PRESENTACION.
Por coincidir con los principios que rigen la razón de existencia
De una institución que reúne a prestigiosas personalidades
Probadas en el campo de la Historia Nacional, que pretenden
Marcar una impronta de dignidad en la interpretación de los
Hechos políticos que fijaron desde el siglo XIX el perfil del Uruguay
Como República libre, independiente, democrática en la mayor parte de su vida desde la Jura de la primera Constitución de 1830 a hoy.
Me honro en ser parte activa del grupo humano que integra desde la primera hora la Asociación Patriada por la Historia con una clara orientación en sus Estatutos en cuanto a revisar con objetividad nuestro pasado oriental estableciendo relaciones con ciudadanos de todo el territorio nacional en el marco de un fraternal encuentro que supere las ideologías cuando estas están teñidas por la ortodoxia.
La meta fijada es de la más nobles: recoger archivos de personalidades , conocer legados familiares, piezas judiciales, iconografía, cartografía, tradiciones orales.
Fiel a ese sagrado y generoso principio y de contribución a la obra de la Asociación Patriada por la Historia fundada en 2008 y aceptando sus principios básicos , asumí el compromiso ineludible de redactar para su difusión pública en forma digital un CD ( bajar libre de cargo por la web www.patriada.com.uy )
Este texto sobre la Colonia del Sacramento 1678- 1778 se enfoca desde una cuádruple interpretación: política, militar ,diplomática y económica.
Asentamiento geográficamente privilegiado en el Río de la Plata, que fuera desde su fundación por el portugués Manuel Lobo a la reconquista definitiva para España por un brillante estratega militar probo y fiel a su Rey Carlos III como fue El Gral. D. Pedro de Cevallos fue centro de confrontación de intereses entre los reinos de España y de Portugal.
Si bien para su redacción recurrí al archivo personal, cuya mayoría formaron parte del Proyecto de mi tesis de Doctorado en Historia (en trámite) presentado en 2004 en la Universidad Católica Argentina y aprobado por el Consejo al año siguiente, en este caso concreto tanto el enfoque como el lenguaje se adecuan a objetivos bien definidos en función de usuarios a quienes de preferencia va dirigido.
El campo de la Asociación Patriada por la Historia es más general que el universitario y el de las Academias de Historia, pero pretende abarcar grupos humanos interesados en la historia nacional en las clásicas modalidades de conferencias, ponencias verbales, material impreso y digitalizado como en este caso.
Aunque me ajusté a la directiva up supra entendí conveniente incluir cuatro documentos que permitirán al usuario ampliar el panorama descriptivo que es la columna vertebral del trabajo.
Las tres primeras son piezas a las que habitualmente no se tiene tan fácil acceso en bibliotecas públicas de nuestro país, sí el último.
Son: 1.”Diario de viaje de Pero Lopes de Sousa (1531)”,
2.”Informe de Jorge Juan y Antonio Ulloa” sobre problemas de límites (1681).
3. “Contestación de los cosmógrafos portugueses” (1681).
4. Walter Rela: “Uruguay / Cronología Histórica Documentada 1527-1810″.
Por que considero este CD como un instrumento apto para la difusión masiva de un asunto histórico de resonancia europea en los siglos XVII-XVIII y que sigue recibiendo de continuo aportes de conceptuados Investigadores que acrecientan las fuentes selectivas de consulta, lo redacté expresamente para la “Asociación Patriada `por la Historia” con la certeza de alcanzar con creces el objetivo que rige su Destino como Instituto difusor de CULTURA PARA TODOS LOS ORIENTALES.
Walter Rela.
Montevideo, setiembre 2009
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En homenaje a dos cultores de nuestra tradición Histórica con manifiesta dignidad:
D. Raúl Iturria y D. Guillermo Seré Marques.
W. R.
PROLOGO
Prologar un libro es siempre un homenaje para quien es escogido a hacerlo. Pero si este pedido proviene del Dr. Walter Rela, su significado se ve magnificado por la enorme estatura intelectual del autor. Hombre de una prolífica obra édita (más de veinte libros nos ha legado su pluma), nos brindará en las páginas siguientes una nueva lección magistral de nuestra historia, pero no a través de interpretaciones, sino de los documentos que la fundamentan.
Pero ¿qué es la historia? Según Marc Bloch: “…. Es la ciencia de los hombres en el tiempo ….” Para Arnold J. Toynbee: “…. La historia, como el drama y como la novela, es hija de la mitología. Es una forma particular de comprensión donde, igual que en los cuentos de hadas de los niños y en los sueños de los adultos sofisticados, no está trazada la línea de demarcación entre lo real y lo imaginario ….” . Los que escriben la historia en realidad lo que haces es trazar esa línea imaginaria para hacerla realidad.
El desenvolvimiento de la cultura histórica no es un fenómeno de moda o de improvisación, porque no es un saber superfluo, sino que obedece a exigencias del espíritu colectivo sobre la investigación científica o sobre la revisión de la historia misma en épocas positivas o de orden social y en épocas de conmoción de las instituciones. En los tiempos de crisis en todas las dimensiones que vivimos, la historia tiene además carácter de misión. En sus fuentes se nutre la fuerza que en toda nación organizada propugna la continuidad del proceso histórico, el sentimiento de defensa del patrimonio moral y territorial de la nacionalidad, el impulso de iniciativa y acción. La historia robustece la conciencia colectiva y el culto alentador del pasado y de las individualidades ejemplares por su patriotismo y virtud y eleva al hombre, abrumado por la civilización material, a la jerarquía de ciudadano que lucha por el ideal de la libertad.
El concepto Historia tiene una función no de cosa exhumada, de recuerdo, de memoria, sino de hálito vital, existencial. De vida que no se interrumpe con la muerte. En las personas, el pasado enseña más que recuerda. En los pueblos ocurre lo mismo. Nadie puede desconocerlo. La historia no es sino “la experiencia de los pueblos“. La historia gravita sobre la política de igual manera que el conocimiento práctico en el orden de la cultura individual humana. La historia es siempre tanto sobre el pasado como sobre el presente, porque es tanto sobre la memoria como sobre la construcción de la identidad actual, sobre la manera en que una población se interpreta a sí misma.
Decía Mommen que “…. La historia se estudia y se escribe “cum ira et cum studio ….” (con pasión y con investigación), y esto es totalmente aplicable a las páginas siguientes. El Autor las ha escrito con la pasión del investigador compenetrado con su obra, pero conduciéndola a través de un fuerte rigor investigativo garantido en los documentos que la respaldan. Aquí no hay interpretación, hay historia pura.
En tiempos que se siembra la duda de quienes fuimos, cuando se intenta interpretar la historia desde fracasados marcos ideológicos provenientes de Europa Oriental, estas páginas servirán para que los orientales nos sintamos más compenetrados aún de nuestra identidad nacional.
Por ello, cabe darle la bienvenida a este libro, que desde ya se integra al acervo cultural de la nación, para complementarlo y enriquecerlo. Es como un árbol de raíces profundas pero que también ha desplegado abundantes ramas con flores que un día serán frutos fecundos.
FRANCISCO VALIÑAS
Capitán de Navío (R)
Presidente de la Academia Uruguaya
de Historia Marítima y Fluvial
SUMARIO
PRESENTACION
Prólogo del C/N D. Francisco Valiñas
INTRODUCCION
CAPITULO PRIMERO
ANTECEDENTES DE LA CONFRONTACION
1.. Análisis de las Bulas Papales (1436-1514).
2. Tratados firmados por España y Portugal entre 1479 y 1529.
3. Fiel cumplimiento con la Iglesia Católica de Roma que ordenaba a España y a Portugal evangelizar en América Meridional a los aborígenes.
4. Pilotos portuguesas en el Río de la Plata, 1512- 1531.
5. España descubridora oficial del Río de la Plata en 1516. Presencia de Fernado de Magallanes, Sebastián Caboto y Diego García de Moguer 1525-1527.
6. La isla de San Gabriel fondeadero de Marinos, comerciantes y piratas ingleses, holandeses, fanceses y portuguese 1538-1658
7. Disputa sin tregua por la libre navegación en el Río de la Plata según la Doctrina del “Mare Liberum”.
8. Formas del Comercio: legal y contrabando.
CAPITULO SEGUNDO
SE CONSOLIDA LA CONFRONTACION LUSO-HISPANA.
1. Instrucciones del Príncipe Regente a Manuel Lobo en noviembre de 1678 para armar la expedición portuguesa..
2.. Primer paso: ocupación de la isla de San Gabriel.
Segundo paso: asentamiento en tierra firme en enero de 1680. Fundacion de la Colonia del Sacramento. .
3. La diplomacia lisboeta en acción: Reclamo por la la toma violenta de la plaza por el gobernador de Buenos Aires José Garro en agosto de 1680.
CAPITULO TERCERO
EUROPA Y EL RIO DE LA PLATA 1700-1777
1. Relacion abreviada de los sucesoss históricos en España y Portugal
Repercusión en la Colonia del Sacramento.
2. La Colonia del Sacramento. Referencias históricas: 1701-1777.
3..Tratado de Permuta de 1750 y l.os ejércitos unidos hispano-lusitanos en una lucha genocida contra los pueblos guaraníes: 1754-1756
CAPITULO CUARTO
1.Casi un siglo de Historia Diplomática 1681-1778.
CONCLUSIONES
CRONOLOGIA HISTORICA 1700-1778
a. España, Portugal, Francia, Inglaterra..
b. Brasil.
c. Río de la Plata.
BIBLIOGRAFIA
DOCUMENTARIO.
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INTRODUCCION
Me importa demostrar la originalidad del trabajo y el aporte que hace a un tema tratado por excelentes historiadores portugueses, españoles, brasileños, argentinos y uruguayos en el siglo XIX y XX, a partir de los dos grandes fundamentos geopolíticos, enraizados en la más antigua tradición lusitana.
En este caso el primero integrado a un macro proyecto de expansión marítima y territorial que animó a Portugal a explorar el Río de la Plata desde 1512 y el segundo negociar legítima o por contrabando mercaderias entre el Janeiro y el puerto de Buenos Aires en la doble via de compra-venta.
Para eso neecsitaba dos cosas
1 afirmar la libre navegación por el Río de la Plata entoda su extensión desde el cabo de Santa María a la desembocadura del Río Paraná.,
2. fortificar una base segura como la isla de San Gabriel en el extremo O.” da bacía do Prata”.
Para eso el Principe regente D. Pedro buscó en 1678 los argumentos para asentar esta última en tierra firme en el extremo oeste de la ribera septentrional del Río de la Plata.
De esta forma concretó parte del megaproyecto expansivo en territorios de la Banda Oriental, ricos en pecuaria y por su ubicación geográfica con directo acceso a la red fluvial Paraná-Paraguay y a poca distancia de la desembocadura del Río Uruguay que nacía en tierras del Brasil.
Viene al caso recordar que la tan difundida expresión de “tierra sin ningún provecho” como la definiera Domingo Martínez de Irala hombre de la armada del Primer Adelantado D. Pedro de Mendoza por carecer de “minas de plata o riquezas a la vista”, era reconocida en la Corte española y aceptada.
En cambio esto nunca se tomó al pie de la letra por los portugueses ni fue objeto de tribulación o desánimo para la habilísima cancillería lisboeta.
Si algo está probado por documentos es que estaba al tanto de todas y cada una de las expediciones que España llevó a cabo en la región durante los siglos XVI-XVII.
Con esa base Juan III impulsó la empresa de Pero Lopes de Sousa en su audaz internación en la boca del Paraná en diciembre de 1531.
Los consejeros del reino se dieron cuenta que lo más importante de esta empresa, estaba en dos centros vitales: a.- insistir hasta conseguir la libre navegación por el río de la Plata, entonces definitivamente aceptado como estuario, con salida al Atlántico Sur b. a partir de ese momento negociar con el puerto de Buenos Aires, por vía legal o por contrabando.
En su tiempo en Madrid se insistió en la teoría del interés de Portugal “estaba” en llegar si fuera posible hasta las minas potosinas a través de la red fluvial Paraná-Paraguay, largamente explorada y transitada desde Caboto y considerada en Lisboa, esto si era cierto, como el centro neurálgico de comunicación de Asunción con el resto de los territorios platenses.
La buena ubicación de Colonia en el Río de la Plata, estuvo bien estudiada en la corte por los cosmógrafos portugueses como se deduce de la Respuesta contundente que dan al Informe de Jorge Juan y Antonio Ulloa en 1681.
Avanzando en el tiempo, está documentado que en 1669 el gobernador del Brasil Alexandre de Sousa Freire propuso a su rey, que iniciara la expansión sobre el río de la Plata, aprovechando las escasas defensas españolas.
Hay un dato importante que favereció estas propuestas y es que el 16 de junio de 1674 con la disolución de las Cortes de Lisboa, se inicio la monarquía absoluta y todo quedó en manos del rey.
La historia registró un dato valioso: cuando el 2 de marzo de 1680, el rey D. Pedro II, recibió de manos del capitán de navío Fernández Poderoso que acompaño al Mariscal D. Manuel Lobo, una carta escrita de su puño y letra a la que adjuntaba un plano de las fortificaciones levantadas en la” Colonia do Sacramento”como defensa contra los ataques españoles, su corazón “se llenó de gozo”.
La primera medida fue anunciar que apoyaría militarmente a Lobo con fuerzas militares de Bahía, Pernambuco y Río de Janeiro, lo que explica que no daria marcha atrás ante reclamaciones “dos castelhanos”.
La lectura cuidadosa de documentos de época muestran hasta donde 1a agudeza diplomática lusitana aprovecho “la debilidad de España” bajo Carlos II y supo servirse del momento de crisis por que pasaba ese reino en lo político interno, en lo financiero y en notorio desprestigio internacional .
Lo que quedó demostrado fue la intención de extender los dominios del Sur del Brasil, no solamente anexando tierras ricas en pasturas y aguadas, sino aprovechando lo que ya existia: una próspera ganadería orejana, asunto del que se mantuvo en absoluto silencio y por tanto se cuidaron de mencionarlo en ningún documento de los cientos que tuvimos a la vista.
Los fundamentos en que se afirmaron las instrucciones del entonces Regente D. Pedro al Mariscal de Campo D. Manuel Lobo, como principio de un plan geopolítico mayor, enmascaraban la necesidad imperiosa de comerciar con las colonias de sus vecinos de la Península Ibérica, cerradas por la corte española que seguia aferrada al monopolismo.
Desde hace algunos años, y sobre esta base trabajé simultáneamente y en forma comparada con la historia regional Brasil-Río de la Plata pero vinculada estrechamente a una turbulenta política europea del siglo XVIII.
La primera conclusión que saqué es que a medida que se profundiza en las cruentas guerras entre las principales potencias con sus alianzas político-militares, se descubre la fina urdimbre diplomática de ingleses, holandeses, franceses, y portugueses en contra de España y en consecuencia sobre sus intereses en Indias.
Esta investigación que ahora presento, tiene y reune cronologicamente trabajos históricos publicados por autoridades en el tema, escogidos según selección rigurosa de su calidad.
Se mantiene el respeto por los límites temporales y de espacio que corresponden al título, la imprescindible preocupación por examinar documentos oficiales que complementen siempre lo informado y abran caminos para la interpretación teórica de aquellos acontecimientos europeos cuyo peso y así lo demuestro , se tradujo en políticas regionales dentro de una macro concepción colonialista en las tierras “del Nuevo Mundo”.
Eso me llevó a reunir como probanza, entre otros, todos los Tratados suscritos entre España y Portugal entre 1681 y 1778 , además de Bulas Papales y otros instrumentos jurídicos (reclamo de Portugal en 1774 por su “legítimo direito sob a Colonia do Sacramento” e inmediata respuesta negativa de España), correspondencia privada y /o secreta con la consigna de destruirla para que no llegase a manos del enemigo y otra piezas equivocadamente juzgadas como menores pero que forman “el totum” de la confrontación.
Si el conjunto fue relevante en su tiempo, mucho más valor adquirió en el siglo XIX y en el XX cuando se intensificaron calificados estudios sobre la Colonia del Sacramento.
Si bien los límites temporales de la confrontacion ,estan comprendidos entre el asentamiento de Lobo y la punitiva acción militar de Cevallos, con la que Colonia pasó a ser definitivamente española, debo advertir sobre la conveniencia de explicar los antecedentes de la misma para poder interpretar correctamente los sucesos posteriores.
El espacio se estrecha en toda la costa desde la desembocadura de los ríos Paraná y Uruguay y por el Plata hasta el Atlántico Sur
En cuanto al territorio del Sur de Brasil conocido como San Vicente que formaban parte de la colonia española y que fuera ocupado por las tropas portuguesas lenta pero firmemente desde 1764 hasta 1775 siguiendo su politica de “tierra propia” hago las puntualizaciones históricas del caso.
Para un mejor ordenamiento de los materiales probatorios de la investigación la divido en cuatro capítulos que encierran fundamentos en que se basa la misma y desarrollamos en el sumario.
Las subdivisiones de cada uno de los o capítulos permite seguir las distintas etapas que se cumplieron rigurosamente en los frentes político, militar, comercial y diplomático.
En los antecedentes a la confrontación examiné para documentarme los valores de la tradición expansionista lusitana que en audaces aventuras nauticas en el siglo XVI abrió rutas en el Medirráneo, en el Atlántico africano, en el Indico, el Pacífico y en el Atlántico Sur.
Si se observa cuidadosamente el proceso que duró un siglo se llega a la conclusión que fue Carlos III, creador del virreinato del Río de la Plata (1776) que lo independizó política y económicamente del Perú, quien impulsó la imprescindible represalia en la región contra los portugueses “invasores” para ponerle fin a la confrontacion en el Río de la Plata.
Para eso eligió correctamente al mejor, a D. Pedro de Cevallos, Tte. Gral. y gobernador de Madrid y lo puso al frente de la poderosa expedición de 1776.
Así comenzó la ultima parte de la historia que se cerrará con el Tratado de San Ildefonso, que por el art.3 o. proclamará una vez más ante las cortes europeas ” su derecho exlusivo a la navegación por el Río de la Plata”.
Walter Rela
Montevideo, mayo de 2009
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CAPITULO PRIMERO
ANTECEDENTES DE LA CONFRONTACION
1. ANALISIS DE LAS BULAS PAPALES:
1436 Y 1514
La carrera por las exploraciones entre los reinos de Portugal y Castilla, comenzó a partir de la conquista de Ceuta por el primero en agosto de 1415.
La cronología histórica desde entonces hasta 1531 es una prueba de los cada vez más firme interés de comercio por los lusitanos que aunque iniciado en la costa africana pronto llegaron en audaz empresa sobre el Atlántico Sur , entraron en el Indico y excitados por el lucro cada vez más creciente que se obtenía en negocios puntuales llegaron a conquistar una posición en los mercados de Oriente,dejando atrás a España.
Esa fue regla áurea para Portugal, no detenerse jamás y desde entonces comenzó en la Península Ibérica una dura confrontación por un objetivo común comerciar en Europa.
Los decubrimientos de nuevas rutas marítimas y la consecuente fundacion de factorias para afirmar negocios dinámicos tanto con pueblos africanos como los del oriente, obligaron a que esta puja fuera sometida a los Pontífices como árbitros ,ante quienes ambas coronas mostraron las disconformidades mutuas por las soluciones que buscaban sus consejeros sin acertar con soluciones satisfactorias.
De modo que las innumerables reuniones de representantes portugueses y castellanos siempre fueron infructuosas por que cada uno pretendía para sí los mejores beneficios.
La instancia que quedaba era la decisión autorizada del Santo Padre que sería acatada sin discusión por ambos monarcas, una vez que a los documentos Pontificios se les ponía el simbólico sello de plomo.
En este orden se expidieron entre 1436 y 1514 las bulas que siguen::
1. El Santo Padre Eugenio IV, concedió a Portugal el 8 de setiembre de 1436 no sólo su apoyo en la cruzada de los cristianos contra los infieles del Norte de Africa, sino que firmó en “Rex Regnum et Dominus dominatium” la posesión de las tierras conquistadas.
Entonces surgieron naturales disputas entre Portugal y Castilla, que fueron reguladas por sucesivas bulas papales a saber:.
2.La Bula de Nicolás V de abril 30 de 1437 “Dominatur Dominus que revocó la anterior en la medida que perjudicaba los intereses castellanos.
El 8 de enero de 1454 el mismo Papa confirmó “Romanus Pontifex” que otorgó al rey Alfonso V y al Infante D. Enrique, la ocupación y propiedad de todas las tierras, puertos, islas y mares de Africa, “conquistadas y por conquistar”.
3.El 13 de marzo de 1456 Calixto III con “Inter Caetera” reafirmó la anterior y otorgó la “Orden de Cristo” a toda jurisdicción sobre las tierras cerca del cabo Bojador.
4.El Papa Sixto IV ratificó en “Aeternnj Regis Clementia” del junio 21 de 1481 la doctrina “res nullius” (”primo accupanti conceditur locus”), el primero que llega y ocupa, las nuevas tierras descubiertas “le serán dadas como conquista legítima” fue aceptada de buen grado por Castilla y por Portugal..
5. La intensificación de la navegación alcanzó en octubre de 1492 un hito importante con el primer viaje de Colón y su trascendente descubrimiento del “Nuevo Mundo”.
La navegación por el “Mar Océano” obtendría privilegios “sólo para quienes llevasen con éxito sus empresas por nuevas tierras pasando a ser Mare Liberum sin restricciones”.
Cuando se descubrió América, los justos reclamos de los Reyes Católicos ante Roma llevaron a que el 3 de mayo de 1493 el Santo Padre Alejandro VI ,un Borgia nacido en España, concediera por una nueva “Inter Caetera”, la soberanía sobre islas y tierra firme del Mar Océano que “por su orden fueron conquistadas” y por “Eximiae Devotionis (del mismo día), se le “concede a los Reyes Católicos para las tierras descubiertas los mismos privilegios que se otorgaron (antes), a Portugal”.
Al día siguiente de “Inter Caetera” “concedió la posesión a los Reyes Católicos de sus descubrimientos y tierras a descubrir una línea imaginaria trazada de polo a polo a 100 leguas a occidente de las Azores y de Cabo Verde”.
6. El 1º. de junio de 1497 se le manifestó por Bula “Ineffabilis et Summi” al rey D. Manuel I, la posesión exclusiva de “todas las tierras conquistadas a los infieles por parte de Portugal”.
7. Finalmente en 1514 el Papa León X confirmó a Portugal por “Paraelcea Devotionis” el dominio de todas “las tierras conquistadas y a conquistar”.
2. TRATADOS FIRMADOS ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL ENTRE 1479 Y 1529.
Aunque jamás se discutió la justeza de las decisiones de los Papas , las Bulas resultaron insuficientes para dirimir las disputas que se sucedían a medida que nuevos intereses comerciales surgían como consecuencia de las nuevas conquistas, sobre todo por lo que se creía buenas perspectivas que ofrecía el negocio de materias primas oriundas de América Meridional tan codiciadas en Europa.
Se recurrió entonces a la tradicional fórmula de redactar Tratados que “contemplando intereses comunes debían ser respetados por ambas coronas”.
1.Bajo esa consigna nació el Tratado de Alcáçovas firmado el 4 de setiembre de 1479, en la villa portuguesa de Alentejo y que fue confirmado el 6 de marzo de 1480 por D. Alfonso V y D. Fernando de Aragón.
2.El 7 de junio de 1494 se firmó otro más amplio en sus alcances y complejo en su letra como el Tratado de Tordesillas que el rey D. Fernando aprobó el 2 de julio siguiente.
Si bien se estableció “un régimen de pesca” entre el cabo Bojador y el río de Oro, el eje de su razón de ser estaba centrado en los descubrimientos en la “Mar Océano”.
Se fijó la demarcación de “370 leguas al O. de las islas de cabo Verde perteneciendo la parte occidental a Castilla y la oriental a Portugal”.
Este Tratado fue motivo de controversia entre ambos reinos, al punto que en 1681 Portugal, como veremos, lo utilizó como argumento en la “Justificam do titulo, e boa fee com que se obrou a Nova Colonia do Sacramento nas terras de Capitania de Sâo Vicente no sitio chamado de S. Gabriel nas margens do Rio da Prata”.
En 1500 cuando el piloto Alvares Cabral llegó a Porto Seguro y se aceptó sin discusión por Castilla que el descubrimiento del Brasil entraba en el Tratado, por tantop podía ser incorporado como colonia portuguesa en America sobre el Atlantico Sur.
El 24 de enero de 1506 se ratificó el Tratado de Tordesillas y por “Eaquae probono“, se dividió el mundo por un paralelo a 370 leguas a Occidente de Cabo Verde y se limitaron las áreas de influencia de pesca al N. de África.
3.En setiembre 18 de 1509, luego el día 23 y por último en noviembre 14, se acordó en Lisboa entre D. Manuel I y D. Fernando el Tratado de Cintra, por el que España renunció a las posesiones en Africa Occidental en favor de Portugal.
Se inició un largo período de pacificación que culminó el 22 de abril de 1529 cuando D. Juan III y D. Carlos I, , después de complejas negociaciones iniciadas seis años antes en Badajoz, concretamente el 28 de noviembre de 1523, firmaron el Tratado de Zaragoza.
Fue cuando el rey de Portugal se aseguró la posesión de las islas Molucas por el pago de 350000 ducados.
3. FIEL CUMPLIMIENTO CON LA IGLESIA CATOLICA DE ROMA QUE ORDENABA A ESPAÑA Y A PORTUGAL EVANGELIZAR EN AMERICA MERIDIONAL A LOS ABORIGENES
España.
Como dijimos, los Reyes Católicos se apresuraron a pedirle al Papa el reconocimiento de las tierras del Nuevo Mundo descubiertas el 12 de octubre de 1492.
Alejandro VI se lo concedió pero obligó a Castilla por Bula de 1493 a “evangelizar los indígenas del Nuevo Mundo” y de inmediato la católica Isabel le “ordenó” al Gran Almirante que en su segundo viaje cumpliese “con fidelidad tal mandato”.
Cuando en 1516 España organizó la expedición al Río de la Plata y puso al frente de la misma a Juan Díaz de Solís un reputado marino con rango de Piloto Mayor del Reino y entre su tripulacion embarcó a un capellán que ofició la primera misa en el Río de la Plata, el 2 de febrero.
Fue sobre arena firme donde se clavó una cruz de madera tosca, junto a la que se exhibió la imagen bendita de la Virgen de la Candelaria protectora de los navegantes españoles.
D. Pedro de Mendoza trajo a bordo tres frailes y seis clérigos, los que el 22 de enero de 1536 participaron del juramento oficial de su rango de Primer Adelantado del Río de la Plata que hizo en la isla de San Gabriel.
En la región la Orden más importante dentro del proceso de evangelización que tuvo asiento en Asunción, fue la de los jesuitas quienes al igual que en Brasil se organizaron como Provincia.
Como sabemos recién al final del Concilio de Trento en 1563 con la autoridad del Papa Pío IV salió fortalecida y desde ese momento la Compañía de Jesús cuya Fórmula del Instituto había sido aprobada por Paulo III con la “Bula Regimini Militantes” el 27 de setiembre de 1540 demostró tener organización, recursos humanos suficientes y capacidad de acción como para difundir el evangelio entre los pueblos indígenas de la colonia española en América Meridional .
Otras órdenes misioneras: franciscanos, dominicos, mercedarios y agustinos participaron también de la conquista espiritual en el Río de la Plata.
En cuanto a la Provincia Jesuítica del Paraguay se comenzó en 1585 con la participación de los P. Francisco Angulo y Alonso Barzana, residentes en Tucumán, a quien el Obispo, un dominico Fray Francisco Victoria, que había concurrido al III Concilio Limeño en 1582-1583 donde se aplicó el Concilio de Trento en América, les encomendó la obra evangelizadora entre los guaraníes.
El Concilio tomó dos resoluciones importantes:1. enseñanza del catecismo en lenguas aborígenes aprobados en la sesión del 15 de agosto de 1583 para lo cual los padres debían conocer “lenguas”” y 2 el cuidado de vida, haciendas y sobre todo ” respetar y hacer respetar por terceros ladignidad de los indios vasallos de la corona de España” orden del 22 de setiembre de 1583.
La Provincia Jesuitica fue creada en 1607 dentro de la jurisdicción española por el General de la Orden P.Claudio Acquaviva, quien nombró Provincial al P. Diego de Torres Bollo.
En 1609 comenzó la obra catequista en un extenso territorio que comprendía los actuales de Argentina, Chile, Paraguay, sur de Bolivia, Uruguay y la región sureña de Santa Catalina y Rio Grande en Brasil.
Las primeras aldeas en tierras coloniales de Castilla en el Rio de la Plata se levantaron en la reducción de Paraná cuidando de conservar las costumbres guaraníes, su alimentación, hábitos tribales de culto a sus antepasados, oponiéndose al uso de las armas por los soldados españoles y a las arbitrariedades de los gobernadores y oficiales, quienes pese a que las Leyes de Indias recopiladas en abril de 1580 que exigían respeto, para con ellos, dejaban mucho que desear en su conducta diaria sobre el trato cristiano que debían dar a los indígenas y por el contrario los sometían a toda clase de violencias fisicas y morales.
En Paraguay los jesuitas al comienzo de la evangelizacion tuvueron que soportar la hostilidad de tribus mocabíes, charrúas, yaros, minuanes, bohanes, que eran nómades, guerreros,depredadores, y asesinos.
Esto dejó a la Compañía de Jesús en Paraguay sus mártires como el criollo Roque González de Santa Cruz y algunos españoles asesinados en 1628 en la reducción de Cuaró.
Pero la obra de fundaciones nunca se detuvo, por el contrario se fue afirmando paulatinamente en Paraná 1609-1631, Guayrá 1610-1630, Itatín 1631-1669 y Tape 1631-1636.
En la década 1631-1641 sufrieron un duro golpe con la permanente acción desbastadora de las banderas paulista, que obligó a las tres últimas fundaciones citadas a replegase en la faja de territorio entre la margen E del río Paraguay y la O. del río Uruguay.
Los jesuitas crearon una sólida economía basada en la agricultura, cuyas cosechas se transportaban por la vía fluvial Paraguay- Paraná hasta el puerto de Buenos Aires.
Además guiados por un sentido pragmático multiplicaron la ganadería tanto bovina como ovina llegando a disponer de estancias pobladas con incontable número de cabezas para la faena, secado de cueros y aprovechamiento de sebo.
La organización rígida se basó en dos tipos: la comunitaria con propiedad de la tierra (Tupambaé) y otra privada (Amambaé) de la que disponían sólo un predio para uso familiar.
La mayor parte de la tierra era del común con cultivo y cosecha por cuenta de los indios, quienes debían trabajarla, pagar tributos reales, aportar para la iglesia y mantener a viudas a huérfanos e inválidos.
Pero en la Banda Oriental las normas para organizar la catequesis las dictó el gobernador de Buenos Aires D. Francisco de Céspedes, quien preocupado por la pacificación de los indígenas, alentó en 1625 el traslado a la ribera septentrional del Río de la Plata, del fraile franciscano Juan de Vergara, a quien acompañó el doctrinero Pedro Gutiérrez que hablaba “lenguas“.
La obra del fraile Vergara fue promisoria, llegando a bautizar a más de 200 indígenas y consolidando la
fundación de los poblados San Francisco de Olivares de los Charrúas y San Antonio de los Chanáes (que después se llamaría San Juan de Céspedes en honor al gobernador).
En cuanto a la autorización “en nombre de S. M. y mía / amplia facultad y poder sin limitación y restricción alguna para que hagan y funden todas las Reducciones que pudieren y pongan en ella a los caciques y justicias que les pareciesen en nombre de S.M. y mío…” fechada el 7 de julio de 1626 por el gobernador Céspedes.
Lamentablemente estas reducciones levantadas con gran sacrificio por la orden franciscana tuvo solo un año de vida y aunque se hicieron otros intentos con la doctrina de San Miguel o San Miguel del Río Negro, con un grupo de casi 400 guaraníes, según consta en el padrón de 1664,número que se aumentó con las tribus que huían de la acción depredadora de los bandeirantes paulistas, estos las combatieron a sangre y fuego..
Además el hostigamiento de los indios yaros terminó por extinguir el poblado en 1665.
Por su parte la Compañía de Jesús, en 1619 había creado las Provincias del “Uruguay,Tape y Mbiaza” aprovechando la separación política de jurisdicciones entre Paraguay (Provinicia de Guayrá, con los distritos de Asunción, Guayrá, Villa Rica, Espíritu Santo)) y el Río de la Plata, (sede en Buenos Aires, con Santa Fe, Corrientes (Concepción de Bermejo), dictada por Felipe III el 16 de diciembre de 1617 .
Se nombró a Manuel Frías en la primera y a Diego de Góngora en la última con rango de Superiores de la Orden..
Estas provincias que la cartografía del siglo XVII, denominó “Provincias del Uruguay” , tenían por límite geográfico la margen oeste del río Uruguay, separada de la este del rio Paraguay por la línea divisoria de aguas de la cuchilla de Misiones, llegando por el este hasta el océano Atlántico (paralelo 26, 5° latitud sur).
En 1667 los misioneros jesuitas cruzaron con los cientos de guaraníes el río Uruguay y se instalaron en la margen este, dentro de la región de la Banda Oriental, fundando pueblos conocidos después en su conjunto como los de las “Misiones Orientales”, que por orden cronológico fueron: San Luis Gonzaga (1667), entre 1687 y 1707, se establecieron otros cinco más, San Miguel Arcángel (1687), 4.904 h., San Francisco de Borja ( 1690) 3.629 h.; San Lorenzo Mártir (1691), 6.422 h; San Juan Bautista (1698), 4.130 h; Santo Angel Custodio (1707), 4.601 h.
En cuanto a Montevideo la relación cronológica es como sigue: la congregacion franciscana se estableció inmediatamente de la fundación de la ciudad por Zabala, según consta en el plan de repartos de tierras y le cupo la doble tarea de cuidar el aspecto religioso de los vecinos como la de fundar un convento en la plaza fuerte.
Reproducimos un documento del 7 de diciembre de 1731, con la firma de Felipe V, dirigido al gobernador Zabala:
“En la carta en que me participáis que habiendo transferido a mediados de diciembre de 1729 a San Felipe de Montevideo, dispusisteis a vuestro arribo, nueva distribución de tierras de campo entre los vecinos de su población; ejecutándose en presencia vuestra la creación del Cabildo para el gobierno político y económico de ella, según el informe que me acompañabais de D. Pedro Millán”… y agrega más adelante, “que el deseo que expresáis, tiene pretensión para la fundación de un convento de religiosos de San Francisco, con la expectativa que le concederé para ello permiso, lo que tenéis por muy esencial e importante, por estar los vecinos pendiente para los actos espirituales de un cura y de otros religiosos de San Francisco, que alternativamente marcha destinado para la guarnición de los destacamentos del presidio”.
A este hay que añadir otro dato y es que en 1742 el Cabildo de Montevideo elogió la obra espiritual de los frailes franciscanos, entre los vecinos de la ciudad.
“Nos consta -dice el documento - que desde el año 1724 hasta el presente -1742- estuvieron siempre los religiosos de N.S.P. San Francisco y que en el año 1726, vino sólo el Cura Fray Bernardo Cáceres y en el año 1727, vino el Cura y Vicario Fray Esteban Méndez. A quien le sucedieron Fray Juan Cardoso y Fray Marcos Toledo, todos los religiosos del Seráfico y Señor San Francisco, y que el Padre Fray José Gabriel Cordovés, ha estado de capellán de esta guarnición y teniente cura, desde el año 1731 hasta el presente con mucha estimación y honra y dispuesto siempre para administrar sacramentos y además, certificamos que la primer misa que se celebró en nuestra Iglesia Matriz, la dijo el Padre José Gabriel Cordovés, y al día siguiente bendijo la piedra fundamental de la Ciudadela, que por orden del Rey, se está fabricando, como Teniente Cura en ausencia del propietario”.
En ese mismo año, el rey autorizó al Cabildo para que les entregase un solar destinado a fundar un Hospicio Franciscano, pero como el número de faroles (tres) era insuficiente para atender Misa en el Presidio y a la Tropa, atender a los vecinos, y salir a la campaña; se solicitó la autorización Real para convertir el Hospicio en Convento, la que fue otorgada en 1760.
Siguiendo con la capital Montevideo, los jesuitas, además de su residencia en la ciudad, tuvieron estancias y chacras en “extramuros”.
Una buena referencia de su valor corresponde a la “Estancia de Nuestra Señora de los Desamparados”, conocida popularmente como “De la Calera” o “Grande”, cuya planificación le correspondió al Padre Cosme Angulló, quien se dirigió al Cabildo de Montevideo en 1745 en estos términos:
“Que para la Residencia de su Sagrada Religión que al presente se funda en esta ciudad de San Felipe de Montevideo necesita una estancia para ganado mayor, para cuyo efecto suplica a V.S. se sirva hacerle merced de un rincón que está en la otra banda de Santa Lucía Chiquito. Su lindero principal ha de ser el paraje donde se juntan en uno de los dos dichos ríos. Su frente ha de ser el Río Santa Lucía Grande desde donde entra el arroyo Santa Lucía Chiquito, sucesivo aguas arriba hasta topar en un paraje en donde entra en dicho Santa Lucía, Grande el arroyo que llaman de la Cruz. Su fondo ha de ser el dicho arroyo de Santa Lucía Chiquito desde donde desagua en Santa Lucía Grande, sucesivo aguas arriba hasta topar con unos árboles grandes que… (ilegible) cuales están más arriba de dos cerrillos, su rumbo al Norte poco más o menos. En inteligencia y constándole al suplicante estar este terreno vacío y que no se sigue perjuicio a tercero. Por lo cual, etc.”
El Cabildo aprobó la solicitud, condicionando “que montes y caminos debían quedar libres al negocio de maderas duras y leña como era tradicional y las vías de acceso como medios de comunicación con el resto del territorio.”.
La relación de los hechos es comentada con estas palabras:
El Cabildo decretó en 23 de noviembre de 1745, haciendo 1a merced solicitada, con la condición de que los montes y caminos que se comprendían en dichos parajes habían de ser, como hasta entonces, comunes para el tráfico y faenas de maderas y leña de la vecindad Presentado el testimonio de lo actuado para su aprobación en Buenos Aires, Andonaegui ratificó la merced “sin perjuicio de tercero y con las condiciones impuestas por el Cabildo de Montevideo”.
En noviembre de 1746 se le dio al Padre Angulló la posesión de esta estancia y para ello concurrió con 1a comisión delegada del Cabildo al Rincón de los de Santa Lucía, y apelando a todos los formulismos impuestos por el derecho de aquellos años, constitutivos de la tradición y expresivos del ánimo y autoridad de dueño, el Padre Agulló, después que uno de los cabildantes, tomándolo del brazo lo hizo pasear sobre el terreno, “arrancó hiervas” y arrojó a los circunstantes de la propiedad”, todo en “día claro y sereno” y sin contradicción de ninguna clase.
El Padre Angulló hizo, posteriormente, ante el Capitán General Andonaegui algunas gestiones para que las condiciones del Cabildo fueran modificadas en el sentido de que los montes, perdiendo su calidad de comunes, pertenecieran al dueño de la estancia.
Andonaegui, previo informe de su auditor de guerra, negó la solicitud de dicho Padre sin dar lugar a apelación.
La merced del Cabildo, en cuanto a los límites, fue hecha de acuerdo con la petición “estancias fueron las de la cuenca del Santa Lucía, la de San Ignacio o Estancia de Pando, ubicada en esa región y que tenía “media legua de frente al arroyo Solís Chico, y una media de fondo por éste hacia el arroyo de Pando”.
Las chacras de producción hortícola fueron las de Jesús María, de San José y la de la Barra de Santa Lucía, repartidas por D. Pedro Millán en 1730.
También tuvieron los jesuitas dentro de Montevideo, un molino, llamado “Molino de San Antonio de Padua” o “de los Migueletes” de molienda de trigo para cubrir las necesidades de la Residencia y de los vecinos, que se ubicó en la costa del arroyo Miguelete.
Cuando en 1767 en cumplimiento del Real Decreto de Expulsión, decretado por Carlos III, el gobernador de Buenos Aires de Paula Bucarelli, encomendó al de Montevideo D. Agustín de la Rosa el 5 de julio de 1767 se hiciese efectivo al pie de la letra y para eso le envió los instructivos pertinentes, tal como los recibió desde Madrid.
Después de varias dilaciones, el 31 de julio, el Superior de la Orden, Padre Nicolás Plantich, fue trasladado a Buenos Aires, donde junto con otros jesuitas fue alojado en el Colegio del Belén.
.Portugal
También Portugal una vez que Alvares Cabral llegó a tierra firme Porto Seguro y tomó posesion del Brasil como colonia en nombre del rey, la corte lisboeta mandó misioneros como cuando en épocas de Enrique el Navegante lo había hecho en Africa.
D. Manuel I un rey catolico convicto y confeso siguió con las reglas y patrocinó la evangelizacion en las nuevas colonias, al mismo tiempo que se había convertido en un obsesivo preseguidor de judíos y musulmanes entre 1496-1498, y lo peor es que asistirá impasible a la “massacre dos judeus em Lisboa, 1506″.
.Se sabe que 1503 a Brasil arribaron los primeros frailes franciscanos a la costa N.-E. y celebraron una misa con asistencia de portugueses radicados y de algunos nativos que estaban a su servicio en las fazendas.
Pero recién en 1514 fue el Papa León X que por “Bula Praecelsa Devotionis” quien exigió a Portugal proceder a la evangelización en todo el territorio costero sobre el Atlántico de N-S y la franja poblada de E-O. lo que se cumplió con bastante demora.
Juan III el Piadoso que sucedió a su padre en 1521 y reinó hasta 1557, y fue quien introdujo la Inquisición en Portugal concedió a los jesuitas en 1540 el monopolio de la educación en la metrópoli.
. En Brasil se creó en 1551 el primer Obispado para todo el territorio N-S, E-O, en Bahia de Todos los Santos.
Al año siguiente llegaron los primeros miembros de la Compañía de Jesús acompañando al Gobernador General Thomé de Sousa bajo la dirección del portugués P. Manuel de Nóbrega y de su auxiliar el canario P.José de Anchieta.
La inmensidad de un territorio inexplorado, poblado sólo en la costa sobre el Atlántico, fue “reconocido in visu” desde la primera hora por los jesuitas evangelizadores que contaban con el aval del rey Juan II.
El 17 de diciembre de 1548 en Lisboa Juan III firmó la Carta Magna para ser cumplida en todos sus términos y que en sus fundamentos establecía:
1.Estar al servicio de Dios y de la Santa Fe Católica,. 2 .Estar a mi servicio y provecho sw mis reinos y señoríos, 3. Hacerlo para ennoblecimiento de las capitanías y poblaciones de las tierras del Brasil y provecho de sus naturales.
En el numeral 24º. hay una expresa advertencia de que los jesuitas deberán ocuparse de la catequesis, de apoyar a gobernadores y oficiales, cuidar la libertad de los indios y fundar asentamientos estables con la “Bendición de la Divina Providencia”.
Con la disciplina propia de los miembros de la Orden todo se llevó a cabo al pie de la letra aunque tuvieron dificultades para revertir las idolatrías, la antropofagia, el alcoholismo, la promiscuidad social y el tradicional código de convivencia de los indígenas, crear hábitos de trabajo, combatir la poligamia , además de enfrentar enfermedades endémicas que diezmaban las tribus.
La lucha nunca fue sencilla y está documentado que los mayores obstáculos, además de los arriba citados, otros fueron: 1. el espíritu de venganza entre tribus, donde la mayoría que eran los tupies se convertían en dominadores sobre las demás tribus y sometían a esclavitud., 2. el culto a los antepasados trasmitido a través de danzas rituales, cantos y músicas alusivas, 3. enfrentar a los portugueses que con mentalidad de “patronazgo” creyéndose dueños de vidas y haciendas, explotaban a los indígenas que trabajaban a su servicio en los grandes latifundios agrícolas o en las rudimentarias empresas industriales incorporadas al proceso de la caña de azúcar.
Como era de recibo la mayoría de los indígenas habían sido capturados y vendidos a los dueños de ingenios azucareros por los bandeirantes paulistas en sus tropelías “em terras dos castelhanos“ pero cuando empezó regularmente el tráfico de esclavos negros africanos los indígenas fueron sustituídos debido a que que estos por ser fisicamente más resistente rendían más en el trabajo de las plantaciones y cosechas.
Como se observa los frentes de lucha de los jesuitas portugueses fueron muchos y la pretensión de salir de la faja costera donde estaba establecido el gobierno y la economía , hacia el O “tierra adentro” debió postergarse por décadas, de modo que se concentró en pueblos y villas que crecieron por el redituable mercado azucarero durante el siglo XVI y parte del XVII hasta que holandeses e ingleses al emprender el cultivo de caña en las Antillas, empezaron a competir en Europa con mejores precios y mayores rendimientos por hectárea , desplazando al Brasil del mercado europeo.
Pero pese a todo finalmente los jesuitas se impusieron no sólo por la obra evangelizadora con los indígenas, sino organizando centros educativos primarios en los asentamientos estables y colegios de mayor nivel en ciudades como Bahia, Rio de Janeiro y Pará en 1572, destinados a los hijos de las famiias acaudaladas.
Aprendieron la lengua tupí, organizaron diccionarios bi-lingües y realizaron una fecunda obra adiestrando en mano de obra a los indígenas para mejorar su “status,” cuando trabajaban en la industria azucarera . lo que quedó escrito en las Cartas Anuas.
Fueron jesuitas los que acompañaron a Manuel Lobo tal como los citaremos con nombres propios para fundación de la Colonia del Sacramento y oficiaron la primera misa en Acción de Gracias al tocar tierra firme
Los jesuitas permanecieron en Brasil hasta 1759 cuando el Rey José I y su ministro el marqués de Pombal firmaron la orden de expulsión en Portugal y sus colonias.
En cuanto a la organización eclesiástica general en mitad del siglo XVI, exactamente en 1553 siendo gobernador Duarte da Costa se nombró el primer Obispo para todo el Brasil y recayó en Mons. Pedro Fernández Sardinha que había sido vicario en Goa.
En 1580 la orden de los carmelitas predicó en Olinda, Bahia, Rio de Janeiro, San Pablo y Paraíba.
Al año siguiente lo hicieron los benedictinos que se radicaron también en el N.-E. con centro de acción en Bahia, pero en 1583 se sabe que lo hiceron también los misioneros de las ordenes capuchinas y mercedarias.
4 .EXPLORACIONES PORTUGUESAS EN EL RIO DE LA PLATA 1512-1531.
Al abordar este asunto, primero debemos recordar los dos grandes mitos que desde comienzos del siglo XVI ocuparon la estrategia política de las coronas luso-hispanas en el río de la Plata: 1.”la búsqueda del famoso canal inter-oceánico “ cuya existencia se daba como un hecho y que uniría la costa Atlántica con el Pacífico acortando la ruta a Oriente 2. El alucinante descubrimiento de “Sierra de la Plata” que arrastró a Caboto a la aventura por el Paraná.
Este segundo mito tardó más en perder su magia y se conoció en sus detalles más significativos en tanto que movió el interés de prestamistas europeos que habían apoyado a Portugal en las expediciones al Africa Atlántica y con más razón al Oriente declarado reino de la especiería.
Se dice que la “Sierra de la Plata” fue difundida por la “memoria” de un indígena tupí que sobrevivió a la masacre que sufrió el grupo de portugueses y españoles que en la expedición al Potosí llevaron algunos nativos como guías.
Salieron de Matto Grosso y se internaron en tierras del Chaco, lograron su objetivo, pero al regreso de su viaje desde las minas fueron asesinados en una emboscada de los guaicurúes.
La tradición adjudicó al marino portugués Alejo García, tripulante de la expedición de Juan Díaz de Solís, quien habría llegado con algunos compañeros ocasionales hasta las cercanías del cerro potosino logrando recoger algunas piezas de plata y de oro.
Las dos fantasías, no pasaron de ser puntuales:
1. porque se descubrió a tiempo que la desembocadura de los ríos Paraná y del Uruguay, convertían el Río de la Plata en un estuario que a su vez lo hacía por el E. en el Atlántico Sur 2.. cuando Caboto en 1527 remontó el Paraná de S_N y se internó en el rio Paraguay tuvo noticias confiables de que ya los españoles de Lima ya explotaban las minas potosinas en forma legal..
Aunque en verdad Portugal se habría anticipado a los españoles en navegar libremente por el Río de la Plata.cuando en 1512 dos probados pilotos como Esteban Froes y Juan de Lisboa, salieron del Atlánto en dirección S_E y alcanzaron el Cabo del Buen Deseo (cabo de Santa María).
Dejando de lado la tentativa de los navíos cuyos armadores fueron D. Nuño Manuel y D. Cristóbal de Haro que se dice llegaron ” a bacía em 1513 -1514, cuyas pruebas son débiles (noticia de una gaceta alemana de escasa circulación), aunque el rey Juan III de Portugal declaró el 18 de setiembre de 1531, ante una reclamación de la corona española entregada por su embajador en Lisboa D. Lope Hurtado de Medina, que “tiene sabido que la primera gente suya que descubrió el río de la Plata fue en una armada de (los arriba citados)…por orden del rey su padre”.
Antes de que lo acusaran de falso testimonio aclaró que como los protagonistas estaban muertos, pero que aún vivían otros marinos de esa expedición ” hasta ahora se hace toda diligencia y se hará para saber el preciso tiempo en que por la dicha armada este río fue descubierto”.
Curiosamente nunca se aportaron pruebas testimoniales aunque Portugal insistió que sus pilotos llegaron hasta 34°.21′S, donde está el cabo Santa María siguieron por toda la extension del Rio de la Plata con rumbo E.-O. hasta la boca del Paraná.
Confirmada la expedición de un experto piloto como Juan de Lisboa que acompañó a Solís, tenemos la prueba contundente de que la fundación de una ” Nova Colonia” fue un proyecto geopolítico alentado por D. Manuel I desde 1511, retomado con entusiasmo por su hijo.Juan III veinte años después, aunque nunca concretada en el siglo XVI.
Cristóbal Jaques otro experimentado marino portugués fue enviado por el rey “en uma das primeiras armadas que mandou ao Brasil ai rio da Prata”.
Si nos atenemos al testimonio del investigador brasileño Costa Rego Monteiro, habria llegado en 1521 hasta la boca del río Paraná y probablemente lo remontó un tramo con rumbo N.-O. dejando un testimonio sobre “los campos vecinos así como trajo muestras de plata” que dice le dieron los indígenas.
Sabemos que al “tomar conta dos sucessos de Gaboto” el rey de Portugal en 1528 se interesó en que una de sus exploraciones inmediatas fuese la de “introduzise no Parana e de ser possível achar origem do Paraguay”
Algunos historiadores españoles y repetimos el erudito brasileño Rego Monteiro en 1935 sostienen que en la corte de Carlos I estaban convencidos que con la expedición patrocinada por el rey de Portugal lo que en realidad pretendía, además de forzar a España a compartir “a livre navegaçâo da tuda bacía do Prata” en su rumbo E.-O. desde el Atlántico a la desembocadura del río Paraná bajo el principio internacional impuesto por Inglaterra de “mare liberum”, era llegar hasta el mismo Potosí (sic) y luchar por la explotacion en su beneficio,dejando afuera a España.
. Si aceptamos esta posición, habría que admitir que la expedición de Martim Affonso de Sousa en su calidad de comandante y de su hermano Pero Lopes de Sousa como segundo ,en 1531 habría tenido ese objetivo y no el de asentamiento en tierra firme sobre la margen septentrional del Río de la Plata.
Por el contrario, creo que fue sólo confirmar el principio de “livre navegaçâo do rio da Prata E-O” para comerciar entre el Janeiro y el puerto de Buenos Aires.y por eso siguió con rumbo E-O hsta la boca del Paraná.
Entendemos de acuerdo a la documentación manejada alcanzar el Potosí, estaba más en el plano de la fantasía de la corte española que de la realidad portuguesa.
.El monarca español de inmediato hizo reclamaciones diplomáticas a través de su embajador en Lisboa D. Luis Sarmiento y sin que le temblara la mano firmó una real orden en términos muy duros: “que para el futuro ninguna de sus armadas o capitanes entren en los ríos de Solís o de la Plata, Paraná, ni Paraguay, ni por tierra adentro (…) y que si alguno dellos ovyeran entrado o estuvieren en dichos ríos y terras, manden orden y provea que salgan luego sin escusa ny dilación alguna “.
Observemos por su letra que es un real testimonio de la expansion portuguesa del sur del Brasil hacia el Río de la Plata y también deja en claro la preocupación de la corte española en cuanto al interés de aquella en dominar 1as tan importantes vías fluviales y sus tierras aledañas.
La postura de Juan III no innovó en nada la tradición portuguesa: “no dar cuenta de su conducta y no detenerse jamás” por eso insistioó en dar instrucciones a sus pilotos de internarse en ríos y tierras de Castilla asumiendo las consecuencias de una ruptura diplomática y hasta de una probable declaración de guerra, por tener claro la importancia estratégica de la región e informes de la riqueza de sus tierras.
.Está documentado que Juan III el 18 de setiembre de 1531 cuando Carlos I hizo pública su protesta la rechazó alegando que lo único legítimo era aceptar sin discusión que el estuario del Plata era “mare liberum”. y no el absurdo tradicional mito de canal interocéanico” al fin al cabo en “1492 se aceptó el Mar Océano como Mare Liberum” y era mucho más importante .
También hay que entender que el monarca español estaba obligado a defender la red fluvial bajo su dominio, oponiéndose a cualquier intento de terceros y para eso dio instrucciones a los gobernadores de Asunción, de Buenos Aires y principalmente al virrey de Lima de “cerrar el paso” con las fuerzas militares y navales disponibles a cualquier aventura “enemiga” en
el Río de la Plata..
Sin embargo, aunque estuvo en su centro de interés comercial ,Portugal demoró casi un siglo y medio hasta llegar a la fundación de la Colonia del Sacramento, pero una vez que lo hizo en pocas décadas más manifestó su intención de tomar por la fuerza militar el puerto de Montevideo y el de Maldonado con tropas movilizadas desde la fronteriza región de San Vicente.
En cuanto a la postergación de apoderarse de las tierras costeras a la red fluvial Paraguay- Paraná, si es que “existió” (sic) en realidad y no fue una creación artificial o exagerada de la corte española , creemos que en Lisboa se debió tener en cuenta “en ese momento” la advertencia de Carlos I sobre una atenta vigilancia y de ser necesrio hacer uso de las armas.
Si hay un punto álgido en la confrontación que durante un siglo mantuvieron España y Portugal por el dominio político, militar, comercial y diplomático del Río de la Plata fue sin lugar a duda el que se identifica con la fundación una factoria en el Rio de la Plata frente al puerto de Buenos Aires lo que ocurrira en enero de 1680..
Recordemos tres antecedentes que se difundieron entonces en la Península Ibérica casi al fin de la segunda década del siglo XVI:
1. las exploraciones casi simultaneas de Juan Sebastián Caboto y Diego García de Moguer en 1527 por el Paraná aguas arriba,2 la fundación del Fortín de San Salvador en tierra firme de Colonia en ese mismo año que daba fe de la colonizaci´pon española 3. el encarcelamiento de Caboto al regresar a Sevilla en Julio de 1530 por violacion al asiento firmado con el rey de España en marzo de 1525 que en vez de ir a las Molucas, cambió el rumbo al llegar a San Vicente ilusionado por las noticias de la existencia de la Sierra de la Plata.
Es ilustrativo el interrogatorio al que lo sometió el Tribunal que juzgó su conducta en relación a la riqueza o no de la plata que había visto, su calidad, el monto y demás.1
La corte lisboeta conocío todos los detalles de los tres sucesos y Juan III por eso se interesó mucho en que una de sus exploraciones se adentrara Paraná arriba hasta donde fuera posible.
Como anticipamos se sirvió de Martim Affonso de Sousa que junto con su hermano Pero Lopes de Sousa, emprendió el viaje desde Bahía de Todos los Santos el 13 de marzo de 1531, ingreso al Rio de la Plata según lo convenido, avisto el cabo de Santa Maria el 14 de octubre de 1531y llego a la isla Martin Garcia, que llamó Santa Ana el 23 de noviembre.
De esto sacamos algunas conclusiones a saber:
Con tiempo desfavorable, naufragio de la nave capitana, inconvenientes náuticos de todo tipo, impidieron lo que el rey de Portugal quería: “poblar la región”, según se dijo oficialmente.
Pero se exploró sí y bien la ribera N del río hasta las islas Dos Hermanas, también se navegó por el delta del río Paraná.
En Ia isla de las Palmas (Gorriti) donde quedó Martim Affonso un mes en espera del regreso de su hermano Pero que se internó en el delta, se dejaron “mojones ” que según los portugueses “acreditarían a sua propriedade das terras descovertas”, pero que en derecho por no haber dejado pobladores, sólo tuvo valor formal.
El Diario de la Expedicion dice textualmente:
“-Viernes 13 de diciembre; partí de este estero de los carandines para regresar por donde vine. Con el viento noroeste a popa hacía mi carmino, e iba tan rápido que andaba 3 a 4 leguas por hora. Estando junto a las islas de los Cuervos, oímos entre unos árboles grandes gritos; fuimos a averigüar donde gritaban y salió, a orillas del río, un hombre cubierto de pieles, con arco y flechas en la mano; nos habló dos o tres palabras guaranies y 1as entendieron los lenguas o intérpretes que yo llevaba; le hablaron en la misma lengua no entendió; nos dijo que era beguá-chaná y que se llamaba Yñandú. Atracamos el bergantín a tierra y enseguida vinieron otros tres hombres y una mujer, todos cubiertos de pieles; 1a mujer era muy hermosa: sus cabellos eran largos y castaños y tenía unas marcas o tatuajes debajo de los ojos; ellos llevaban en la cabeza unos bonetes hechos con la piel de la cabeza de los jaguares, con dientes y todo. Por señas les entendimos que en otra tribu había un hombre que sabía hablar muchas lenguas; que lo querían ir a buscar, río arriba, donde estaba y que tardarían seis días en ir y volver: Entonces les di muchos vidrios, cuentas y cascabeles con los que quedaron muy contentos; a cada uno de ellos les di un bonete colorado y a la mujer, una camisa; y en cuanto 1es dí esto fueron a unos juncales y sacaron dos almadías o canoas pequeñas y me trajeron a1 bergantín pescado, tasajos de venado y una pata de oveja, pero no se atrevían a entrar en el bergartín ni se sentían seguros entre nosotros. Se fueron diciendo que volverían dentro de cinco días y que los esperáramos en las dichas islas de los Cuervos. Aquí estuve seis días esperando, en los cuales tomé mucho pescado y cacé muchos venados, del tamaño de bueyes de los que hicimos tasajo para llevar a las naves. Al cabo de los seis días, como ví que no venían los indios, partí.
-Miércoles l8 de diciembre; partí con viento noroeste que soplaba muy fuerte y fui a comer a la boca del río por donde entré, allí disparé mucha artillería para ver si acudía gente. Así estuve hasta dos horas después de mediodía en que partí con el mismo viento noroeste, pasé por las islas de San Andrés y por la isla de Santa Ana y llegué al ponerse el sol a las Siete Islas, al puerto donde estuve cuando por allí pasé y donde dejé enterrados barriles y otras cosas que no nos eran necesarias. Calculé que este día hice 35 leguas. La noche la pasé fondeado, fuera de las islas, en fondo de 8 brazas de arena limpia: ventó mucho viento norte.
-Jueves 19 de diciembre; por la mañana me hice a la vela y al divisar el cabo San Martín donde la costa se vuelve al estesudeste me dió mucho viento lesnordeste; a fuerza de remos llegué a tierra y me metí en una ensenada que me abrigaba del viento, situada al este del cabo de San Martín.
- Viernes 20 de diciembre; el viento sopló del norte y con él hice mi camino a lo largo de la costa que corre al estesudeste. Navegué todo el día con muy buen viento. Después del cabo San Martín la costa hace tres puntas, distantes una legua una de otra, todas arboladas y lanzan al mar restingas de piedra; entre ellas hay arrecifes muy peligrosos. Ya cerrada la noche calmó el viento cuando estaba en la boca de un río cuya entrada tenía muy poca profundidad. Aquí estuve fondeado hasta medianoche en que soporté una turbonada del sursudoeste; con el viento creció el agua y me metí en la boca del río y a medida que iba creciendo me metía más adentro.
-Sábado 2l de diciembre; al salir el sol calmó el viento y salí del río al que puse el nombre de San Juan . Saltó el viento al oeste-noreste y me hice a la vela; a dos leguas de dicho río de San Juan hallé la gente con cuyas tiendas me topé a la ida; salieron seis almadías, todos sin armas y con mucho placer venían a abrazarnos; hacía mucho viento y mucha mar; y ellos me hacían señas para que erntrase en un río que estaba junto a sus tiendas. Mandé un marinero a nado a ver si tenía buena entrada y vino diciendo que era muy estrecho y que dentro había poca seguridad pues la gente era mucha; que le parecía que eran unos 600 hombres; que lo que parecían tiendas o carpas…”
En cuanto a Pero Lopes de Sousa, autor cuyo titulo correcto fue ” Diario de Navegaçâo da Armada que foi a terra do Brasil 1530-1532″ cumplió siempre con las instrucciones reales.
Nadie ignora como hubiese cambiado la historia geopolítica de la región si Portugal hubiese dominado la red fluvial desde fines del siglo XVII, enseguida de fundarda la factoría Colonia do Sacramento o más adelante cuando tuvo al frente de la gobernación a dos personajes relevantes como Naper de Lencastre y Da Veiga Cabral, que impulsaron su desarrollo comercial y social.
Notas
1. Sebastián Caboto, natural de Venecia (1479) que participó con su padre Juan Caboto (John) y sus hermanos Luis y Santos en la aventura de encontrar “el paso al Asia” por la costa N. del Atlántico, llegó a España en 1512, se casó con Catalina de Medrano y pasó al servicio de la Casa de la Contratación con cargo de Piloto Mayor (febrero 5 de 1518).
Pidió y obtuvo autorización para llegar a las islas (”Tarsis, Ofir, Cipango /Japón/y Catay /China/”) siguiendo la ruta imaginada por su padre que quiso alcanzarlas para beneficio de Enrique VII (y que en agosto de 1497 sólo llegó cerca de Groenlandia y Terranova).
Firmado el Asiento en marzo de 1525, consiguió que un grupo de comerciantes vinculados a estos negocios (cuatro genoveses y un inglés) le dieran el apoyo financiero que unido al de la corona (por decisión de D. Carlos I.) le hizo posible la expedición en “derechura al Moluco” (v. instrucciones en documentos), en términos bien claros que no eran otros que el “mercantil” de llegar a la Especería como objetivo único.
La capitulación rechaza cualquier comentario a lo que sucedió después, cuando lejos de atravesar el estrecho de Magallanes como estaba pactado, lo sedujo el mito de la Sierra de la Plata, cuando estando anclado en Pernambuco por las adversas condiciones de corrientes y vientos (junio 6 de 1526).
Allí conoció a un tal Jorge Gómez (que viajó con Jaques) y le comentó en primera instancia las riquezas fabulosas que existían en una región que había que alcanzar por tierra a partir de la internación en el río Solís, el Paraná y el Paraguay.
Más adelante (octubre) recogió en el puerto de los Patos (S. del Brasil) a otros sobrevivientes de Solís como Melchor Ramírez y Enrique Montes, que le confiaron la hazaña de Alejo García que llegó hasta Charcas (entre 1521 y 1526, partiendo desde la costa brasileña).’
La empresa resultaría tan segura como de rendimiento inmediato, que Caboto decidió llevarla adelante, para lo que a fin de junio reunió a sus capitanes y les expuso el nuevo plan.
Tuvo oposiciones y actuó arbitrariamente contra quienes querían mantener el objetivo final de la Especería, y a fin de setiembre dejó Pernambuco con rumbo al S. decidido a entrar en el río de la Plata, donde lejos de alcanzar la Sierra de la Plata, vivió acontecimientos desafortunados.
se le siguió proceso y condena en Sevilla al regreso.
Reproducimos el interrogatorio a que fue sometido Caboto por que arroja luz sobre la versión de que fielmente y completa llegó de inmediato a conocimiento de la corte de Lisboa.
Se insiste en que fue cuidadosamente analizada, que se creyo en que la mentada Sierra de la Plata (que sería el cerro del Potosi) cuya riqueza no se ponia en duda, podría ser de facil acceso a los pilotos portugueses con antecedentes en la navegacion del Rio de la Plata.
Si esto sucedió tal como lo recogió la tradición podría ser que inspiró la expedición de 1531 y que la idea de remontar la red fluvial tendría base, pero no para afirmar la codicia del Potosí que también Lisboa sabía que “la explotaban los españoles desde “tempo”.
Además conviene adelantar con documentos a la vista que Portugal entonces desde la base de Rio de Janeiro, no tenía ni flota, ni tropas, ni bastimentos suficientes para organizar una expedición exitosa
Reproducimos a version que se custodia en los archivos españoles:
” En Sevilla, viernes veinte e nueve días del mes de julio de mill e quinientos e treinta años, por el señor factor fue recibido juramento en forma debida de derecho de Sebastián Caboto, capitán general del armada que fue al descubrimiento de la Especiería, so virtud del cual le fueron fechas las preguntas siguientes:
Fue preguntado cómo le llaman; dijo que Sebastián Caboto. Preguntado si fue por capitán general de tres naos e una carabela que Su Majestad mandó ir al descubrimiento del Especiería, dijo que sí fue por capitán general de las dichas tres naos e una carabela, conforme a la capitulación e instrucción que le fue dada por Su Majestad, donde está declarado donde había de ir, e asimismo por dos cartas misivas que le enviaron los señores Obispo de Osma, Presidente del Consejo de las Indias, y el Secretario Cobos.
Preguntado cuanta gente iba en la dicha armada dijo que doscientos hombres, poco más o menos, que se refiere a la razón que desto hay en los libros de la Casa de la Contratación. Preguntado que donde fue a parar con la dicha armada; dijo que a Pernambuco, ques en la costa del Brasil, con tiempo contrario, y de allí ficieron vela cuando fizo tiempo y fueron al Río de Solís, donde este declarante falló un Francisco del Puerto, que habían prendido los indios cuando mataron a Solís, el cual le dio grandísimas nuevas de la riqueza de la tierra; y con acuerdo de los capitanes e oficiales de Su Majestad acordó de entrar en el Río Paraná fasta otro río que se llama Carcarañá, ques donde aquel Francisco del Puerto les había dicho que descendía de las sierras donde comenzaban las minas del oro e plata, e que del un río al otro hay sesenta leguas, en las cuales no vio persona de quien tomase lengua de ninguna cosa, eceto a doce leguas deste cabo del dicho Río de Carcarañá, que falló un mayoral de la nación de los chandules, que le salió a rescebir de paz, el cual le presentó una cofia con cierta chapería de oro e cobre e cierta plata baja, la cual se quitó de la cabeza para dársela a este declarante, e la tomó, visto como se la quitó de la cabeza, la tomó e se la tomó a dar e le rogó que la trujera por él, y los otros indios que con él venían traían algund metal de lo que trujo Calderon; e aquí fizo una casa de tapias cubierta con madera e paja, e de allí envió las lenguas a las naciones comarcanas para que le viniesen a ver y dar relación de las cosas de la tierra, las cuales le vinieron a ver e le dieron relación como la tierra adentro a setenta o ochenta leguas de donde ficieron la casa, había oro e plata, porque decían que era el oro metal amarillo e la plata metal blanco, y que el amarillo era muy blando, y este declarante les mostró oro e dijeron que era de aquello; e habida esta relación, hubo acuerdo con los capitanes e oficiales de Su Majestad para facer una entrada la tierra adentro para ver la dicha riqueza, y estando prestos para partir, y estando aderezado para ello, vinieron ciertos indios de la nación de los querandíes, los cuales son enemigos de 1os chandules e son vecinos del pie de la sierra donde tenía relación que había la dicha riqueza, los cuales le dieron más larga relación de la quél tenía de las dichas riquezas y les mostraron ciertos plumajes que traían en la cabeza, hechos, a su parecer deste declarante, de oro bajo e buena plata, e que este declarante se quisiera ir con ellos con la gente que tenía presta e les rogó que lo hobiesen por bien, los cuales no quisieron, porque decían que no podrían sufrir el trabajo del camino, por que en ocho jornadas no fallarían agua; y este declarante les dijo que como ellos venían, que así irían ellos, los cuales dijeron que ellos se sufrían dos o tres días sin bebere cuando bebían era sangre de venados que mataban para este efecto; y visto por la gente esto que las lenguas le dijeron, como por el Río del Paraguay arriba, e! cual estaba cien leguas de donde había fecho la casa, fallarían tantas riquezas que traerían el bergantín e la galera cargados dello, porque las viejas e viejos indios que iban allá venían cargados dello, e vista esta relación con acuerdo de los capitanes e oficiales de Su Majestad, dejó de ir aquel viaje por tierra e aderezó la galera y el bergantín y fuese en ellos con ciento e treinta hombres por el dicho Río del Paraná arriba, ciento e veinte leguas, fasta pasar adelante de la boca del Paraguay veinte leguas, fasta unas casas de unos chandules que eran sus amigos, para tomar cierto bastimento, porque allí había abundancia dello, donde vido ciertas muestras de oro e plata, que le paresció bueno, e aquellos indios que allí falló le dieron la misma relación del Paraguay que le habían dado los otros, que había allí mucha riqueza.
Preguntado qué riquezas e otras cosas de calidad vio más en la dicha tierra de que deba hacer relación a Su Majestad, dijo queste declarante vio alguna plata buena e otra no tal en poder de un mayoral de los guirandís e no vio este declarante otra cosa, salvo que le decían en la tierra adentro había muy gran riqueza, y este declarante envió por tres partes la tierra adentro para que se informasen dello, y en cuanto fueron, se juntó este declarante con el dicho Diego García e tornaron al dicho Río del Paraguay con siete bergantines, que habían fecho, donde un esclavo deste declarante les avisó de cierta traición que le estaba armada en que tenían concertado los chandules que están sobre la dicha casa y naos con los chandules de arriba que confinan con el dicho Paraguay, que los matasen e que así farían ellos a los de la casa y naos, y con esto se tomaron porque vieron evidentemente la dicha traición; e así vueltos acordaron que en la dicha casa se quedasen ochenta hombres e tres bergantines con los resgates que habían llevado y este declarante con el dicho Diego García se fueron a poner cobro en las naos para, puesto et dicho cobro, tomasen a la dicha casa e de allí entrar todos la tierra adentro, porque por relación del capitán César, que fue uno de los queste declarante envió la tierra adentro, que volvió con siete compañeros, les habían dicho que habían visto grandes riquezas de oro e plata e piedras preciosas; y estando este declarante en las dichas naos vino el Capitán Gregorio Caro con fasta cincuenta hombres en un bergantín, desnudos, e le dieron nueva como 1os dichos indios habían quemado la dicha casa con lo que en ella estaba e que el rescate de la gente había quedado y dos bergantines medio ahogados, e este declarante se partió luego para la dicha fortaleza con el dicho capitán Diego García e vido la dicha casa quemada e la gente ahogada e los bergantines perdidos e cobró unos versos e dos pasamuros que falló junto a la casa, e así cesó la entrada en la dicha tierra; e questo sabe destas riquezas ).
Preguntado si trae algunas muestras de oro e plata e otras cosas de la dicha tierra, dijo que trae una onza, poco más o menos de plata, e ciertas orejeras e lunas de metal que trujo el dicho Calderón en cantidad de una libra.
Preguntado si vienen en esta nao algunos aforros que los hay en la dicha tierra que se ha descubierto, dijo que algunos marineros traen algunos pellejos con que se cubren, y este confesante trae una ropa aforrada de aforros que parescían más martas que nutrias, de lo cual hay mucha cantidad en la dicha tierra, e asimismo de cervales, e asimismo otros conto grises.
Preguntado si se da en la dicha tierra trigo e cebada, dijo que sí, porque este declarante lo probó e se dados veces en el año, e que asimismo hay muchas ovejas de las que trujo el dicho Calderón, e avestruces la tierra adentro, e que las dichas ovejas son malas de tomar.
Preguntado si hay algunas ovejas como las de acá, dijo queste testigo supo por información de indios que en la dicha tierra había unas ovejas pequeñas de que facían ropas y eran mansas; e questo es verdad de lo que sabe a lo cual fue preguntado, so cargo del juramento que fizo, e firmólo de su nombre. -Sebastián Caboto.” ,
Como punto final de este asunto , esta pretensión de Portugal por alcanzar la red fluvial pudo haber sido cierta, pero no apoderarse de las minas potosinas descubiertas en 1545 por los españoles de Lima, de esto no encontré documentos probatorios en los Archivos de Lisboa y solo versiones de parte de Castilla.
La fundación de la Colonia do Sacramento se postergó hasta 1680 y dependió de la conflictiva historia política europea con sus guerras bilaterales y multilaterales, alianzas, frágiles acuerdos de paz, tratados con constantes cambios, llevó a las coronas de la península ibérica a periodos de inseguridad y de enfrentamiento en tres niveles: político, militar y diplomático.
Si bien Portugal tuvo como aliado a Inglaterra y a ésta la movía sólo su interés de comerciar y adueñarse de la región sin correr los riesgos de una conquista militar, en cambio Lisboa tenía ademas el propósito de dominar “a bacía do Prata”, fundar la Colonia, expandirse territorial y comercialmente por toda la Banda Oriental, hacer desaparecer las fronteras N.O. y S.E. con el Brasil y convertir el territorio en uno solo.
.Si faltaba otro dato confirmatorio de la pujanza que tomaban los territorios sureños del Brasil, recordemos que en 1709 D. Juan V creó la capitanía de Sâo Paulo e Minas de Ouro (sic) que comprendía las minas descubiertas con ricos yacimientos y nombró como gobernador estable de toda la región a un hombre duro y con gran sentido comercial a D. Antonio de Alburquerque Coelho de Carvalho de quien se dice impulsó al monarca en 1711 a que le diese a “Sâo Paulo dignidade como cidade e da mesma forma chefiar a capitania” lo que hubiese dado un empuje comercial impresionante.2
Esto servía a las reclamaciones portuguesas ante la actitud belicista española contra la Colonia, demostrando que Portugal había organizado su administración como para “alongar suas terras ate o rio da Prata” insitiendo por ser “nas terras da capitania de S. Vicente no sitio chamado de S.âo Gabriel”
2. Entre 1822-1823 Antônio José Gonçalves Chaves gran “charqueador luso-brasileiro” que se enriqueció con el secado de carne bovina proveniente del sur de Brasil y Uruguay donde tenía campos y ganado, publicó un importante libro: “Memórias ecônomico-políticas sobre a administraçâo pública no Brasil” (reeditado por Itamaraty en 2004) donde proporciona intersantes datos “Sobre o primeiro sistema de colonizaçâo” y dice textualmente:
“Dom Joâo III repartiu Brasil , en seu gabinete, em porçôes iguais de cinquenta leguas de costa com fundos
indeterminados desde o Rio da Prata ao Amazonas, e
doou estas imensas regiôes a seus melhores servidores ou grandes senhores do reino ,, com titulo de capitanias e eles proprietários e senhores absolutos. Este sistema de colonizaçâo adotado em Portugal-igual a do Espanha porque estas duas naçôes rivalizavam na ocupaçâo do Novo Mundo sem medir suas respetivas forças-era tâo absurdo que os memos nossos reis o reconhecerm com o tempo ; e por diversos modos chamaram a si todas as capitanias que estavanm dadas e distribuiram por adiante por outra maneira”.
Como se desprende de su lectura la mención al Río de la Plata como “propriedade de sua Corôa /portuguesa/ no se debatía entâo com Espanha”.
l5. España en el descubrimiento oficial del Río de la Plata en 1516,seguido de las exploraciones de Magallanes, Caboto y García de Moguer 1525-1527.
Si el viaje de Jacques se consideró como “un pre-descubrimiento” el oficial le correspondió al Piloto Mayor del Reino de España Juan Díaz de Solís suficientemente estudiado por cuatro clásicos historiadores españoles como Antonio Herrera, Pedro Mártir de Anglería, Francisco López de Gómara, Gonzalo Fernández de Oviedo y por un hispanoamericano de la talla de D. José Toribio Medina..
Recordaremos algunas fechas claves de las exploraciones del río de la Plata que se añaden a las ya citadas: 11 de abril de 1514 Solís partió de Sanlúcar de Barrameda, arribó al cabo de Santa María, entrada del río Dulce el 2 de febrero de 1515 y en el puerto de la Candelaria clavó una cruz acreditando la posesión de España.
Siguió con rumbo E..-O. hasta el Paraná donde fue atacado por indígenas que el dieron muerte junto a otros tripulantes , a raíz de lo que los sobrevivientes decidieron regresar a Sevilla tomando el mando el Cap .Francisco de Torres.
Cuatro años después Hernando de Magallanes, piloto portugués nacionalizado español en 1518 al servicio de Carlos I, inició su expedición al Atlántico Sur .el 10 de agosto de 1519, llegó al río de la Plata el 10 de enero de 1520 tocando al cabo de Santa María ,siguió rumbo E.- O. hasta pasar Montevideo el 14-15 , bajando a tierra en la la isla de San Gabriel al día siguiente.
Importante fue su decisión de explorar la costa septentrional ordenando al cap. Juan Rodríguez Serrano a quien confió el mando del navío Santiago quien llegando a la dembocadura del río Uruguay lo remontó unas leguas en dirección S.-N. anotando tal descubrimiento: “el lunes 16 d enero de 1520″ dato recogido después en el Diario de Francisco Albo.
Como sabemos, Magallanes regresó al Atlántico Sur y continuó pasando por el puerto de San Julián en la Patagonia hasta llegar el 1 de noviembre al estrecho que unía el Atlántico con el Pacífico.
.Otros dos antecedentes de pilotos al servicio de España y que se difundieron ampliamente en la Península Ibérica fueron en 1527 las exploraciones casi simultaneas de Juan Sebastián Caboto y Diego García de Moguer por el Paraná aguas arriba, y la fundación del Fortín de San Salvador en tierra firme de Colonia en ese mismo año.
6. MARINOS, COMERCIANTES Y PIRATAS EN LA ISLA DE SAN GABRIEL 1538-1658.
La presencia en el Río de la Plata de cada uno
De los tres grupos mencionados obedeció a sus oficios especificos, aunque tenían un común denomonador, buscaban la seguridad de un fondeadero que los protegiese de los vientos de la regi{on y ademas que pudiera ser usado para reparacion de arboraduras con la excelente madera de su bosque silvestre.
La dura orden de Carlos I de 1531 antes aludida de que “la navegación por el Río de la Plata en toda su extensión E-O era derecho exclusivo de España” en la realidad se convirtió en letra muerta.
.Está registrado que el 28 de abril de 1538 arribó al Río de la Plata la nao Santa María fletada por el comerciante genovés León Pancaldo, quien el año anterior había perdido otra llamada Concepción en un naufragio en el Atlántico Sur frente a Río Gallegos.
Debido a un fuerte temporal la Santa María encalló en el Riachuelo y según informes del escribano Pero Hernández, Pancaldo la abandonó y optó por refugiarse en la isla de San Gabriel desde donde terminó vendiendo todas sus mercaderías, algún esclavo, sedas y especies en el puerto de Buenos Aires, al que llegaba en sumacas contratadas a contrabandistas portugueses.
De su destino sólo se sabe que murió misteriosamente en esa ciudad, tal vez asesinado por ladrones, o comerciantes competidores.
Pero fueron los marinos ingleses, capitaneados por el audaz pirata John Drake, sobrino del célebre Sir Francis, quien recorrió cuidadosamente toda la isla, considerándola una buena base de operaciones contra las naves que entraban y salían del puerto de Buenos Aires con cargamentos destinados a España.
Una de sus naves llamada “Francis” (en honor de su tío) por ignorancia del piloto que era inexperto en el conocimientode los canales del río encalló.
Eso eso ocurrió entre el 14y el 27 de abril de 1578, pero después de rescatarla, aprovisionarse de agua y de leña siguió viaje con sus otros navíos por el Atlántico Sur en dirección al estrecho de Magallanes.
En 1580 la isla de San Gabriel, se había convertido en “seguro refugio” de contrabandistas ingleses, holandeses y franceses que con escaso o ningún control de las defensas navales españolas traficaban por el río.1
Garay refundador de Buenos Aires en 1580 hizo saber por carta a Felipe II de la realidad . advirtiendo del peligro que representaba para los navíos españoles que entraban o salían del puerto.
.En diciembre de 1582 se conoció la presencia de otro pirata inglés el peligroso Edward Fenton con sus cuatro navíos, que permaneció tres semanas en la isla abasteciéndose de agua potable y reparando averías de sus arboladuras.
Fue combatido por la armada española al mando del Cap. Flores Valdés pero ante desventajas de armamento, éste prefirió poner rumbo al puerto de Buenos Aires donde no pudo entrar por el bajo calado de ese momento.
.Tomás Cavendish estuvo en el río de la Plata entre 1583 y 1591, trató de “entrar al puerto de Buenos Aires” pero un furioso temporal lo ahuyentó, refugiándose en San Gabriel y desde la isla acechó a sus presas a las que abordó siempre con buena fortuna.
. . Otro pirata inglés,Cristóbal Listar y Withington con su flota operó en la boca del río e hizo valioso botín en 1586
. .En 1603 en Holanda se publicó un curioso texto con un título llamativo: “Corto y verídico relato de la desgraciada navegación de un buque de Ámsterdam llamado el Mundo de Plata, el cual después de recorrer la costa de Guinea fue separado de su Almirante por el temporal, y después de muchos peligros cayó finalmente en manos de los portugueses de la Bahía de Todos los Santos donde fue completamente saqueado y destruido. Ocurrido desde el año de 1598 hasta el de 1601″
Lo escribió Henrich Tosen que era un típico comerciante holandés , dedicado a los más variados ramos, al punto de decir “que compraba y vendía lo que fuera” en otras palabras no era un aventurero.,sino que pagaba religiosamente los tributos fijados por las autoridades españolas de Buenos Aires, puerto donde comerciaba.
Llegó al río de la Plata, saliendo “de las aguas de Ámsterdam en 1598…” con dos naves, la segunda en conserva, la llamada “De Silveren Werelt” bajo su responsabilidad como piloto, con 36 tripulantes y 80 toneladas de carga.
Para abreviar la narración, el 14 de julio de 1599 después de sortear una tempestad en el golfo de Santa Catalina llegó a Castillos Grande en el Atlántico, pasó el temido Cabo de Santa María y entró en el Río de la Plata sin graves problemas.
Dice que el 18 de julio “descubrieron la isla de Flores” (sic) siguieron hasta Montevideo y el 27 se aproximaron a la costa de Buenos Aires la que “divisaron la tierra de…que viene a ser un país sin árboles…llano y abierto y divisaron allí algunas casas“.
Narró las penurias del regreso, el accidente en la Bahía de Todos los Santos y por fin su arribo a Holanda donde redactó tan complicado viaje.
En cambio la presencia en el río de la Plata de franceses, junto a ingleses y holandeses, que operaban desde hacia años a partir de apoyos fijos en el N. del Brasil, tenían como único propósito atacar los naves españolas que salían de Buenos Aires con cargas de plata del Perú como hicieron con la nave Nuestra Señora del Buen Viaje”, en otras palabras eran auténticos piratas.
Entre otras veces lo lograron el 18 de marzo de 1606 al abordar a dos navíos anclados en puerto, regresando con el botín a San Gabriel donde establecieron una base temporal por su gran seguridad.
.En enero de 1607 los piratas franceses que merodeaban las costas de Maldonado atacaban a los navíos negreros y próximo a la isla San Gabriel es que fue apresado el navío “Nuestra Señora de la Peña”...
Con ese motivo el gobernador Hernandarias dispuso la defensa del puerto con navíos armados que patrullaban sus cercanías.
De los holandeses se sabe que muchas vecese actuaron como negociantes legale pero la mayoría fueron traficantes y notorios contrabandistas y que a partir de 1624 cuando ocuparon los territorios del N-E. del Brasil, recogieron una cuidadosa información de la región platense que hicieron circular en Europa , de sus productos negociables, usos y costumbres de vecinos, capacidad de comercio, cantidad y calidad de las defensas de mar y tierra que disponía España en Buenos Aires y en la Banda Oriental.
En 1628 estuvieron en San Gabriel donde dejaron señales escritas, reconocidas décadas después por los españoles, lo que prueba que las islas eran fondeadero natural y lugar apropiado con funciones de astillero para los navíos holandeses, así como lo usaban habitualmente franceses e ingleses, dedicados por igual al tráfico clandestino de mercaderías con destino a Buenos Aires desde donde regresaban con cueros y plata conseguida con la complicidad de corruptos oficiales españoles.
En ese año asolaron el puerto de Buenos Aires, as{i se sabe que el 5 de setiembre de1628 se frustró una gran operación de piratería debido a un hecho natural: la bajante del río hizo imposible entrar en el puerto.
Conocemos otro dato anterior a 1678 que merece su valoración, como el que los holandeses que lejos de cederle la derecha a los portugueses, desde treinta años antes , cuando hicieron la paz con España en 1648, demostraron saber manejarse en la región platense sin demasiados riesgos, comprando mercancías que en su etapa final negociaban directamente en Amsterdam.
Así está confirmado que en 1656 mientras que en sus barcos transportaban a varios P. jesuitas que iban para integrarse con los que dirigían las Misiones del Paraguay sus pilotos tenían un buen conocimiento de los bancos de piedra que tiene en su fondo el Río de la Plata-
También está probado que en 1658 ayudaron al gobernador Alonso de Mercado y Villacorta en su lucha contra los piratas franceses que atacaban Buenos Aires y en retribución recibieron franquicias para vender con libertad sus mercancías y comprar cueros.
Sabemos que en 1676 mientras se aprovisionaban de madera y faenaban reses vacunas en la isla de San Gabriel, la usaban como base para introducir de contrabando piezas de fabricación europea y llevar cueros secos.
Esta comprobado que tenían mucha información veraz sobre que la auténtica riqueza de la Banda Septentrional estaba en sus fértiles pasturas, con buena irrigación natural de toda la zona , base de las grandes vaquerías con alcanzaron con el tiempo un gran poderío económico.
En esta época se mencionó con insistencia la circulación de un fascículo con el atractivo título de “Derroteru del Estado del Brasil, Río de la Plata y Magallanes” que se distribuyó en 1630 entre los comerciantes europeos aliados de Holanda, incitándolos a negociar con la región, medio siglo antes que la fundación de la Colonia del Sacramento.
Por documentos publicados se sabe de la fracasada operación de tres fragatas francesas que partiendo del puerto de la Rochelle, llegaron a San Gabriel en abril de 1658, con el propósito de asaltar el puerto de Buenos Aires, aprovechando la débil protección militar y naval.
Concretamente se trató del pirata francés Timoleón de Osmat, caballero de La Fontaine, que llegó a desembarcar en la costa pero fue rechazado, perdiendo la nave capitana llamada Marechale.
Repetimos, estos episodio fueron un rotundo mentís a la presuntuosa postura de Carlos I de proclamar a todos los vientos de que “España era Dueña y Señora de toda la navegación del Río de la Plata”.
Cuando él murió en 1556, desde Felipe II a Felipe IV reyes de la Unión Ibérica que duró hasta 1640 , todos estuvieron convencidos de “su propiedad” pero .la situación real era otra y la isla de San Gabriel siguió siendo fondeadero de piratas y contrabandistas.
Anotemos que desde que se independizó Portugal en 1640, el futuro de España en ultramar se agravó, al punto que en diciembre de 1654 Inglaterra le declaraba la guerra y establecía nueva alianza con aquella corona.
En un plano más general está confirmado que en 1655 la armada inglesa atacó cargamentos españoles provenientes de Indias, los más exitosos comandados por el corsario (¿Robert?) Blake.
Esta situación recién cesó con la Paz de los Pirineos el 7 de noviembre de 1659, después de la derrota de Dunas sufrida por el ejército de Juan José de Austrias, que le significó la cesión de importantes territorios a Francia, resignándole de esta forma la hegemonía en Europa .
Si bien no hubo por parte de Inglaterra una operación combinada y sistemática para el Río de la Plata, en ese momento, en cambio apoyó a Portugal que tenía puesta ponía su mira en el comercio de la región con el Janeiro y con Lisboa.
Esto podría tomarse como un antecedente a la fundación de la Colonia del Sacramento, demostrando entonces que fue un firme proyecto político pensado veinte años antes de concretarlo como factoría.
7. DISPUTA POR LA LIBRE NAVEGACIÓN EN EL RIO DE LA PLATA CONSIDERÁNDOLO “MARE LIBERUM”.
.Para Portugal este asunto siempre fue prioritario desde que Juan III sin pérdida de tiempo en 1531 tuvo noticias del éxito de la expedición de los hermanos Affonso e Pero Lopes de Sousa,asunto al que alidimos antes.
No obstante se demoró un siglo y una década, aunque hay que tener en cuenta el ciclo de la Unión Ibérica (1580-1640) en que los reinos Felipinos descuidaron los intereses comerciales de Portugal.
Recién en 1641 intentó repetirlo Juan IV , pero fracasó por errores de cálculo en la estructura naval- militar necesaria para asegurar el triunfo de la empresa.
El destino le tocó al Príncipe Regente D.Pedro que lo hizo realidad en 1678 cuando dio Instrucciones a Lobo, recordando que sus antepasados no solo le pidieron sino exigieron a España compartir la libre navegación del Río de la Plata.
Aunque casi todos los historiadores coinciden que el comercio fue el gran motor de la empresa del Regente Pedro en la región de lo que es cierto y hay cientos de documentos probatorios, algunos todavía lo consideraron de segundo nivel , fruto de actos puntuales por lo que no lo integran como fundamento número uno en la fundación de Colonia del Sacramento, debido al enmascaramiento que tuvo la empresa.
D.Pedro usó argumentos reales como que la pretensión “da Espanha de exclusividade” era burlada por comerciantes, marinos y piratas, según vimos ya y que lo mejor era “fixar uma atitude positiva e realista” entre ambas coronas, que permitiera el equilibrio pacífico de compartir ” a livre navegaçâo” como un hecho beneficioso para el comercio entre ambos y hasta incluir a terceros.
Está probado que Portugal aumentó su presión para navegar “com liberdade pela bacía do Prata” puesto que las tierras sureñas de su colonia brasileña eran las de San Vicente, fronterizas con “as terras dos castelhaos”.
Además que siempre fue costumbre penetrar en la Banda Oriental por 1a acción sistemática de los bandeirantes de saqueo y pillaje en tierras castellanas, sin tener más que una insignificante oposición de las tropas españolas.
Estos atropellos comenzaron en las primeras décadas del siglo XVII y nunca se desmintió que fuesen apoyados sin disimulo por el poder político y los comerciantes paulistas que tenía interés en demostrar que “tudo era possível no rio da Prata”.
Basado en eso fue que en 1646 el gobernador de Bahía D. Antonio Telles da Silva conocedor del “sucesso do assalto sem nehum perigo ao campo inimigo” aconsejó formalmente aprovechar las ventajas de “tomar conta tudo rio da Prata” sin reparar el costo en fuerzas militares y navales a emplear, seguro de los enormes beneficios comerciales que le darían a Lisboa a corto plazo.
Se dice que tres años antes se había presentado sin apoyo logístico otro proyecto gestionado por el ex gobernador de Rio de Janeiro D. Salvador Correa de Sa e Benavides, que con certera visión de lo que le significaría a Portugal las riquezas regionales, le habría sugerido al rey fundar un “povoado” frente al puerto de Buenos Aires, para traficar libremente “tudas as mercadorias que forem objeto de comércio, sem ouvir os protestos da Espanha”.
Todos estos suscesos conocidos detalladamente en Madrid eran argumentos en contra de la presión de Portugal y daban la razón al celo de España.
De ahí que su preocupación por ser la única “dueña” de la navegación que empezó con Carlos I en 1531 y siguió sin pausa con todos sus sucesores del siglo XVI-XVII, se justificaba ante la riqueza pecuaria de la región, a la que los portugueses oficialmente jamás hiceron mención pero si aprovechaban sus personeros civiles.
8.COMERCIO LEGAL Y CONTRABANDO EN EL RIO DE LA PLATA.
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Se admita, niegue o se le reste importancia ,la verdad es que el comercio fue el gran impulsor de la empresa del Regente Pedro en el río de la Plata, ante la pérdida de los mercados de Oriente y de la falta de apoyo financiero de las casas genovesas y venecianas, atentas a los buenos negocios de la especiería.
La Real Cédula del 20 de agosto de 1602 permitió al puerto de Buenos Aires exportar legalmente por 6 años al Brasil, Guinea y otras regiones harina, cecina y sebo, pero por el aporte del interior como Tucumán y Córdoba.
El 8 de setiembre de 1618 Felipe III firmó un decreto que limitó la exportación desde Indias a dos buques por año y no más de 100 ton en cada uno.
Como sabemos Buenos Aires estaba excluido entonces como puerto principal en tanto regía el monopolio comercial Lima- Sevilla, bajo el régimen de flotas y galeones, acompañadas de fragatas para la protección de los piratas del Atlántico Sur.
Si bien en la corte madrileña se negaban a aceptar la ineficacia de aplicar tan rígido sistema en las indias se dio un paso importante con la regulación de las mismas , lo que significaba que en enero y en agosto dos grandes “expediciones“, que debían pasar por Sevilla para contralor de la Casa de la Contratación, pagaban los tributos o aranceles que se incorporaban al precio final de las mercaderías.
La aduana seca de Córdoba (1622), fue creada para favorecer a los comerciantes del Perú de modo que las materias primas que se cargaban para el regreso de los galeones a España, salieran desde la Habana en octubre de cada año.
Esta forma aunque menos dura que la monopólica también perjudicaba los intereses regionales en tanto los proventos se vertían en las arcas peninsulares siempre deficitarias por el excesivo costo del mantenimiento de las fuerzas militares, la burocracia y la corte.
Ante la situación tan crítica tomó vigor la “Colonia do Sacramento” como gran centro del comercio bi y multilateral, por lo que se formaron negocios legales que después los acrecentó el contrabando.
Los intereses personales de comerciantes portugueses, españoles, ingleses, franceses y holandeses jugaron a una u otra vía según las circunstancias.
Como parte de la historia comercial que llevó a Portugal a asentarse en la Colonia del Sacramento
Aunque como anticipamos nunca se declaró publicamente estuvo implícito el poderío de las vaquerías convertidas en “la mina del ganado vacuno” y su explotación por los portugueses de la Colonia del Sacramento sería un hecho sumatorio.
D. Pedro, hábil diplomático como sus antecesores, negociador inteligente, queriendo conservar la paz con España pero al mismo tiempo enriquecer las Cajas Reales, planeó una expedición con unidades militares sólo destinadas para la defensa territorial de una factoría en el Río de la Plata que se convertiría por la expedición de Lobo en enero de 1680 en la “Colonia do Sacramento”.
En principio lo menos llamativo y a la vez efectivo fue la fundación de un “presidio” término amplio que entonces se aplicaba no solo a la prisión de delincuentes sino como albergue para civiles comunes. en la parte más occidental cercana a la desembocadura de los ríos Uruguay y Paraná.
Este proyecto fue el más firme de los conocidos y el que despertó el interés de comerciantes portugueses que querían traficar con Buenos Aíres, burlando las restricciones impuestas por el monopolio español.
Dornelas Abreu,un gobernador portugués sin escrúpulos le abrió las puertas a un barco inglés ( 1684) con contrabando vario para Buenos Aires,
y negocio de cueros muchos provenientes de tierras aledañas a la Colonia ,pero la férrea conducta de Herrera cumpliendo con las directivas recibidas (tenía instrucciones por Real Cédula del 27 de junio de 1683) consiguió apresar al capitán ( de nombre Robert Bluet) a oficiales y algunos marineros y los remitió bajo custodia a España para ser juzgados.
Esta probado que este alto funcionario mantuvo su cargo hasta 1690 y había formado una “asociaçâo da veniagar mercadoria” ventajosa con los contrabandistas europeos (que no eran españoles ni portugueses) recibiendo en forma “direita” su cuota parte de los beneficios, y que cuando éstos intentaban burlarlo, los denunciaba ante el gobernador de Buenos Aires o le advertía a éste sobre su presencia de los mismos en la Colonia, para que estuviera alerta y cuando intentarán entrar en puerto les requisara la mercadería
Se investigó su conducta en el Juicio de Residencia que se le formó pero sin resultados, fracasando hasta el propio gobernador de Rio de Janeiro que conocía por insospechada denuncia de terceros su proceder deshonesto.
Por el contario se defendió calumniando a sus acusadores de traidores y juró por “sua honra” (sic) que “vivía sólo de su paga, que no recibía otro beneficio y que además era soltero”,” y al no reunir pruebas en su contra fue sobreseído.”.
Pero además este sujeto había roto las cláusulas del Tratado Provisional de 1681 y extendió su territorio, permitiendo la faena de vacunos que no pertenecían a la Colonia y cuando el gobernador de Buenos Aires Herrera le advirtió de la gravedad de sus desmanes prometió que no lo haría más “por conservar la amistad con él”.
Para medir el fraude a las Cajas Reales de Buenos Aires sirva de ejemplo difundir las cifras que se manejan entre 1650 y 1700 de pago de impuestos por los capitanes de navíos que entraban y -salian de Buenos Aires y de Colonia apenas alcanzan a 189.049 de la moneda circulante.
Esta probada la vinculación entre los funcionarios españoles y los comerciantes locales lo que fue factor de enriquecimiento de ambas partes.
También hay ejemplo de participación de militares españoles sitos en Buenos Aires como de portugueses en Colonia que se vinculaban entre sí por intereses personales o por necesidad de ascender en su rango con las jerarquías de Madrid y de Lisboa .
En cuanto al potencial de ganado bovino
el P. Antonio Sepp SJ. aseguró en marzo de 1691 que en la isla de Maldonado había “cantidad de lindos bueyes, vacas, terneros y caballos”.
Aunque tardías las cifras oficiales deben ser tomadas de ejemplo por ser informes a la Corona, así el gobernador de Buenos Aires D. Agustín de Robles (nombrado en 1691 que declra por escrito que en 1692 “la cantidad de ganado vacuno en la cuenca del río Cebollatí y alrededores hacia el SE alcanzando la cuenca del río Yaguarón, son (sic) considerables, aunque no están documentadas”, pero “que en S. del río Negro se calculan más de 5000 cabezas”.
Los jesuitas con el ganado de sus estancias de las Misiones del Alto Uruguay contribuyeron al crecimiento de tal magnitud que en 1694 se confirmó un embarque de 6.400 cueros vacunos procedentes la mayoría de la Banda Oriental y un mínimo de las estancias de Santa Fe que pertenecían a particulares.
La Colonia del Sacramento era un centro fundamental de los negocios de corambre y según a quien perteneciese, España o Portugal, recaerían los beneficios económicos.
Aquí consideramos oportuno mencionar la carta fechada en Buenos Aire sel 7 de diciembre de 1715 que el gobernador interino de Buenos Aires, D. Baltasar García Ros dirigió al rey Felipe V sobre “los graves inconvenientes que acarreará a su real servicio la zesión (sic) hecha a Portugal de la Colomia del Sacramenro según lo estipulado en el Art 6º. De la Paz de Utrecht” / Archivo Simancas legajo 2458 moderno. / en relación a lo que venimos diciendo:
” Y es infalible que si no se les permite poner un pie en la Colonia , han de pretender y conseguir todos estos dominios y sucediendo assi, se vieren a los ojos quedarán perdidas y abandonadas el resto de ciudades que V.M. tiene en ese reyno, pues con esta cercanía se introducirá el Comercio Libre, aunque más prohibiciones aya y será ociosa la venida de navíos de Registro y de galeones“
Lo que sigue es contundente: ” Y aunque es tan exorbitante esta consideraciçón que parece cosa apócrifa, lo ciero es que la Corona de Portugal y sus Ministros lo tiene entre si como una cosa sentida y el Gobernador último de la Colonia Don Sebastiâo Vega Cabral lo propaló muchas veces, diciendo “haber de poner corregidores en los pueblos de las Doctrinas en nombtre de su rey y que en estas plaza y en Potosí havría dos gobernadores en cada una, como sucedía en una plaza que tenían aquella corona en la India, donde había un gobernador holandés y otro portugués
La prevención del gobernador García Ros al Rey , además de probar su sentido geopolítico de la región, reconocía que la Colonia del Sacramento seguía siendo llave del “comercio tanto lícíto como del contrabando” en su estrecha relación entre Buenos Aires y el Janeiro
.Tambien es necesario hacer una puntualización sobre la organización que los franceses habían montado para sus negociados del Janeiro con Buenos Aires, tratando de introducir mercaderías valiosas en cantidad y calidad que aunque encontraron oposición en el gobernador español José Herrera y Sotomayor lejos de desanimarse se sirvieron de los portugueses que estaban en Colonia para que éstos las introdujesen a través del Paraná hasta llegar al puerto, en barcazas que navegaban por la noche.
Recién en 1716 se dictó la Real Cédula que autorizó oficialmente a Buenos Aires como puerto de exportación de cueros muchos provenientes de los vacunos de la Banda Oriental.
Pero al mismo tiempo se permitió la introducción de manufacturas europeas que llegaban en barcos holandeses a Bahia y a Rio de Janeiro, seguían por el Atlántico Sur, doblaban el cabo de Santa María, pasaban
Montevideo y entraban libremente al puerto de Buenos Aires su punto final.
Para los comerciantes locales esto les dejaba fabulosas ganancias y participaron abiertamente del sistema dejando simpre un porcentaje como regalía para los funcionarios españoles de alto rango que “autorizaban el ilícito” como si fuera un negocio reglado.
En lo referente al comercio bilateral entre el Janeiro- Buenos Aires y el multilateral entre holandeses, franceses, ingleses y portugueses con Buenos Aires, son conocidas las reglas que aplicó España para el comercio colonial y que rigieron en la región platense.
En 1720 España creó el “Proyecto para los navíos de Registro y Avisos” restaurando el perdido “sistema de flotas”, que al fracasar volvió próspero los negocios ilícitos que Francia manejaba a su arbitrio en todo el Pacífico.
Aunque sin reglamentarlo oficialmente, en los hechos se estaba aplicando el principio de la “libertad de comercio”.
Sobre el asunto del contrabando es conveniente recordar la “Informaçâo do Gobernador Luis Garcia de Bivar, sob a defesa da Praça da Nova Colonia do Sacramento” que acusa a los españoles no sólo de ser grandes contrabandistas sino el impedir hacerlo a los portugueses desde la Colonia.
Como sabemos Garcia de Bivar que asumió la gobernación el 2 de febrero de 1749. firmó un interesante escrito en el que se expide sobre ” a livre navegaçâo do Rio da Prata que pelo Tratado de Permuta Portugal nâo aproveitara”.
Al respecto dice: “Ora largando a Nova Colonia do Sacramento e posta esta Fortaleza nas mâos dos castellanos nâo só perderemos com o seu territorio mas tambem a nossa liberdade de navegar o Rio da Prata que até agora com a das A,mazonas serviou da meta do Dominio de Portugal na America , aceitando o mesmo equivalente, que nos pertence pela nossa demarcaçâo
.Aunque está demasiado estudiado hay que recordar aquí que el contrabando o “negocios ilícitos“ tan temido por Espáña y que tanto daño sus arcas locales ocupó un lugar destacado en esta historia de los negocios bilaterales luso-hispánico regionales y que para su efectividad la base operativa la Colonia del Sacramento portuguesa fue llave maestra.
Los ingleses que tenían en esta materia una organización casi perfecta y un respetable poderío con sus corsarios, lo hicieron valer sobre todo en períodos críticos de guerras europeas.
De todos los informes escritos sobre el contrabando, quedaron testimonios valiosos como el de un digno funcionario como fue el demarcador y marino Francisco Millau que llegó a los 24 años a Montevideo, participó durante cinco de toda la campaña militar contra los guaraníes bajo las órdenes del gobernador de Buenos Aires D. José de Andonaegui.y después sirvió al marqués de Valdelirios en 1757 en la reunión con las partidas demarcadoras portuguesas en San Nicolás, durante dos años a plena satisfacción de sus jefes.
En 1760 por su pericia profesional, lealtad sin tacha fue ascendido a Teniente de Fragata y continuó con sus preocupaciones cartográficas sobre la región.
El informe que presentó es de una impecable solidez administrativa, de una denuncia directa a la corrupción de los funcionarios reales que se beneficiaban personalmente de un contrabando perfectamente organizado y mejorado con el paso de los años.
Conoció todo, se informó, indagó, calificó las mercancías que eludían los pagos de derechos por introducción y puso en evidencia la cuantía del “negocio” paralelo a la defraudación de las cajas reales de Buenos Aires.
Minuciosamente explicó que clase, tipo y calado de embarcaciones se usaban en el tráfico Colonia-Buenos Aires, en que circunstancias cada una actuaba con el nombre propio de los patrones, la venta y permuta ilegal que se practicaba en Buenos Aires, “la gran ganancia de los que logran llegar bien con su carga” (dice tres veces más de su valor), el aprovechamiento muy cuidadoso de los accidentes de la zona, islas e islotes del río Paraná los depósitos que usaban, fondeaderos seguros y que además aprovechaban la noche para realizar sus operaciones.
Los economistas mencionan tres factores bien concretos: 1.corrupción administrativa regional, 2. .Los economistas en su mayoría asocian el contrabando incapacidad de la industria española para abastecer sus mercados en América, 3. presión de potencias extranjeras, Inglaterra en primer lugar como ya dijimos con el asiento de negros y los navíos de registro sobre los puertos de Buenos aires y los lanchones de tráfico fluvial con Colonia negoció sin más control que el de sus intereses.
Repetimos que otra referencia necesaria de reconocer, fue la venta de cargos y servicios públicos, soborno individual y colectivo derivado según se decía entonces de las bajas retribuciones que recibían los funcionarios reales, el retraso de los pagos, y la falta de estímulos para la carrera administrativa en las Indias..
Todo eso fue cierto y aunque existió una reglamentación nunca se cumplió y el funcionario leal a la corona que trataba de respetar la recaudación de impuestos, era considerado una “rara avis.”
Está probado que la Casa de la Contratación de Sevilla, no respetó el marco legal y vendió cargos administrativos por dinero que fue a parar a sus miembros y que además ejerció el monopolio y las concesiones a privados que se beneficiaron en forma personal.
Pero hay que advertir también que hubo un sistema económico “cerrado” por parte de ambas gobernaciones tanto la española como la portuguesa, que actuaron sin espíritu de integración ni estructura legal entre Buenos Aires-Colonia del Sacramento-Janeiro, limitándose a negocios puntuales pese a que cada vez más tenían fuerte rendimiento económico.
En Buenos Aires la falta de inversiones privadas por parte de los negociantes españoles impidió su crecimiento, además que las públicas apenas alcanzaban para cubrir los sueldos de la pesada administración y la defensa militar.
La situación estuvo incambiada hasta que se dictó el Real Decreto de 1765 que autorizó el tráfico y permitió el mejoramiento comercial tanto de Buenos Aires como de Montevideo al conviertirlos lo en puertos habilitados y que por el art. 3º entraban entre los nueve mayores de las Indias.
Después se cambió el régimen de galeones por un proceso que permitía directamente los negocios inter-regionales, hasta que recién el 12 de octubre de 1778 bajo Carlos III se aprobó la tan importante Pragmática Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España e Indias., echando por tierra la cerrada defensa del “exclusivismo” de la navegacion fluvial.
Volviendo atrás en el tiempo hay que referirse a un asunto no menor como fue la introdución de negros esclavos, cuya procedencia estaba dentro de los territorios portugueses en Africa quienes habían organizado para este negocio flotas adecuadas y contaban con agentes locales en cada región convertidos en fieles servidores que recibían buena paga por sus servicios.
España no tuvo entrada a esa organización y debió contratar con otras naciones el “Asiento de negros“, de ahí derivó que entre las ventajas conseguidas por las empresas extranjeras sobre la corona española estuviese la de que sus barcos tuviesen autorización para entrar en puertos de Indias y negociar otras mercancías, que se contrabandeaban, aunque la única legalmente autorizada fuese la de los esclavos y como sabemos no pasaba por la casa de Contratación de Sevilla para registro ni pago de impuestos.
Si entendemos este aspecto llegamos a la conclusión que el Asiento de negros era la negacion del monopolio, en otras palabras que con los negros, entró a gran escala el contrabando de toda clase de mercaderías europeas a los necesitados mercados del río de la Plata, que por su costo inferior los liberaba de Lima.
Con los permisos recibidos, las Compañías de Asiento burlaron las disposiciones españolas y negociaron con las Indias, es decir contrabandearon con la más absoluta libertad con españoles de Buenos Aires y portugueses de la Colonia del Sacramento.
Para terminar recordaremos que el art. 17º del Tratado de 1777 concretamente se refiere al combate del contrabando en estos términos: “Cualquier individuo de las dos naciones que se aprehendiere haciendo en comercio de contrabando con los individuos de la otra, será castigado en su persona y bienes con las penas impuestas por las leyes de la nacion que le hubiere aprehendido: y en las mismas penas incurrirán los súbditos de una nación solo por el hecho de entrar en el territorio de la otra, ó en los ríos ó parte de ellos que no sean privativos de su nación ó comunes á ambas; exceptuándose solo el caso en que algunos arribaren á puerto y terreno ajeno por comisión del gobernador ó superior de su respectivo país para comunicar algún oficio o aviso, en cuyo caso deberán llevar pasaporte e exprese el motivo”.(Addenda 6).
CAPITULO SEGUNDO
CONFRONTACION
1. Instrucciones del Príncipe Regente a
Manuel Lobo en noviembre de 1678.
Hubo
varios antecedentes que definiendo el
futuro destino de los territorios al sur de la capitanía de San Vicente, prueban la existencia de un plan
político de largo alcance que
culminaría con la ocupación de tierras
en el extremo oeste de la banda septentrional del río de la Plata
cercano a las bocas del río
Paraná.
El 13 de
febrero de 1668 se selló la Paz entre España y Portugal y la primera tuvo que
reconocer oficialmente con su independencia que terminaba el ciclo de
la Unión Ibérica.
En ese
año Pedro como Príncipe Regente asumió
la responsabilidad de gobernar Portugal desplazando a su enfermizo hermano
Alfonso VI y a su muerte en 1683 se
convirtió en rey.
En 1673 Da
Silva e Sousa, preparó por encargo de Lisboa un preciso plan militar
en tiempo y forma como para asentar
a los portugueses en el puerto de Maldonado, considerado como de primera
calidad para los intereses comerciales
por su importante calado y la proximidad al Atlántico Sur, además
que por ser fronterizo le permitiría con ventaja el apoyo con abastecimientos y tropas en caso
de un inevitable encuentro armado al
que estaban dispuestos a correr el riesgo.
En 1678 el proyecto expansionista del Príncipe Regente hacia el sur de
la Capitanía de San Vicente, se apoyó,
entre otros argumentos que lo favorecieron,
en la Bula Romanus Pontifex
,firmada el 22 de noviembre de 1676 por el Papa Inocencio XI, quien al crear la
Prelecía de Rio de Janeiro, que la independizaba del tradicional Arzobispado de
Bahia de Todos los Santos, llevaba su
jurisdicción hasta el Río de la Plata “por
mar adentro y tierra” hasta la isla de San Gabriel y de esta forma incluían
en su “circunscripción eclesiástica los
territorios eclesiásticos de Maldonado,
Montevideo y de la isla de San
Gabriel”.
La
fundación de la Colonia del Sacramento fue cuidadosamente estudiada, como
se desprende de las Instrucciones
firmadas por D. Pedro al gobernador de Rio de Janeiro D. Manuel Lobo.
Como ejemplo tenemos que en su art. 1º. El Príncipe Regente recuerda ex profeso la diligencia que cumplió con lealtad
el Oficial Real Jorge Soares de
Macedo comisionado por él al Rio de
Plata, con varios objetivos en los que
se pretendía probar que la acción a
emprenderse no era de ocupación militar, sino de imponer el derecho a “resgatar” territorios “legítimos”
que no eran más que una extensión de la Capitanía de San Vicente.
Hay que
conocer con precisión los motivos del nombramiento por parte del Príncipe a D. Manuel Lobo como gobernador de Río de
Janeiro, firmado en Lisboa en 8 de octubre de 1678 para entender su objetivo
final. (copia del documento en la Biblioteca Nacional de Lisboa, Archivo
Ultramarino).1
Tal
como fue escrito, si bien afirmó
en forma expresa todos los
méritos del titular con una foja brillante como soldado al servicio de
la corona contando con 33 años de edad, en la letra escrita se deduce que obedeció también al centro del asunto que
era sin duda el oficial indicado para
comandar una empresa de expansión cuya culminación era fundar un asentamiento que sirviese de base para comerciar con la
región.
La posición elegida, frente al puerto de
Buenos Aires, era estratégica y por
tanto se esperaba una inmediata y violenta reacción del gobernador español de
turno como efectivamente ocurrió.
Dejando
de lado uno de los argumentos
que obligaron a la concreción del Tratado llamado de las Américas del 18 de julio de 1670 entre Inglaterra y España, por el que la
primera obtuvo una franquicia para operar libremente en las colonias españolas
con navíos , el otro el más poderoso
era de que en Lisboa se conocía al detalle sobre la casi total desprotección
naval y militar que tenía la banda norte del Río de la Plata.
Las dos grandes cimientos en que se asentó
la voluntad de expansión territorial desde una base geográfica sólida como era
el Janeiro hacia el sur de sus tierras en la Capitanía de San Vicente fueron:1. el político con la concepción de “Portugal imperio ultramarino” afirmado
desde Juan I, 2. el de comerciar “con
terceros a partir de una factoría estable” como las exitosas experiencias
que tuvo con Africa y Asia en los
siglos XVI-XVII.
Con pérdida de influencia en ambos mercados
por la incapacidad de los monarcas Felipinos,
les quedaba volcarse al río de
la Plata lo que involucraba primordialmente consolidar el principio de navegación como “Mare liberum” en toda su extensión.
Concretada la ocupación territorial el
paso siguiente era hacer funcionar bases flexibles de “negocios”
efectivos del Janeiro con el puerto de Buenos Aires.
La originalidad del argumento esgrimido en este
caso concreto fue de “legitima
propiedad de los territorios que son de la corona portuguesa desde el viaje de Américo Vespucio.”
Cronológicamente
se mencionó la Carta Regia del 19 de diciembre de 1677 por la que el Príncipe
mandó llamar a otro probado oficial, el
teniente Jorge Suárez de Macedo, hombre de su confianza para llevar a cabo la
empresa pero finalmente se decidió por Lobo, a quien le dictó 36
Instrucciones en las que minuciosamente se ordenaba “executar operaçâo Colonia do Sacramento“. 2
Es con este documento firmado en Lisboa el
18 de noviembre de 1678 tan preciso en su lenguaje como en sus fines se inicia
una historia política y militar que junto con
acuerdos, pactos y tratados
ocupó un siglo de confrontación
entre las coronas de España y de Portugal, con una activa participación
diplomática de ambas cancillerías, aunque
mas de una vez se hicieron
presentes las de Francia e Inglaterra.
La lectura lineal de las Instrucciones es
suficiente porque desde su Introducción
explica que para el Príncipe están
fuera de discusión las cláusulas de Tordesillas, puesto que afirma sin
contradecirse que las que se van a ocupar son tierras “de su dominio, yermas en la demarcación de la repartición del Sur en
el mismo Estado, que continuaban por el Río de la Plata, Buenos Aires con
Montevideo, por la fertilidad de ellas, en las que ya los castellanos tienen
hechas varias colonias en el territorio que les pertenecen a esta Corona…”
Aceptado este principio, el mariscal de
campo, D. Manuel Lobo, pese a que llevó en sus cinco navíos cerca de 200
soldados, alguna caballería natural de Portugal, armamento para defensa,
artillería con escaso número de piezas, y un ciento más de civiles que de militares, se habría
proclamado como una “ocupación natural de
territorios propios y no una acción
militar de envergadura, arbitraria, que recibiría réplica por parte de España.”
Aunque se extravió el acta de fundación del
28 de enero de 1680, tradicionalmente
se repite que sobre el mediodía se
cumplió con el ceremonial de estilo, que incluyó las salvas de cañón, oídas por
la guardia de soldados españoles sitos en la barra del San Juan.
Siguiendo con las Instrucciones tenemos como
puntos principales las que llevan como números: 1, 4,5, 9, 10,11, 12,13, 16,
17,20, 21, 23, 24, 26, 27, 32, 34 y 36, cuya
lectura exime cualquier comentario, más que anotar en forma global que
lo que pretendió el Príncipe fue:”legalizar
,justificar,reconhecer a ocupaçâo”.
La introducción es tajante: ” Yo el Príncipe, como regente y gobernador
de los reinos de Portugal y Algarves hago saber a vos Don Manuel Lobo, hidalgo
de mi casa, a quien tengo nombrado por gobernador de Rio de Janeiro, que
dándome cuenta Alejandro de Sousa Freire cuando
gobernador de Rio de Janeiro por los años 1679 y 1671,
enviando varios papeles e informaciones sobre haberse de poblar las tierras
de mi dominio… hube por bien resolver
que las dichas tierras se poblasen y que
para eses facto se obrasen las primeras
poblaciones a costa de mi hacienda…que
fueses a poner en ejecución esta nueva colonia, en la que vos haréis como os ordeno y mando por esta mi
Instrucción“
(1) defenderla contra cualquier ataque “bem
de espanhôes o de
indígenas…levando quanto poderas” ” o mais esencial e formalizar as
defesas da terra”
(4-5) demostrar que el sitio escogido no fue
al azar, sino bien conocido y el
adecuado a una futura mega-empresa colonizadora en todo la bando N. del río de
la Plata, que estaban “no interior da demarcaçâo e senhorío da corôa de Portugal”,
(9) dejar sentado que era una empresa legítima y de largo aliento que incluye
la catequización de los indígenas como futuros vasallos, “seguiréis vuestro viaje al río de la Plata y conforme al parecer que
se tomó de varias personas que navegaron por él se asentó que el sitio más
seguro y más conveniente y de mayor consideración era la isla de San Gabriel
que queda enfrente de Buenos Aires y más adelante por el río arriba de
Montevideo por ser la de mejor fondo de
aguas, leña, sitio sano y fácil de desembarque de los navíos y resguardado de los tiempos y DENTRO DE LA DEMARCACION Y SEÑORIO DE ESTA
CORONA EN LA DICHA ISLA ,dispondreis luego la fortificación que se
hubiere de hacer para seguridad de esas embarcaciones , que
delineará el ingeniero con vuestro
parecer y de Jorge Suárez igualmente,
obrareis la fortaleza en la tiera cogiendo el mejor sitio defendible y firme
…”
10) ” Y
porque mi intención es conservar las tierras DEL DOMINIO DE ESTA CORONA
tendreis entendido
que
estas fortificaciones y poblaciones que
se hicieren han de ser solo para conservarlas y que nunca los castellanos
entiendan el fin de hacerse es para abrir comercio con ellos (sic) lo cual
observareis de vuestra parte dandoles a
entender esta mi resolución y la que
tuve para “el gentio de aquel
desierto que estuviere en mi
dominio se reduzca a la Fe de Cristo ”
para lo cual le dareis todo el agasajo
y tratamiento posible el cual ,
si quiere darme vasallaje usareis con el
en aquella forma que se acostumbra
con los que piden mi obediencia…o sa que se debe cuidar “lo temporal y
lo espiritual” por igual (11), de cómo se deben tratar a los indígenas y
aplicar castigos por desobediencia o rebelión (12-13), reafirmar el principio
del trabajo pagado evitando abusos(14) que se de conocimientos a los indígenas
(17) completada la misión se asegura el regreso a Rio de Janeiro de Lobo con su
natural rango de gobernador, pero se asegurará la continuación de la posesión y
acrecentamiento de la colonia con sucesores.
(21)
fijar reglas para el comercio con los castellanos, pago de derechos “que
por el tiempo adelante sin que de vuestra parte se introduzca el trato y
comercio con los castellanos y ellos lo
quieren introducir los admitiréis,
asentando primero lo que deben tener de
derechos de las haciendas que metieren…”
((23)
aumentar la población con vecinos residentes en Brasil que voluntariamente
quieran establecerse con sus familias en
la colonia, dándoles beneficios de reparto de tierras y obligaciones de
construir (24) fijar normas sobre administración de justicia (26) sobre
procedimientos de sucesión en caso de muerte de Lobo. (27), sobre apoyo de
religiosos que viven en Río de Janeiro para cumplir con los oficios católicos
en la colonia, (32), libertad para resolver aquellos casos que se presentaran y
no estuvieran comprendidos en estas instrucciones, lo hará según su prudencia y
acierto(34), absoluta confianza en sus dotes para actuar bien “en todas las materias“, política,
militar, eclesiástica, de justicia, tratamiento a “los gentíos“, para el triunfo de una empresa tan importante para
la corona de Portugal, gestionando un “buen gobierno de esta nueva Colonia”(36).
D. Manuel Lobo cumplió fielmente las
Instrucciones, demostrando que los títulos y méritos por los que fue escogido honraban tan importante misión, pero epor su su corta acción no pudo
demostrar sus dotes de administrador civil y de colonizador prudente, firme en
sus propósitos de engrandecimiento de lo que entonces no era más que una factoría experimental.3
Con
las Instrucciones del Príncipe D. Pedro en cuanto a considerar de “jure” sus derechos sobre las tierras en
la banda Norte del río de la Plata, interesa destacar que llegado a Río de
Janeiro el 1 de junio, el gobernador Manuel Lobo tuvo como prioridad arribar
cuanto antes al río de la Plata, anclar en la isla de San Gabriel,”posesión portuguesa“, para lo que
reunió fuerzas de infantería, caballería, piezas de artillería y víveres para
un año y embarcó a cuatro religiosos de
acuerdo a los propósitos de la Santa
Iglesia Católica para “atender las almas”
Fue con él como teniente, el futuro
gobernador de la Colonia D. Critovâo Dornelas Abreu, civiles, la mayoría
presidiarios, algunos negros esclavos, pero no familias, ni agricultores.
En otras palabras se estaba lejos del
espíritu de fundar una colonia estable, sino una factoría pero que a largo
plazo podría convertirse en llave de poderío económico en el río de la Plata.
Se conocía bien su doble vertiente: comercio legítimo y explotación de la riqueza ganadera que las vaquerías de la Banda
Oriental (insistimos jamás mencionada en documentos comprometedores) contenían en sus cuatro puntos cardinales,
fundamentalmente en el extremo O. “E baixo
da fronteira com Sâo Vicente”.
La historia militar con sus vicisitudes
inmediatas, tal como ocurrieron los hechos no le permitieron a Lobo, ver en
vida el triunfo de las propuestas del Príncipe.
Todo se redujo a levantar algunas tiendas de campaña, fabricar precarios
ranchos con madera y techo de paja y un pequeño astillero para uso inmediato de
construcción de lanchones.
Durante febrero se ampliaron las
construcciones apoyadas por un horno de ladrillos y piedras del lugar, zanjas
para la defensa y una choza destinada a
capilla.
Se incluyó para la evangelización de los
indígenas (instrucción 10º.) al
capellán P. Antonio Durâo da Mota, a Fray Francisco, y a dos jesuitas
los P. Manuel Pedroso y Manuel Alvares.
En principio se dispuso además de los
abastecimientos traídos de Brasil, la abundante pesca de río y no se acudió a faenar reses vacunas, pero al acabarse las
provisiones, el hambre se hizo sentir y las deserciones fueron un motivo de
merma de la población original.
Hay que
mencionar una importante afirmación cuando por Carta Regia del 7 de enero de
1682 extiende a las capitanías del Sur, la jurisdicción de Río de Janeiro, tal
como aparece en la letra del documento que recibió en Lisboa el nuevo gobernador Duarte Teixeira Chaves que partió
desde Lisboa el 19 de marzo en el San Carlos, artillado con 26 cañones y acompañado de una escolta
de 23 navíos, con destino a Bahía de
Todos los Santos
.
______
1. Carta patente del Príncipe regente de Portugal Carta
Patente del Príncipe Regente de Portugal designando al maestre de campo don
Manuel Lobo para el gobierno de Río de Janeiro (versión parcial, trad. WR).
Don Pedro & hago saber a los que esta carta patente
vieren, que teniendo respeto de los merecimientos que concurren en la persona
de don Manuel Lobo y en los servicios que ha prestado por más de veintiséis
años, desde el 1652 hasta el presente, en plaza de soldado, capitán de
infantería, capitán de caballería ligera y de coraceros, comisario general de
caballería y maestre de campo; hallándose en los hechos que tuvieron lugar en
el reino de Algarves, en la provincia de Alentejo, en la campaña de socorro a
Olivenza, en la reconquista de la plaza de Mourâo; en el sitio de Badajoz,
donde escogido con sesenta soldados de los mejores del Tercio para atacar el
fuerte de San Miguel, lo hizo a pecho descubierto hasta que le rindió; y
después que se supo que iba al enemigo sobre la plaza de Campo Mayor fue de
socorro de ella, estando cuatrocientos caballos en la raya de Castilla se
adelantó con cincuenta, y saliendo al enemigo con fuerza superior le atacó con
tanta resolución que nuestra caballería
no recibió daño alguno…. no siendo de menos importancia otros
encuentros…como se portaron en la batalla de Elvas (cuidadosamente marca
todas las acciones en que participó, destaca las campaña de 1661 al 63,la
reconquista de Evora, la toma de la plaza de Valencia de Alcántara en 1664, la entrada en Castilla, la exitosa
batalla de Monte Claros, entre otras).
Y espero que don Manuel Lobo en todo lo que le encargue me
sirva con el mismo celo y buena voluntad con que hasta ahora lo ha hecho,
conforme a la confianza y estima que tengo de su persona. Tengo por bien
hacerle merced del gobierno de Río de Janeiro para que lo desempeñe por el
tiempo de tres años…
Dado en la ciudad de Lisboa a ocho de octubre del nacimiento
de Nuestro señor Jesucristo de mil seiscientos y setenta y ocho. PRINCIPE-El
secretario Andrés Lopes de Souza, la hizo escribir.
2 Después que tomareis posesión del gobierno de Río de
Janeiro y dispusieres de él como convienen a mi servicio, tratareis de
preparaos para pasar a aquel distrito del Río de la Plata fletando navíos para
llevar oficiales de infantería y pertrechos necesarios para comenzar esta obra
y por cuanto ordené al teniente general Jorge Suárez de Macedo, que con ocasión
del descubrimiento de las minas de Paranagua bajase a aquellas partes y en
ellas viese el sitio más cómodo y capaz para poderse obrar la fortificación
para seguridad del puerto del mar como de la población de tierra, y en esta
flota me dio cuenta por carta de cinco de agosto de este año que del Río de
Janeiro pasaba a hacer la misma diligencia, y por lo que se entiende de su
carta podrá haber llegado a la isla de San Gabriel sin detenerse en otra alguna
diligencia de las que fueron encargadas cuando tengáis esta noticia trataréis
de apresurar cuanto fuera posible el
pasar a aquel sitio con todo lo que pudieres de lo más esencial para la
fortificación y población en caso que de partir vos antes de Río de Janeiro,
tengáis aviso de Jorge Suárez o hallareis cuando llegares a esta plaza de que
está fortificado en San Gabriel lo mandares socorrer de todo lo que pudieres y
fuera posible, partiendo vos luego sucesivamente tras este socorro siendo en
tiempo de monciones (¿) y en cuanto no los tuvieres le irías repitiendo todos
los socorros por mar y por tierra sin
avisarle que vais en persona ni darlo a entender, y a Jorge Suárez mando
escribir que no habiendo pasado al sitio de San Gabriel no continúe en
conseguirlo, más vaya al examen de las minas de Paranagua y de este paraje
venga luego al Río de Janeiro a verse con vos y daros noticia de lo que hubiere
hallado en el particular de las minas y las más que hubiere cogido sin pasar a
la diligencia que se le tenía encomendada del examen de los sitios del Río de
la Plata, y en caso que no tenga llegado a ellos como arriba se dice, viniendo
al Río de Janeiro a informaros lo llevaréis con vos en la forma que se tiene
ordenado, sin mostrarle alteración alguna ni darle a entender que su intento
fue reprobado y usaréis de él como por esta instrucción se os ordena, para lo
cual le remitiréis mi carta con las noticias del paraje en que estuviere.
Estando preparado como queda dicho, seguiréis vuestro viaje
al Río de la Plata, y conforme al parecer que se tomó de varias personas que navegaron por él se asentó que el sitio
más conveniente, más seguro y de mayor consideración era la isla de San Gabriel
que queda enfrente de Buenos Aires, y más adelante por el río arriba de
Montevideo por ser la de mejor fondo con agua, leña, sitio sano y fácil al
desembarque de los navíos y resguardo de los tiempos y dentro de la demarcación
y señorío de esta Corona en la dicha
isla, dispondréis luego la fortificación que se hubiere de hacer para seguridad
de las embarcaciones, que delineará el ingeniero con vuestro parecer y de Jorge Soares igualmente, obraréis la
fortaleza en la tierra firme, cogiendo el mejor sitio defendible y con las
calidades que se requieren para que se de la mano con el fuerte de la isla. Guarneciendo
una y otra cosa con infantería para que en todo acontecimiento os hallen
prevenido y para su defensa llevareis de la plaza de Río de Janeiro las piezas
de artillería que hallaréis más capaces… tendréis entendido que aunque tengo concedido dos capitanías de
tierra en aquella costa al vizconde
Aceca y a Juan Correa… entiende de la boca del Río de la Plata que tiene
principio en el cabo de Santa María y corre por la costa por la parte del Río
de Janeiro y el demás terreno de la boca del río para adentro que queda para la
parte sur de línea de su demarcación y
la que corre por el interior de la tierra pertenecen a la Corona a donde habéis de hacer las poblaciones, que pudieran ser según las familias que
quisieran pasar a vivir en ella y estas han de ser siempre realengas, sin tener
otro dominio y para que mejor entendáis lo que toca a las dos Capitanías
referidas y que para la parte del Sur que resta de la Corona se os da un mapa
de la boca del río y de aquella costa… y el demás terreno que queda
perteneciendo a mi Corona, mandaréis demarcar con marcos de las armas reales
para que nunca se pueda ocupar por personas alguna por ser de mi regalía.
. Sobre todo lo que en esta Instrucción os ordeno confío,
tendréis en todas las materias así de
lo eclesiástico como de la conservación del gentío, administración de justicia,
hacienda y guerra y demás cosas tocantes al buen gobierno de esta nueva Colonia
tal procedimiento como es de confianza que hago de vuestra persona encargándos
este negocio tan importante y os ordeno y mando que de todos me deis cuenta y
de los que sucedieren y entendieres tener yo noticia y la experiencia os
mostrare de ser necesario para el buen gobierno de las fortificaciones,
presidios y poblaciones de aquella Capitanía.
EL PRINCIPE / Lisboa, 18 de noviembre de 1678.
3. Instrucciones del príncipe de Portugal a don Manuel Lobo
para la fundación de Colonia del Sacramento. (Este documento está en el AGI,
Audiencia de Charcas, en noviembre de 1988, consultamos una copia en la
Biblioteca del Palacio Real de Madrid.
Si bien todo el documento es importante, citamos sólo los
artículos más relevantes a los efectos de esta investigación y que son los
citados, trad. W.R.)
Yo el
príncipe, como regente y gobernador de los reinos de Portugal y Algarves hago
saber a vos, Don Manuel Lobo, hidalgo de mi Casa, a quien tengo nombrado por
gobernador de Rio de Janeiro, que dándome cuenta Alexandre de Sousa Freire
cuando gobernó el Estado del Brasil y Joâo da Silva e Sousa gobernador que
también fue de Rio de Janeiro por los años de seiscientos sesenta y nueve y
seiscientos setenta y uno, enviando varios papeles e informaciones sobre
haberse de poblar las tierras de mi dominio que se hallan yermas en la
demarcación de la repartición del Sur, en el mismo Estado, que continuaban por
el Río de la Plata y Buenos Aires con Montevideo, por la fertilidad de ellas,
en que ya los castellanos tienen hechas
varias colonias en el territorio de las que pertenecen a esta Corona y cuando
convenía mandar tratar de aquella población en mis vasallos, se mejorarían y
mandándolo ver todo por Ministros del Consejo de Estado y otros con algunas
personas particulares, después de varias conferencias, informaciones y
pareceres que se hicieron notorias, hube por bien resolver que las dichas
tierras se poblasen y que para ese efecto se obrasen las primeras
poblaciones a costa de mi hacienda, y
por ser esta materia de la consideración que tendréis entendido y fiar de
vuestro celo, cuidado e inteligencia que en ella procederéis como de vos espero, fui servido que fueseis a poner
en ejecución esta nueva colonia, en la cual vos haréis como os ordeno y mando
por esta mi instrucción.”(En: Azarola Gil, La odisea de Manuel Lobo).
hora,
dejó 2. OCUPACION DE LA
ISLA DE SAN GABRIEL Y DE LA COLONIA DEL SACRAMENTO EN ENERO DE 1680.
El 8 de diciembre
de 1679, desde el puerto de Santos partió una flota que llegó a Maldonado el 31
continuando la travesía hasta la isla de San Gabriel, la que alcanzó el 21 de enero de 1680 y pocos días después
pasó a tierra firme en la Banda Oriental, para fundar la Colonia del
Sacramento.1
Portugal
no tuvo duda sobre el éxito de la
operación cumplida y que la ocupación de la Colonia debía
mantenerse a cualquier costo como dijo
en esta carta firmada y fechada en Lisboa el 16 de octubre de 1680: ” Con Manuel Lobo, Yo el Príncipe con Manuel
Lobo. Yo el Príncipe os saludo. Con gran regocijo se recibe vuestras cartas del 12 de marzo, en que relatais con
detalle todo lo sucedido desde que salistéis de Rio de Janeiro hasta fondear en la isla de San Gabriel; como disteis principio a
la ciudadela de la que enviaste un
plano que me complací mucho de ver”.
Mas
adelante afirmó la decisión de
asentamiento como propiedad de su corona; “lo
que importa es preservarlo que importa es perseverar en lo comenzado y
fortificar y prevenir de moso que si os acometen hallaren en vos y en vuestros compañeros todo el valor y la resolución para conservar el crédito y
la reputación, como habéis dado
experiencia en las muchas ocsiones
en que os hallástei…”
. La noticia de la ocupación de la Colonia do
Sacramento llegó de inmediato a Buenos
Aires y el gobernador D. José Garro
tomó medidas concretas:
simultáneamente comunicó al Superior de los jesuitas en las reducciones
guaraníticas del Paraná y del Uruguay, P. Cristóbal de Altamirano, la situación
y al mismo tiempo que había instrumentado una fuerza de ataque, para la que le
solicitó apoyo:
“…afianzo aquí la mayor
fuerza para rechazar esta población que hoy tienen tan débiles que así que
Vuestra Paternidad vea ésta, aliste tres mil indios de los de esas doctrinas,
escogiendo a los de más satisfacción y curso en las armas, bien prevenido que
yo estoy satisfecho tenga en esto Vuestra Paternidad, especial distinción con
sus armas…” 2
No agotó aquí su
gestión e inició un intercambio de
cartas con D. Manuel Lobo, la primera con fecha 9 de febrero, en la que le
comunicaba: «la causa de haber hecho pie en tierra de la corona de Castilla en
quieta y pacífica posesión de esta ciudad de más de ciento veinte años a esta
parte… /era motivo de su preocupación, por lo que deseaba saber a ciencia
cierta / “si la venida de V S. ha sido
con ocasión temporal, o para negocio que no pida nuevo término, será la
respuesta más cumplida levarse cuanto antes dando la salida que pareciese a
V.S. más justificada…”
La respuesta de
éste no sólo evadió la cuestión de
fondo sino que la desvió para demostrar
la legitimidad del acto.3
“Como el príncipe
Nuestro Señor, que Dios guarde, en las Reales Ordenes que da a sus gobernadores
ultramarinos, manda que hallándose aquellas provincias de que les encarga con
sobrados moradores les busquen nuevas tierras para que viniendo con más
comodidad las puedan cultivar me resolví, luego que llegué al Río de Janeiro
(por la propuesta que la Cámara de aquella ciudad me hizo sobre el particular),
embarcarme con la gente que me fue posible acomodar en estas embarcaciones,
dejando orden de que me siguiesen otras que por instantes espero, buscando
parte conveniente para hacerles nuevas situaciones; y habiendo discurrido toda
la costa desde aquella plaza a este sitio, no hallé otro más acomodado así por
el puerto, como por lo que se conjetura de las tierras; esté V.S., muy cierto
que cuando me determiné a poner los pies en ésta fue con la infalibilidad, que
así ésta, como otras muchas, están dentro de los límites de la corona de
Portugal, y son dominios del Príncipe Nuestro Señor y como así sea sin la orden
expresa de dicho Señor no determino volver atrás ni un paso, y como las dos
Coronas tienen contraído entre sí una paz tan firme y que esperamos se continúe
por muchos años, las Personas Reales de una y otra como sus Consejos resolverán
lo que les parezca más conveniente”.4
Varias reuniones inconducentes entre los
comisionados españoles y Lobo, hizo que
Garro convocase a la Junta de Guerra el 13 de febrero, que contó con la asistencia del Obispo,
donde se decidió llevar adelante una operación militar que contaría ahora con
el apoyo de fuerzas del interior de Argentina y del las Misiones jesuiticas del
Paraguay.
En el intervalo,
Lobo buscó nuevas negociaciones con Garro, el Obispo y los Cabildantes, pero
sin cambiar la tesitura de justificar la conquista, pero todas fracasaron,
determinando por fin que Garro ordenase el 15 de julio el inicio de las hostilidades.
Los españoles
atacaron las fortificaciones y después de varios encuentros la infantería santafecina consiguió reducir
uno de los baluartes el 7 de agosto y
entonces se produjo la rendición de la
plaza. 5
No
dudó que esa era su responsabilidad y
que lo correcto, después de rigurosas consultas con todas las
autoridades locales, era ordenar
a sus oficiales iniciar la ofensiva militar, que se cumplió el 18 de
agosto de ese año.
En un documento del Archivo Ultramarino
de Lisboa leemos:
” O
governador de Rio de Janeiro D. Manuel Lobo partiu d´alí em Setembro de 1679 com 200 homens e alguns casaes para fundar a Colonia do Sacramento, e em Janeiro subsecuente
entrou no Río da Prata.
Sete mezes e cinco dias
depois da fundaçâo da Colonia o governador de Buenos-Ayres D. José
Garro a tomou de assalto.”
De
inmediato, Portugal reclamó diplomáticamente tal “sucesso e um atropêlo”
y le dio tan buen resultado que consiguió su reintegro pacífico.
Se dijo que, políticamente, pesó mucho
la debilidad de la corona española de Carlos II y en consecuencia los
portugueses recibieron por parte de Madrid la satisfactoria noticia de que firmarían el Tratado Provisional del 7 de
mayo de 1681, que “restituia esta praça ao dominio portugués; sendo ella
em 1683 entregue provisoriamente a
Duarte Teixeira Chaves, que enseguida entregou
ao governador Sebastiâo Xavier da Veiga Cabral, nomeado pela Corte de
Lisboa”.
Los cortesanos españoles, para justificar su
incompetencia, en un acto indigno,
respondieron que “el atropello / aludido
/en la “reclamación lusitana” fue obra personal del gobernador Garro quien había ” decidido la acción militar por
iniciativa propia” y “sin consultar “a
la Corona,”.
Esta infame acusación que pretendió salvar
el honor del rey y sus asesores, está
desmentida por probada
documentación publicada donde se mencionan las
consultas de Garro a la Junta de
Guerra de Buenos Aires, al Virrey de Lima y al Superior de la Compañía de Jesús
antes de ordenar al mariscal de campo
Vera y Muxica que la sitiara.
Están además las cartas cruzadas con Lobo,
condenatorias de la actitud tomada por Madrid que demuestran la bajeza
moral de los cortesanos.
Garro fue sancionando, trasladado a Córdoba, y una vez levantada la pena se le nombró en 1682 gobernador del reino de Chile . que significaba una degradación
de rango como alto funcionario Real.
Otro testimonio, el 16 de enero de 1681 el
arzobispo D.Melchor de Liñan y Cisneros como virrey de Lima , escribió un
extenso relatório que llevó por título:
” Al duque de Medinaceli, Primer
Ministro, sobre los sucedidos entre
castellanos y portugueses enfrente de
Buenos Ayres”, en el que
dejó a salvo la honorabilidad de Garro quien había cumplido con todos los deberes
de su cargo. (Archivo Colonia,
Biblioteca Nacional, Madrid, legajo 1030)
A comienzos
de ese mes llegaron a la Corte en
España los pliegos con informes minuciosos en los que el gobernador de Buenos
Aires narró los acontecimientos y para mayor
abundamiento adjuntó un mapa de
la región que serviría de base a las posteriores reclamaciones que Castilla
hizo a través de su embajador en Lisboa
Cuando
esto estuvo en conocimiento de Castilla
la inquietud llevó a consultar a los asesores del reino, y así vemos que en el Archivo de Simancas ( Legajo
2457 moderno) se encuentra el Informe de D. Antonio de Solís, reputado cosmógrafo a quien se le pidió con su
reconocida autoridad la opinión sobre
este asunto.
En forma
tajante se expresó el 15 de octubre de 1680:
” Y fuimos de
parecer que la Provincia del Paraná, donde se decía que beneficiaban una mina los portugueses y la de Paraguay, Río Paraná y de toda la
tierra que ay entre el Río de la Plata
y el Río Grande viene a ser de las Conquistas de Castilla y que la isla de San
Gabriel no sólo está en nuestros
límites sino que dentro del Río
de la Plata de que su Majestad tiene posesión
desde su primer descubrimiento”.
El 7 de
mayo de 1681 se firmó el Tratado
Provisional , que “restituia esta praça ao
dominio portugués; sendo ella em 1683 entregue provisoriamente a Duarte Teixeira Chaves, que enseguida
entregou ao governador Sebastiâo Xavier
da Veiga Cabral, nomeado pela Corte de Lisboa”.
A raíz de este
nuevo e inesperado giro de los acontecimientos, Carlos II actuó con prudencia
sospechando del apoyo que Francia e Inglaterra prestarían a Portugal en caso extremo de lucha armada .
Mientras tanto la
falta de entendimiento entre los comisionados de ambas coronas por la disputa de límites se resolvió
recurrir a la tradicional:
decisión del Papa Inocencio XI, quien nunca dictó providencia.
El
traspaso formal de la Colonia al gobernador de Rio de Janeiro que la tomó en
nombre de su corona el 12 de febrero de 1683 quedó bajo responsabilidad del nuevo
gobernador de Buenos Aires, José de
Herrera y Sotomayor.
El reinado de Carlos II entraría en una
crisis final cuando confirmó por testamento que a su muerte la corona
española sería ocupada por el
borbon Felipe V .
La
confrontacion entre ambas coronas era un asunto irreversible al no llegar a un acuerdo
con honor y se volvió a insistir con la
añeja y obsesiva pasión de Carlos I que desde 1531 hasta el
fin de su reinado en 1556, que
reclamó sin tregua la propiedad
absoluta de España sobre la navegación del Río de la Plata, expulsando a los
extranjeros por las armas si fuese
necesario.
En el mismo orden de prioridad había
insistido su heredero Felipe II que
ascendió al trono de la Unión Ibérica
en 1580,pero adversos
acontecimientos militares y
diplomáticos dejaron en claro que todo quedaría postergado por dos siglos hasta 1750 con la firma del Tratado de
Permuta.
Entrando en
la hipótesis demostraré
que la historia política,
militar, comercial, diplomática general de Europa y en particular de dos de
sus protagonistas en la confrontación
como España y Portugal desde 1678 a 1778 , ejerció una fuerte
influencia en el cambiante destino “da Colônia do
Sacramento e por enquanto tuda
bacía do Prata”.
Desde entonces y por un siglo se
inicia un proceso de gran complejidad
en varios aspectos, con salientes perfiles
que felizmente en su mayor parte
está resguardado en la
tan variada cantidad y calidad
de documentos en los archivos, de
Lisboa, Madrid, Río de Janeiro y Buenos
Aires.
Opté por concentrarla en la confrontación de ambas coronas como
“norma” y no como excepción,dentro de
dos fechas: 1678-1778 que “consolidam
o confronto da Espanha e Portugal pela dominaçâo da Colonia do Sacramento”.
La variante sustantiva estuvo en que mientras que en los siglos XVI- XVII
la consolidación del comercio portugués con el Oriente tuvo dos fases:
primero explorar y después fundar
factorías, aquí se produjo un proceso inverso: “se ocupaban tierras fundando
el principio de que eran “propriedade
da corôa portuguesa” o dichos de otra
forma otra ” sem dúvida pertencem a
corôa de Portugal”.
Para reafirmar ese principio D. Pedrolo dijo
enfáticamente y lo hizo saber al mundo europeo que fueron “los castellanos los que las
usurparon y fundaron caseríos para justificar
su permanencia”.
Si como dijimos
antes, en el reinado de Juan III se pensó en conquistar las minas potosinas como estaban convencidos en Castilla (lo que pongo en duda por
los argumentos expuestos) ahora en 1680 el panorama estaba totalmente despejado
por el descubrimiento de grandes minas
en el propio teritorio brasileño.
En Europa por razón de la demora en las
comunicaciones, se ignoraba ese dato
importantisimo que al filo del fin del siglo XVII, había abundante oro y plata en Paranagua y a
comienzo del XVIII funcionaba la
extracción en las de Gerais y
simultaneamente de piedras preciosas en Diamantina.
_______
1. Creemos oportuno citar lo que consideramos como
antecedentes a la llegada oficial de Manuel Lobo a la isla de San Gabriel,
basándonos en documentos existentes en el Archivo General de la Nación
Argentina (Buenos Aires), numerados como 74-4-13 y 76-2-23, como por ejemplo:
Enero de 1671 llega
desde Bahía un patache con once religiosos
con destino a Buenos Aires y el capitán pide autorización para “carenar” en la
isla y se le otorga.
En marzo de 1676
hay una carta del gobernador de Buenos Aires D. Andrés de Robles comunicando al
rey sobre la “presencia de comerciantes
holandeses” que negociaban en la ciudad pero su base de apoyo (donde carenaban
, cortaban leña y se abastecían de agua), era la isla grande.
Por último en 1678 una curiosa incursión en la costa del río Rosario dejó señales grabadas
en las piedras nombres y fechas, las que fueron encontradas recién en 1694.
En cuanto a otros
datos aportados por investigadores brasileños como Pandía Calogeras y Aurelio
Porto, dan como cierto que en 1643 el gobernador de Río de Janeiro Salvador
Correa de Saa e Benavides manifestó a la corona que la toma de Buenos Aires,
parecer factible, le daría a Portugal la oportunidad de llegar sin riesgos al Potosí.(¿)
Otra de Calogeras
que: en 1656 el mismo gobernador solicitó al monarca le otorgase los beneficios
de una nueva capitanía que comprendería
de San Vicente al Río de la Plata, argumentando la conveniencia de una
expansión.
Consultado el
Consejo Ultramarino, aunque no se le concede) ve como positivo este último
aspecto.
A su vez Porto se refiere a expedientes reservados en
los archivos de Lisboa en los que se insiste
en el mismo tenor, además desde Río de Janeiro se eleva un informe sobre la “necesidad” de fundar un presidio en la banda Norte del
río de la Plata (1675).
2 Desde antes de la llegada de Lobo a la Colonia los
jesuitas incursionaron en la Banda Oriental con “recogida de ganado” que
engrosaron sus estancias, v. AGI 74-14-13. Carta al Rey del gobernador Agustín
de Robles del 25 me mayo de 1678.
3.Manuel Lobo (Lisboa 1635-Buenos Aires 1683). Bautizó con
el nombre de Colonia del Sacramento por ser en Lisboa, Hermano de la Cofradía
del Santísimo Sacramento.
En la toma del baluarte por las tropas españolas de Vera y
Muxica (agosto 7 de 1680), fue
hecho prisionero y es trasladado a
Buenos Aires.
Debido a su
estado de salud (se dice que estuvo con
fiebres
cuando el asalto), fue trasladado a Córdoba del
Tucumán el 8 de abril de 1681 a donde llegó el 6 de
mayo.
Permaneció
“sin salir de ella hasta que el virrey de
estos reinos
disponga” por disposición del gobernador
José de
Garro.
Lo
regresaron a Buenos Aires donde falleció el 7 de
enero de
1683.
Según documentos las fuerzas de Lobo, comprendían 3 compañías de
infantería, una de caballos corazas, 18 piezas de artillería y pertrechos y
materiales suficientes para una fortificación.
Su flota se componía de 2 navíos de alto bordo, 2 zumacas, 3
lanchones y una piragua. Acompañando a la tropa iban tres religiosos, uno
jesuita.
La colonización se hizo con gente reclutada en Río de Janeiro y
San Pablo, de variado origen, como artesanos, presidiarios, y vagabundos, sin
ninguna preparación para la empresa (como le hace saber el gobernador al
príncipe D. Pedro, el 26 de setiembre de 1680).
Datos en Anais da Biblioteca Nacional, Río de Janeiro, v. XXXIX
4. Por su interés y alusión
directa a este asunto citamos un fragmento de “Historia da America Portugueza”
publicada por Sebastiäo Rocha Pitta en
Lisboa en 1730 donde da por sentado la leg{itima propiedad que Portugal tiene
no solo sobrevla colonia del sacramento sino Las tan disputadas tierrasa
aledañas:
” Vai esta regiäo
continuando-se ate o Rio da Prata, onde temos a Nova Colonia do Sacramnento…na
distacia de sessenta leguas defronte f}da cidade de Buenos Aires. Da sua boca
ate nossa colonia ha seis rios, dos quaes so em tres se entra ,que Sáo o de
santa Luzia, o da Conceicao e do Rosario…” En: Livro segundo, 110.
5. Vera y Muxica acampó a una legua de distancia y se
movilizó según órdenes del gobernador de Buenos aires, nunca por su iniciativa.
El combate, aunque
duró una pérdidas en ambos ejércitos, si nos atenemos a las cifras conocidas de
150 indios misioneros y 5 españoles muertos, 11 heridos y por la parte
portuguesa 120 muertos y 150 prisioneros.
3. RECLAMO DIPLOMATICO DE LISBOA ANTE LA
RECONQUISTA POR EL GOBERNADOR DE BUENOS AIRES EN AGOSTO DE 1680.
Reconquistadala Colonia del Sacramento por
los españoles, la diplomacia portuguesa
entró en acción con una dura confrontación presentando una pieza jurídica de “direitos legítimos acima da sua ocupaçâo” y fundó sus argumentos
netamente históricos sobre su prioridad en el descubrimiento del Río de la
Plata por los portugueses en 1502 por la expedición de Américo Vespucio.
“Con
que bien conferidas las historias, los tiempos y noticias,se hallará que la
corona de Portugal usó de todos los actos de posesión que más acostumbran ratificar el derecho de los
Príncipes. Porque comenzando en Pedro Alvares Cabral ,que la tomó en el puerto
de Santa Cruz, como cabeza de todo el Estado del Brasil, lo hizo comprendiendo
en él todos sus puertos y costas del continente. Continuando en Américo
Vespucio la ratificacción como primer descubridor del río de la Plata. Siguióse
Martín Alfonso de Sosa (sic), pusieron marcos e hicieron marcos e hicieron
poblaciones. Continuándose la navegación del mismo río, entraron y salieron
libremente los navíos portugueses….se satisfizo con la primera obligación del dominio de las conquistas ,usando
todo el derecho de poseedores…”
“Y por el
contrario la corona de Castilla. en casi dos siglos que hace del ,primer
descubrimiento hasta hoy, no se sabe más de un solo acto de aquella llamada
posesión de Juan Díaz de Solís, que sobre ser inválida por falta de título se
obró sin poder ni orden del Sr .Emperador Carlos V”.
Sin perder tiempo en ese año difundieron en
Europa la “Noticia e Justificam do titulo e boa fe con que se obrou a Nova Colonia
do Sacramento, nas terras da Capitania de Sáo Vicente,no sitio chamado Sáo
Gabriel , nas margens do Rio da Prata“.(Addenda 1).
En
este importante documento que por su contenido contiene el espíritu y
la letra que se describe en la respuesta
de los cosmógrafos portugueses en contra de la “Memoria y Disertación sobre el Meridiano de demarcación”…de los
marinos españoles Jorge Juan y Antonio Ulloa, escrita en función de su calidad
de representantes de Castilla en las reuniones con los portugueses para dirimir
una vez y para siempre los términos del Tratado de Tordesillas.
El
documento al que hacemos referencia fue publicado en Lisboa en 1681, se tradujo
al francés y al castellano se dio a
conocer como prueba irrefutable del “correcto
Proceder de la Corona Portuguesa” en tan espinoso asunto político y
diplomático.1
Debemos
recordar que la consecuencia de las
interpretaciones que dieron los cosmógrafos españoles con reconocida
autoridad y recogida en “Memoria y
Disertación de 1681“… no fueron refutadas sino directamente negadas en la “Contestación de Portugal“ fruto
de inconducentes reuniones que
se llevaron a cabo entre representantes
de ambas coronas en los meses de octubre.-noviembre de 1680 .
Fiel a su tradición ,hubo dilaciones
por parte de la delegación
portuguesa, aprovechando detalles circunstanciales, para ganar tiempo debido a
la falta de noticias recientes sobre la
realidad de la Colonia de la que nada se sabía en Lisboa, en otras palabras
hasta donde llegaba la ocupación española, por que tiempo, con cuantas fuerzas
reales contaba sitas en la plaza, artillería, armamento de mano,
abastecimientos de boca. Todo se demoró hasta
que el 18 de enero del año siguiente, cuando se respondió al
pronunciamiento castellano.
Consecuencia directa de esta primera y
directa confrontacion fue la firma del
Tratado Provisional el 7 de
enero de en 1681 que obligó a España a
devolver la Colonia a Portugal.
La primera observacion es un merecido elogio a la inteligencia con que
la diplomacia lusitana ejerció sus mejores virtudes logrando beneficios sin ningún costo ni político ni militar .
Es una
demostración cabal de mi hipótesis de que estos hechos no deben
juzgárse como aislados, sino dentro del cuadro de general decadencia política que vivía la corona española con ministros cuyos actos de soberbia
estaban reñidos con la realidad
de su tiempo.
También hay que
destacar como antecedentes para la mejor comprensión, la tenacidad portuguesa de mantenerse en el río de la Plata y extender en lo posible
“sua colonizaçâo até Montevideu”
desde que el Tratado de 1681 admitió el
debate sobre una jurisdicción que hasta aquella fecha España había considerado
no negociable y que prolongó la concesión hasta el punto de ” convenir en un arbitraje si sus derechos
fuesen contestados en el seno de la comisión prevista”
Portugal iniciaba por su cuenta y riesgo lo que consideraba un
“ direito legitimo a fundaçâo de máis de um ponto” en la banda septentrional del Río de la Plata,
que tenían puertos reconocidos como los de Montevideo y Maldonado y un
territorio rico en praderas y miles de
cabezas de vacunos.
De su
lectura lineal se desprende que como alegato jurídico ” La Noticia e Justuficam…”
afirmó el respeto a todos los
acuerdos de paz suscritos entre ambas coronas y que fue Portugal bajo el
reinado de D. Manuel I se afirmó en fueron “os
portugueses que fizeram a descoberta da bacía do Prata” y que
por tanto recurriendo al viejo principio establecido por el Papa Sixto
VI en 1481 de que quien “llega primero y
descubre tiene derecho de posesión” .
Esta
réplica con fundamentos jurídicos e históricos a la reconquista militar
española, se convirtió ante el mundo europeo en un documento finamente
redactado, con el tradicional estilo diplomático lusitano, medido en su
lenguaje y esquivó en sus afirmaciones para demostrar “seus legítmos direitos sob
A Nova Colonia do Sacramento…fora domínio
da Capitanía de S. Vicente..” y así continúa con argumentos que
consideraban irrefutables.
Aunque
no se hizo esperar la respuesta
española, sosteniendo que desde
Tordesillas esas fueron siempre tierras de Castilla y que para este reino lo ocurrido se encuadraba dentro de lo que
se consideró propio de una defensa
militar de su colonia en el Río de la Plata.
En esos
términos lo hizo saber el Embajador
abad Maserati acreditado en Lisboa cuando por orden de Carlos II prtesentó una
reclamación que resultó intrascendente y nunca
pasó de “protesta formal”.
Hay que observar la pormenorizada
introducción al llamado “Justificam…” documento, en la que se hace la defensa
de la fundación quitándole cuidadosamente todo entorno “de ocupaçâo militar” que hubiese sido comprometedor para Portugal.
Como afirmó el historiador uruguayo D. Luis
Azarola Gil en su libro sobre la
Colonia del Sacramento:
“Este acto internacional fue una abdicación sólo
explicable por el estado de decadencia a que habían conducido a la metrópoli
múltiples causas conocidas, desde la incapacidad de su monarca hasta la ruina
de la hacienda pública. No puede juzgársele como un hecho aislado, sino dentro
del cuadro general lamentable que ofrecían la nación y sus dirigentes; pero
cumple destacar como antecedentes para la mejor comprensión de la tenacidad
portuguesa, en mantenerse en el Plata y extender luego su colonización hasta
Montevideo, que el Tratado de 1681
admitió el debate sobre una jurisdicción que hasta aquella fecha España había
considerado inobjetable; y prolongó la concesión hasta el punto de
convenir en un arbitraje si sus derechos fuesen contestados en el seno de la
comisión prevista”
.Se iniciaba una nueva historia política,
militar y comercial en el Río de la
Plata con un Portugal que confió sólo
con sus fuerzas navales y de tierra,
sin apoyo de su aliada Inglaterra, concretó un típico procedimiento de expansión territorial, creyéndose con “legítimos derechos a fundar
establecimientos en la banda N. del río de la Plata” consideradas un apéndice geográfico de
sus tierras sureñas en Brasil. con salida al Atlántico Sur (Maldonado), y
próximos a Buenos Aires (Colonia).
Hay que admitir que en ese momento Portugal
con gran serenidad adoptó la postura que más le favoreció aplicando el
principio de mayor conveniencia a sus
interse comerciales.
Demostró firmeza
al organizar una expedición al Río de la Plata. convencido de que era asunto de coraje llevarla adelante, que éste
le sobraba al Príncipe Regente D. Pedro y
a sus consejeros más influyentes.
El Comandante de la Armada
brasileña y respetado
historiador D. Eugenio de Castro, que investigó los pormenores de la
expedición de los hermanos de Sousa, sostiene queen 1531 los reales motivos fueron
cuatro: 1.) explorar la costa brasileña de N-S en su totalidad, incluyendo su
extensión al río de la Plata, 2) terminar con la piratería de los corsarios
franceses (la corona dio orden terminante de apresarlos), acopiadores de “pau do Brasil”” con destino a
Europa, 3 de ser posible intentar conocer lo mejor de la verdadera riqueza de la Sierra de la Plata,
con vista a futuras penetraciones, 4) colonizar la región.
Estamos en 1680 y
los motivos 1,2 y 4 mantanían el mismo valor.
En todo el
proceso está implícita y con mucha
fuerza la necesidad imperiosa de imponer
la “libertad de navegación por el
río de la Plata” por la que luchó siempre Portugal legal y
pacíficamente sin incurrir ni en la
piratería practicada a vista y paciencia por ingleses y holandeses en los siglos anteriores, ni tampoco provocando un conflicto armado para el que
no estaba preparado al no disponer de un armada ni fuerzas de tierra
suficientes.
Consecuente con el
argumento jurídico al que aludimos al principio, aquí se trataba únicamente de
ser “ocupante de tierras baldías”
y Portugal daba por sentado ante las
Cortes europeas que al firmar la orden de poblar la región con civiles,
militares solo de apoyo para su defensa
y algunos clérigos , no merecería recibir ningún reproche diplomático, ni sanción moral..
De ahí pasar
de la etapa inicial de factoría a una
segunda con población estable formada por
artesanos, familias, labradores, gentes con varios oficios, sembrar,
criar ganado y pescar, dejando para el resguardo una pequeña guardia de
soldados, era un paso factible de cumplir y lícito a los ojos de las
cancillerías europeas.
Esa empresa fue la que llevó pacíficamente el
gobernador Francisco Naper de Lencastre
en 1690.
Además los
portugueses estaban seguros de que desde su colonia del Brasil con un Río de Janeiro puerto operativo se podría
dar razonable apoyo al fundamento
geopolítico de “entrada na bacía do
Prata” y cada paso se iría
evaluando según la reacción política y militar de España pero cuidando su
repercusión en Francia e Inglaterra cuya opinión siempre tomaron en cuenta
los consejeros reales.
En cuanto a
Madrid, José de Herrera y Sotomayor
gobernador español de Buenos Aires una
vez más reiteró lo que ya había pedido a la Corona en 1683, “fundar
en Montevideo un fuerte y defender Maldonado de los portugueses” cuyos
planes se anunciaban a voz en cuello.
CAPITULO 3
. BREVE RELACION HISTORICO-POLITICO DE EUROPA
1700-1777
SU REPERCUSION EN LA COLONIA DEL SACRAMENTO.
.Recordemos ante todo que en 1696
Portugal y Francia firmaron un Tratado de Alianza y Garantía del
testamento del rey D. Carlos II de España, celebrado entre Don Pedro II y Luis
XIV, donde se destacan en los arts. 10º. al 13º. las pretensiones de Holanda e Inglaterra “contra Portugal “ y el apoyo que le prestaría Francia en caso de
que ambas o cada una por separado
intentasen atacarla militarmente.
Sin embargo iniciada la guerra de Sucesión española, este
pacto quedó sin valor cuando D. Pedro
II se inclinó a favor del triunfo del archiduque Carlos de Habsburgo y firmó
con él un Pacto 16 de mayo de 1703 que contó con la aprobación de Ana la reina de Inglaterra.
Salvó los
artículos “secretos” el
apoyo de Inglaterra le garantizaba el
dominio total de la Banda Oriental,
pretensión que nunca abandonó desde 1os siglos XVI-XVII, aunque tuvo que pagar
muy cara esta protección con las duras cláusulas del tratado de Methuen del 27
de diciembre de 1703.
Sin importarle la
prohibición española, D. Pedro II en
Carta Regia del 18 de junio de 1702 abrió 1os puertos portugueses a los navíos
ingleses y holandeses para establecer “livre
comércio”
Mientras tanto
entre otros beneficios que obtuvieron los
aliados y en particular Inglaterra, fue
el uso de los puertos portugueses para sus operaciones navales y
desembarco de tropas como ocurrió con las que provocaron el alzamiento de los
reinos de Aragón contra Felipe V.
También se supo
que soldados portugueses entraron en Madrid en 1706 acompañando las acciones militares de Carlos III de
Habsburgo en procura de afianzarse como rey de España.
A la muerte de Pedro II en 1706 ascendió su hijo Juan V que reinó hasta la suya en 1750.
Como es sabido los asuntos regionales del
Río de la Plata en la primera década del siglo XVIII ,se discutían , negociaban y se resolverían
desde una Europa convulsionada por la Guerra de Sucesión.
En los
hechos el Tratado de Utrecht que selló la paz entre España e Inglaterra del 6
de febrero de 1715, significó que esta
última exigiese el privilegio de concesión en el negocio de
asiento a favor de la South Sea Company (26 de marzo de 1713) por 30 años (hasta el 1 de mayo de 1743)
sustituyendo a la Compañía Real de Guinea en el Atlántico Sur.
Era como decir que tomó
prácticamente en sus manos el monopolio del comercio con el Río de la
Plata (y Perú añadimos), aunque admitiese la jurisdicción española en tierras y
mar americanos
Se aceptaba
“como regla general y fundamental que
el ejercicio de la navegación y comercio
con las Indias Occidentales de
España quede en el mismo
estado que se encontraba en
tiempos de Carlos II” (art.88), con lo que Portugal aplicaba un concepto
demasiado valioso para sus intereses comerciales.
Con el
Tratado de Paz del 13 de julio de 1713 España cedió a Inglaterra otros
privilegios como que “los navíos británicos no serán molestados por
las autoridades españolas salvo que fueran sorprendidos comerciando ilícitamente” (sic)..
Pero
el mayor de todos era
que podía introducir 500 ton. de
mercaderías con los navíos de permiso sin control, por lo que el tráfico de esclavos abría una brecha en el régimen cerrado
monopolista español.
En Indias
bajo los principios del mercantilismo
comunes en toda Europa, impedían que “extranjeros” negociasen con las
colonias y todo se manejara en beneficio de la metrópoli.
Pero hay que
convenir que en el caso concreto de España
los impuestos recaudados para financiar las costosas guerras y la
incompetencia de los que orientaban la economía la llevaron a la
decadencia en la industria, arruinaron
los negocios y para salvarse de
una catástrofe finaciera los comerciantes
de Sevilla del siglo XVII terminaron convertidos en agentes- vendedores
de productos fabricados en otras naciones europeas.
Debemos
volver a la “trata de esclavos africanos”
conviertido en un redituable negocio manejado
por empresas con nombre propio, como la citada South Sea Company para eses
negocio, de ahí derivó que entre las ventajas conseguidas por los operadores
ingleses sobre la corona española
estuviese la de que sus barcos gozaron de
autorización para entrar en puertos de Indias y vender otras mercancías,
aunque la única legalmente autorizada fuese la de los esclavos, que no pasaba
por la casa de Contratación de Sevilla ni
para registro o pago de impuestos.
De gran
importancia es tener presente otro hecho paralelo como que durante la guerra de
sucesión el 10 de julio de 1707 se
firmó en Barcelona un Tratado entre
España y la Gran Bretaña, por el litigante habsburgo, duque de Austria, coronado como Carlos III Rey de España y la Reina Ana ,que permitiría (de triunfar
militarmente )el comercio inglés en América Española con “exclusión perpetua de los franceses“
La
situación no cambió en los puertos españoles del Pacífico donde los franceses seguían siendo dueños de
negocios y de las redes de contrabando que perjudicaban a los ingleses
Esto llevó
inevitablemente a estudiar no sólo la estrategia militar del curso de la Guerra
de Sucesión, sino más en los aspectos comerciales y por mecanismos políticos se
buscaron soluciones no demasiado radicales, y se encontró una que fue la de
iniciar conversaciones de paz
a partir de 1708 con Felipe V que
soportaba una larga y costosa guerra sin horizonte a la vista..
La
negociación tuvo avances lentos, recién
a fin de 1710 hubo ciertos puntos de encuentro y a mitad del año siguiente se fueron concretando los
términos para un tratado de paz, pero
en el que Inglaterra, corona triunfadora, puso condiciones que la favorecían en
lo inmediato y en el mediano plazo.
(Datos en la :Biblioteca Nacional Rio de Janeiro
/Secçâo Colonia).
Con
justicia se afirmó que con Utrecht terminó el “periodo hispanico” y que los reinos de Indias pasaron a ser las “colonias de América” en la interpretación inglesa, francesa y portuguesa para nombrar las antiguas Indias Occidentales españolas.
Pasó el tiempo y
el 9 de noviembre de 1729 se firmaron los artículos separados anexos al
Tratado de Paz, Unión, Amistad y
Alianza defensiva entre las coronas de
España, Francia e Inglaterra.
El panorama europeo
cambiante en alianzas puntuales, lleva a los Borbones a partir de 1733 a la
firma en El Escorial del Primer Pacto de Familia con carácter defensivo y
ofensivo.
Más adelante el 15
de marzo de 1737 se acordó “terminar
ciertas diferencias entre las cortes de España y Portugal” con la mediación
de Inglaterra y los Países Bajos que se culminó con la firma de la Paz de París (16 de marzo de 1737), entre
España y Portugal que por su art. 4 (v. Tratados), “deja los negocios como antes“, de
modo que lo legal y el contrabando fueron paralelos en el Río de la Plata.( Addenda 6).
Los
desencuentros por intereses siguieron en pie
y en 1739 Inglaterra entró en guerra con España que duró hasta 1741,
pero es necesario decir que ésta no
modificó sustancialmente la situación de la Colonia del Sacramento la que
siguió en poder de Portugal quien
multiplicó los negocios entre el
Janeiro-Buenos Aires-Lisboa, contenido en
“Post hoc, ergo porpter hoc”
es decir “en consecuencia” todo
quedaba igual, nada había cambiado sólo mejores ganacias para Lisboa.
Es en 1741 que con
motivo de la Guerra por la Sucesión de Austria, España firmó el Segundo Pacto de Familia y
participó militarmente en la misma.
Con la muerte de
Felipe V en 1747, ascendió Fernando VI
bajo cuyo reinado 13 de enero de
1750 se produjo un cambio radical en la política de la Colonia al firmarse el Tratado de Permuta y los pasos siguientes con la entrega de los pueblos misioneros que
generaron la guerra guaranítica, a la
que nos referiremos particularmente.
En ese año D. José I ascendió a la corona de Portugal y
nombró al marqués de Pombal como Primer
Ministro, personaje que tuvo rápidamente gran gravitación tanto en la política
europea como en la de las colonias.
De 1756 a 1763
duró la Guerra de Siete Años entre Francia e Inglaterra, que involucró a
España, Austria, Portugal y Rusia, y es entonces que en 1763 Carlos III firmó
el tercer y último Pacto de Familia,convencido de que a España en ese momento
le era imposible soportar la guerra sin sufrir terribles perjuicios militares y
financieros por el alto costo de las operaciones y las Cajas Reales con menguados fondos, sino que lo peor era
la pérdida de su prestigio político en Europa.
En Portugal catorce
años después con 1a muerte del rey José
I en 1777 y ascenso de su hija Da. María (sobrina de Carlos III) el marqués de
Pombal cayó en desgracia y perdió su cargo de
Primer Ministro.1
Esto favoreció los
planes del rey de España, sin guerras a la vista, en cuanto a rehacer el
reino en todos los frentes y encarar la
definitiva ofensiva sobre la Colonia del Sacramento, empresa que culminó
exitosamente en 1777.
NOTAS
1.El
marqués de Pombal fue un personaje
relevante (1699-1782), reformista hombre del pensamiento ilustrado
europeo, partidario del enciclopedismo francés apoyó cambios sustantivos
tratando de modernizar la vida político y -social de Portugal y fue un artífice
de la expulsión de los, jesuitas en la metrópoli y en las colonias ( 1759) y su
sustitución por administradores civiles.
Trató de
aumentar el poder del estado sobre todos los demás, en las colonias Extínguió
las Capitanías hereditarias, abolió la esclavitud indígena, la segregación
racial, creo Compañias de Comercio, trató por todos los medios de liberalizar a
Portugal de la fuerte presión inglesa que perjudicaba su comercio de textiles y
vinos.
En 1763
transfirió la capital de Brasil a Río de Janeiro, estimuló la economía
nordestina (Compañía General e Comercio Gran-Pará. y Marañón, después la de
Pernambuco y Pariba ) mejoró los ingenios, liberalizó las manufacturas.
2. La Colonia del Sacramento 1701-1777.
Referncias históricas.
Como
antecedente conviene recordar el informe de Hernandarias fechado en Asunción el
2 de julio de 1608, con referencia a su
viaje a la Banda Oriental en agosto de 1607.
.volví por la tierra adentro viéndola toda aunque de lo
dicho se deja entender cuan buena es y las cualidades de ella para poblarla,
hay otras muchas cualidades como son de ser buenas para las labores, que con
haberlas muy buenas en esta Gobernación ninguna como aquellas, porque se da
todo con grande abundancia y fertilidad y buena para todo género de ganados y
de muchos arroyos y quebradas y riachuelos
cercanos unos de otros….” “… en estancias se criarán gran suma de ganados…que se pueden
embarcar a bordo de los grandes navíos gran suma de corambre y otros frutos de
la tierra que se darán en grande
abundancia…”
Este significativo fragmento del informe que
Hernandarias envió al rey Felipe III sobre su reconocimiento de la banda Norte
del Río de la Plata, que llamó “banda de
los charrúas” después de cruzar el
río Uruguay por el Salto Chico, tomó
rumbo S.E. hasta alcanzar la margen O. del Río Santa Lucía, regresando, sin
llegar a la bahía del “paraje llamado
Montevideo “del que tenía noticias de sus virtudes en cuanto a la profundidad
de sus aguas , así como de ser una
llave estratégica para la defensa de “piratas y extranjeros que asolaban Buenos
Aires”, quedó grabado en la memoriosa cancillería portuguesa.
La historia registró dos entradas de ganado
bovino: 1. en 1611 por la isla del Vizcaíno, bocas del Río Negro, introducidas por el criollo asunceno procedentes de un rodeo donado por el
gobernador Martín de Negrón, 2. en 1617 en lanchas se cruzó desde
Buenos Aires a la isla de San Gabriel y otros en la isla del Vizcaíno.
Eran vacunos nacidos en los campos de
Asunción, descendientes del primer lote que trajo al Río de la Plata en 1541 el
Adelantado Alvar Núñez.
Volviendo al documento escrito en 1608, bajo la Unión Ibérica, ciclo de las coronas Felipinas, Hernandarias lo gobernaba desde Buenos Aires, por
cuanto la margen septentrional del Río de la Plata era colonia de España, pero a poco de la independencia de Portugal y
al asumir el duque de Braganza D.
Juan IV en 1641 todo cambió ante las pretensiones portuguesas de extender sus
territorios desde el S. del Brasil hacia el O. del Río de la Plata..
Del lado castellano siempre hubo preocupación
por el desarrollo de la región
platense, como testimonio encontramos en los archivos españoles esta valiosa
pieza fechada el 8 de noviembre de 1608,
en la que el rey Felipe III pidió un “preciso
informe” al virrey del Perú sobre la misma, ante la audaz propuesta de
Hernandarias de llegar y poblar Santa Catalina, asegurándose así un puerto
sobre el Atlántico y también como forma de
destruir el centro de acción de los bandeirantes paulistas.
Era, según el gobernador, la forma más
sensata de combatirlos, impidiendo de una vez por todas sus depredaciones en
tierras de Castilla, como el arreo de ganado para la faena y negocios de
corambre cada vez más prósperos.
La visión geopolítica de Hernandarias se estrelló contra la
estrechez mental de la corte española que no entendió el
mensaje y permitió que Portugal diese un segundo
paso el consolidar una corriente comercial aunque esporádica, entre Janeiro y Buenos Aires que daría gran
beneficio..
El juicio de
Hernandarias con tan preciso elogio de esas tierras encajaba bien con los planes de explorar toda clase de posibilidades
para alcanzar en un futuro inmediato su dominio político -militar -económico a
partir del extremo sur de las
posesiones naturales del Brasil que tenían por centro de acción la capitanía de
San Vicente.
No estaba
equivocado Hernandarias porque 70 años después se confirmaría la expedición de
Lobo al Río de la Plata.
Conviene repasar e insistir que desde
1641con el firme liderazgo de Juan IV renació la vieja idea del expansionismo
territorial desde el sur de Brasil.
Pero esta vez el tiempo se acortó y
D.Pedro pudo hacer público en la Europa de 1681 un documento que “jutificaba “ que “essas terras aproveitadas pelos
castelhanos” eran legítimos
territorios portugueses, apéndices de la capitanía de San Vicente .
Además de ser posible en un futuro no muy lejano habría que “tomar conta de Montevideu e a ilha de
Maldonado, pontos estratégicos pela sua grande valimento”, que en el
concepto de su tiempo no era más que
volver las cosas a sus dueños
naturales..
De ahí que con pleno conocimiento de
beneficios y riesgos que estuvo dispuesto a correr repetimos el Príncipe Regente D. Pedro en 1678 dio
instrucciones a Manuel Lobo
para que procediese a organizar ” uma expediçâo a possuir Colonia do Sacramento”.
.De modo
que asentarse transitoriamente en una isla como la de San Gabriel, que era, según consta en ”
Noticia e Justificam…”de 1681, para los portugueses una prolongación de la capitanía de San
Vicente y de inmediato pasar a tierra
firme en forma definitiva en la ribera
N. del río de la Plata, dejaba de ser una usurpación militar para convertirse
en defensa de legítimos territorios.
Dando cumplimiento al Tratado Provisional fue que el 25 de enero de 1683,
el maestre de campo Duarte Teixeira Chaves, llegó a la isla Grande de San
Gabriel y se instaló nuevamente en la
Colonia del Sacramento, rehaciendo las fortificaciones, aumentando el número de
pobladores y convirtiéndola por dos décadas en un próspero centro de comercio.
El 30 de enero de
ese año dio aviso al gobernador de Buenos Aires Herrera y
Sotomayor que al ocupar la Colonia “lo hacía según legítimos documentos
firmados por el rey de España Carlos II, Reales Ordenes del 15 de julio y 12 de
noviembre de 1681, cumpliendo con la cláusula 9ª.del Tratado Provisional, sobre
“devolución de la…” y por tanto
exigía que éste aceptara la misma”.
Después de una reunión con autoridades locales de las
que recibió apoyo, Herrera y Sotomayor envió al Tte. Gral. Juan
de Pacheco de Santa Cruz a proceder con corrección la entrega formal de las
islas y de tierra firme lo que ocurrió
el 14 de febrero.
Buenos ayres 1683. Joseph
de Herrera y Sotomayor / Rubricado / Archivo General de Indias. Estante
76-Cajón 2-Legajo 22. (Signatura moderna
Audiencia de Charcas, Legajo. 261)
Duarte Teixeira
Chaves el 23 de abril firmó y fechó
entonces las primeras cartas a su rey
en la “Colonia do Sacramento” dando
muestras de “sua satisfaçâo pela legítima propriedade“
Con él, desde Río
de Janeiro vino como teniente de Gobernador Cristovâo Dornelas Abreu, quien
ocuparía la gobernación hasta 1690 (tenía el título de Teniente de Maestre de
Campo General), quedando con 500
soldados a su disposición.
De todos modos
Herrera y Sotomayor reforzó el puesto fronterizo en el río San Juan (5 leguas
al N.), con una guardia de soldados cuya misión era de “vigilancia para evitar que los portugueses robasen y faenasen vacunos
fuera de los límites territoriales fijados por el Tratado para la Colonia“.
D. Pedro II nombró
gobernador el 15 de enero de 1689 a Francisco Naper de Lencastre cuya gestión que se inició el 3 de julio de
1690 y duró hasta 1699.
Su administración
se caracterizó por la probidad, la prudencia en la toma de decisiones, la
preocupación por transformar la vida económica y social de la población en un
auténtica “colonia portuguesa“.
(Documentación en la Biblioteca Nacional de Lisboa/ Sección
Ultramarina)
.Con Naper de Lencastre comenzó una política
colonialista, dejando atrás la factoría, para lo que pretendió extender la
región hasta los arrabales de Montevideo, donde pensaba construir un galpón
para faena de bovinos, charquear carne y aprovechar los cueros para
mandar al Janeiro, olvidándose de los limites que imponía el Tratado
Provisional.
En 1690 asumió como gobernador de Buenos
Aires Agustín de Robles, quien además de enfrentar a una armada francesa que
pretendía apoderarse del río de la Plata, debió extremar los controles sobre el
contrabando que los portugueses a vista y paciencia de todos ejercían “con grandes ganancias desde la Colonia o
desde San Gabriel “ de lo que eran claros ejemplos cambiar azúcar, tabaco, negros esclavos,
vinos y licores, por harina, carne
salada y plata negociada desde el Perú que se les ofrecía desde Buenos Aires.
El 9 de mayo de 1691 Robles firmó un
violento edito contra el comercio ilícito y además trató por todos los medios
de resguardar la riqueza bovina de la Banda Oriental, que eran tierras
españolas, alejando las reses a buena distancia de la Colonia y pidiendo a los
P. jesuitas su apoyo para proceder de igual forma en sus estancias del Alto
Uruguay.
Naper
de Lencastre reaccionó contra esto partiendo de la base “que
Portugal tinha os mesmos direitos que Espanha sob as terras da Colonia
do Sacramento” y extendió hasta las bocas del río Rosario y del río Santa
Lucía el trabajo de faeneros que además de cueros y carne, llenaban vasijas
con sebo fundido fuera de la Colonia.
El 10 de enero de 1694 funcionaban
precarios ranchos donde se guardaban
cueros que luego cargaban los barcos
portugueses que llegaban al puerto de
Colonia y según informó en una carta al rey D. Pedro, llegaron a
juntarse “6.000 de ótima qualidade”.
En la misma insiste en la conveniencia de
mantener a toda costa la Colonia en poder de Portugal, “em o mesmo lugar” y sin ninguna clase de reparos le dice: ” Con el comercio con los castellanos podrá
por este puerto entrar en nuestro reino
mucha plata…El puerto es seguro y capaz para embarcaciones grandes y pequeñas…”
El espíritu
progresista de Naper con una firme visión de estadista, lo llevó a
un paso más trascendente: “negociar legalmente con los españoles de
Buenos Aires la plata del Potosí” ya que no el era el objetivo “atingir até o proprio morro, mais era
possível fazer tráfico com os
castelhanos” por medios pacíficos.
Es
bueno conocer su informe a la corona, por lo
que
reproducimos la parte medular sobre el asunto:
” Con
el comercio con los castellanos podrá entrar por este puerto /Colonia/ en
nuestro reino mucha plata, cosa que no ocurriría por priemra vez y así ahora está en suspenso con los apuros de este gobernador /Manuel
del Prado y Maldonado/ pero quizá mañana venga otro que incluso lo solicite
porque siempre sion más los que atienden sus beneficios personales que los de
su rey”.
En ese
tiempo Naper desaprobó el plan militar
para la toma de Montevideo y de
Maldonado, aferrándose a las bondades
naturales de “su Colonia” en cuanto a
clima, potencia en riqueza pecuaria y
comercial por la proximidad con Buenos Aires, mientras que por el trabajo de
chacra aspiraba a convertirla en una
próspera región agrícola
Empezó con tanto éxito que con una buena cosecha de trigo, los molinos se convirtieron en abastecedores de la población y almacenar
sobrantes, además que las vides traídas de Portugal y plantadas en tierra de la
Colonia daban sus frutos en forma
generosa.
También hay que reconocer que nunca descuidó los asuntos religiosos, si bien
mostró una particular desconfianza para con los jesuitas “a quienes consideró sus peores enemigos por defender intereses
propios y que si se rompiesen las hostilidades con España podría hacérseles
mucho daño impidiendo la navegación de la boca del río Uruguay, paso obligado
de Buenos Aires a las doctrinas, con 7 u 8 lanchas”.
En el caso de los franciscanos les entregó
una quinta en las afueras del centro poblado para que residieran (”para convento de sus religiosos, sin ningún
interés que en ella se sirva a Dios”
y sigue: “para sustento de dichos
religiosos dejaré un corral que tengo en ella con doscientas vacas, otro con
cuatrocientas ovejas, cerdos, conejeras, palomares, carros y bueyes mansos y
todas las casas exteriores y fábricas pertenecientes a dicha quinta”),
(carta al Reverendo Padre Provincial, Colonia 15 de marzo de 1597).
Su administración se caracterizó por la prudencia en la toma de decisiones, la
preocupación por transformar la vida económica y social de la población en un
auténtica “colonia portuguesa“.
(Documentación en la Biblioteca Nacional de Lisboa/ Sección
Ultramarina)
En un principio la explotación pecuaria se hizo
a escala de auto abastecimiento,
pero apenas a diez años de fundada, fue con Francisco Naper de Lencastre que se
inició una fecunda etapa de
intensivo secado de cueros para remesar
al mercado europeo que cada vez más lo
requería y apreciaba su valor, ademas de iniciar experimentalmente la etapa del
charque con carne bovina.
Con gran
sabiduría y manejo del comercio en el mundo occidental los portugueses se
dieron cuenta que lo más importante
de asentarse en la Colonia del
Sacramento estaba en dos centros vitales para los que tenían vasta
experiencia:1. puerto en aguas con salida al Atlántico, 2. tierras fértiles
incultas y disponibles.
.Consecuencias del debilitamiento de la
política exterior de España, fue la resolución tomada por el Consejo
Ultramarino de Lisboa en octubre de
1701, de que “se hagan también dos poblamientos simultáneos
en Montevideo y en Maldonado como puntas productivas al este de las posesiones en la Colonia del Sacramento“.
Desde 1701 también
se le aconsejó a D. Pedro sobre
“los puestos a crearse para guarnecer y administrar la fortaleza de
Montevideo”, como dice este documento: “Lisboa,
29 de octubro de 1701: “Foi V. M. servido mandar declarar que pelo tratado da
nova aliança que fizera com El rey Catholico lhe cedera o direito e uzo da
campanha da Nova Colonia do Sacramento, e por ser conveniente para huma e outra
Côroa, que estes se fortificassem nos sitios mais acomodados para a sua
defença, para que não sejao occupados por alguns inimigos de ambas que se
mandaria logo tratar da fortificação da nova Colonia do Sacramento, para que
fique com a defença de que necessita e se mandaria tambén fazer huma
fortificação em Montevideo, e povoalo, como tamben ao depois hum forte na Ilha
de Maldonado, segundo o terreno permitir e a boa eleição do Engenheiro para a
defença das embarcações que surgirem naquelle posto, e que este Conselho
consultasse os postos que deuem crear-se de nouo, hauendo entendido que o
Gouernador de Montevideo não hade ser sugeito ao Gobernador da Nova Colonia do
Sacramento”
Felipe V fue
quien firmó el Tratado de Alfonsa del 18 de junio de 1701, que
reconoció el total dominio portugués sobre la Colonia del Sacramento.
Lo grave
para los intereses de España en el Río de la Plata fue que se permitió
el “uso del campo aledaño para la corona
de Portugal” lo que en la práctica no establecía límites precisos dentro de
los territorios al NO y N E de la Banda
Oriental que formaban parte de su colonia, fijando solo una ridícula excepción, “no admitir buques aliados en puertos
portugueses” lo que hacía nulo el Tratado Provisional en esta cláusula.
De los términos del
Tratado de Alianza de 1701 en Lisboa se expidió el 7 de enero de 1702 esta Real
Cédula, “entendió que le correspondía toda la costa platense y D. Pedro
II, en consecuencia ordenó dos cosas prácticas: hacer una fortificación en
Montevideo y poblarlo, erigir un fuerte en Maldonado“..
Por su parte la Corona española preocupada popr este
suceso el 24 de febrero de ese año, dictó una Real Cédula por la
que instruyó a su gobernador en
Buenos Aires para que tomase providencias y organizase defensas de la ciudad de
Montevideo ante eventuales ataques de Inglaterra, auténtica potencia marítima
y comercial que codiciaba el dominio
del río de la Plata tanto o más que Portugal que con descaro lo manifestó públicamente.
Como correspondía,
Manuel del Prado y Maldonado convocó
tropas de Santa Fe, Tucumán, Corrientes y pidió apoyo al Superior de la
Orden Jesuítica en Misiones.
Portugal alegando
que desde noviembre de 1703 las relaciones con España estaban rotas siguió
adelante con su plan de expansión por la Banda Oriental, protegiendo a los
gobernadores de la Colonia en sus robos
y arreos de ganado y en la industria de corambre en la campaña, muy por fuera de los
límites concedidos.
En ese tiempo
España se replanteó la situación político-militar en el río de la Plata y
aunque la noticia llegó aquí con natural retraso la resolución de “retomar” militarmente la Colonia por las
tropas de Buenos Aires estaba decidida y en consecuencia la plaza debía de ser sitiada cuando se les
avisase desde Madrid.
Los portugueses
conocieron el asunto y activaron los preparativos de defensa, ordenando al
gobernador Sebastiâo da Veiga Cabral que protestase airadamente ante el
gobernador de Buenos Aires por tal violenta reacción de España.
En Lisboa aunque
se seguían paso a paso los acontecimientos se consultó de nuevo al gobernador
en Río de Janeiro Silveira de Albuquerque, como ya se había hecho el 20 de
setiembre de ese año sobre la conveniencia o no de permanecer en la Colonia a
costa de una lucha armada.
Su opinión fue la
del retiro de la población civil y
dejar un destacamento militar menor, salvo que se enviasen refuerzos militares
y navales lo que recién ocurrió en
diciembre de ese año.
Del lado español
sabemos que existió una orden firmada en Madrid el 9 de noviembre de 1703 por
la que Felipe V ordenaba a D. Alonso Juan de Valdés Inclán, que debía
desalojar a los portugueses de la Colonia.
Se conoció otra
de comienzo de 1704 en la que el
virrey de Lima ratificó la “orden de
combate” y el gobernador se dispuso a cumplirla encomendando al sargento
Mayor Baltasar García Ros el mando de la acción militar.
El 8 de abril de 1704 se avisó desde Lisboa que
había que levantar fortificaciones ya que
la guerra con Castilla era inminente y
conservar la Colonia interesaba mucho
a la corona portuguesa.
Existió otra Real
Cédula fechada en Madrid el 11 de junio de 1704 para apresurar el hostigamiento a la Colonia, pero recién
en julio las tropas españolas reforzaron la guardia de San Juan y ocuparon
posiciones en la Reducción de Soriano.
Recién el 18 de octubre de 1704 las tropas españolas la
sitiaron y el 22 de julio se reunieron en el pueblo de Soriano tropas de ataque
provenientes de Santa Fe, Corrientes, Tucumán Buenos Aires más las de las reducciones jesuíticas con un total de
4000 efectivos.
Da Veiga Cabral recibió órdenes de Lisboa y
apoyo naval de Río de Janeiro
formado por cuatro naves que llegaron
como transporte, para reembarcar las tropas junto con la población civil tal como lo aconsejó el gobernador de Río de
Janeiro Silveira e Alburquerque el 27
de octubre de 1704, concretándose entre el 10 y el 14 de marzo de 1705 la
evacuación total, con destrucción de inmuebles y muebles por parte de los
portugueses antes de retirarse de la plaza..
Un documento de
época dice:: “Passado algum tempo foi a praça de novo atacada pelo governador
de Buenos-Ayres D. Affonos Valdez (sic) ; (Alonso Juan de Valdés Inclán
nombrado en 1703) e depois de seis
mezes d e assedio, teve a guarniçâo
portuguesa de retirar-se, em Março de
1705, para o Rio de Janeiro”.
Es
conveniente citar lo que sigue del
libro de Veiga Cabral:”Descriçâo de Nova
Colonia do Sacramento (publicado en 1751)
sobre su ferrea convicción de que la Colonia del Sacramento fue
siempre territorio portugués y que los castellanos eran intrusos.
” Que
legítima pertençâo as terras que fiçâo p./te que oreintal do Rio da Prata e tâo certo q´em pode negar a verdade e
nem contradizer a razâo, menos argüir ou pervertir a legítima pertencâo das
terras legítima pertençâo as terras que fiçâo p. oriental do Rio da Prata e
tâo certo “
Pero Felipe V
nunca cejó en su empeño de que la Colonia formase parte de las colonias
españolas e instruyó a D. Domingo Ortiz de Rozas, para que procediese al
bloqueo de la región impidiendo tanto los abastecimientos como las
comunicaciones, pero sin llegar a una acción bélica que lo comprometiese frente
a los tratados en vigor.
Portugal a través
de oficio de su Consejo Ultramarino del 17 de julio de 1709, protestó por el
daño económico que esto le causaba al
Brasil.
En compensación los ingleses el 19 de agosto
de 1713 apoyaron el cese de las hostilidades entre España y Portugal y la Reina Ana en Hampton Court, se convirtió en árbitro con el Acta por la
que España devolvió a Portugal la
Colonia con todas las garantías de no asediarla militarmente.
“Los portugueses reconocieron que
“:Em consequencia do Tratado de
Utrecht reverteu a Colonia para o poder dos Portuguezes;
tomando conta d´ella em Novembro de
1716 o governador Gomes Barbosa”.
Sin embargo debemos advertir que en el art. 7º. del Tratado de Utrecht de 1715
se abrió la posibilidad de que S.M.C., “podrá no obstante ofrecer su equivalente
por la dicha Colonia que sea de
gusto y satisfacción de S M. Portuguesa…”
Sobre esta
base el Ministro José de Carvajal propuso al rey D. Juan V. un canje que nunca
llegó a concretarse por discrepancias sustantivas.
Si bien
Lisboa en principio consideró
aceptable la oferta por coincidir con sus intereses puntuales,
nunca pensó en abandonar otras
alternativas de cómo extender el territorio al resto de la Banda Oriental,
sabiendo las débiles defensas
militares españolas sitas en Buenos Aires.
Sobre el final de las conversaciones los
portugueses tentaron exigirle a España como canje nada menos que la
entrega total del archipiélago de Filipinas .
España rechazó tan desmedido pedido y las
negociaciones fracasaron, aunque de
todos modos se llegó a anular el Tratado de Tordesillas y además se adoptó “el canje” como norma para
la demarcación de “la conquista y la ocupación efectiva de tierras”, en otros
términos se reconoció el “uti possidetis jure”.
En el Archivo caratulado “Colonia do Sacramento” de la Biblioteca
Nacional de Rio de Janeiro, esta custodiado este ilustrativo testimonio:
“Havendo-se declarado la corôa de Portugal em favor do Archiduque Carlos contra Fillipe V, tornaram os
Hespanhôes a ostilisar a Colonia do Sacramento; e assim continuaram até que pelo Tratado de 6 de fevereiro de
1715, celebrado em Utrecht com a
mediaçâo e garantia da Inglaterra, foi
restituida pelo artigo 6º, devolvendo
S.M. Católica a S. M. Fidelisima - nâo
só o territorio e Colonia do Sacramento
, mais tambem cedendo toda a acçâo e directo que pretendia ter sobre o dito
territorio”
”Porém no inmediato
artigo 7º. Se declarou que , ainda que S.M.C.
decia entâo a S.M.F., dito territorio
poderia nâo obstante ofrecer no termo de um anno e meio um equivalente a gosto e
satisfaçâo de S.M.F. , e si fosse
aceito, pertenceria o dito territorio da Colonia a S.M.C. como si nunca o
tivesse cedido”
García Ros la entregó en tiempo y forma respetando el art. 6º del Tratado de Utrecht
del 6 de febrero de 1715, pero advirtiendo a los portugueses el 5º que decía “los límites y confines… quedarán en el mismo estado que tenían antes
de la presente guerra”
Por su parte, el
rey de España siguió preocupado en conservar su patrimonio junto con toda la región del río de la
Plata, y así remitió al gobernador de Buenos Aires Bruno Mauricio de Zabala, la Real Orden del 13 de noviembre de
1717, que en su parte medular decía:
“Real Cédula al gobernador de Buenos Aires
sobre población y fortificación de Montevideo y Maldonado. El Rey-Mariscal de
Campo D.n Bruno Maurizio de Zavala mi Governador y capitán general de la ciudad
de la trinidad y Puerto de Buenos Ayres en las Provincias del Río de la Plata,
ó la persona ó personas a cuyo cargo fuere su Govierno, el Coronel Don
Balthasar Garcia de Ros theniente de Rey de Esa Plaza me ha dada quenta En
cartas de diez y seis de henero y onze de febrero de este presente año que El
veinte y cinco de octubre del antecedente llegó a ese Puerto un Capitan
Portuguez y le entregó las dos cédulas que mandé Expedir En veinte y seis días
de Julio del año de mil setecientos y quince para que Entregase a la Corona de
Portugal la Colonia del Sacramento; y que En su consequencia haviendo nombrado
comisarios para que hiciesen la entrega al Maestre de Campo D.n Manuel Gomez
Barbosa, que con los poderes vastantes fue con alguna Gente en un Navichuelo y
un Bergantin, se Executo dha. Entrega en quatro de Noviembre del año prosimo
antecedente y que quedava adbertido para no permitir a los Portugueses en la
referida colonia mas territorio que el que comprehende el tiro de Cañón, y con
el cuidado de hacer correrias en los parajes de Maldonado y Montevideo para que
no los fortifiquen Portugueses; y representa seria mui combeniente que yo
mandase poblar y Fortificar estos dos puestos respecto de que podran conducir
mucho a contener a 1os Portugues es En sus
limites”.
La ruptura con Inglaterra puso en guardia a España, y es así que
el monarca reiteró el 25 de octubre de 1718, lo expresado un año antes, por
existir la convicción de la vital
importancia del puerto de Montevideo como base naval inglesa en el río de la
Plata.
En Colonia del 4
de noviembre de 1716 hasta 1722 asumió el cargo de gobernador Manuel Gomes
Barbosa, que sufrió el hostigamiento de
los españoles desde la guardia de San Juan, además de las tropelías de los
indios tapes ladrones y depredadores.
En su nombramiento
el fechado en Lisboa el 15 de octubre de 1715, Juan V alude al Tratado de Paz
firmado el 6 de febrero de ese año y es
muy preciso en decir: ” que por min e
em meu nome possa tomar posse da sitta Colonia
e seu Territorio…”
Ese mismo día el rey también firmó las 10 Instrucciones que se debían cumplir
rigurosamente, así en la 3ª. le indica
que llegado a la Colonia visite al gobernador de Buenos Aires y le haga saber
de su condición de gobernador de la colonia, recordándole que en el art. 5º. el dicho gobernador
deberá hacer entrega de la Colonia “e seu territorio” y en el 6º. que la
conducta a seguir “No caso em que os
castelhanos pretendâo em regular os limites da Colonia…vista a
cessâo de elles… procurando extender o terroitorio até o Rio Uruguay por ser
este o terreno mais fértil e de melhores esperas…” ( Annaes, Biblioteca
Nacional, Rio de Janeiro).
Como se ve la insistencia en extender los
límites territoriales era de vida o muerte para que se cumpliera el
megaproyecto lusitano de “apoderarse de
todo el territorio de la banda septentrional” en otras palabras unir la
banda Oriental castellana con la capitanía de San Vicente por tierra: “nâo mais fronteira e acabou tudo”.
Sin embargo las reticencias del gobernador
español García Ros en aceptar las cosas tal como se le planteaban recibió la protesta de Gomes Barbosa por no cumplir
con ” Os capítulos das Pazes 5º- e 6º de
Utrecht”
Una dificultad grande fue la escasez de
alimentos que había en la Colonia en particular de carne vacuna porque desde Buenos Aires se aplicó con
rigor la Real Cédula dictada el 26 de julio de 1715 que desde entonces impedía
todo comercio con los portugueses.
En cuanto al aumento de la población recién
el 10 de febrero de 1718 llegaron
algunas familias desde Portugal
en un total de 60 a los que el
virrey de Bahía añadió algunos presidiarios en carácter de pobladores, que
pronto entrarían en conflicto con las buenas costumbres de los matrimonios
venidos de Oporto y la Colonia llegó a tener entonces cerca de 1040 habitantes.
En la
segunda década del siglo XVIII los acontecimientos militares en el río de la
Plata fueron muy rápidos, por ejemplo
cuando el 27 de enero de 1720 el rey
Felipe V ordenó a Zabala que vigilase a
los portugueses y también
concretase las fortificaciones
de Montevideo y Maldonado para evitar que se le anticiparan.
El
gobernador planteó a la Corona dos dificultades para cumplir con la orden:
1. falta de recursos materiales para trasladar familias que desde Buenos Aires
quisiesen poblarla a pesar de los incentivos ofrecidos como tierras en
propiedad ,2. carencia de fuerzas
militares mínimas como para
fortificar ambos puertos y mantenr un mínimo de guardia estable. .
El 7 de
marzo de 1721 el confesor de Felipe V el P.Guillermo Daubenton S.J. consultado
por este asunto advirtió al rey sobre
el peligro de aceptar los reclamos del
Embajador de Portugal a la corte de Madrid, argumentando de que por el Tratado de Utrecht le “correspondem também as terras e campanha da Colonia do
Sacramento conforme ao Provisional de
1681″.
En su informe examinó cuidadosamente todos y cada uno de los planteos y
fue tajante en afirmar que: ” los portugueses no deven tener otros
límites y confines que los del pequeño
terreno que poseían” (Archivo Simancas legajo 2457 moderno ).
Dos años después Zabala propuso al Cabildo de Buenos Aires un
plan generoso para los vecinos reiterando su oferta de que “quisieran
poblar dándoles tierras y señalando el paraje donde las recibirán”.
Se hizo la
convocatoria formal a todos anunciando
otras prebendas que recibirían en caso de trasladarse a con sus familias o
solos `para afincarse en Montevideo .
En la Colonia el 14 de marzo de 1722 asumió
la gobernación D. Pedro Antonio de
Vasconcellos, a quien se le consideró como un gran conductor en las relaciones políticas y de comercio.
En aquel año funcionó un colegio de primeras
letras cuyos preceptores eran los jesuitas, un hospital con un cirujano mayor que estaba bajo la
responsabilidad de los P. Capuchinos (al año siguiente se abrió una botica), una iglesia principal y cuatro capillas
donde se oficiaba misa, cuarteles y buen edificio-casa del gobernador y otros
de menor cuantía para los oficiales de la corona ejercían funciones en la
hacienda y en la milicia.
En la parte aledaña se habían construido
más de 300 casas-habitación con sus calles principales y otras accesorias.
Las quintas de frutales, hortalizas y
viñedos estaban en los arrabales de la ciudad, donde también había corrales
para ganado y funcionaban normalmente molinos de agua y para trigo, graserías y
almacenes de cereales dando una fisonomía de población dinámica y organizada.
Se levantó un censo de población y se registran (octubre de
1722), casi 400 civiles y 500 militares con sus mandos regulares, que entraron
“11 barcos y salieron cargados de
cueros y plata potosina”, había edificación de piedra y madera del Brasil,
quintas cultivadas para sus moradores y buen ganado manso.
Mientras que
España demoró sus decisiones en el Río de la Plata, el gobernador de Río
de Janeiro, Ayres de Saldaña de
Albuquerque recibió la Real Cédula del
29 de junio de 1723, ordenándole ocupar Montevideo y fortificarlo y en caso “que estuviese ocupado por los españoles,
debía la expedición proceder a su desalojo….” porque la intención “consistía solamente en tomar posesión de lo
que pertenecía a la corona, sin romper la paz y buena amistad que tenía con el
rey Católico…”.
Las instrucciones
eran secretas y el
mando se le confió a un militar de carrera el maestre de Campo Manuel de
Freitas da Fonseca, que arribó a la bahía de Montevideo el 22 de noviembre de
1723 sin encontrar oposición naval ni militar
española.
Pero el capitán Pedro Gronardo, práctico de
río, al regresar a Buenos Aires descubrió a los portugueses y puso en aviso al
gobernador Zabala, quien advirtió en términos enérgicos tanto a Freitas da
Fonseca como a Vasconcellos “de la
arbitrariedad cometida usurpando tierras españolas“. Simultáneamente ordenó al capitán Alonso de
la Vega, jefe de la guardia de San Juan que avanzara sobre Montevideo, lo que
hizo el 7 de diciembre de 1723.
Sin pérdida de tiempo Zabala resolvió desembarcar en las
costas cercanas al río San Juan, y
seguir por tierra hasta Montevideo.
La situación fue evaluada como delicada por
el jefe portugués que decidió abandonar el recinto y rembarcar sus tropas el 1
de enero de 1724, poniendo fin a la ocupación que por fallida resultó temporal.
En la Colonia, Vasconcellos seguía como buen
administrador haciendo prosperar sus negocios en forma lícita, mejorando a ojos
vistas la vida social y económica de sus pobladores.
Fundamentalmente las fuentes de recursos
provenían del corambre si aceptamos como válida la cifra de 40.000 piezas (sic)
cargadas en 10 navíos en 1726 anunciada por el gobernador local al virrey del Brasil.
El arreo de vacunos fue sistemático y
frecuente, pese que en alguna oportunidad los españoles lograron apoderarse de
cantidades mínimas.
Un prestigioso cartógrafos jesuita el P.
Diogo Soares en 1731 levantó varios planos de la Colonia y del Río de la Plata,
que formaron parte de la cartografía tradicional que conocemos y que fuera
exhibida en la Biblioteca Nacional (Rio de Janeiro), en el 2000 y otra que
pertenece a la mapoteca de Itamaraty
(Rio de Janeiro)..
Avanzando en el
tiempo, tenemos que en los veintisiete años que duró la gobernación de D. Antonio Pedro de Vasconcellos la Colonia adquirió una estructura de ciudad próspera.
En cuanto al “negocio” de
plata potosina vía Buenos Aires tuvo sus picos de auge en 1732 y 1733, así
lo hizo saber Vasconcellos al
gobernador del Janeiro Conde de Atalaya en carta personal “cantidad tan considerable que
teme por su origen” e igual pasa con una partida de oro procedente de Chile
(7 de mayo de 1733).
El 20 de marzo de 1734 Miguel de Salcedo asumió la gobernación de Buenos
Aires y siguiendo instrucciones de la Corona por Real Orden del 18 de abril de
1735, procedió a iniciar una fuerte presión militar para rescatarla, como hizo
en octubre de ese año con un ejército de 1.500 efectivos y 4000 indios
misioneros, más baterías instaladas frente a la ciudad.
El 10 de diciembre intimó la rendición pacífica, pero Vasconcellos se
negó a entregar la plaza y pidió refuerzos al gobernador interino del Janeiro José da Silva Paes, que de inmediato mandó una armada que fondeó en
la Colonia el 6 de enero de 1736 con artillería y tropas de tierra.
Esto obligó a Salcedo a abandonar el sitio
y también la isla San Gabriel, regresando a Buenos Aires el 10 de febrero,
dejando el “dominio del río” a los
portugueses.
Siguiendo con la relación estrictamente
política, otra vez la corona portuguesa con Juan V al frente insistió en la vieja idea de apoderarse de
Montevideo, entendido como “límite
natural” desde el Príncipe D. Pedro en 1678, tal como aparece en la Carta Real de abril de 1736 al gobernador de
Río de Janeiro Gomes Freire de Andrada, añadiendo la importancia que tiene la fundación de San Pedro de Río Grande en
los territorios del Sur del Brasil, como base para la anexión de los que “hoje” son dueños los castellanos, lo que
se cumplió al pie de la letra en ese año.
Una flota portuguesa al mando del Brigadier
José da Silva Paes intentó asaltar una vez más Montevideo.
El 15 de enero de 1737 dicho brigadier le
escribió una carta al gobernador de Colonia
advirtiéndole que para aumentar la importancia de Rio Grande del Sur había que afirmar bases militares en Montevideo y Maldonado “a executar e começar em terra, emquanto nos fortificamos suficientemente nestas duas partes projetadas, nâo
sendo na minha intelligencia de menos
proveitoso o porto de Maldonado que o de Montevideo…” (en. Biblioteca
Nacional, Lisboa, Conselho Ultramarino, v. Documentario).
Vasconcellos le contestó de inmediato el 19
de enero desde Colonia “que le prestaba su apoyo pero reclamando el
envío urgente de 220 soldados armados
con 6 oficiales con mando y además le comunicó que en ese momento
acababa e recibir en la plaza 10 piezas de artillería con
municiones , de las que podía
mandar 4 a Montevideo para auxiliar la operación”.
Con la Paz de París firmada entre España y Portugal el 16 de
marzo de 1737, las cosas volvieron a su lugar (art.4º.) y el 31 de julio se
detuvo la lucha armada contra la Colonia.
Sin
apartarnos de la relación histórica nos parece de interés reproducir por nota
la observación in visu que sobre la Colonia del Sacramento, en su viaje de
Montevideo a Buenos Aires hizo el jesuita alemán P. Florian F. Pauke del
27 al 30 de diciembre de 1748:
”El 30
de diciembre permanecimos en esa ciudad y fuimos visitados por los portugueses
más notables . A la tarde contemplamos todo en la ciudad, fuimos invitados también a uno que otro jardín de recreo.
Esta ciudad junto con el puerto se encontró antes bajo la soberanía española
pero fue adjudicada a la corona portuguesa. Las casas son bajas y edificadas en buen orden.La plaza es cuadrada y
chica, la Iglesia parroquial da frente
a ella y en el centro está la guardia principal a cuyo lado se avecina
la residencia del gobernador. La
ciudad está guarnecida por trincheras de altas murallas y un profundo foso seco
abierto en la roca, ocupadopor piezas de artillería de hierro que protegen al
pùerto “
En
febrero de 1749 asumio la gobernacion Garcia de Bivar hasta su muerte en 1760.
Recién
con el Tratado de Permuta firmado por
José
Carvajal
y el Ministro portugués vizconde Tomás da Silva e Tellez el 12 de enero de
1750, que dice en su art. 1º.en forma expresa y excluyente que:: “El
derecho de España exclusivo sobre navegación en el río de la Plata,
llave fundamental del comercio inter-regional…” y se pondrá por escrito tal pretensión.
Tuvo
su importancia como hecho
político pero más por sus
consecuencias:la Guaranítica (1754-1756)
donde si bien se evidenciaron
profundas discrepancias entre
las jerarquías jesuíticas españolas con las locales, la lucha armada
no se detuvo.(Addenda 2)
La
ascensión al trono de Carlos III en
1759 y el nombramiento del marqués de
la Ensenada como primer Ministro, enemigo jurado del Tratado, añadido a las
dilaciones de las Comisiones
Demarcadoras con notorios
incumplimientos por parte de Portugal que
siempre trató de sacar beneficios, llevaron a que el de Permuta fuese
denunciado y seguido de
otro.(Addenda 6)
El 5 de marzo de 1760 asumió la gobernación
de la Colonia el brigadier Vicente da Silva da Fonseca y como ya se habia denunciado el Tratado de Permuta y las cosas
quedaron como antes.
Siguiendo el orden cronológico tenemos que
D. Pedro de Cevallos recibió
noticias del consejero D. Julián de
Arriaga el 26 de enero de 1761 de hacerse cargo de la “operación militar
Colonia del Sacramento” y con la energía y dureza que lo caracterizó como
militar y gobernante, lo intimó a Silva da Fonseca el 30 de enero de 1761 a que
dejara libre de soldados y civiles las islas de Martín García y Dos Hermanas,
así como que abandonara ganados y
cultivos que estuvieren fuera de los límites reconocidos (”tiro de cañón” establecido
en 1716) por que estaba ocupando “indebidamente
territorios españoles” .
Silva da Fonseca contestó
el 8 de abril que no le importaba la
intimación y que permanecería en la Colonia hasta recibir órdenes de
Lisboa que eran las únicas que “estaba
obligado a respetar y cumplir”.
Aunque la
respuesta textual de da Silva de Fonseca, despues de decir que esperaba
intrucciones de Lisboa,fue la tradicional
lusitana: “nâo ouvir reclamaçôes
da Espanha, é tradicional a pertença da
Colonia do Sacramento pelo Portugal” Cevallos estaba dispuesto a todo seguro del apoyo de Carlos III,
.
Lo que se supo mucho después fue que el
gobernador portugués había recibido instrucciones reservadas desde Rio de Janeiro de abstenerse de
provocar en esta instancia un conflicto armado que podría complicar en Europa
la relación de Portugal con España y no era el mejor momento militar para
romper el “status quo”, por eso rindió
la plaza sin combatir.
En realidad el fondo de la dura actitud de Carlos III estaba en
recuperar la plaza de la Colonia
del Sacramento por el prestigio internacional, pero al mismo tiempo debía
cuidar de no provocar un conflicto armado con Portugal en Europa.
Se dijo entonces con acierto que se tuvo en cuenta que era necesario frenar
los avances comerciales de Inglaterra en Indias y para eso había
firmado un tercer Pacto de Familia con Francia (1761) que los obligaba mutuamente a luchar
en caso de guerra.
Como sabemos, ésta será inevitable y llegará
en enero del año siguiente con la
declaración formal que los ingleses
harán a los españoles.
Algunos historiadores juzgan por la gravedad
que de futuro generaron estos hechos, que probablemente se salieran de
cauce al manejo normativo de los ministros españoles e incluso al propio rey,
argumentando que aunque el marqués de Soria invadió Portugal con apoyo militar de los franceses, lo más que pudo
argumentar el monarca español, olvidándose que José I era su cuñado, fue que
la campaña tenía ” de fines más
gloriosos y útiles a la corona y
súbditos de Portugal…” (sic)
No hubo nunca una razón de peso que justificara la acción militar
decretada por Carlos III por eso no obtuvo el respaldo diplomático de su aliada
Francia y quedó relegada a una ofensiva
de segundo orden.
Mientras tanto en Buenos Aires el Gral. Cevallos con su
independencia natural y siguiendo su leal y
saber de probado ejecutivo lejos de aceptar tan absurda explicación de
Silva da Fonseca procedió a desalojar a
los portugueses de los campos adyacentes (costas de los arroyos San Juan y
Rosario), y el 22 de mayo se estableció
en el Campo de las Vacas y el 2
de junio de 1761 fundó el Real de San Carlos donde asentó su tropa.
El 8 de diciembre una Real
Orden aceptó todas sus resoluciones y la Corte le reafirmó su total confianza.
El 27 de marzo de 1762
comunicó al ministro D. Julio Arriaga que estaba dispuesto a sitiar la Colonia,
atacarla y forzar su rendición, lo que hizo el 7 de setiembre con 2000
efectivos de Buenos Aire y 1200 indios misioneros bajo la tutela del P.
Segismundo Baur SJ.
Casi un mes después,octubre
5, cavaron trincheras, apostó la batería, hasta que el 11 logró abrir una “brecha” en las defensas portuguesas.
Como la situación era
insostenible el gobernador Silva da Fonseca
resolvió capitular el 30 de octubre, previa concesión de Cevallos de que
podía proceder la evacuación con destino
a Río de Janeiro, sin hostigamientos, lo que ocurrió el 2 de noviembre en naves
ancladas en San Gabriel.
De acuerdo al ceremonial, al
que Cevallos siempre estuvo apegado, ese día formó oficiales y tropa en la
Plaza Mayor, fue hasta la Iglesia
Matriz se ofició misa y se cantó el Te Deum y al día siguiente se izó la
bandera de España. (Addenda 3)
La clásica sudestada
sdesatada sobre el río de la Plata el 11-12 hizo naufragar varias embarcaciones portuguesas, pereciendo
tripulantes, tropa y civiles, pero el
resto de 17 navíos, pudo seguir hacia el E el 16 de noviembre sin
tropiezos.
La guerra entre España y
Portugal del 18 de mayo al 3 de
noviembre de 1762, convirtió a esta última corona en dependiente de Inglaterra.
El 6 de enero de 1763 llegó
a la Colonia el navío inglés Lord Clive bien artillado con 64 cañones, bajo
mando del Almirante John Mac Namara, 6
bergantines, la fragata Ambuscade,
el navío Gloria y varios transportes
con 600 hombres a bordo.
Se dio la orden de ataque contra la plaza, pero inesperadamente para
los ingleses la respuesta de las baterías de tierra españolas fueron tan
contundentes que “incendiaron” la
nave capitana, produjo numerosos
muertos y heridos incluso el Almirante, y la Lord Clive se hundió frente
al puerto, ademas se hicieron numerosos
prisioneros ingleses.
Pero en el Río de la Plata la lucha recién
empezaba y Cevallos, revisando la historia encontró las ordenes que
Felipe V había dado ya en 1717
al entonces gobernador Bruno Mauricio de Zabala, tan insistentes como la de “poblar
Montevideo y Maldonado en la Banda Oriental”, aprovechó a fundar hacia el E., de una vez por todas, San Carlos, fortalecer las defensas de Maldonado y seguir con
sus tropas por la franja costera en dirección O-E, hasta apoderarse de los fuertes de Santa Teresa,
de San Miguel y terminar en
San Pedro, que era posesión portuguesa.
Dice un documento del Archivo Biblioteca
Nacional ( Rio de Janeiro):
“Marchou (Cevallos) sobre a fronteira do Rio Grande; tomou
a forte das Angusturas (San Miguel) em
18 de abril de 1763, e apossou-se de
todo o territorio a S. do Rio Grande, e inclusive a povoaçâo d¨este nome e proseguira em sua conquista”.
Termina
diciendo: ” O Tratado do 10 de Fevereiro
de 1763, em que intervieram Portugal, España, França e Inglaterra, foi entregie pela terceira vez a praça da Colonia a o governador nomeado coronel Pedro José de Figueiredo
Sarmento em 27 de Outubro de 1763″.
Aunque la
paz era impostergable, las consecuencias inmediatas no fueron favorables a España si tenemos en cuenta que debió
entregarle a Portugal la Colonia del Sacramento y perdió Menorca, aunque
recibió La Habana y Manila , en
tanto Inglaterra tomó Canadá y Florida.
En Aranjuez se firmó la Real
Cédula ordenando a Cevallos su devolución el 9 de junio que se efectivizó en
los últimos días de setiembre y en los hechos al asumir el nuevo gobernador,
teniente coronel de infantería Pedro José de Figueiredo Sarmento el 27 de
diciembre de 1763, se firmó un acta en
que Cevallos deja constancia de la
entrega de la Colonia en “tiempo, forma y
sin ningún reclamo por el gobernador portugués”.
Digamos
que el Gral. D. Pedro de Cevallos quien participó activamente en las gestiones
de fijación de límites, según consta en
la correspondencia cursada por él con el marqués de Valdelirios, y con el
ministro Julián de Arriaga, fue un brillante
militar fiel a las órdenes de
Madrid pero con una capacidad de maniobra ejemplar que fue su llave de éxito.
Desde 1764 hasta 1776 entre España y Portugal
se mantuvieron fuertes confrontaciones no por la Colonia del Sacramento ,
sino por la expansión cada vez más
firme en las tierras de Río Grande.
Ni el gobernador Francisco
de Paula Bucarelli ni Vértiz consiguieron frenar militarmente la usurpación
.Por su parte se sabe que el ministro Pombal alentó las tropas que estaban en
Brasil a la orden del Teniente General Juan Enrique de Bohm a consumar a vistas
y paciencia de todos estas acciones en beneficio de Portugal.
.Es
imprescindible la referencia a varios sucesos ocurridos en esa decada en el Río de la Plata y previos a la
formalización de la expedición puntiva contra los portugueses ordenada por
Carlos III según consejo de sus ministros, ante el cariz agresivo que estaba
tomando la presencia de tropas portuguesas
desde San Vicente hacia los
territorios castellanos del norte.
Asi el 16 de enero de 1765 la Corte de
Lisboa reclamó, aduciendo la violación
de Tratados y derechos adquiridos, la devolución de las islas de Martín
García, San Gabriel, las Dos hermanas, y todo el territorio de Rio Grande de
San Pedro,pero el ministro Grimaldi rechazó de plano tal despropósito.
Bucarelli con rango de Tte. Gral. de los
Ejércitos Reales tomó en 1766 la gobernación del Río de la Plata, en tanto el
Cnel. Agustín de la Rosa,nombrado gobernador de Montevideo en 1764 siguió en su cargo y quedó confirmado Fulgencio de Yegros y Ledsema al frente del
de Paraguay.
Decisiones administrativas de Madrid le
dieron al puerto de Montevideo en 1770 la jerarquía de “terminal del Sur” lo que obligaba
a los barcos procedentes de El Callao y otros del Pacífico, si
regresaban por el Atlántico a entrar en él.
En ese año Bucarelli ordenó la
reorganización política de los pueblos misioneros en cuatro regiones:
Candelaria, San Miguel, Santiago y Yapeyú.
Cumpliendo ordenes Vértiz se puso al mando de 500 veteranos y cargando algunas piezas
de artillería que resultarían insuficientes,
salió desde Montevideo hacia el E. hasta llegar a Santa Teresa, donde hizo levantar un fuerte en noviembre de 1773.
Impedido de seguir la guerra a gran escala como hubiese sido
conveniente, por falta de tropas, armamentos de todo tipo y bastimnetos mínimos , debió abandonar la lucha aunque logró derrotar a una división
portuguesa.en la frontera con la Banda Oriental, sin lograr el objetivo
propuesto que era la reconquista de los territorios usurpados por Portugal en
las vecindades de San Pedro en el SE
del Brasil.
.Pero el año clave fue 1776, si tomamos como
primer acontecimiento el de que los portugueses tomaron en marzo el fuerte de
Santa Tecla mientras que una escuadra
con 9 navíos bien artillados atacaron
las posesiones españolas de Rio Grande do Sul, apoderandose de la villa de San
Pedro.
El 12 de junio Vértiz recibió noticias de la ruptura de España y Portugal.y
por Real Orden firmada el 1º. de agosto Carlos III marcó los límites , decrando
la jurisdicción de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la
Sierra, Charcas y el Corregimiento de Cuyo extendido hasta La Paz.
El 9 de ese mes se fundó el Apostadero Naval de Montevideo según orden firmada en
San Ildefonso, que le dio importancia para la defensa del río de la Plata y el
Atlántico Sur comprendiendo Malvinas, que como era sabido en 1768 las
fuerzas navales y de tierra
españolas bajo órdenes de
Bucarelli habían desalojado a los ingleses de puerto Egmont, asunto resuelto en
forma pacífica al año siguiente.
Es en 1776 que prosiguiendo con la política de rescatar el Río de la Plata militarmente, España organizó una poderosa fuerza naval al mando del marqués de Casa Tilly con
22 navíos artillados y 97 transportes de tropa y artillería.
Esta es
una prueba ma´s de la hipóteis de que las decisiones locales fueron de menor
cuantía y obedecieron a circunstancias puntuales y nunca incidieron en la
historia ni política, ni militar de la Colonia.
D.. Pedro
de Cevallos que por méritos y con justicia fue nombrado Primer virrey del Río
de la Plata comandaría el ejército y
tuvo bajo su responsabilidad la estrategia
de toda la operación.
En la Colonia el gobernador portugués
que seguía siendo Francisco da Rocha Pita que había
asumido el 25 de marzo de 1775, recibió
informes confidenciales desde Rio de Janeiro, a su vez provenientes de la capital del reino de lo que estaba
ocurriendo en Madrid.
Sabemos que
el marques de Pombal como siempre estuvo atento a que conducta a seguir y
que se hizo responsable de la consecuencia de cualquier decisión apresurada, optando por un medio expeditivo
que fue enviar al marqués de Lavradio precisas instrucciones de cómo proceder ante la
llegada de la expedición de
Cevallos y pusiera sitio a la plaza.
Lo hizo con una carta confidencial que da prueba de una inteligencia superior como
diplomático lusitano en un tiempo crucial para el destinó de la Colonia del
Sacramento, cuando los embajadores portugueses en Madrid sabían de buena fuente
que se preparaba una enorme y costosa operación al Río de la Plata, no sólo para conquistar la Colonia, sino para
seguir hasta las tierras de Rio Grande do Sul, y así se lo comunicaron al Rey.
Si
se examina la lectura lineal de las instrucciones se encuentra con toda naturalidad la expresión más refinada de un hombre
sagaz, directo en su lenguaje, sustantivo en los juicios que sabiendo lo que
iba a ocurrir inexorablemente,había que
sacar el mejor partido posible para los intereses de Portugal.
El documento se divide en seis puntos a
saber: 1. Dada las circunstancias, se
debe mantener en equilibrio hasta que sea posible la posición militar y no
contando con apoyo ni naval ni de
fuerzas de tierra desde Río de Janeiro, salvar los navíos que estén en la
región para evitar su captura.
2.La expedición que saldrá de Cádiz a cuyo
frente como sabemos estará D. Pedro de Cevallos, está preparada y será implacable
en obtener resonantes triunfos militares en contra nuestra.
3. Será necesario preservar las fuerzas de
tierra y evitar un desastre, para eso hay que argumentar que habrá un
regimiento de recambio más disciplinado y mejor equipado, engañando a los españoles
con la partida de algunas fuerzas.
4.Simular una defensa, pero entregar la
plaza con la mayor dignidad, el menor riesgo,hacerlo bajo protesta y poniendo de relieve la violencia con que “os
castelhanos” intentan tomarla por la fuerza y sin respeto por las vidas
humanas..
5.Recordar que por el Tratado de 1763
“que se acha em vigor” (art.21 °) los vínculos oficiales entre ambas
coronas son de paz y de volver las cosas como antes.
6. Destruir toda la documentación existente
tanto oficial como privada “comprometedora” para que no caiga
en manos enemigas y lleguen
a saber que estamos dispuestos a rendirnos
antes que ser militarmente derrotados y políticamente humillados en Europa.
Como se lee en el texto directamente,
salvar con prudencia y al menor costo lo más posible, pero habrá otras
instancias sin duda que favorecerán como otras veces la política lusitana en el
mundo y la diplomacia estará en la primera fila.
Este
sabio consejo de viejos servidores de las relaciones internacionales
hará revertir la situación como veremos.
Militarmente la Colonia
era insostenible, las cajas reales deficitarias, la alimentación era tan
escasa que solo se comía pescado fresco, pan con la harina de la molienda local y algún vacuno faenado.
En
un plano más general al de la Colonia parece que había llegado la hora de
poner fin a las imparables incursiones
mlitares paulistas en el sur y a los
reclamos diplomáticos en Europa. La
expedición naval y de fuerza de tierra combinadas, con destino al Río de la
Plata, que partió de Cádiz el 13 de noviembre de 1776 se tuvo presente este
doble objetivo que se calculaba tendría respuesta antes de terminar 1777.
Después de pasar
la isla Ascensión, 17 de enero, las naves pusieron rumbo a l puerto de Rio de Janeiro para seguir hacia el sur.
El 20 de febrero
anclaron frente al puerto en Punta Grossa en Santa Catalina, y en rápida
maniobra, días después la tropa estaba en la plaza donde casi sin lucha el gobernador portugués abandonó el paraje
el27 de febrero, dejando buen material de artillería en poder de los españoles.
La flota
portuguesa que comandaba el almirante Mac Donald, eludió el enfrentamiento y
regresó a refugiarse en puerto seguro como el de la capital.
Cevallos, una vez
más afirmaba las defensas del territorio recuperado en Rio Grande do Sul dio por finalizada la primera parte de la
operación de tierra, y retomando la segunda que era con la armada disponible,
por haber sufrido las consecuencias de un fuerte temporal en el golfo de Santa
Catalina, entró en el cabo de Santa María y ya en pleno Río de la Plata, tomó
rumbo E.O. apenas haciendo escala en el puerto de Maldonado por donde pasó el 15 de abril, siguió de largo por el de Montevideo y tomó posición de combate en la isla de San Gabriel.
Con todo su
poder en regla, dispuso la tropa, en posición la artillería, emprendió sin demora el sitio a la plaza para en forma ordenada tomar
la Colonia del Sacramento, evitando riesgos inncesarios.
Asediada desde el
22 de mayo, ésta cayó el 3 de junio de 1777, tal como lo había previsto
Cevallos.1
Entonces puso en acción la tercera y
última parte de su plan estratégico elaborado en Madrid: tomó camino con rumbo
O.E. dirigiéndose a Maldonado donde reunió sus fuerzas el 10 de agosto,
descansó apenas, se aprovisionó de víveres y agua dulce, repasó su armamento de
mano y la artillería móvil, para seguir en las mejorers condiciones de combate
hacia el fuerte de Santa Teresa, 28 de agosto, y luego hacia más el E., cuando
recibió la noticia del cese de hostilidades, al firmarse el Tratado de San
Ildefonso, lo que informó, se dice que con gran dolor a su ejército el 4 de
setiembre.(Addenda 3 y 6) .
Estos son brevemente los acontecimientos
militares, que por sus informantes conoció de inmediato la corte portuguesa vía
Rio de Janeiro, meditó sobre sus
consecuencias, pesó el riesgo de un enfrentamiento armado a escala
internacional y actuando con prudencia. aceptó los hechos y dejó constancia con sólo
protesta formal para salvar el honor de la corona y de los militares que
enfrentaron a Cevallos en la Colonia.
El gobernador de
la Colonia D. Francisco José da Rocha Pita, ante una situación crítica frente
al asedio y sin contar con ningún apoyo desde Rio de Janeiro, al contario
negándoselo por falta de medios , -le
pidió a Cevallos una capitulación honrosa a lo que éste contestó:
“Por el manifiesto
que hice el 20 de Febrero de este año al Comandante de la Isla de Santa
Catalina, Antonio Carlos Hurtado de Mendoza, debo suponer que todos los
gobernadores y comandantes portugueses dependientes del Virreinato del Brasil
estarán desde hace muchos días instruidos en las justas causas conque el Rey mi
Señor se ha dignado enviarme a estas regiones, a tomar satisfacción de las
injurias que las armas del Rey Fidelísimo han cometido contra los dominios,
vasallos, tropa y pabellón español, abusando de la moderación, magnanimidad y
escrupulosa buena fe del Rey. Con todo para que el Señor de la Colonia no pueda
alegar ignorancia, le remito en esta carta un duplicado del mismo manifiesto,
intimándole al mismo tiempo la rendición y entrega de la plaza y de la isla de
San Gabriel, con sus muni
ciones y artillería, armas,
pertrechos, como también de las embarcaciones que hay en el puerto con todos
los caudales y efectos que hubieren en ellos, y los que se hallasen en la plaza
y la isla citada, manifestado al mismo tiempo las minas que hubiere dentro y
fuera del recinto de la plaza, todo en el término de 48 horas, sin ocultación
ni menoscabo alguno, y por inventario que habrá de tomarse con intervención del
Intendente del ejército, en la inteligencia que de no cumplirlo todo de buena
fe en el término dicho, será responsable de las desgracias que son inevitables
en las plazas tomadas por fuerza. Campo delante de Colonia, 2 de Junio de 1777“.
Cevallos llegó a
Buenos Aires el 15 de octubre de 1777
y en la ceremonia que presidió
el Alcalde de primer voto, quien trazó el elogio de su persona al estilo
retórico del momento, contestó con breves palabras, que constan en las Actas
Capitulares.
“Señores: Las expresiones de reconocimiento
que V.SS me hacen por los servicios hechos al Rey desde luego son muy propias
del amor y fidelidad que innatamente le profesan a S.M. y por ello les doy las
gracias en su Real nombre, asegurándoles que por mi parte no desistiré jamás de
concurrir al beneficio de esta Ciudad a cuyos adelantamientos he propendido
siempre y continuaré en cuanto dependa de mis facultades”.
Si su gestión como
gobernante de Buenos Aires y activo militar en la lucha contra los portugueses
fue encomiable, como virrey se distinguió por los cambios económicos, su
probidad administrativa, su moral incorruptible, hasta el 26 de junio de 1778,
cuando después de entregar el mando a su sucesor, D. Juan José de Vertiz y
Salcedo, regresó a España, con la salud quebrantada, falleciendo en Córdoba el
26 de diciembre.
Razones de
Portugal por su expansión hacia el Río de Plata: poblamiento dela
Colonia del Sacramento.
Con el examen de las razones que tuvo
Portugal
Tuvo parra seguir con su tradicional política
expansionista cuyas raíces ya vin
Vimos en la
Africa Atlántica
, acá no s´plo la llevó la fuerza comercial
sino factores de geopolítica regional
desdeque se hizo a partie del territio brasileño.
Poblar los territorios conquistados es consolidar el
poderío económico, militar, de preesencia
Negociadoraa nivel diplomático ante futuro reclamos
deotrascoronas que se sintiesen afectadas por “la usurpación de `parte de
sus colonias”.
Tal elcaso de España con la Colonia del Sacramento.
Si le dedicamos unespecioa este asunto es porque se
convierte en otra probanza denuestra tesis: la dependencia dela C S que marcó
sudestino histórico fue tomada en Lisboa, reckamada en Madrid, aciuciada
directa o indirectamente por París y; Londres.
Veamos detalales
Tratado de Permuta y sus
consecuencias: la Guerra guaranítica 1754-1756.
Es imprescindible volver al Tratado de
Permuta firmado el 13 de enero de 1750
por las consecuencias que tuvo en la vida política,militar, económica y diplomática
del Río de la Plata.
El ex
gobernador Vasconcellos cuando se firmó se opuso con fundadas razones,
afirmando enfáticamente que se “perdía la libre navegación por el río de la
Plata a cambio de territorios fronterizos con Brasil.
Se
abrió entonces el cruento episodio de la guerra guaranítica que duró dos
años 1754-1756 y tuvo gran repercusión política como la oposición de los grupos guaraníes en acatar sus cláusulas que como sabemos abolia
los términos de Tordesillas (1497), Zaragoza (1599) y Utrecht (1715).(Addenda
6)
Una vez más la insistencia de España por el “dominio absoluto sobre la navegación en el
río La Plata”, cedía a Portugal en compensación valiosas tierras al S. de San. Vicente., casi 3/5 de lo que fue
San Pedro .
El Tratado significó el fin de los proyectos jesuíticos en la región con sus intereses económicos y la obra
evangelizadora.
Fernando VI y Juan V fueron los firmantes,
pero a la muerte de éste la regulación quedó en manos de su hijo José I.
Alexandre Gusmâo, consejero del rey y
artífice del Tratado, fue cesado y sustituido por el marqués de Pombal en 1750,
quien se opuso al canje, por entender vital para Portugal mantener “su presencia naval en el Río de la Plata
que ahora se perdía”.
La imposición violenta de la aplicación de
Permuta con las acciones militares
contra los “guaraníes ahora considerados
rebeldes a la corona y a la Compañía de Jesúa” fue programada en Europa de común acuerdo por España y Portugal y llevada a sangre y fuego por ambos ejércitos combinados con tropas locales
para darle cumplimiento puntual.1
Con su
vigencia se le entregaban a
Portugal 500.000 km2
en
tierras ocupadas `por 7 pueblos del Alto Uruguay, cuya prosperidad era obra
de los guaraníes evangelizados.
La historia registró la lealtad de los miles
de guaraníes a
la corona española en los episodios de
reconquista de la Colonia apoyando a las tropas regulares en los siglos XVII y
parte del XVIII, sin recibir retribución ni reconocimiento, sólo como
obligación por ser súbdito de la corona.
En general parece ser que en Madrid siempre se temió que la Colonia y
Montevideo en poder de Portugal
terminasen sirviendo de bases navales
y comerciales de Inglaterra y pensaron que
Permuta
era una solución para impedirlo.
Por eso desde 1749 se fueron celebrando contínuas conversaciones entre el Ministro portugués Alexandre de
Gusmâo
y el español José de Carvajal,
sobre concretar
un canje
aceptable para ambas partes.
España
insistía una vez más que la navegación del río
de la Plata le pertenecía “en exclusivo“ y no debía ser compartida por Portugal , para eso Gusmâo que
aceptó esa postura propuso
la “permuta”
siempre a que España sacrificara una extensión importante de territorio.
Si bien en principio Carvajal rechazó la
oferta, fue la
reina Da.
Bárbara casada con Fernando VI quien
impuso su parecer y convenció al rey.
Así se gestó el Tratado de Permuta, acordado
por Gusmâo y Carvajal el 10 de octubre de 1749, según estas bases
fundamentales:: “La línea limítrofe /que
/ partiría desde un
río que nace en la Sierra de los Castillos Grandes, para
seguir
luego por las nacientes del río Ibicuy y desde allí seguiría por
el Uruguay hasta el
río Pepirí Guazú,siguiendo luego por las alturas de la sierra”.
El 13 de enero de 1750 lo firmó
Fernando VI y al mes
siguiente
lo hizo Juan V pero se ocultó su
texto por temor a reacciones de otras
coronas europeas.2
En el Río de la Plata nadie lo supo hasta
muy tarde , ni el gobernador de Buenos Aires, el Padre Provincial, el
Superior
de las Misiones, ni siquiera el virrey del Perú,
pero el secreto no incluyó el destino
de las reducciones de Concepción, Apóstoles, Santo Tomé, Yapeyú y La Cruz
sobre
el que no habría marcha atrás.
El P. Nusdorffer Superior de las Misiones
ordenó a los
padres de
los pueblos que no comunicasen la noticia a los
guaraníes hasta que se confirmase por temor a una
rebelión
que nadie podría impedir.
Recién en abril de 1750 llegó a Buenos
Aires la noticia
oficial
con instrucciones para ser
cumplidas y desde
Roma el General de la Compañía de Jesús.,.
Francisco Retz SJ, instruía a los Padres de las misiones que debían acatarla o sea el “fiel cumplimiento de las
disposiciones“. 2
Lo que sucedió después fue trágico: en
marzo-abril de
1752 el
P. Nusdorffer recorrió cada uno de los 7 pueblos,
habló con
los padres y con los caiques y les dijo que tenían
un año para abandonar las tierras a los
portugueses, a
cambio de
una indemnización de 28000 pesos.
Los guaraníes se negaron, caciques y
cabildos cerraron
filas y
en una carta al gobernador de Buenos Aires,
Andonaegui
le manifestaron su resentimiento por sentirse ultrajados.3
Mientras tanto el marqués de Valdelirios Comisario de España y el General de la Orden
que viajó desde Roma el P. Luis
Altamirano, tomaron esa actitud como
una insubordinación de los guaraníes.
Las comisiones demarcadaores fueron los
imtérpretes de un
Tradado cuya resistencia fue inútil,la decisión de aplicarlo
era
irrevocable por que estaba tomada de
común acuerdo por ambas coronas.
Se integraron
con cartógrafos, astrónomos, ingenieros, geógrafos y marinos de probada
competencia., los que fueron dotados de instrumentos ingleses.
Por Portugal prticipó el gobernador de Río
de Janeiro y de Minas Gerais D. Gomes Freire de Andrada, que tenía jurisdicción
sobre la región en litigio, por España el
marqués de Valdelirios y ambos fueron apoyados por comisarios jefes de
las tres partidas demarcadoras..
Gomes Freire llegó desde Río de Janeiro el 7
de abril de 1752 reuniendo la fuerza militar de infantería, caballería y
artillería asignada, el segundo lo hizo desde Montevideo, al punto de reunión
conocido como Castillos Grande, donde permanecieron de agosto hasta fin de año.
Se celebraron conferencias de trabajo, sin
abandonar las tradicionales de “festejamentos“,
bailes, cambios de regalos y demás, según se recogió en valiosos documentos
como las Siete Conferencias realizadas entre el 9 de octubre de 1752 y el 12 de
enero de 1753
El 1 de
septiembre de 1752 el representante portugués, Gómes Freire, y el representante
español, Marqués de Valdelirios, al frente de las respectivas comisiones
demarcadoras se encontraron en Castillos Grandes con el fin de iniciar las
tareas en el terreno.
El 27 de
febrero de 1753 los demarcadores llegaron a la Capilla del puesto de Santa
Tecla, perteneciente a la estancia de la reducción de San Miguel que era la
puerta de acceso a lo-s territorios misioneros.
En el lugar
no había ningún jesuita, aunque se había estipulado previamente que el P.
Tadheo Ennis debía estar allí para recibir
a la comisión demarcadora.
Sí en
cambio estaba presente una guarnición armada guaraní que prohibió el paso de
los demarcadores y bajo amenazas los hizo retroceder. Imposibilitados de
seguir, los portugueses se retiraron a Colonia y los españoles a Montevideo,
desde donde denunciaron el hecho, adjudicando la responsabilidad de lo sucedido
a los Padres jesuitas.
Los guaraníes conocieron de golpe la magnitud de una realidad a la que debían
enfrentarse, y optaron por “cerrar”
la divisoria sur de las Reducciones a la presencia de los demarcadores.
Recordamos que fue en febrero de 1753 que
ocurrió el enfrentamiento de los
guaraníes de San Miguel con la primera partida demarcadora, optando estos por
instalarse en la Colonia del Sacramento, donde Valdelirios y Gomes de Andrada
estaban conferenciando en la cercana
isla de Martín García.
El P.
Luis Altamirano S.J. nombrado como Comisionado por su congregación para lograr que pacíficamente se procedieses
a cumplir con el Tratado, no pudo llevar
cabo su cometido porque
entre los guaraníes ganó terreno la
hipótesis de que los jesuitas los estaban traicionando y debió huir desde Santo Tomé a Buenos Aires, ante peligro de
muerte.
Renació
en la mayoría el espíritu natural del caciquismo guaraní contra el de obediencia ciega a los P. Jesuitas
aunque algunos la acataron, lo que agravó la situación a límites bélicos
inevitable.
El debilitamiento de su autoridad obligó al
P- José de Barreda S.J. a renunciar,
dejando en manos del obispo de Buenos Aires y del gobernador D. José de
Andonaegui la responsabilidad de la conducción del traslado de los Siete
Pueblos.
Ante una situación de hecho tanto
Valdelirios como de Andrada resolvieron en junio de 1753, emprender la acción
militar, atacando los españoles las Misiones desde Santo Tomé y los
portugueses desde el río Pardo en
dirección a San Ángel.
El 7 de diciembre de 1755 las tropas
portuguesas iniciaron la segunda campaña desde Rio Grande hacia la Laguna
Merim.
Los
pormenores de la guerra guaranítica fueron cuidadosamente estudiados y sólo no
queda comentar brevemente el combate del 7 de febrero de 1756 donde fue “lanceado” el cacique general Sepé-Tiarajú por un soldado
portugués y “rematado por un tiro de pistola” del gobernador de Montevideo D.
José Joaquin de Viana que comandaba parte del
ejército español. La debacle de los grupos guaraníes todavía en pie
sobrevino el 10 de febrero cuando con su jefe el cacique Nicolás Neenguiru
fueron diezmados..
NOTAS
1.Como anticipamos en la relación general
de los Tratados, éste fue el que más despliegue diplomático exigió, por parte
de los representantes oficiales.
Se trató nada más ni menos que romper la
tradición de comunidades indígenas cristíanizados, en pueblos donde los
jesuitas habían cumplido con un ejemplar y paciente proyecto que se inició en
1609 con la reducción del Paraná, consolidó una economía cada vez más próspera,
dignificó la condición de criaturas de Dios en los guaraníes, creo una moral,
hábitos de vida, en largas y difíciles misiones de catequesis.
La lucha fue cruenta, duró dos años
(1754-1756) y significó más que una derrota de los indígenas, el del acto final
dé la obra evangelizadora que los jesuitas habían llevado a cabo en casi un
siglo y medio.
Aunque los pormenores y sus consecuencias
están suficientemente documentados en tratados de la historia civil y militar
de la región, es necesario referir un mínimo de elementos de juicio para
interpretar la conducta de la Compañía de Jesús, en este episodio que tenía
raíces en Europa, que obedeció a intereses de política internacional, y que las
cancillerías española y lusitana decidieron según conveniencia coyuntural el
destino de 300.000 indígenas considerados vasallos, pagando con una exigua
indemnización, bienes comunitarios y personales logrados con tanto sacrificio.
Al firmarse el Tratado de 1750, en tanto la
Colonia del Sacramento volvía a poder de España, y ésta cedía a Portugal los
siete pueblos de las Misiones,San Francisco de Borja, San Nicolás, San Luis
Gonzaga, San Miguel, San Lorenzo, San Juan Bautista y San Angel, situados en la
margen este del río Uruguaysuperior, donde estaban asentadas las doctrinas
jesuíticas del Tape.
Es hecho juzgado que la diplomacia
lusitana, con un consejero, que después
fue su representante en las negociaciones,
como Alexandre de Gusmâo, nacido en Santos (Brasil), profundo conocedor
de la región y del problema limítrofe, había ganado !a partida con grandes
beneficios.
El marqués de Valdelirios, comisionado
español y el Gral. Gomes Freire, portugués, fueron los responsables de definir
el mojonamiento y hacer que se cumplieran los términos del Tratado.
La reacción no se disimuló, los indígenas
se sintieron traicionados por su Rey Fernando VI y creció un espíritu de rebelarse ante el despojo de tierras y
bienes.
Se organizaron milicias guaraníes sin orden
ni concierto como en la época de lucha contra bandeirantes para enfrentar las
armas europeas, que procedían al desalojo de los asentamientos.
Los Superiores de la Compañía de Jesús,
ordenaron a los Padres en la Provincia que acataran los términos del Tratado y
colaboraran con el gobernador civil en Buenos Aires, para lo que enviaron junto
con el marqués de Valdelirios, desde España, a su representante el P. Lope Luis
de Altamirano.
Para los misioneros fue difícil, si no
imposible, explicar a los indígenas las razones de un Tratado que escapaba a su
entendimiento y a sus intereses, y más todavía obligarlos a aceptar una
situación como el traslado de pueblos, que en su fuero interno entendían
injusto.
Fue también el preludio de la vigencia de
la Real Pragmática, con que el Rey Carlos III, decretaba su expulsión tanto en
España como en las colonias ultramarinas
de 1767.
Todo concluirá cuando el gobernador de
Buenos Aires, marqués Francisco de Bucarelli, en cumplimiento del mandato real,
proceda junto con el contralor del mismo, a la llamada “organización de las Misiones” que estaba implícita en sus funciones
civiles.
Hombre de mentalidad formada en la
ilustración Española, resolvió el
problema dentro de los principios del iluminismo: libertad de comercio, impulso
al proteccionismo de la empresa privada,
de acuerdo a la concepción burguesa de época.
Los resultados difirieron de la teoría, y
la pretendida organización quedó en mitad de camino, porque fue confiada a funcionarios españoles y criollos correntinos que antepusieron el aumento
desmedido de sus caudales, antes que el bien común, y las pretensiones de la
corona.
También se fracasó en el intento de
proseguir la obra espiritual, y el cuidado de la vida religiosa que fue
confiado a otras órdenes franciscanos, domínicos y mercedarios , aún con la
mejor disposición de éstas, no fue todo lo efectiva deseable, por
desconocimiento del funcionamiento de las doctrinas, como se demostró con la obra realizada en la única que quedó en pie, con asiento
en San Luis Gonzaga. .
2.La de los jesuitas fue una empresa civilizadora impar que
dignifico la condicion de seres humanos en los guaranie como lo señalo el P.
Cardiel :
“Lo previsible ocurrió, los pueblos fueron
empujados a la guerra para defender sus tierras, los ejército luso-hispano
unieron sus fuerzas, la desventaja fue tal que aquellos fueron definitivamente
derrota s en 1756.
Con el Tratado de 1750, e1 rey Fernando VI
cometió la mayor traición contra sus
fieles vasallos evangelizados,sorprendidos por que su “tata”
los atacaba en sus bienes y cosechas, los desalojaba sin piedad, olvidándose
por el mezquino interés geopolítico de “conservar la Colonia”.
Las Ordenanzas del Oidor de la Audiencia de
Chuquisaca D. Francisco de Alfaro, con
mandato real de 1611 para poner fin a
los desmanes y abusos de los encomenderos españoles contra los guaraníes y las
Leyes de India promulgadas por su antecesor Felipe III, con explícito texto de
defensa de los moradores de las Reducciones y prohibición que “fueran sacaos de las mismas”
no se tuvo en cuenta.
Es cierto que para España la Colonia del
Sacramento era una “espina en la graganta
del Imperio de Indias por su valor estratégico” por situación geográfica, por el comercio, por el falso orgullo
de un pasado histórico de glorias militares y de poderío e influencias en
Europa que parecería que no se daban cuenta que había caducado.
Para Portugal con un marqués de Pombal
cercano al rey José I, no solo como consejero político, sino aconsejándole no
“transferir a Colonia do Sacramento”
pero con una duplicidad conceptual que se adaptaba a las circunstancias del
momento y capacidad diplomática reconocida por todos,.
Al mismo tiempo la Corte portuguesa
presionó para que ante una eventual resistencia de los pueblos indígenas
involucrados, “empregar as armas se
fora indispénsavel”.
El episodio de la guerra guaranítica con
sus dos campañas es bien conocido, mucha bibliografía de calidad existe,
incluso se publicaron cartas de protesta fundada por los Padres Lozano S.J.,
Bernhard Nusdorffer S.J., al Superior de la Orden P. Altamirano S.J., oficios,
las siete conferencias de los demarcadores; las acciones militares, mapas del
avance de las tropas españolas y lusitanas y los Diarios y correspondencia de
los militares españoles Andonaegui, Cevallos, Viana y los portugueses, los más
importantes el de José Custódio de Sá e Faría y el Diário de Expediçâo de Gomes
Freire de Andrade (Addenda 2 ) .
3. El
Tratado tuvo sus críticos y sus defensores y sus críticospor lo que
considero de interes hacer referencia a dos documentos que se
ciñen a la tesis.
1. el primero es al fundamento que hace el
P. Manuel Arnal (cuyo original en latín esta en el Archivo General de Indias)
pero que fuera traducido al castellano por el R.P. Cayetano Bruno y
publicado ambos por la Academia
Nacional de la Historia Argentina en
1988, con prólogo del Dr.José María Mariluz Urquijo.
Su título por demás expresivo: Injusticia de la causa paraguaya” desde el principio dice que la diplomacia
europea (peninsular ibérica) al servicio de intereses mezquinos obligó a la
violenta transmigración de pueblos indígenas pacíficos, que amban su tierra, la
cultivan pacientemente, sufrían las inclemencias del tiempo, recogían sus
cosechas, alimentaban a sus familias y miraban al cielo bendiciendo la obra de
Nuestro Señor.
Son 17 argumentos escritos con un valor
personal y una convicción religiosa de la obra hecha en las comunidades
indígenas sin más “armas de la Cruz y el Santo Cristo”.
Desarrolla toda una historia no sólo
política, religiosa y económica “habla de los despojos de yerbatales,
algodonales y vaquerías, sino que pone en evidencia dos extremos: l. la
deslealtad del rey Fernando VI para con sus vasallos indígenas cristianizados
(violando las Leyes de Indias), 2. la conducta del Provincial de la Compañía de
Jesús cuando ordenó cumplir con las
órdenes reales, es decir aceptar la conducta de los jefes portugueses y
españoles que terminaron uniendo sus ejércitos para tomar a sangre y fuego los
pueblos que se resistieron.
La segunda
pìeza intitulada”Breve y Exacto
diseño de la Justicia del Tratado de Límites celebrado entre las Majestades
Católica y Fidelísima el 13 de enero de
1750″ es obra del argentino Juan
Baltasar Maziel nacido en Santa Fe y muerto en Montevideo (se carecen de datos
ciertos) canonista y jurisconsulto,
doctorado en Teología en la Universidad de Córdoba, que como erudito estuvo al
servicio de gobernadores y obispos (entre otros, el del Paraguay Monseñor
Manuel Antonio de la Torre, cerrado opositor
de los jesuitas en los años 1762-1776).
Es necesario dar estos antecedentes para
entender en que bando actuó y como sus argumentos “defendiendo el legítimo derecho de S.M.C.el Rey de España Fernando VI a
quitarle a los pueblos jesuíticos de las Misiones sus bienes si eso convenía a
los intereses superiores de la Corona”
Los argumentos tenían en su raíz otros motivos no tan ocultos,
representaban un ataque del grupo
antijesuítico de españoles cuya cabeza visible era el marqués de Valdelirios.
En Buenos Aires se reunían algunos enemigos
jurados de la Compañía de Jesús, miembros conspicuos de una congregación de marinos, militares, oficiales reales, comerciantes,
religiosos (alguno como el P. Bernardo Ibáñez de Echavarri expulsado de la
Orden ) que formaban parte de las
corrientes conocidas como “La
Ilustración española”.
El libro se compone de 257 items (pudimos
acceder al original en el Museo Naval de Madrid, copia del Archivo General de
Indias) donde
Maziel afirma , sin tener en cuenta las
oposiciones la “legitimidad” de
los mismos.
Su
lectura es por demas explícita y no merece más comentarios que estos.
Maziel distribuyó su extenso Memorándum en
siete puntos con sugestivos subtítulos cada uno, los que fuera de los tres
primeros en que se preocupa por demostrar el legitimo derecho del monarca
español a decidir para conveniencia del reino todos los términos del Tratado de
Permuta, sin importarle el destino de sus fieles vasallos en las Indias (en el
tercero dice “Demuéstrase la suma equidad con que Nuestro Monarca usó
De
sus derechos en la enajenación del territorio oriental del río Uruguay y de la piedad que manifestó
en la trasmigración de los indios a la
parte occidental con las demás demostraciones de su liberalidad” .
Pero a partir del cuarto punto la emprendió
con dureza contra la Compañía de Jesús negándole toda autoridad para oponerse a
los propósitos de tan respetado monarca como fue D. Carlos III y llegó a decir
que “Demuéstrase que los curas
doctrineros ni son ni pueden ser tutores y curadores de los indios” .
En
el séptimo y último afirma que:”Demuéstrase el delito de los jesuitas en la rebelión de
los indios y se determina la pena que lícita
y justamente pudo imponerle
nuestro Soberano sin consultar a la Santa Sede.”
Conviene citar los ítems 251-52 del final
para comprender hasta donde Maziel fue obediente del mandato que la fracción
anti jesuítica que le impuso y
encomendó el documento con su firma.
El antifolleto de Maziel no tiene fecha, la
sabemos recién que lo terminó en agosto de 1760 (recordemos que el Tratado de Permuta fue firmado el 13 de enero
de 1750) por un informe que le eleva al gobernador de Buenos Aires, Bucareli el
l9 de octubre de 1760, ante una solicitud del rey Carlos III que pregunta si
realmente fue él (Baltasar Maziel) su autor que desearía (¿necesitaria?
conocerlo.
Aquí se revela la verdad del proceso, al
mencionar la vinculación de su defensa de los legítimos derechos del monarca
español ” a los términos del Tratado tan
discutido y controvertido por los jesuitas con el folleto del P. Manuel Arnal
s.J.”.
Su rencor contra los padres jesuitas, así como que el marqués de Valdelirios tuvo en sus manas el primer
ejemplar está dicho sin ninguna clase de reserva.
Con desprecio menciona como origen del
antifolleto, “un papel trabajado.. . por e1 P. Manuel Arnal de la Compañía
llamada de Jesús …e historia los siete fundamentos ( que son “común a
todas los jesuitas de esta Provincia…” que luego trata de destruir con
argumentos racionalistas).
Recodemos que en la Colonia gobernada por
García de Bivar los jesuitas debieron
salir cumpliendo con la orden de expulsión vigente en Portugal desde 1759.
A su muerte en febrero de 1760 asumió el
cargo de gobernador el brigadier
Vicente da Silva da Fonseca el 5 de marzo, quien se encontró con una situación
de hecho como la anulación del Tratado el 12 de febrero de 1761 donde las cosas
“vuelven a su antiguo estado” es decir “non bis in idem”.
CAPITULO CUARTO
HISTORIA DIPLOMATICA 1681-1778.
Es uno de los capítulos fundamentales de la historia política de la
Colonia del Sacramento y validando su importancia publicamos los textos
íntegros de cada uno.
(Addenda
6)
En
general se distinguen por lo sutil, inteligente y concre
to en su
contenido , así como ambiguo en su
lenguaje y de doble significación, trabajo de los ministros de los
reinos lusitano e hispano que desde temprana hora tuvieron que consolidar en
seis Tratados fundamentados que por su
orden fueron: Provisional de 1681, de
1701 confirmatorio del anterior , Permuta (1750), del Pardo (1761), San Ildefonso (1777) y por último del Pardo
(1778) que puso fin a la controversia entre ambos reinos. (Addenda 6)
Como intermedio se reconocen cuatro documentos: el Acta de Garantía de la reina
Ana de Gran Bretaña (Hampton Court, 1713),de Paz y Amistad (Utrecht, 1715),
1725 matrimonial entre el Príncipe D. José de Portugal y Da. María Victoria
Infanta de España, el de 1763 (de París) ratificación del Tratado Definitvo con
los Términos de la entrega de la
Colonia del Sacramento por parte de
España a Portugal.
En su
conjunto forman las piezas en que la diplomacia reconoce “Finis coronat
opus” (el fin completa la obra), en cuanto a que fueron los textos de cada
Tratado donde los actores representando lo que entendieron como su responsabilidad defendieron
lo considerado legítimo bien
España, bien Portugal.
De modo que los intereses de sus coronas, mostraron en todas las instancias las
mejores dotes para una delicada misión
cuyos resultados resolvían una disputa que iba más allá de la región platense.
Los documentos citados fueron consecuencia
de acontecimientos políticos inmediatos
(Utrecht, el Convenio de París), donde los diplomáticos luso-hispanos tuvieron
una actuación destacada acatando los
intereses propios y fueron ejecutores de resoluciones tomadas por
Acuerdo
mutuo.
En este capítulo, haremos referencia solo
a los cuatro más significativos para la
hipótesis que defendemos y por orden cronológico son: Provisional, Permuta, San
Ildefonso y el de 1778.
TRATADO DE 1681.
No cabe duda que
la insuficiencia de datos aportados por los cartógrafos de la época, enviados
para el relevamiento de la región, además de coyunturas políticas y
diplomáticas, entorpecieron las negociaciones, y se volvió a Tordesillas, con la conclusión de que para
España la Colonia le pertenecía, mientras que Portugal la defendía como “seu
legítimo direito sem discuçâo” en el Tratado Provisional de 1681
Conviene
detenerse en los protagonistas que
participaron de la firma de tan deplorable Tratado para los intereses españoles, que demostraba
a las claras el estado de decadencia polítco-militar bajo e reinado de Carlos II.
Se firmó en Lisboa el 7 de mayo de 1681 y los representantes por ambas coronas con
poderes de plenipotenciarios, fueron
por España :el duque de Jovenazzo y por la corona portuguesa el marqués da
Fronteira, el Duque de Cadaval, acompañados por el Obispo Fray Manuel
Pereira con rango de Secretario de
Estado.
El 25 de
mayo lo hizo el propio rey de España y
figura también la firma del Consejero Real D. Pedro Coloma. .
Las
negociaciones en aquel momento duraron nueve meses, hasta el 2 de febrero de 1682 en reuniones llevadas a cabo en Badajoz y en Elvas, con el propósito de resolver pacíficamente el pleito de
demarcación de los territorios de América Meridional y en especial el de
Colonia do Sacramento que era motivo de confrontación.
En esta
oportunidad España estuvo representada
entonces por el Consejero de Indias D. Luis de Cerdeño y Monzón,
asistido por consejeros y cosmógrafos y otro tanto hizo Portugal.
Hay que
destacar que si no se avanzó y la
situación quedó como en los términos del tratado Provisional se imprimió
un folleto, cuya autoría es
del prestigioso Cerdeño y Monzón, caballero
de la Orden de Santiago, del Real y Supremo Consejo de Indias y Juez Comisario
Plenipotenciario.
Tuvimos a la
vista dos copias fieles que existen, una en la Biblioteca del Palacio Real de
Madrid y la otra en el Departamento de Investigación del Museo Naval de Madrid.
Su título completo es: “Manifiesto Legal,
Cosmográfico e Histórico en Defensa del Derecho de su Majestad Católica,….
sobre la situación de la Colonia del Sacramento Que al margen Septentrional del
Río de la Plata embió a fundar el Serenísimo Señor Príncipe Don Pedro,
Gobernador y Regente del Reino de Portugal en el año pasado de Mil seicientos y
setenta y nueve.”
Existen dos
Tratados posteriores: 1701 y 1715.
El primero fue
un convenio entre ambas coronas que se celebró en Alfonsa el 18 de junio de
1701, con un primer artículo concluyente:
” Deseando S.M. de
Portugal manifestar al rey católico
cuanto ha apreciado el ver recaida la sucesión
de España en subrela persona y la grande estimación que hace de su buena
amistad y caunto procura interesarse en sus conveniencias y mayor seguridad de sus reinos y dominios, se obliga por este nuevo Tratado de
Alianza a la garantía del tetamento de
Carlos II, rey católico de España, en la parte que mira a que su Majestad católica suceda y
posea todos los Estados y dominios que poseía
el dicho rey Carlos II; de suerte que , habiendo algún príncipe o potencia
que mueva guerra a castilla o a
Francia para impedir o disminuir la dicha sucesión, S.M. de Portugal negará sus puertos, así en este reino como
en todos sus dominios a los vasallo y
navíos , ya sean de guerra o mercantes , de los tales príncipes o
potencias de manera que no puedan tener en ellos ningún género
de comercio ni de acogida; antes lo que vinieran a esos
puertos serán tratados como enemigos de de la corona de Portugal“.
Esto fue
denunciado un año después, por la Alinaza de Portugal con Inglaterra y por
haber el rey D. Pedro demostrado su adhesión a la causa del archiduque
austríaco Carlos en la guerra de
sucesión.
En el art. 14º que interesa a esta investigación
quedó definida la posesión de Portugal:
“Y para conservar la
firma amistad y alianza que se procura conseguir con este Tratado…
“S.M. Católica cede y
renuncia todo y cualquier derecho que pueda tener en las tierras sobre que se
hizo el Tratado Provisional entre ambas Coronas el 7 de mayo de 1681, y en que
se halla situada la. Colonia del Sacramento; el cual Tratado quedará sin efecto
y el dominio de dicha Colonia y uso del campo, a la corona de Portugal como al
presente lo tiene.”
En el texto portugués se lee: ” E para conservar a firme amizade e alliança que procura conseguir com este tratado , e tirar todos os
motivos que podam ser contarios para este effeito, S.M. Católica cede e renuncia…“.
Pese a la letra,
los hechos demostraron la fragilidad de aplicación del Tratado, por cuanto el
gobernador de Buenos Aires, D. Alonso de Valdés Inclán, cumpliendo órdenes del
virrey del Perú, y confiando la acción militar al sargento mayor D. Baltasar
García Ros recuperó la plaza en marzo de 1705.
El 19 de agosto de
1713 en Hampton-Court se promulgó el Acto de Garantía de Paz entre los reyes de
España y de Portugal, bajo “Anna, pela
graça de Deus, rainha de Gram-Bretahn, França e Irlanda, defensora da Fe…“(el
texto original está en latín ), donde se dice que: “para restituir la tranquilidad a toda Europa”…”los reyes de España y
Portugal convienen las condiciones de paz”…”poniendo fin a la presente
guerra”…”España/ entregará la Colonia llamada del Sacramento u otra
equivalente indemnización a voluntad del rey de Portugal…”
Pero las
alternativas de las guerras en Europa, en las que estaban involucradas España y
Portugal en bandos opuestos, culminaron con la Paz de Utrecht, que
representó para la primera profundos cambios políticos, económicos y en el
orden internacional, en lo que respecta a sus posesiones coloniales de las
Indias.
El 6 de febrero de
1715 se ajustó y firmó el Tratado de Paz entre España y Portugal en el último
de los Congresos de Utrecht, donde se declaró “una paz sólida y perpetua entre Su Majestad Católica, descendientes,
sucesores, herederos…y su Majestad Portuguesa,etc…”
Por el art. 6º. “Su Majestad Católica no solamente volverá a
Su Majestad Portuguesa el territorio y Colonia del Sacramento, situada a la
orilla septentrional del río de la Plata, sino…todos os derechos de soberanía…” Por esta cesión, el Tratado Provisional quedaría sin vigor alguno y la Colonia del Sacramento
volvería una vez más a poder de
Portugal.
La dinámica de los
acontecimientos en el Río de la Plata, demostrarían que la fundación de Montevideo,
los asedios a Colonia, la ruptura de hostilidades en 1735 y el fracasado
sitio del gobernador Salcedo todo quedase como antes.
Así se resolvió en la paz firmada en París on la mediación de Gran Bretaña, de Francia y de
los Países Bajos.
Este convenio
que se firmó el 15 de marzo de 1737,
consta de 5 artículos, referidos a la libertad de los presos, nombramiento de
embajadores, órdenes reales para cese de hostilidades en América, siendo los
más importantes el 3º. “que se expediran
instrucciones (órdenes) por ambos gobiernos para que cesan las hostilidades
contra la Colonia del Sacramento“, el 4º: “que los negocios permanecieran allí en el mismo estado que tuviesen al
arribo de las órdenes” y 5º. “que la
suspensión de las hostilidades duraría hasta que se ajusten definitivamente
entre España y Portugal sus diferencias con respecto a las Indias”
Fue firmado
expresamente como “ajustamento das diffrenças entre as duas cortes…”
Recordaremos que
es con el advenimiento al trono de España, en 1746 de Fernando VI (casado en
1729 con D. María Bárbara de Braganza, hija de Juan V], la cuestión de límites
en el Río de la Plata intentará tomar un rumbo firme.
Negociaciones
complejas, llegaron a su fin, sustituyendo la antigua delimitación ideal y
arbitraria, por una positiva que honró a sus autores.
TRATADO
DE 1750.
Estamos en el
texto definitivo del Tratado del 13 de enero de 1750, conocido como de Madrid o de Permuta, negociado entre el
Ministro de Estado de S.M. Católica, D. José Carvajal y Láncaster y el
representante del rey de Portugal, el vizconde Tomás de la Silva y Téllez.
Fue ratificado en
febrero de 1750 y como se desprende de la lectura del artículo 1°, marca la
abolición de los propósitos contenidos en la Bula del Papa Alejandro VI, el
Tratado de Tordesillas, el de Zaragoza ( 1529), y por último el de Utrecht.
Como está
explícitado en el art.13° España recibe con la Colonia del Sacramento “los
derechos exclusivos sobre navegación en el Río de la Plata” según su prédica
una llave fundamental del comercio Inter-regional que tendrán puertos de salida a través del Atlántico Sur para su
producción que sería negociada en mercados europeos.
El art.14º
justifica el canje por los siete pueblos de las Misiones Orientales y el 16º
fija normas del traslado de los indígenas de las prósperas estancias y
reducciones guaraníes que los padres jesuitas habían fundado, con sus
semovientes.
En el art. 15°
donde se detalla la conducta de la entrega :
”Para mas plena seguridad de este tratado
convinieron los dos altos contratantes de garantirse recíprocamente toda la
frontera y adyacencias de sus dominios en la América meridional, conforme
arriba queda expresado, obligándose cada uno á auxiliar y socorrer al otro
contra cualquier ataque ó invasión,
hasta que en efecto quede en la pacífica posesion y uso libre y entero del lo
que se le pretendiese usurpar ; y esta obligacion, en cuanto á las costas del
mar y países circunvecinos á ellas, por la banda de Su Majestad Fidelísima se
extenderá hasta las márgenes del Orinoco de una y otra parte, y desde Castillos
hasta el estrecho de Magallánes; y por la parte de Su Majestad Católica se
extenderá hasta las márgenes de una y
otra banda del río de las Amazónas ó Marañon y desde eel dicho Castillo hasta
el puerto de Santos. Pero por lo que toca a lo interior de la América
meridional, será indefinida esta obligación, y en cualquier caso de invasión o
sublevacion, cada una de las dos coronas ayudará y socorrera á la otra hasta
ponerse las cosas en el estado pacífico”.
En el art. 26 se establece que: Este Tratado con todas sus cláusulas y
determinaciones será de perpétuo vigor entre las dos coronas, de tal suerte que
aun en caso (que Dios no permita) que se declaren guerra, quedará firme é
invariable durante la misma guerra, y despues de ella, sin que nunca se pueda
reputar interrumpido ni necesite de revalidarse; y al presente se aprobará,
confirmará y ratificará por los dos serenísimos reyes, y se hará el cambio de
las ratificaciones en el término de un mes después de su data, ó ántes si fuere
posible.
En fe de lo cual, y en virtud de las órdenes
y plenos poderes que nos los dichos plenipotenciarios habemos recibido de
nuestros amos, firmamos el presente tratado y lo sellamos con el sello de
nuestras armas. Dado en Madrid, á 13 de enero de 1750.
Las esperadas bondades del Tratado de 1750 que pretendían
resolver viejos pleitos que involucraban la Colonia del Sacramento tenía que
instrumentarse a través de dos comisiones demarcadoras de límites, una por cada
corona, y para eso el 17 de enero de 1751, se le añadieron cuatro artículos
sobre instrucciones a ese efecto, y en el mismo día se firmó por parte de los
mismos representativos de S.M. Católica y de S.M. Fidelísima, otro documento
relativo a las cartas geográficas que deberían ser usadas por los comisionados.
Numerosas dificultades se produjeron para que la función de los
demarcadores pudiera cumplirse a satisfacción con la letra del Tratado, unas
derivadas de las ya mencionadas dilaciones que los portugueses usaron como arma
diplomática para su beneficio, otras como es sabido por la tenaz oposición que
tanto del ministro portugués Carvalho y el marqués de Pombal, que advertía que
” no debería entregarse la Colonia del Sacramento.“.
De ahí que la
corte portuguesa presionó para que se
insertase un capítulo en que se definiera concretamente que ante la eventual
resistencia de los jesuitas al fiel cumplimiento del Tratado se les
forzase usando las armas si fuese necesario.
Esta actitud tan
dura, no tuvo eco en la corte española, debido al catolicismo del rey Fernando
VI, 1a cláusula no fue incluida pese a que estaba en juego la ratificación del
Tratado, la que se hizo lo mismo en febrero.
De todos modos, el
art. 3º del documento firmado el 17 de enero de 1751, demostraba la solidaridad
de ambas coronas en cuanto a los procedimientos a seguir en caso de que los
indios se opusieran a un traslado pacífico.
Consecuencia de
esto fue la guerra guaranítica y el comportamiento que les cupo a los jesuitas
durante todo el proceso de evacuación de los pueblos guaraníes.
En las comisiones demarcadoras, tuvo relevancia otro aspecto propio de la
era de profundización del conocimiento científico en general y en particular la
región platense en este caso, dejando valiosos testimonios, pero también en
aquellos donde hubo de intervenir la diplomacia o las fuerzas militares, para
resolver problemas no siempre derivados de una correcta interpretación de sus
cometidos, sino de situaciones de hecho que se pretendía convertir en derecho.
La Comisión
española estuvo presidida por el marqués de Valdelirios, Consejero de Indias,
nombrado por el rey D. Fernando VI como jefe, quien llegó a Buenos Aires a
bordo de la fragata Jasón el 17 de
febrero de 1752.
Entre otros
miembros conspicuos que integraron esa comisión, estuvo el alférez de navío
andaluz D. Francisco José Millau y Maraval, que habiendo sido alumno de Jorge
Juan y Santacilia, se ocupó de los aspectos cartográficos y además escribió un
libro:” Descripción de las provincias del Río de la Plata… “,el capitán de
fragata D. Manuel Antonio Flores, también de distinguida actuación y que dejó
en la famosa carta al marqués de Valdelirios de agosto de 1756, sagaces
observaciones sobre la región que le fue asignada para su mensura; D. Francisco
de Arguedas, Atanasio Varanda, Juan Marrón, Ignacio Mendizábal y Alonso Pacheco
Solís, todos los que participaron con celo y disciplina en un lapso de casi
diez años (1752-1761), los altos cometidos que le confiara la corona de España.
Consecuencia de
los escasos avances y de las repetidas controversias provocadas por los
portugueses y que consideraron como
actos de “mala fe” fue que
D. Julián de Arriaga envió nota al gobernador de Buenos Aires, D. Pedro de
Cevallos, poniéndolo en antecedentes de que S.M. “vista la conducta de los portugueses: ha resuelto que vuelvan las cosas
a su antiguo estado” la que firmó en Madrid, el 24 de junio de 1760.
A su vez los
lusitanos se defendieron diciendo que: “os
Hespanôes attribuisem ao Marquez de Pombal a annullaçâo do tratado de 1750., e bem sabido
que foi a España quem a promoveu,
arrepentida de haver concordado a fronteira
como o Rio Grande do Sul
estipulada nesse tratado”.
Otra vez argumentan el derecho legítimo de
Portugal sobre las tierras de los Siete Pueblos de Misiones “por
descobrimento e adjudicaçâo dos
tratados “ y recurrieron como siempre
ala letra del Provisional de 1681 y a la “Justificam…”.
En todo caso
seguían diciendo que la corona
portuguesa “perdeu opportunidade para
fazer sua por todos os meios (¿militares, diplomáticos?) a margen septentrional
do Rio da Prata“. (Archivo Biblioteca Nacional, Rio de Janeiro).
Lo cierto es que
el 19 de setiembre de ese año, hubo otra comunicación a Cevallos, en que se le
dijo que el Tratado de 1750 quedaba sin efecto por decisión del rey, y
se le dio instrucciones para proceder de acuerdo a las circunstancias..
D. Julián de
Arriaga (Teniente General de la Real Armada y Secretario del Despacho de Marina
e Indias), insistió en las dos comunicaciones
a Cevallos (enero 26), advirtiendo que dichas órdenes expresan un común
acuerdo de las partes.
Ese mismo día,
Cevallos con la diligencia que lo caracterizaba hizo saber al P. Superior de
los jesuitas Jaime Pasino la orden
recibida, para que éste la trasmitiese a los Cabildos de los Siete Pueblos.
La situación
estaba liquidada y el rey D. Carlos III, celebró con D. José I, el Tratado
firmado en el Pardo el 12 de febrero de 1761, que anulaba “in totum” el de
1750.
En el art.1º quedó
expresamente comprendido que se volvía
a los términos fijados en Tordesillas y en el de Utrecht.
Cuando el rey de
España firmó con la monarquía francesa el Pacto de Familia (1761), Portugal, éste se alió inmediatamente con
Inglaterra.
La corte española
instruyó a D. Pedro Cevallos para que
atacara la Colonia del Sacramento, la reconquistara y emprendiera campaña
militar asangre y fuego contra Río
Grande do Sul.
Pero la Paz de
París del 10 de febrero de 1763, la frenó por su art. 21º cuyo texto decía:
“Art. 2º. Las
tropas Españolas y Francesas evacuarían todos los territorios, campos,
ciudades, plazas y castillos de su Magestad Fidelísima en Europa, sin reserva
alguna que puedan haberse conquistado por las armas de España y Francia; y los
volverán en el mismo estado en que se hallaban cuando se hizo su conquista, con
la misma artillería y municiones de guerra que en ellos se hallaron; y en
cuanto a las colonias portuguesas en América, Africa o en las Indias
Orientales, si hubiese sucedido en ellas alguna mudanza, se volverá todo a
poner en el mismo pie en que estaba, y con forme a los tratados anteriores que
subsistían entre las Cortes de España, Francia y Portugal antes de la presente
guerra, (tratado firmado en París a 10 de febrero de 1763).
Plenipotenciarios:
Por parte de España,
Marqués de Grimaldi, su embajador extraordinario Por parte de Francia, Duque de
Coiseul - Por parte de la Gran Bretaña, Duque de Bedford - Por parte de
Portugal, Mello y Castro, embajador en Francia.”
Esto obligó a
España a restituir la Colonia por lo
que los portugueses entraron en la plaza el 24 de diciembre de
1763.
Nuevas situaciones
bélicas transcurrieron en los cuatro años siguientes a raíz de las
instrucciones secretas del marqués de Pombal, y de la reacción de Cevallos que
cuando llegó a la fortaleza de Santa Teresa se enteró del acuerdo preliminar de
límites del 1º de octubre de 1777, en que le cupo principalísimo papel por
España, al conde de Floridablanca.
TRATADO DE SAN ILDEFONSO ( 1777).
Este tratado
intentó resolver la necesidad imperiosa de entablar negociaciones pacíficas
entre España y Portugal, relativas a sus posesiones en la América Meridional,
ante el fracaso del Tratado de París.
La muerte del rey
José I el 23 de febrero de 1777, y la ascensión al trono de su hija María, con
la consecuente caída del marqués de Pombal como ya dijimos, dio margen a D.
Carlos III para lograr un entendimiento con su sobrina, flamante reina de
Portugal.
Así llegamos al
Tratado de San Ildefonso, que consta de 25 artículos, acompañados de 7
cláusulas secretas, y que conducirían a negociaciones concretas sobre tres
puntos capitales para la estabilidad tan necesaria, de ambas coronas, en una
Europa políticamente conflictiva.
El primer
artículo consistía en afirmar una
alianza estable y perpetua, que no se
había logrado con los anteriores, el
segundo se referiría al comercio, y el último definitivo o duradero, sobre
limites a realizarse sobre estudios en la región en litigio.
El Tratado de San
Ildefonso, se firmó el 1º de octubre de 1777 y fue ratificado por S.M.
Fidelísima el 10 de octubre y por S.M. Católica el 11 en San Lorenzo.
De su lectura se
extrae como conclusión que la Colonia del Sacramento que seguía siendo como
siempre se dijo “una espina clavada en la garganta de la
América española desde 1680“ ahora
(art. 3°), volvía a poder de España.
Tienen
significación: el art. 13º en cuanto atiende a la navegación de los ríos de
frontera para uso común, el 17º para combatir el contrabando, el 20º que
propone una sólida paz y amistad y por último el 22º indicando la expresa
voluntad de S.M. Católica de “restituir
y evacuar la isla de Santa Catalina y alrededores.”
También se ajustaron otros problemas de
litigio en cuanto armada y ejércitos, (art. 23°), y es con ánimo positivo que
lo firmaron el conde de Floridablanca y el ministro portugués de Sousa Coutinho.
Como en los otros tratados, éste tampoco
llegó a ejecutarse por cuanto las necesarias medidas que debían complementarlo,
tales como el buen funcionamiento de las comisiones demarcadoras, no lograron
en la práctica perfeccionar el texto aludido para su fiel cumplimiento, con lo
que tal vez se hubiese conseguido la paz.
En cuanto a las
proyectadas tres negociaciones a que aludimos antes, se concretaron en una
sola, que incluía la amistad, el comercio, la neutralidad y la garantía mutua,
lo que será firmado en el Pardo el 11 de marzo de 1778, y ratificado el 24 de
ese mes.
En síntesis, se
garantizaban recíprocamente no luchar uno contra otro por sus territorios
ultramarinos, ni permitir paso tanto por sus tierras o puertos a terceros, que
estuviesen en conflicto, términos a los que se adhirió Francia el 16 de julio
de 1783, en documento firmado en Madrid.
El art. 4° que
aseguraba la mutua garantía,prevista en el art. 15º del tratado de 1750, adquirirá
importancia, cuando España entre en guerra con Inglaterra, a raíz del apoyo que
aquella prestó a los insurrectos americanos de las colonias inglesas de
Norteamérica.
TRATADO
DE 1778.
Benefició a España con la incorporación de otras posesiones
como la isla de Fernando Poó y la de Annobon, que tenían su valor por el
tráfico de esclavos.
Conviene anotar
que la puesta en vigor del Tratado, quedó en manos de los representantes de los
reyes de España y Portugal en la América Meridional, que fueron D. Pedro de
Cevallos y el marqués de Lavradio, virrey del Brasil.
El 21 de enero de
1778, el marqués de Lavradio recibió los instructivos que trasmitió a Cevallos,
al día siguiente, haciéndole saber, además, que tenía copia de los que la corte
española le remitió a él.
De momento había
tres problemas a sustanciar:1. entrega de la isla de Santa Catalina,2. cambio
de prisioneros, 3 puesta en marcha de la demarcación a través del trabajo de
las comisiones respectivas.
Respecto a lo
último, Cevallos fue concreto y ya en viaje a España, después de haber
entregado el virreinato a Vértiz, le escribió al marqués de Lavradio, el 19 de
junio de 1778, lo que sigue:
“Por lo que
respecta a la demarcación de límites hace mucho tiempo que están nombrados los
oficiales de las partidas demarcadoras, y cuando V.E. tenga listas las suyas
dará a mi sucesor en este virreinato las órdenes respectivas para que en
observancia del trabajo se dé principio a la execución de la línea divisoria“.
La realidad era
otra, puesto que Cevallos sólo había conseguido a D. Diego de Alvear y a D.
Baltasar Macía, según comunicación cursada al ministro Gálvez, pero se confiaba
en la capacidad del virrey Vértiz para llevar adelante este propósito, quien
con gran diligencia puso en marcha los términos de la Real Instrucción el 6 de junio de 1778.
Elaboró un Plan que
procuraba reglamentar las funciones de las comisiones, lo envió a España para
su aprobación que la obtuvo el 12 de enero de 1779, y se la pasó al marqués de
Lavradio para su conocimiento.
Hubo demoras,
faltaron instrumentos científicos, también ingenieros en número adecuado para
las delicadas operaciones matemáticas, cartógrafos, ayudantes de campo , todo
lo que Vértiz hizo saber a la corona el 4 de setiembre de 1778.
El Plan para
ejecutar la demarcación del Río de la Plata
de autoría del virrey Vértiz, encontró en los representantes portugueses
en Brasil obstáculos, entre los que se invocó la complejidad del asunto y la
falta de recursos humanos capacitados e instrumental científico.
Será el nuevo virrey de Brasil, D. Luis de Vasconcelos e
Sousa, quien de acuerdo con las instrucciones secretas recibidas desde la
corte, dará largas al asunto para que jamás se lograse el objetivo fijado en el
Tratado de 1778..
_______
. CRONOLOGIA HISTORICA 1700-1778
a- ESPAÑA, PORTUGAL,FRANCIA, INGLATERRA.
1700. Segundo Tratado de Reparto. Carlos II hace
heredero de la corona española a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV.
Muerte de Carlos II.
1701-15. Guerra de la Sucesión de España. 1701 Felipe
de Anjou entra en Madrid, como Felipe V.
Lucha contra las fuerzas del Imperio, entre ellas
Inglaterra y Portugal que atacaron a
España y Francia, apoyando las
aspiraciones del otro heredero el archiduque Carlos de Austria.
1703. Tratado de Methuen entre Inglaterra y
Portugal, que introdujo la industria textil inglesa en su mercado, contra envío
de vinos a Inglaterra.
1704. Inglaterra tomó Gibraltar y Barcelona, donde
llegó el Archiduque Carlos proclamado como
Rey de Cataluña.
1706. Junio.
Madrid es ocupado por tropas portuguesas.
1707. Juan V, Rey de Portugal hasta 1750.
1708. Nueva fundación de la Compañía inglesa de las
Indias Orientales.
1712. Paz de Utrecht entre Francia, Inglaterra y
Prusia.
Paz de Utrecht entre Francia y Holanda. .
Tratado de Asiento entre Inglaterra y España. La
primera consiguió el derecho a
introducir cierta cuota de negros esclavos en las Indias Occidentales.
Paz de Rasttat y Baden entre Francia, el emperador y
el Imperio.
Consecuencias: Felipe V, rey de España, renunció al
trono de Francia delque era heredero natural; Inglaterra recibió Gibraltar,
Menorca, Terranova, Nueva Escocia, tierras en la bahía de Hudson. Holanda
tuvoderecho a guarniciones en fortalezas de frontera.
Saboya se convirtió en reino, al anexar Sicilia.
1715. Muerte de Luis XIV.y Ascenso de Luis XV hasta 1774.
1718. Alianza de Austria, Holanda, Inglaterra y
Francia contra España.
1720. Paz de la Alianza con España. Saboya recibió
Cerdeña por Sicilia.
1735. El gran duque de Toscana, ocupó el trono de
Nápoles-Sicilia como Carlos (hasta 1759).
1739-41. Guerra de Inglaterra con España.
1746. Muerte de Felipe V y ascenso al trono de
España de Fernando VI hasta 1759.
1750-77. José I, rey de Portugal; marqués de Pombal,
Ministro.
1750. Inglaterra renunció por dinero al asiento
negrero.
1755. Terremoto en Lisboa, en que murieron 30.000
habitantes.
1756-63. Guerra de los Siete Años (Austria, Rusia,
Francia, España, Portugal)
1759. Carlos III, rey de España, hasta 1788.
Portugal expulsó a los Jesuitas. De la metrópoli y
de sus colonias.
1761. Alianza de España con Francia (Pacto de
Familia). Inglaterra declaró la guerra a España- Nápoles.
1762. España entró en la guerra de Siete Años.
Triunfos navales ingleses contra España. Toma de La Habana y de Filipinas por
Inglaterra. Tratado de París.
1763.Paz entre Inglaterra, Francia y España.
Inglaterra recobró territorios (Menorca, parte de Canadá, Nueva Escocia, etc.)
España entregó Florida a Inglaterra, recobró La Habana y Manila y compensa con
Luisiana que le cedió Francia.
1764. Luis XV decretó la expulsión de los Jesuitas
de Francia.
1767. Carlos III
los expulsó de España y las Colonias.
1773. El Papa Clemente XIV disolvió la Compañía de
Jesús.
1775-83. En las colonias ultramarinas de Inglaterra,
comenzó la guerra de independencia americana, que declararán como lograda el 4
de julio de 1776.
1777. María I, reina de Portugal, asumió el trono de
Portugal a la muerte de su padre José I .Caída del primer Ministro marqués de
Pombal.
b.
BRASIL.
1702. La
Casa de la Moneda deBahia, se trasladó a Rio de Janeiro. Fundación de la Superintendencia de Minas y se reglamentó
la explotación minera en todo el territorio.
1703. Portugal e Inglaterra firman el Tratado de
Methuem (introducción de mercadería inglesas en Portugal).
1706. D.
Juan V rey de Portugal (hasta 1750). La Colonia de Sacramento fue tomada por
los españoles.
1710. El corsario francés Duclerc, intentó asaltar
Rio de Janeiro, derrotado, cayó prisionero y
asesinado.
1711. Nuevo
ataque francés, con saqueo a la ciudad el12 de setiembre.
1713. Tratado de Utrech ,11 de abril, entre España y
Francia por una parte, e Inglaterra y Holanda por otra.
1720. Se fundó la Capitanía de Minas Geraes,
independiente de San Pablo. Se oficializó el Virreino de Brasil. Insurrección
de Villa Rica y condena de su líder Felipe dos Santos.
1722. El
bandeirante Bartolomé Bueno da Silva, encontró oro en Goias.
1723.
Segunda penetración portuguesa en el Río de la Plata, su objetivo fue apoderarse de Montevideo.
1727. Se introdujo
el café, desde la Guayana Francesa.
1729. Descubrimiento de diamantes en la región de
Geraes.
1737. Comenzó
la colonización de Rio Grande del Sur.
1742. Se fundó San Pedro
1746. Con
la muerte de Felipe V, rey de España, recrudeció la cuestión de límites entre Portugal y España.
1750 Firma del tratado de Madrid, por el que pasarán
a Portugal los 7 pueblos de las Misiones y la Colonia del Sacramento a España.
José I asumió
la corona de Portugal y nombró Ministro
al marqués de Pombal.
1754. Comienzo de la guerra guaranítica (hasta 1756)
por el traslado de los pueblos de las misiones jesuíticas, de acuerdo al
Tratado de Madrid.
1758.
Decreto que aprobó la libertad de los indios, y se garantizó el uso y propiedad
de bienes.
1761. El Tratado del Pardo que anulaó el de Madrid.
1762. Acción militar de Cevallos, que recuperó la
Colonia del Sacramento y se
internó en el sur..
1763. El gobierno central se instaló en Rio de Janeiro, convirténdola en capital del
Brasil.
1777. Tratado de San Ildefonso (que revocó los de
Madrid y el Pardo), por el que Portugal perdió la Colonia y los 7 pueblos de
Misiones. Da. María I asumió el trono hasta 1816.
1701-1716. Manuel del Prado y Maldonado gobernador
del Río de la Plata hasta 1714, el maestre de campo Alonso Juan de Valdés e
Inclán de Buenos Aires en 1703, Manuel de Velazco y Tejad en 1708,, Juan José
de Mutiloa y Andueza en 1712, Alonso de Arce y Soria del Río de la Plata en
1714 y por último Baltasar García Ros
nombrado interino por el virrey de Lima en 1715 debió devolver la Colonia del
Sacramento a los portugueses.
1717. Asumió Bruno Mauricio de Zabala, nombrado el
año anterior. Le cupo acciones militares en el Río de la Plata, desalojando a
los portugueses asentados en Montevideo.
.1724. El gobernador de Buenos Aires, Zabala, arribó
a Montevideo en plan de colonización.
1726. Llegó a Montevideo la fragata Nuestra Señora
de la Encina con los primeros pobladores canarios.
1729. Segundo grupo de colonizadores canarios.
1730. Primer acuerdo del Cabildo de Montevideo.
1731. Miguel de Salcedo y Sierraalta, puso sitio
nuevamente a la Colonia. Fomentó la evangelización de los indios pampeanos.
1738-1745. Domingo Ortiz de Rozas, gobernarálos
próximos siete años.
1745. José de Andonaegui, fortificó Montevideo, creó
el cuerpo de Blandengues para defender de frontera con Portugal. Organizó el
correo entre Buenos Aires, Chile- Potosí.
1750. D. José Joaquín de Viana, primer gobernador de
Montevideo. Se firmó en Madrid el Tratado de Límites, entre España y Portugal,
modificativo de las líneas divisorias en las colonias de América y Asia.
En el territorio de las Misiones debe entregarse los
7 pueblos a Portugal, a cambio de la Colonia del Sacramento a España.
Los jesuitas de las doctrinas, encontraron injusto
el Tratado, que comprometía su obra iniciada en 1607. Colaboraron en el
traslado de los pueblos por indicación de los Superiores de la Compañía en
España, que enviaron al P. Altamirano como emisario pacificador.
1751. Real Orden del 24 de agosto instando a las
autoridades de Buenos Aires al cumplimiento de los términos del Tratado.
1752. Llegó el comisionado español marqués de
Valdelirios a Buenos Aires y el 18 de febrero arribó el comisionado portugués
Gral. Gomes Freire de Andrade.
‘Los pueblos de San Angel y San Miguel aceptaron el
traslado pero los de San Nicolás se rebelaron, uniéndose los de San Borja, San
Lorenzo y San Luis.
Contra el Tratado reaccionaron los
Cabildos de Tucumán, Córdoba,
Santiago del Estero, la gobernación del Paraguay, el Virrey del Perú y la Audiencia
de Charcas.
1754. La oposición indígena aumentó hasta llegar al
enfrentamiento armado con las fuerzas hispano-portuguesas provocando
la guerra guaranítica.
Derrotadas desde el principio, cambiaron su táctica,
pasando a la fase de hostigamiento sorpresivo a españoles y portugueses. El
gobernador de Buenos Aires, José de Andonaegui, reunió a los comisionados para
encarar las operaciones militares, con la toma de pueblos como San Borja y San
Nicolás.
1755. D. Pedro de Cevallos, conquistó la Colonia del
Sacramento (14 de diciembre), fortificó Maldonado (Banda Oriental) y rechazó a
la escuadra anglo-portuguesa.
1756. En febrero se produjo el combate de San Antonio, donde murió el cacique guaraní Sepé. En mayo se
terminaron los combates, con la entrada
del Gral. José Joaquín de Viana (gobernador de Montevideo, 1751-64) al pueblo San Lorenzo.
D. Pedro de Cevallos, gobernador de Buenos Aires
(1756-66).
1761. El 12 de febrero, el rey Carlos III, por el
Tratado del Pardo denunció el de 1750.
Cevallos nombró al Cap. José Martínez Fontes,
gobernador del Paraguay.
1762. En una
exitosa operación militar, Cevallos tomó la Colonia del Sacramento.
1763. Los ingleses ,aliados de Portugal bombardearon las posiciones españolas
en Colonia Cevallos resistió y emprendió la campaña hasta Río Grande.
Se firmó el
Tratado de París (Febrero) y España entregó la Colonia. Por acuerdo entre
Cevallos con los portugueses, hace .lo mismo con los territorios ocupados en Río Grande.
La causa de la independencia americana del Norte que
se declarará en el Congreso de Filadelfia el 4 de julio de 1776, detiene los
proyectos anglo-portugueses en el Río de la Plata.
1776. Santa Tecla y Río Grande, caen en manos de los portugueses. El Rey Carlos
III, confía al Te. Gral. y gobernador de Madrid, D. Pedro de Cevallos, en
mérito a su capacidad y experiencia, la jefatura de la expedición al Río de la
Plata.
Carlos III creó el Virreinato del Plata. La Real
Orden del 1 de agosto, marca los límites, decretando la jurisdicción de Buenos
Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra, Charcas y el
corregimiento de Cuyo extendido hasta La Paz.
Tres causas determinan la creación del Vìrreinato:
1. la gran extensión territorial, 2. la controvertida cuestión de límites con
Portugal, de lo que la Colonia de Sacramento era clave, 3. el recelo de futuras
expediciones anglo-portuguesas.
1777. Al asumir Cevallos como primer Virrey, se consolida la organización
administrativa y económica, para lo que tenía amplios poderes.
TABLA SINOPTICA DE CONFRONTACIONES 1680-1777.
Demostrada
la permanente confrontación que comprendió cuatro importantes items: política,
militar, económica y diplomática entre
los reinos de España y de Portugal por la posesión de la Colonia del Sacramento
dede 1678 hasta 1778, entiendo de interés usar como metodología la de una
Tabla sinóptica e incluir otras variantes a saber: 1. Entre gobernantes regionales,
españoles de Buenos Aires y portugueses
de la Colonia del Sacramento, 2. Españoles contra bandeirantes paulistas que
invadían la banda Oriental, 3. De españoles contra indígenas de la banda
Oriental, 4. De los ejércitos españoles y portugueses unidos contra los
guaraníes,5. De gobernantes españoles
enfrentando al Cabildo local.
Prefiero
usar el orden cronológico por su
dicatismo, aunque aparezcan mezcladas las cinco variantes citadas,recordando
que en la Cronología histórica documentada que integra el No.5 de la Addenda se
constatan cada uno de los hechos aquí citados .
1680. julio 21- cartas cruzadas entre Garro y Lobo.
1693. Francisco Naper de Lencastre no tiene en
cuenta
las advertencias
de Manuel Prado y Maldonado y fortifica la Colonia.
1699. diciembre 11. Oficio del cabildo de Buenos
Aires pidiendo apoyo a Madrid para conquistar la Colonia.
1701. Lucha armada de los españoles contra indígenas
yaros que atacan el poblado de Yapayú.
1703. noviembre 9. Orden terminante de FelipeV al
gobernador Alonso Juan de Valdés Inclan de
tomar la
Colonia por la fuerza.
1704. Reiteración por parte del virrey de Lima con orden
de cumplirla de inmediato.Se destaca al Mayor Baltasar García Ros para sitiarla on tropas apostadas en Soriano.
1706. García Ros persigue a los bandeirantes
paulistas que roban y saquean los pueblos del Alto Uruguay y de Misiones.
1715. noviembre 8. Ofensiva militar de españoles
contra
indígenas para desalojarlos de
Gualeguaychú.
1716. Bruno Mauricio de Zabala recién
nombrado gobernador de Buenos Aires tiene estrictas instrucciones de enfrentar
a los portugueses de la Colonia.
Noviembre 11. El gobernador Manoel Gomes Barbosa recibe la Colonia de
manos de García Ros, pero se enfrentan en cuanto a que estedeja
Una guardia permanente en san Juan para
vigilar los movimientos portugueses y evitar robo de ganados vacunos.
1720. enero 27. Instrucciones del rey de
España a Zabala para que vigile de
cerca de los portugueses de la Colonia y fortifique los puertos de Montevideo y
de Maldonado.
1723. mayo 10. En Aranjuez se sabe que los
portugueses pretenden ocupar militarmente Montevideo y Maldonado y que preparan
una armada y eje´rcito de tierra.
Noviembre 22. El Mariscal Manoel Freitas da
Fonseca desembarca en Montevideo sin encontrar resistencia española.
1724. Zabala los desaloja.
1733. Nuevas incursiones bandeirantes
contra los poblados cercanos al río Yacuy. Lucha armada.
1734.. Miguel de Salcedo con ordenes de la
Corona emprende el sitio de la Colonia con tropas de Buenos Aires y misioneras.
1735. Salcedo pide la rendición pacífica
pero como el gobernador portugués se
niega y pone sitio a la plaza.
1738. Salcedo pide auxilio militar al P.
Bernardo Nusdorffer para combatir a los portugueses y este lo enfrenta
negándoselo.
1741. Lucha de las autoridades españolas
locales por los puertos Buenos
Aires-Montevideo. El último por su mayor calado pretende ser el en destinatario de los navíos negreros que
llegaban al Río de la Plata.
1744. Enfrentamiento entre los cabildantes
montevideanos con el gobernador Ortiz de Rozas por el destrato a que los
somete.
1747 . El Cabildo de Montevideo se queja al
gobierno de Buenos Aires por la falta
de apoyo en la lucha contra el bandalismo en la campaña y en los cpoblados.
1749. Andoanegui ordena un duro combate a
las tribus charrúas y minuanes que depredena los campos.
1751. Nuevo levantamiento de minuanes
contra los españoles.
1754-1756. Guerra guarnítica.
1762. Siitio de Cevallos a la Colonia.
1764. enero. Bloqueo de la plaza por los
españoles para evitar el contarbando a gran escala que se practicaba desde la
Colonia.
1767. Pragmática de Carlos III contra los
jesuitas. Acciones locales por su expùlsión y conficación de bienes.
1771. Enfrentamiento entre el gobernador de
la Rosa con el Cabildo de Montevideo, por su pretensión de imponer us
candidatos.
1774. Vértiz derrota a una división
portuguesa que había fortificado el paso del río Piquiri,pero
La falta de artillería le obligó a
abandonar la guerra a mayor escala.
1776. Ataque portugués al fuerte de Santa
Teresa en el E de la Banda Oriental, de la
que consiguen apoderarse.
En abril 1 se hacen dueños de la villa de
San Pedro con fuerzas superiores a las españolas.
1777. febrero 18. La flota española de la
expedición punitiva de Cevallos está en el Atlántico Sur.
Mayo 22. Comienza el asedio a la plaza de
la Colonia del Sacramento.
Junio 3. Caída definitiva de la plaza en
poder de España.
CONCLUSIONES
Entrando en la etapa final después de
referirme a documentos oficiales que se
reproducen en la Addenda Nos.1-6 con mención directa creo que debo cerrarla
con una breve pero
ilustrativa noticia de la
España del siglo XVIII desde la
entrada en Madrid de Felipe de
Anjou en 1701 hasta la muerte de Carlos
III en 1788.
Para no hacer otra historia dentro de
la Colonia del Sacramento, nos parece
oportuno recordar que en la Cronología Histórica del Río de la Plata
1680-1777 junto con la Cronología lineal de España, Portugal, Francia e
Inglaterra,Brasil y Río de la Plata. se
muestran puntualmente
intereses políticos, militares,
diplomáticos y comerciales, que marcaron el destino de la región.
Creo haber demostrado que la Colonia del
Sacramento motivo de confrontacion por un siglo entre España y Portugal nunca tuvo suficiente autonomia mas allá de los casos
puntuales de administracion local
y que dependió de un contexto general europeo en que
intervinieron activamente Francia,
Inglaterra, Holanda, España y Portugal.
Es decir
que fue parte de un todo que
formaron los grandes acontecimientos con sus
repercusiones en las colonias de America Meridional.
De ahí que
y lo repetimos por ultima vez, es posible demostrar su ligazón con la
Guerra de Sucesión en España., el Tratado de Methuen , el reinado de Juan V,
las tropas portuguesas ocupando Madrid (1706) ,la Paz de Utrecht con sus
diversos y complejos tratados bilaterales y multilaterales , el Tratado de
asiento entre Inglaterra y España
con sus reglas para el tráfico
de negros esclavos en las colonias, la muerte de Luis XIV , las alianzas,
guerra de Inglaterra con España,( 1739-41 ), José I y su Ministro el marqués de Pombal, Carlos III con la presencia de ministros masones ( el marqués
de Esquilache, el conde de Campomanes, el conde Aranda, el conde de
Floridablanca y el marqués de Grimaldi) los Pactos de Familia, la nueva guerra
entre España e Inglaterra ( 1762) y la Paz de 1763, la guerra por la
independencia de las colonias inglesas
en América del Norte (1775-1783).
Casi todos estos acontecimientos que aludí anteriormente, ejercieron de una u otra forma presión sobre
las decisiones político-militares de España
y de Portugal en la confrontación que tuvo de base geografica
la Colonia del Sacramento.
Hay que resaltar que Aranda llevó a España
e1 aire “enciclopedista francés” y
que eso tuvo repercusión en las decisiones que Carlos III tomó
conocidas como “el reformismo borbónico en sus colonias.”
Manejé sucesos políticos y militares
para demostrar que lo ocurrido en el Río de la Plata no fue un hecho
aislado de estos cambios y que la expedición de Cevallos de 1776 a quien se le
ordenó reconquistar definitivame la Colonia del Sacramento , fue
un plan de prestigio político para España dentro de Europa.
Se le rodeó de una estructura militar
desmedida (la flota que comandó el marqués de Casa Tilly, y la tropas de
tierra, e1 armamento y los bastimentos eran costosísimos) sino mediara 1a
convicción de seguir tierra adentro por la faja costera N. del río de la Plata
hasta el Fuerte deSanta Teresa (en el E) para dar un escarmiento militar a
Portugal.
No se debe pasar por alto dos cartas directamente
vinculados a la ofensiva militar en
Santa Catalina tomada por los españoles el 27 de febrero de 1777, para castigar
a Portugal en sus aguas oceánicas antes de
entrar en el Rio de la Plata .
Ambas están firmadas por Carlos III y dirigidas a su hermana la Reina Madre de Portugal
fechadas en Madrid el 16 de mayo y el
10 de julio de 1777 en respuesta de su queja por ese acto militar ciontra su reino.
No cabe duda
sobra la clara intención de que
llegasen a conocimiento de su sobrina Da. María de Braganza heredera de José I.
que había ascendido al trono el 23 de febrero de ese año.
En la primera el
rey comienza diciendo. “No puedo
ponderarte hermana mía, quanto consuelo
he recibido con la resolución
pronta y honrada que ha tomado al reina
mi sobrina de enviar plenos poderes
a su embajador para tratar los asuntos de nuestras disvcordias y afirmar nuestra unión con buenos Tratados de Límites, paz y comercio“
Sigue: ” Espero en Dios que se han de lograr nuestro
deseos pacíficos en beneficio e las dos
Naciones una vez que caminenmos con tan buena fe y que sólo entrarán el deseo las perdonas que me dices” y
termina: “Pídote, Hermana mí, por lo que
me quieres, que sobre esto se tome una resolución adecuada y por mi parte enconmendaré a Dios este
garvñismo punto, pues que sin su ayuda y luces nada podemos hacer” (Archico
de Simancas , legajo 2448).
La segunda
del 10 de julio, ante las sombras y supicacias que sus enemigos arrojaron sobre su honorabilidad
menciona “el suceso de la isla de Santa
Catalina” como que nunca fue su intención “quitaros aunque no me faltan derechos” concluye con una sabia
reflexión propia de un gran conocedor de la condición humana de sus ministros y
la de los portugueses intrigantes: “Temo
hermana mía, que el enemigo común sopla
el fuego, pero por mi parte no dejaré
de apagarlo, esperando que Dios ayudará mis buenas intenciones”
(Archivo de Simancas, legajo 2448).
Lograda la reconquista, hecha la paz, negociado el tratado de San Ildefonso, la corona lusitana derrotada militarmente resultó triunfante en
la negociación diplomática al quedar con San Pedro, Santa Catalina y Mato
Grosso.
Otra contradicción aparece
en el art. 3 del Tratado en cuyo
texto está ímplicita la razón principal por la que España confrontó un siglo con Portugal .
Si prestamos atención a als fechas un mes después de firmado ,se conoce
públicamente el Auto firmado por el
virrey Cevallos del 6 de noviembre de 1777, autorizando la internación y
comercio libre de artículos por Buenos Aires, con destino a Chile y el Perú.
Esto se complementó al año siguiente (octubre 12) con 1a vigencia del Reglamento y Aranceles
Reales para el Comercio Libre de España e Indias,con el que se
rompía para siempre con lo que
fue una regla aurea sobre “el derecho
exclusivo a la navegación en el Río de la Plata”. También caía sin
retorno el nefasto monopolio comercial vigente desde las administraciones
Felipinas .
Si observamos correctamente los hechos con
espiritu retroactivo, de una sola plumada en dos actos se convalidó la postura portuguesa de la coparticipación en “seu direito a livre navegaçâo “ y por
ende negociar materias primas sin
reservas, usar puertos de acuerdo a las circunstancias y conveniencias bi o
multilateales propuesta por D. Pedro en 1678.
Mas
aún la conclusion definitiva es que desde 1531 Portugal aparece con su justa
reclamación como un adelantado politico y comercial.
Un siglo y medio después al fundar la Colonia del Sacramento, y
pretender como objetivo central mantener una corriente negociadora legal
entre el Janeiro y Buenos Aires, lo confirma por fin, aunque siempre bajo
protesta de España .
Es
cierto que en ese momento lo favoreció
el decadente reinado de Carlos II,la ineficaz vigilancia en la región platense,
la Bula del Santo Padre Inocencio XI y las observaciones de inteligentes
consejeros que redactaron la celebrada “Justificam” y lograron la firma del Tratado Provisional .
. La historia de la Colonia del Sacramento está escrita por
historiadores, políticos, economistas, diplomáticos de mucha erudición desde el siglo XIX hasta hoy y los hechos relevantes con matices de interpretación están juzgados, los personajes que gravitaron en el siglo de confrontación, son reconocidos en sus virtudes y sus defectos.
Pero la
tradición indica que todo lo referente
a este apasionante período de lucha que
en varios frentes comprometio a las
coronas de España y Portugal, como tantos otros que son las piedras angulares
de la historia regional serán siendo
siempre materia de revisión por los venideros.
***************
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.
INDICE
Presentación
CAPITULO PRIMERO
ANTECEDENTES DE LA CONFRONTACION
1..
Análisis de las Bulas Papales (1436-1514).11 2.
Tratados firmados por España y Portugal
Portugal
( 1479- 1529). 14
3.
Fiel cumplimiento con la Iglesia católica de Roma que ordenaba a España y a
Portugal evangelizar en América Meridional a los aborígenes. 15
4.
Exploraciones portuguesas en el
Río de la
Plata, 1512- 1531. 26
5. España en el descubrimiento oficial del
Río de la Plata en 1516, seguido de las exploraciones de Magallanes, Caboto y
García de Moguer 1525-1527.
6. Marinos, comerciantes y piratas en la
isla de
San Gabriel, 1538-1658 46
7.
Disputa por la libre navegación en el Río de la Plata considerándolo “Mare
Liberum” 51
8. Comercio legal y contrabando en
el Río de la Plata.. 53
CAPITULO SEGUNDO
CONFRONTACION.
1. Instrucciones del Príncipe Regente a
Manuel Lobo en noviembre de 1678.63
2.. Ocupación de la isla de San Gabriel y de la Colonia del
Sacramento en enero de 1680. 75
3. Reclamo diplomático de Lisboa ante la toma
de la plaza por el gobernador Garro en agosto de 1680. 84
CAPITULO TERCERO
1. Breve relacion Historico - Política de
Europa 1700-1777. Su repercusión en la Colonia del Sacramento89
2. La Colonia del Sacramento.
Información políco-militar 1701-1777.
94
3..Tratado
de Permuta y sus consecuencias ; Guerra guaranítica, 1754-1756.124
CAPITULO CUARTO
1.Historia
Diplomática 1681-1778 146.
Cronología de Europa,Brasil
y Río de la Plata 1700-1778. 160
CONCLUSIONES 169
CARTOGRAFIA
BIBLIOGRAFIA.
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