naturalmente&#8221;; pero como el poder político es una necesidad &#8220;natural&#8221;, y de<br />
hecho existe, debe concluirse que la soberanía existe en la comunidad en su conjunto. Un rey<br />
tiene, originariamente, exactamente la misma soberanía que el más sencillo de los<br />
campesinos. Esto es Suárez básico. Esa soberanía es necesario delegarla para que pueda existir<br />
un gobierno, pero originariamente solo reside en la comunidad. Pero entonces el poder del<br />
gobernante no es un poder originario, es siempre un poder delegado. Y la delegación está<br />
9</p>
<p>sujeta a ciertas condiciones, que si se incumplen, caduca inmediatamente la legitimidad del<br />
poder. Por eso el dicho atribuido a Aparicio Saravia, &#8220;se sublevó el gobierno&#8221; es de vieja<br />
raigambre española, porque los gobiernos también se sublevan; lo hacen cada vez que<br />
traicionan el mandato en el que se funda su legitimidad, que no es un mandato abstracto, sino<br />
bien concreto, porque no fue encomendado por un &#8220;pueblo&#8221; abstracto, que carece de voz,<br />
sino por pueblos reales y concretos, con personas con nombre y apellido.<br />
Esto es principio básico del derecho español, desde las Partidas. La insólita y fantasiosa<br />
doctrina del &#8220;derecho divino de los reyes&#8221; en que se fundaron las llamadas &#8220;monarquías<br />
absolutas&#8221;, es de origen francés, no español. Consideraba al poder del monarca como<br />
originario porque sostenía que el poder del rey provenía directamente de Dios, sin ninguna<br />
mediación (de allí lo de derecho &#8220;divino&#8221;). Se trata de una doctrina que se introduce en España<br />
con la familia Borbón. La ilustración francesa pudo trasponer más tarde, sin mucha dificultad,<br />
este atributo de la monarquía absoluta a un concepto abstracto como el de &#8220;pueblo&#8221;,<br />
justamente porque estaba acostumbrada a un concepto de soberanía en donde el poder se<br />
justificaba desde sí y por sí. Pero ésa no es la idea española, y por supuesto tampoco la de los<br />
españoles americanos, salvo los que se afrancesaron.<br />
La idea de &#8220;sistema de los pueblos libres&#8221; es la clave de la visión de Artigas. Para quien<br />
entendía de este modo la soberanía, no al modo francés sino al modo español, era por<br />
completo natural que para sustituir a la organización del Imperio debía empezarse desde las<br />
&#8220;soberanías particulares&#8221;. Cualquiera que hubiera recibido las enseñanzas de Suárez, o que<br />
conociera en sus rudimentos el derecho español, sabía que la caducidad de la monarquía<br />
producía, ipso facto, la &#8220;retroversión&#8221; -palabra muy de la época, porque la terminología<br />
política de entonces era una terminología suareciana- de la soberanía a sus poseedores, a la<br />
fuente originaria, que son las comunidades, los &#8220;pueblos&#8221; como &#8220;pueblos libres&#8221;. Esa<br />
soberanía no podía atribuírsela la ciudad de Sevilla, ni la de Cádiz, ni la de Buenos Aires, ni la<br />
de Montevideo. Cada una de ellas era depositaria de su &#8220;soberanía particular&#8221;, esa sí<br />
absolutamente legítima. Pero ninguna podía ceder a la tentación de asumir o absorber otras<br />
soberanías particulares sin el riesgo de construir un edificio inseguro, que al no cumplir con las<br />
&#8220;reglas del arte&#8221; de la construcción del &#8220;edificio&#8221; político, amenazaría, tarde o temprano,<br />
agrietamientos e incluso derrumbes.<br />
Una reflexión final<br />
Vuelvo sobre la actualidad de Artigas. Nos sigue diciendo &#8220;no se encierren en el Uruguay&#8221;,<br />
&#8220;para pensar y resolver lo mejor para el Uruguay es necesario pensar la región&#8221;, y sobre todo,<br />
es necesario actuar sobre ella. No ceder a la tentación de la mirada portuaria (o porteña) que<br />
piensa que la solución vendrá por el océano. Lo que viene por el océano es fundamental para<br />
nosotros, pero no olvidemos que viene con intereses añadidos. Que pueden coincidir o no con<br />
los nuestros, pero que no son los nuestros. Salvo que también hagamos abstractos los<br />
intereses, como ya hicimos abstracto al &#8220;pueblo&#8221;, y creamos que son los mismos para todos.<br />
Quisiera poner un ejemplo que contrasta lo que Methol llamaba visiones parroquiales o<br />
aldeanas y lo que es visión de los grandes espacios. Voy a afirmar algo un poco provocativo,<br />
10</p>
<p>seguramente contiene algo de exageración, pero a veces para romper estereotipos hay que<br />
provocar un poco. En mi opinión, la Argentina &#8220;moderna&#8221;, la Argentina que emergió de las<br />
guerras civiles y adquirió su organización institucional en la que todavía viven los argentinos de<br />
hoy, tiene tres &#8220;padres&#8221;, uno en el campo de las ideas (Juan Bautista Alberdi), y dos en el<br />
campo de la conducción política (Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca).<br />
Mi argumento es el siguiente, y de nuevo hay que tener el mapa a la vista. La Argentina de<br />
Rosas y Mitre, para mencionar a los dos principales gobernantes argentinos del siglo XIX -San<br />
Martín actuó en función de Sudamérica, no de Argentina, por eso no lo cuento- era una<br />
Argentina con menos de la mitad de su territorio actual. Era, definitivamente, otra Argentina,<br />
completamente distinta de la Argentina actual.<br />
Lo que define la Argentina actual son dos cosas: la incorporación de la totalidad de la pampa a<br />
la agricultura y la ganadería, y la ocupación de la Patagonia. ¿Por qué tardó tanto la Argentina<br />
en extender la agricultura y la ganadería de ese modo? En parte por las guerras civiles, pero en<br />
buena parte también porque existía la convicción en Buenos Aires que la extensión de la<br />
frontera hasta los confines patagónicos era algo que excedía por completo los recursos de la<br />
ciudad y la provincia (que por entonces era algo más de un tercio de la actual). Cuando<br />
Avellaneda empieza a impulsar la idea de incorporar productivamente todo el territorio,<br />
muchos porteños creían que era un iluso. Se hablaba que la campaña iba a durar por lo menos<br />
treinta años, y consumiría por lo tanto buena parte de treinta presupuestos, arruinando la<br />
economía.<br />
La realidad fue que la tal campaña duró unos pocos meses. Y la Argentina del siglo XX vivió de<br />
la explotación agrícola y ganadera llevada a millones de hectáreas hasta entonces sin<br />
producción. Porque sus habitantes nómadas -pampas, ranqueles y pampas araucanizados-,<br />
junto con gauchos, cautivos y todo tipo de refugiados en los toldos -había hasta caciques<br />
criollos y por supuesto muchos caciques mestizos-, si bien hacía tiempo que habían<br />
gradualmente abandonado la economía de la caza y la pesca (no eran tribus originariamente<br />
agricultoras), la habían reemplazado por una economía basada en la captura del ganado<br />
vacuno y caballar de las estancias. Es decir, tenían una economía totalmente dependiente de<br />
las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza, con cuyos territorios<br />
colindaban los toldos, pero sin apropiarse de los instrumentos para crear su propia riqueza<br />
sino apropiándose de sus resultados, básicamente ganaderos, ya sea a través de tratados o a<br />
través del pillaje con los malones.<br />
La incorporación de millones de hectáreas de tierras productivas -y muchas de ellas altamente<br />
productivas- y la realización de caminos, tendido de líneas ferroviarias, etc. hasta Tierra del<br />
Fuego, cambió por completo la fisonomía argentina. ¡Y cambió por completo el mapa, desde<br />
ya! De modo que este mapa de la Argentina que ustedes pueden ver aquí, es obra en buena<br />
medida de Avellaneda y Roca, que pergeñaron y realizaron la incorporación productiva de la<br />
mitad del actual territorio argentino. Lástima no tener aquí un mapa de la Argentina de Rosas y<br />
Mitre para contrastar, y apreciar entonces cabalmente la diferencia.<br />
¿Y por qué traje a colación a Avellaneda y Roca? Porque representaron la visión del gran<br />
espacio frente a la visión aldeana, en este caso portuaria (o porteña). Porque eran tucumanos,<br />
provenían del cerno de la Argentina, no tenían una visión &#8220;portuaria&#8221; (o porteña) sino una<br />
11</p>
<p>visión más amplia, más integral. Claro que además se ocuparon de federalizar el puerto. Y no<br />
necesito aclarar que para mí tampoco es una casualidad que el principal pensador que produjo<br />
la Argentina en el siglo XIX también sea tucumano, también provenga del &#8220;cerno&#8221;: Juan<br />
Bautista Alberdi.<br />
Dicho esto, no quisiera dejar una errónea impresión sobre lo que la Argentina hizo con el<br />
legado de estos tres tucumanos. No podemos ocuparnos de eso ahora, pero quisiera agregar,<br />
para ofrecer una imagen más completa de esta herencia que Avellaneda y Roca dejaron: el<br />
gran error de esa generación y de la que le siguió, fue haber desechado la oportunidad para<br />
cambiar la decisión que Argentina, como todos los países hispanoamericanos y el Brasil,<br />
tomaron enseguida después de la independencia: la de integrarse en el mercado mundial<br />
como meros proveedores de materias primas. Ese es el pecado original de la Argentina<br />
&#8220;moderna&#8221;: no haber entendido que la modernidad dependía de la integración de la economía<br />
con la ciencia y la tecnología. Porque solo economías industriales creaban entonces demanda a<br />
la ciencia y podían financiar sus desarrollos. Es decir, el legado de Avellaneda y Roca no era<br />
para meramente &#8220;lotear&#8221; la pampa, vivir opulentamente durante dos o tres generaciones,<br />
hacer de la provincia de Buenos Aires una émula del Valle del Loira tapizándola de palacios.<br />
Esa Argentina que algunos creen fue la mejor Argentina, fue en realidad la que desaprovechó<br />
la mejor oportunidad que tuvo nunca un país sudamericano para convertirse en potencia<br />
industrial, hace ya cien años. Nuevamente, triunfó la visión aldeana, que hizo de Buenos Aires<br />
lo que alguien definió como &#8220;capital de un imperio imaginario&#8221; en vez de hacer de la<br />
Argentina, con más austeridad, el primer país sudamericano en hacer la revolución industrial.<br />
Pensar que la Argentina opulenta de las primeras décadas del siglo XX fue un modelo es una<br />
tontería; eso fue dilapidación, en gasto suntuario, de la parte de esa riqueza que debió<br />
invertirse para cambiar la matriz de la economía, de una economía basada en la producción de<br />
materias primas a una economía industrial. Fue, entonces, malversar la herencia de Avellaneda<br />
y Roca. Pero nos vamos fuera del tema.<br />
Para terminar: el principal problema de nuestra historia ha sido la estrechez aldeana de ciertas<br />
miradas. Siempre me atrajo -además de sorprenderme- esa idea de Methol acerca de que<br />
después de la independencia quedamos en manos de mentalidades &#8220;munícipes&#8221;. Con ese<br />
humor que lo caracterizaba, en una sola frase mostraba las limitaciones que tuvo una<br />
generación que fue puesta en la obligación de gobernar un territorio que iba desde California<br />
hasta las Islas Malvinas sin estar preparada para ello.</p>
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